Didáctica - Written by Archivo Calasanz on Sábado, Agosto 30, 2008 18:18 - 0 Comments

Fichas para trabajar con Calasanz

ÍNDICE

Fichas

Biografía histórica
Calasanz, un hombre de Dios para los niños
San José de Calasanz: Testigo de Dios entre los niños y para los pobres
San José de Calasanz: Soñador de futuro, para los niños pobres.
La Obra de Calasanz
“De Maestro a Maestro”
Escolapios en el mundo
Intuiciones de Calasanz


Biografía histórica

La Historia de un hombre que se hizo Santo haciendo el bien a los más pequeños

A continuación vas a leer un extracto acerca de la figura de José de Calasanz, el mismo te introducirá de forma histórica en su vida y su obra. Léelo de forma atenta y reposada y elabora una síntesis en tu cuaderno de religión de cada etapa presentada.

1. Periodo español

José de Calasanz nace en España en Peralta de la Sal pueblo que forma parte del Reino de Aragón. Nace aproximadamente en los primeros días del mes de septiembre del año 1557, son sus padres, Pedro Calasanz y Mana Gastón, y es el menor de ocho hijos. Los primeros años de su vida los vivió en su pueblo natal donde recibió su formación inicial y una educación familiar cristiana, (2) en este tiempo aprenda leer y escribir.

A los diez años se traslada a Estadilla, una ciudad vecina, donde estudia en el convento internado de los padres Trinitarios, gramática, retórica y poética, se distingue por su aplicación al estudio y por sus prácticas de piedad.

Alrededor de los años 1570-1571, al terminar sus estudios secundarios se traslada a la ciudad de Lérida para seguir la universidad, allí estudia siete años, obtiene el título de bachiller en arte (1570-1573). En los años 1573-1577 estudia derecho canónico y civil; el día 17 de abril de 1575 recibe la primera tonsura y terminados los estudios de derecho se traslada a Valencia a estudiar la teología, que terminará en Alcalá de Henares.

El 17 de diciembre de 1583 recibe la ordenación sacerdotal de manos de Fray Hugo Ambrosio de Moncada, obispo de Urgel y se va a Barbastro al servicio de Fray Felipe de Urríes como maestro de un pequeño grupo de “niños pajes” ocupados en los quehaceres religiosos y domésticos del palacio.

En el año 1585 muere el obispo Urdes y Calasanz se incorpora al séquito de Don Gaspar Juan de la Figuera, obispo electo de Lérida. En 1586 acompaña al obispo en su visita apostólica al monasterio de Montserrat, donde, después de la muerte imprevista del obispo, abandona el monasterio para asistir a su padre moribundo.

De 1587 a 1589 es maestro de ceremonias y secretario del capitulo de Urgel. Poco tiempo después el Obispo de Urgel, Don Andrés Capilla, lo nombra visitador del arciprestazgo de Tremp, luego, arcipreste y oficial eclesiástico de Tremp; en 1591 renuncia a su plebanía de Ortoneda, se doctora en teología, en Barcelona o Lérida y en febrero de 1592 viaja a Roma porque quería procurarse un canonicato.

En 1594 consigue la canonjía de Barbastro; pero por algunas complicaciones decide dejarlo en 1595. Con esta renuncia recibe una pensión de compensación con la que puede seguir viviendo. Es en este momento cuando los biógrafos del santo sitúan el termino del periodo español y se inicia una nueva etapa de “apostolado pedagógico y de una santidad cada día más intensa”.

2. Periodo Romano

Entre los años de 1592 y 1648, se desarrolla el período romano en la vida de Calasanz, que se inicia en el palacio del cardenal Marco Antonio Colonna como teólogo y familiar. Miembro de diversas cofradías, particularmente de la Doctrina Cristiana y de los Doce Apóstoles, que le dieron la oportunidad de tocar la realidad de miseria y de pobreza en el ámbito social y moral de la Roma de finales de siglo.

Será esta experiencia llena de profundo celo apostólico y docilidad a la voz interior del Espíritu la que lo mueva a fundar en el año de 1597 las Escuelas Pías, primeras escuelas populares gratuitas de Europa. Después de algunos cambios y esfuerzos por consolidar la obra, se constituye en el año de 1617 la “Congregación paulina de los clérigos regulares pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías”, con no pocas fatigas por parte de su fundador y sus primeros compañeros. En el año 1621, por voluntad del Papa Gregorio XV la congregación es elevada a la categoría de orden religiosa de votos solemnes. En 1622 se aprueban las Constituciones y se le confía a Calasanz el gobierno de la Orden, primero por nueve años y luego prorrogado por Urbano VIII para toda su vida.

Rápidamente después de la organización jurídica de la orden comienza un proceso de expansión de la Escuela Pía, primeramente en Italia, Frascati, Liguria, Nápoles, Toscana, Sicilia, Cerdeña, y poco a poco hacia otras latitudes, Bohemia, Moravia y Polonia. En 1646 existían seis provincias con 37 casas y alrededor de 500 religiosos dedicados a la educación de la juventud siguiendo la inspiración de Calasanz.

Del año 1640 al 1648 el santo fundador vivió grandes dificultades al interno de la orden y al externo, a su muerte la orden había sido reducida a una federación libre de varias casas religiosas, se prohíbe aceptar novicios y se da libertad a los religiosos de entrar a otras congregaciones o al clero secular según lo deseen. Calasanz muere el 25 de agosto del año 1648 y los acontecimientos posteriores a su muerte serán un tributo a su fidelidad y paciencia. En el año 1656, el Instituto es restablecido parcialmente como Congregación de votos simples, hasta el año de 1669 que se restablece finalmente la orden.

En el año de 1748, Calasanz es declarado por el Papa Benedicto XIV, Beato y en 1767 es canonizado por Clemente XIII. En el tercer centenario de su muerte, 1948, es declarado Patrono universal de todas las escuelas populares cristianas.

2. Contexto socio cultural

La situación de Roma, en el ámbito social, moral y pedagógico, hacia fines del siglo XVI, será el espacio ideal para el desarrollo de muchas iniciativas en el campo de la formación y la promoción humana, precisamente por su conflictividad.

La Roma del año 1592 es una ciudad llena de las inquietudes reformadoras del espíritu del Concilio de Trento. En el ambiente religioso clerical se dio un fuerte impulso a la reforma social y moral. Roma, a pesar de ser una ciudad cargada de historia y de cultura, en el siglo XVI se ve particularmente afectada por duras pruebas.

En 1527 sucede el saqueo de Roma, también es varias veces visitada por la peste a lo largo del siglo, especialmente en cuatro momentos: 1522-23, 1527, 1576 y 1590-91. Frecuentes inundaciones, especialmente el 24 de diciembre de 1598, acompañada del azote del hambre, malas costumbres y vicios, gran corrupción pública y privada, las demás ciudades europeas al momento tenían una situación similar.

Pese a esta situación difícil y caótica, es en Roma que se genera también la cura a través de personajes llenos de intuición y fortaleza en la fe. Roma, especialmente a finales del siglo XVI y principios del XVII, se convertirá en centro de la reforma universal del cristianismo y de la mejora de las costumbres en general. Cuna de grandes santos que por allí pasaron y vivieron, (Cayetano de Thiene, Ignacio de Loyola, Felipe Neri, Camilo de Lelis, José de Calasanz, entre otros) las cofradías y los mismos pontífices procuraron mejorar la situación.

Calasanz, un hombre de Dios para los niños

Sugerencia: 7° grado

En una mañana del año de 1597, José de Calasanz, como solía hacerlo desde hacía ya varios años, se preparaba para visitar a las personas más pobres y abandonadas de un barrio popular, llamado el Trastévere, en Roma. Este barrio queda a las orillas del río Tíber. Solía desbordarse con mucha frecuencia a este barrio. Ya se imaginarán la gran cantidad de daños que causaban sus aguas a las casas y a los pocos bienes de sus habitantes. Lo peor de todo es que junto con la inundación venía una gran cantidad de enfermedades, dejando así más pobres y abandonados a estas personas.

Calasanz pasaba gran parte de su tiempo compartiendo todo lo que tenía con muchos de ellos, llevándoles dinero, alimento, vestido y si era posible algunos medicamentos. Además, la compañía que les proporcionaba les causaba mucha alegría. Entre visita y visita, Calasanz se volvía espectador de una particular película, cuyo escenario eran las calles y sus protagonistas los niños.

Pero, ¿Qué pasaba en las calles que lograba llamar tanto la atención de Calasanz? Los padres de estos niños eran tan pobres y sus trabajos tan agotadores que no podían invertir el poco dinero que ganaban pagando a profesores para sus hijos, como tampoco podían encargarse de ellos para enseñarles algún trabajo. Por lo tanto, la única posibilidad para estos pobres niños era perder el tiempo en las calles.

¿Pero saben ustedes que en las calles no hay mucho futuro? Pues no, estos niños se acostumbraban a malos vicios, entre ellos el juego de cartas, en donde apostaban el dinero que recogían pidiendo limosnas; y eso no es todo, como en todo juego no falta el tramposo, que se gana la plata de los demás, y comienzan las peleas. Sí, las peleas callejeras, ese era comúnmente el final de los juegos de estos niños sin educación, entre los cuales no faltaba el que saliera bastante aporreado.

Fue entonces, cuando nuestro amigo Calasanz, en esa mañana, viendo una de las tan acostumbradas, peleas corrió a separar a ese grupo de niños. De repente escucho una voz en su interior, una de esas que nos dice que debemos hacer, era la voz de Dios. Un poco extraño, ¿no cierto? Pero así era, Dios le habló a Calasanz, le pidió hacerse cargo de esos niños.

¡Ah!, Me disculparán la interrupción, pero creo que se preguntaran ¿Qué hacía Calasanz en las calles de Roma? ¿No se supone que había nacido en España?

Sí, si había nacido en España, en un pueblo llamado Peralta de Sal, en el año de 1557, 40 años antes de esta historia que estamos contando. Él siempre deseó desde muy pequeño ser sacerdote. Dios ocupaba un lugar muy importante en su vida y deseaba servirlo de la mejor manera, tanto, que según cuentan, un día se fue con un amigo suyo a matar al demonio que habita en un árbol de un jardín cercano a su casa. Quería ayudarle a Dios a acabar con el mal, no sabemos si pudo hacerle algo al demonio, lo que sí sabemos, según la historia es que cuando estaba en el árbol se calló de repente y se dio un golpe tan fuerte que por lo menos no volvió a buscar al demonio en el árbol.

Ya mayor, siendo sacerdote, decidió irse para Roma, claro que no precisamente a ayudar a los niños, a él siempre le interesaron los pobres, pero esta vez no era su intención. En aquel tiempo los sacerdotes iban a Roma con el deseo de encontrar un cargo eclesiástico que les permitiera ganar un buen sueldo, para poder tener una vida cómoda, y Calasanz como muchos de ellos siguió sus pasos, era la costumbre. Así fue como llegó a Roma en el año de 1592, a sus 34 años, esperando conseguir el tan anhelado beneficio que le otorgaría la Iglesia para vivir mejor y por ahí derecho ayudar a su familia.

Creo que podemos seguir con nuestra historia después de esta breve explicación.

Decíamos que Calasanz escucho la voz de Dios y sabía que lo que le pedía era bastante difícil, pues eran cientos de niños pobres los que vivían en el Trastévere. Pero también sabía que no era justo que estos niños, por no tener a nadie que los ayudara, terminaran su vida en una cárcel o en muchos otros lugares siendo infelices.

Es así como decidió ser obediente a la voz de Dios y hacerse cargo de los niños. Se le ocurrió entonces una gran idea, ¿saben cuál? Fundar una escuela para los niños pobres. No podemos negar que Calasanz era bastante inteligente y creativo, pero a la vez muy arriesgado. ¿Cuándo iba a terminar de educar a tantos niños? Él solo no podía, necesitaba otros maestros que lo ayudarán y un lugar donde dar las clases.

Se dirigió entonces a la parroquia del barrio, llamada Santa Dorotea, y allí se entrevistó con el párroco encargado de la iglesia y le comento su idea. El párroco le contestó que era una buena idea, pero que no sabía como ayudarlo. Calasanz le contesto entonces, que por lo pronto lo podía ayudar prestándole un local de la parroquia para reunir allí a los niños. Nuestro amigo el párroco acepto, aunque dicen por ahí las malas lenguas, que le cobro una platica de arriendo.

Prepárense que sigue lo bueno.

Llegó el gran momento. Calasanz abre su escuelita, claro está que primero tuvo que pasar por las calles invitando a los niños a que fueran a la escuela, a ellos no les gustaba mucho la idea, pero era algo nuevo; además, habían escuchado que no tenían que pagar, era gratis, y entonces acudieron algunos niños, no muchos, unos 10 máximo, pero ya era algo.

Se terminó el primer día de escuela y tal parece que ese día y los siguientes fueron todo un éxito. El tal “profe”, Calasanz, era una maravilla, les habló de Dios, les contó historias, y hasta jugó con ellos; y lo mejor de todo fue que les prometió enseñarles a leer, escribir y a hacer cálculos matemáticos si ellos se lo proponían y asistían constantemente. Estos niños salieron tan contentos que comenzaron a contarle a todos sus amigos lo especial que era la escuela, y el “profe” por supuesto. Los padres de los niños fueron averiguar si era cierto aquello de que no había que pagar, y como era verdad, comenzaron a mandar a sus hijos y en cuestión de semanas acudieron tantos niños a la pequeña escuelita que parecía la inauguración de un centro comercial.

Nace entonces con gran acogida la primera escuela popular primaria, gratuita y obligatoria en el mundo, fundada por Calasanz.

Como pueden ver, ya eran muchos niños para Calasanz y como él no quería dejar a nadie sin educación le tocó pedir ayuda. Pensó que la mejor idea era hablar con las personas más importantes de la ciudad, sus gobernantes, y con algunos miembros de la Iglesia para que le ayudaran con los gastos de la escuela. Ahora sí que se necesitaban más maestros, que no trabajaban gratis, y otro lugar más grande para la escuela por el que tenían que pagar un arriendo.

Pero no sirvió de nada, estas personas pensaban que la labor de Calasanz no valía la pena, que los pobres no tenían el derecho a la educación. Pensaban que lo pobres eran necesarios, pues ellos se tenían que encargar de los oficios mecánicos como: cultivar, hacer zapatos, vestidos, etc. Por lo tanto le dijeron a Calasanz que no le podían ayudar, él partió bastante triste pensado en la manera de solucionar el problema para darle educación a tantos niños. Los primeros meses soluciono el problema él solito, pagando el alquiler y los maestros de un dinero que al le llegaba, ¿De dónde? No interesa, el caso es que pudo seguir atendiendo a los niños, no a tantos como él quería, pero ya eran bastantes.

Pero las cosas no podían seguir así, y de hecho cambiaron, la obra de Calasanz era tan buena y comenzó a hacer tanto bien que ya la gente, los de la Iglesia, empezaron a ayudarle. Pues habían visto la presencia de Dios en las escuelas, y es que Dios estaba presente en los niños para Calasanz, y en Calasanz para los niños.

¿Qué quiere decir esto tan raro? Pues que Calasanz sabía muy bien que las palabras de Jesús eran verdad, que Él (Jesús) estaba presente en los más pequeños, por eso eran los más importantes en el Reino de los Cielos. Y Calasanz amaba y servía tanto a los niños, que se parecía cantidades a Dios, y ya nadie podía negar que Dios se preocupa por los pobres, tanto, que no los había dejado solos y les había mandado a Calasanz.

Sí amigos, así es, Dios se hace presente entre nosotros y se relaciona con nosotros por medio de personas que se parecen a Él. Por eso hemos dicho que Calasanz es un hombre de Dios para los niños siempre dispuesto a darlo todo por ellos.

Las ayudas de diferentes personas ya muy interesadas por las Escuelas Pías, nombre que Calasanz le dio a sus escuelas, permitieron que la obra se extendiera a más lugares y a más niños. Día a día Calasanz fue buscando la manera de hacerla crecer más y más, le pidió ayuda a más profesores, le dijo a grupos de personas que se hicieran responsables de las Escuelas, en fin hizo de todo.

Hasta que surgió otra brillante idea de Calasanz, formar una comunidad de sacerdotes religiosos que se prepararán única y exclusivamente para trabajar en las Escuelas Pías educando a los niños, de esta manera siempre habría personas que se encargarían de tener funcionando las Escuelas y fundó la Orden de los clérigos regulares pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, ¿Qué que? ¡Bueno!. Los Padres Escolapios que son los padrecitos que trabajan en los colegios Calasanz de todo el mundo, como los padres Carlos, Fernando y Basilio, ellos son quienes gracias a Calasanz han fundado estos colegios y son los encargados junto con otros muchos profesores y profesoras de mantener viva la hermosa obra de Calasanz. Obra a la que dedicó toda su vida, educando a los niños, amándolos, enseñándoles el amor de Dios, junto con la lectura, la escritura y el cálculo matemático, superando toda clase de dificultades. Hasta el día 25 de agosto de 1648, cuando muere a la edad de 91 años, cumpliendo la voluntad de Dios.

Amigos demos un gran aplauso a Dios por la obra de Calasanz, la cual ha llenado de amor el mundo y la vida de los niños, y en actitud de oración, demos gracias a Dios por haberse hecho presente en este gran amigo de los niños.

Ficha de trabajo

    1. 1. Después de leer con atención el texto a esta ficha, subraya en el mismo las frases o datos que consideres más significativos.
      2. Haz una semblanza de Calasanz, esto es, enumerar las características de su personalidad que encuentras en el texto.
      3. De acuerdo a lo leído y reflexionado, elabora una historia en la cual Calasanz sería el personaje principal y tú, su compañero(a) de camino, como alumno(a), amigo(a), o hermano(a).
      4. De todas las genialidades del Santo, escoge una y explica cómo esta actitud hizo la diferencia en el tiempo de Calasanz.
      5. Piensa, tú, como heredero del espíritu de este gran hombre, cómo quieres y sientes que puedes hacer la diferencia en la sociedad actual y en este momento concreto que vives.


San José de Calasanz: Testigo de Dios entre los niños y para los pobres

Sugerencia: 7° grado

Dios siempre se relaciona con nosotros a través de mediaciones humanas. Son los seres humanos los que nos muestran el rostro de Dios, los que nos hablan de una esperanza superior y de un amor más grande.

Hubo un hombre que fue para los niños y jóvenes pobres, presencia viva de Dios. Los encontró en las callejuelas de los barrios pobres de Roma, cuando ya moría el siglo XVI y fundó para ellos la Primera Escuela Popular Cristiana. Desde entonces les entregó toda su vida, queriéndoles hacer el bien por puro amor de Dios y no los cambió por nada del mundo.

Este hombre que fue para los niños y jóvenes una manifestación del amor de Dios, fue JOSÉ DE CALASANZ.

La vida del padre José

José de Calasanz nació en Peralta de la Sal, provincia de Huesca, España, en 1557. Estudió Teología y Derecho en las ciudades de Lérida, Valencia y Alcalá. El 17 de diciembre de 1583, a la edad de veintiséis años, José recibió el sacramento del Orden Sacerdotal.

Durante sus primeros años de sacerdocio estuvo al servicio de los Obispos de Barbastro, Lérida y Urgel. Estando a su servicio pretendió llevar adelante, con la gente sencilla, con el clero y con comunidades religiosas, la Reforma promovida por el Concilio de Trento. Pronto se dio cuenta de que las costumbres no eran las mejores, había ignorancia, la gente estaba sumida en la miseria, el cristianismo se vivía como rutina y superstición y no pocos sacerdotes llevaban una vida acomodada y carente de entrega verdadera. Quizá sintió en estos tiempos una primera llamada a una vida más radical y a un servicio más decidido; pero las necesidades económicas de su familia y sus ambiciones personales, lo llevaron a buscar, más bien, un alto cargo eclesiástico.

Con el fin de conseguir una buena canonjía, partió para Roma, después de haber sacado en Barcelona el título de Doctor en Teología. Llegó a Roma en 1592 creyendo que sería fácil alcanzar la dignidad eclesiástica deseada; pero en la Santa Sede había tal mercado de intrigas, que pasaron muchos años sin que alcanzara Calasanz lo que deseaba. Mientras tanto y con el deseo de ocupar adecuadamente el tiempo, se dedicó a la oración intensa y se inscribió en varias cofradías que tenían como finalidad enseñar la doctrina cristiana y visitar los barrios pobres de Roma.

Con las cofradías entró en el mundo de los pobres y pronto, el dolor de ellos tocó su corazón. Pero fueron los niños, los niños abandonados, los niños que tenían que trabajar desde pequeños, los niños sin educación, los niños agresivos y violentos, los niños con su niñez herida, los que sembraron en él la profunda inquietud que transformaría su vida toda. En 1597, después de haber descubierto una pequeña escuela que funcionaba en la sacristía de una pobre parroquia del Trastévere, abrió Calasanz la Primera Escuela Gratuita de Europa. Las Escuelas Pías, como él las llamó, se le fueron metiendo en el corazón, tanto, que cuando al fin le ofrecieron una gran canonjía en Sevilla, respondió: “En Roma he encontrado la manera definitiva de servir a Dios, haciendo el bien a los niños pobres, y no los dejaré por nada del mundo”.

Desde entonces, dedicó la segunda mitad de su vida a educar a los niños pobres de Roma y a fundar escuelas gratuitas en otros lugares de Europa. Antes de su muerte, había más de treinta y siete escuelas calasancias en Europa. Para asegurar la persistencia de las Escuelas Pías y para favorecer el surgimiento de verdaderos maestros que se entregaran con pasión y vocación a los niños, fundó en 1617 la Congregación de los Padres Escolapios. Luego, queriendo que la consagración de los Escolapios con la causa de los niños fuera más radical, consiguió que su Congregación se convirtiera en la última Orden Religiosa de votos solemnes de la Iglesia.

Fue perseguido por sus ideas renovadoras, por su deseo de educar a las clases marginadas y por causa de las divisiones internas que se dieron al interior de su propia comunidad religiosa. El mismo Papa Inocencio X, dictó medidas que tendían a la extinción total y definitiva de la Orden de las Escuelas Pías. Sus últimos años de vida los dedicó a la redacción de cartas que por una y otra parte abogaban por la persistencia de sus Escuelas Pías, y confirmaban a los escolapios en su misión, invitándolos a ser fieles hasta el final.

José de Calasanz, quien como religioso había elegido el nombre de José de la Madre de Dios, murió en la noche del 24 y 25 de agosto de 1648, siendo muy anciano, muy pobre, viendo su obra casi totalmente destruida, pero lleno de esperanza. Esa esperanza fue la que sostuvo su obra y la que ha permitido que también tú seas educado en la Piedad y en las Letras.

Ficha de trabajo

    1. 1 Después de leer el texto breve acerca de San José de Calasanz explica lo que entiendes por “mediaciones humanas” (3 renglones)
      2 Busca el significado de las siguientes palabras: Teología, clero, Concilio, eclesiástico, canonjía, Sede, cofradía.
      3 ¿En que fecha recibe el Sacramento del Orden sacerdotal Calasanz?
      4 Según la explicación del profesor/a explica: “La reforma promovida por el Concilio de Trento”. (5 r.)
      5 ¿Cuál es la clave de la transformación de Calasanz en Roma? (5 r.)
      6 ¿Dónde y cuándo funda su primera escuela?
      7 ¿Cómo llama a sus escuelas y por que?
      8 ¿Que hace Calasanz para que sus escuelas duren?
      9 Cita los tres motivos por los cuales fue perseguido Calasanz
      10 ¿Qué nombre elige Calasanz como religioso y porque?
      11 Cita la fecha de la muerte de Calasanz y elabora de forma creativa en un recuadro el Lema que utilizó para sus escuelas.


San José de Calasanz: Soñador de futuro, para los niños pobres.

Su personalidad

Calasanz fue un hombre de una personalidad llena de matices. Pasó por diferentes experiencias y cada una de ellas la vivió a fondo. ¿Quién fue, al fin de cuentas, Calasanz?

* Un Convertido:
Calasanz fue, ante todo, un convertido, un hombre que se dejó encontrar e interpelar por Dios. Acomodado en una vida de perfección personal y en sus ambiciones eclesiásticas, se dejó cambiar la vida por un Dios que lo inquietó a los cuarenta años, cuando la mayor parte de las personas ya tiene su vida totalmente definida. Dios le llegó en la oración, en los pobres, en los niños, en la peste que azotó a Roma y Calasanz lo dejó llegar, lo dejó entrar en su vida y le permitió relativizar todo lo que hasta el momento era importante para él. Ante la irrupción de Dios en su vida, todo lo que para él era ganancia, se le volvió basura, con tal de ser fiel a ese Jesucristo que había descubierto entre los niños pobres y al cual ya no cambiaría por nada del mundo.

* Un Educador:
Calasanz no sólo fundó la primera escuela popular gratuita y luchó por la obligatoriedad de la enseñanza para todos los niños desde los primeros años de vida, sino que, además, fue él mismo un gran educador. Su intuición fundamental quedó para siempre consagrada en las constituciones que escribió para su comunidad religiosa: “Sobre un punto queremos prevenir encarecidamente al Maestro: que interprete con fino discernimiento en cada joven su tendencia profunda a la orientación del Espíritu Santo; por ese camino se esforzará en llevar a cada uno hasta la cumbre de la perfección”. (Constituciones de San José de Calasanz, No. 23). Para Calasanz, toda persona está siendo guiada por el Espíritu Santo hacia una verdad que no es teórica, sino vital; hacia la identificación con la persona de Cristo. La labor del Maestro no es otra que colaborarle al Espíritu, guiando a cada alumno según la interna y profunda inclinación que hay dentro de él, para que cada día lleve más en su ser los rasgos de Cristo el Señor. Para lograr esto, decía Calasanz que había que aprovechar la luz de la ciencia humana y la luz de la fe cristiana, intuición que concretó en su lema “Piedad y Letras”.

* Un Religioso:
Descubrió que el Señor le pedía ser educador de niños pobres, pero también descubrió Calasanz que para poder educarlos tenía que hacerse pobre entre ellos, totalmente disponible para amarlos y fiel hasta el final a la voluntad de Dios sobre su vida. Así, a medida que fue arriesgando su vida entre los pobres, tres llamados surgieron con fuerza en su vida: el llamado de la POBREZA a compartir la existencia entre los más humildes, para él que había sido un sacerdote con buenas posibilidades económicas y deseoso de alcanzar dignidades eclesiásticas; el llamado de la CASTIDAD a entregarse totalmente con amor bien ordenado a los niños y jóvenes sin posesividad ni apegos; el llamado de la OBEDIENCIA a ser fiel únicamente a la voluntad de Dios como único criterio para guiar la vida. Estos llamados lo llevaron a hacerse religioso y a fundar la Orden de los Padres Escolapios, dedicada con exclusividad a la educación cristiana de la juventud

* Un Sacerdote:
Pero además, Calasanz fue un Sacerdote. Sacerdote consagrado a la reforma de la Iglesia en los primeros años de su ministerio y luego, cuando descubrió a los niños, un nuevo tipo de sacerdote que hizo de su vida ya no una entrega a la predicación o a la administración de los sacramentos, sino un anuncio vivo del Evangelio entre los pequeños y jóvenes. Su pueblo fue la juventud; su sacerdocio, como el de Cristo, no fue otro que fidelidad total a la voluntad de Dios y entrega misericordiosa por los demás; su sacrificio fue la entrega de sí mismo en la cruz de la actividad educativa y su labor sacramental no fue otra que abajarse para entregarle a los más pequeños la riqueza y la alegría de la fe cristiana. Sacerdote de niños, Pastor de juventudes…, eso fue Calasanz.

* Un Santo:
Cuentan que cuando Calasanz murió, un niño romano, de esos que él había educado, salió corriendo por las calles para gritar una noticia a la vez triste y alegre: “¡Ha muerto el Santo! ¡Ha muerto el Santo!”. Fue Santo, es verdad, pero no tanto por los milagros que hoy se le atribuyen, sino por el más grande milagro de todos: fue un hombre que hizo la voluntad de Dios. Al ritmo de la vida y de los compromisos, día a día Calasanz fue descubriendo nuevas maneras de ser fiel al Señor. Llevar una vida recta, ser sacerdote, colaborar en la reforma de la Iglesia, ir a Roma, visitar a los pobres, orar, hacer una escuelita para niños pobres, afianzar las escuelas, fundar una comunidad religiosa para servir a los niños y jóvenes, profesar suma pobreza, sostener su obra aún en los más duros momentos, una a una estas fueron las decisiones de Dios y una a una Calasanz las aceptó, las vivió y fue fiel. Por eso llegó a asemejarse tanto a Jesús en su entrega, en su paciencia sin límites, en su esperanza contra toda esperanza, en su humildad desnuda, en su pobreza total. Llevado por Dios, fue adquiriendo poco a poco el rostro de Cristo, por eso fue Santo y porque fue Santo, ha perdurado su obra y su vida sigue siendo luminosa para todos los que, como él, queremos ser fieles al Señor.

* Un Hombre:
Pero, ante todo, Calasanz fue un Hombre. Su vida, como la nuestra, estuvo llena de realidades profundamente humanas. Conoció la ambición y también la pobreza; quiso ser perfecto por su propio esfuerzo y terminó dejándose llevar por Dios; fue a buscarla dicha en los altos cargos de Roma y encontró la verdadera felicidad y bienaventuranza en la cruz del Señor; amó intensamente y conoció la radical soledad de quien sigue a Cristo; quiso asegurar su vida con una dignidad eclesiástica para vivir desahogadamente y, sin embargo, vivió la mitad de su vida entre los pobres y murió anciano y aparentemente fracasado. No, no fue un héroe histórico. Fue un hombre, con pasiones como los hombres y con santidad como Jesucristo, el Hombre. Sólo un Hombre, un Hombre feliz, un Hombre lleno de Amor, un Hombre de los niños, un Hombre de Dios.

Ficha de trabajo

    1. 1 Después de leer el texto acerca de la personalidad de Calasanz elaborarás un gráfico (según las indicaciones en clase) que contenga tres aspectos de cada una de las facetas de la personalidad de este gran hombre.
      2 Explica con tus palabras lo que quiere decir el texto cuando dice que Calasanz fue “Un Convertido” (min. 5 renglones)
      3 Copia en un recuadro, de forma clara el texto subrayado en la faceta del educador.
      4 Lee con atención lo que dice el texto acerca de la labor del maestro y explica el significado de la “interna y profunda inclinación” (5 r.)
      5 Explica los tres llamados que surgen en su vida como religioso. (a.b.c.)
      6 Escribe en dos recuadros los dos términos dados a Calasanz como sacerdote dedicado al servicio de la niñez y juventud.
      7 Explica con cinco frases como vivió la santidad Calasanz
      8 En un recuadro escribe de forma creativa los cuatro adjetivos calificativos de la forma como Calasanz es hombre y explica al lado de cada uno porque crees que dicen eso de el.


La Obra de Calasanz

Un Hombre es también su Obra, por eso, para conocer a Calasanz, es necesario mirar cuál fue su obra y cómo la entendió él. La obra de Calasanz no fue clara desde el principio. Más bien habría que decir que poco a poco, al ritmo de la vida, fue entendiendo con claridad cuál era el quehacer que Dios quería para él. En un primer momento creyó que su labor sería la Reforma de la Iglesia. Más tarde, ya en Roma, descubrió que para la reforma de las torcidas costumbres de la sociedad, era necesaria la educación de la niñez, fundamentalmente de la más pobre. Luego descubrió que un trabajo tan serio sólo podía ser realizado mediante una entrega total y absoluta de la vida, y resolvió, por tanto, hacerse religioso y fundar una Orden consagrada definitivamente a la educación de los niños y jóvenes, especialmente de los más marginados.

De este modo, paso a paso, intuyendo lo que Dios le pedía en cada momento, Calasanz fue descubriendo su obra: la educación de la juventud como ministerio fundamental de la Orden Religiosa que él fundó.

Así describía Calasanz su obra: Mi obra no es mía, es iniciativa y acción de Dios, pues es el Señor, quien, para ayuda de su Iglesia, en diversos momentos inspira esta multiplicidad de servicios, para las necesidades de sus hijos. (cfr. Memorial al Cardenal Tonti, No. 18). Tal obra consiste en la dedicación total a la buena educación de la juventud, porque la reforma de la Sociedad Cristiana radica en la diligente práctica de tal misión. Pues si desde los más tiernos años el niño es imbuido diligentemente en la Piedad y en las Letras, ha de preverse, con fundamento, un feliz transcurso de su vida entera. Es por tanto, cometido de las Escuelas Pías enseñar a los niños, desde los primeros rudimentos, la lectura correcta, escritura, cálculo y latín, pero, sobre todo, la piedad y la doctrina cristiana; y realizar esto con la mayor habilidad posible. (cfr. Constituciones de San José de Calasanz, Nos. 2 y 5).

Esta labor educativa es imprescindible para la Iglesia y para el mundo, ya que el apostolado de la educación es en verdad el más digno, el más noble, el más meritorio, el más beneficioso, el más útil, el más necesario, el más enraizado en nuestra naturaleza, el más conforme a la razón, el más de agradecer, el más agradable y el más glorioso. Es una labor necesarísima y solicitadísima, porque cura, preserva y rescata las almas; es para ciudades y personas preferentemente pequeñas y pobres y muy necesitadas de asistencia, y porque desde los primeros años ayuda a bien vivir, de donde depende el buen morir, la paz y sosiego de los pueblos, el buen gobierno de las ciudades y la reforma de toda la cristiandad. (cfr. Memorial al Cardenal Tonti, Nos. 6 y 26).

Y está destinada ante todo para los más pequeños y pobres, pues ya que nos profesamos auténticos Pobres de la Madre de Dios, en ninguna circunstancia tendremos en menos a los niños pobres; sino que con tenaz paciencia y cariño nos empeñaremos en dotarlos de toda cualidad, estimulados principalmente por aquella Palabra del Señor: “Lo que hicieron con un hermano mío de esos más humildes, conmigo lo hicieron”. (cfr. Constituciones de San José de Calasanz, No. 4).

Así entendió Calasanz su obra, o mejor dicho, la obra que Dios hizo con él. A eso le entregó la vida entera. Siendo ya ancianito todavía iba a las escuelas para tomar la lección a los niños e incluso para barrer las aulas. Sin duda los niños y las escuelitas llenaron totalmente su corazón. Por eso, a pesar de morir cuando todo estaba destruido, se fue con una gran esperanza en Dios, pues la obra que había hecho, la había hecho sólo por su Amor. “Mientras yo tenga aliento, no perderé el deseo de ayudar a las Escuelas, con esperanza de volverlas a ver aseguradas, fundándome en aquellas palabras de un profeta: “quédense quietos, y verán la salvación del Señor, que vendrá sobre ustedes”. (Carta de Calasanz, año 1645).

Con esa esperanza se marchó y fue esa esperanza la que hizo posible que todo renaciera y que las Escuelas Pías no desaparecieran definitivamente. Esa misma esperanza es la que permite que también hoy como ayer, Jesucristo sea anunciado entre tizas, tableros y alegrías juveniles, en ésta nuestra patria, con éste nuestro pueblo, y a ti, a ti que eres nuestro amigo.
Calasanz y Galileo

Para comprender cabalmente la personalidad de José Calasanz, es conveniente hablar de sus relaciones con un gran científico contemporáneo: Galileo Galilei (1564-1642). Ambos fueron coetáneos y vivieron y sufrieron parecidas circunstancias.

Los dos grandes hombres de la pedagogía y de la ciencia se conocían, se trataban y se tenían mutuo respeto y consideración. En sus vidas hay no pocos paralelismos. El primero de ellos es que ambos defendieron la enseñanza de las matemáticas y de la ciencia, lo que resulta natural en un hombre de ciencia, pero no tanto en un pedagogo de aquel tiempo. Cuando se analiza la obra pedagógica de Calasanz, resulta sorprendente su interés constante por la enseñanza de las matemáticas. En una época en que los estudios humanísticos tenían la máxima vigencia, sin olvidar esas tendencias generales, él intuyó la importancia futura de las matemáticas y las ciencias, de ahí sus continuas recomendaciones para que se cultivasen en sus escuelas y para que se profundizaran en la formación de sus maestros.

En relación con las matemáticas y con Galileo, hay que recordar que algunos escolapios distinguidos fueron fervorosos discípulos del gran hombre de ciencia y que compartieron y defendieron sus concepciones cosmológicas, que tan controvertidas y revolucionarias resultaban entonces. Recordemos que el modelo cosmológico galileano, que seguía los planteamientos de Copérnico y de Kepler, entraba en contradicción con el modelo ptolomeico que había estado vigente durante toda la Edad Media, lo que valió a Galileo un proceso de la Inquisición en el que fue sancionado y obligado a retractarse.

En relación a ese hecho, hay que destacar que, pese a que Galileo había caído en desgracia y había sido sancionado por los inquisidores, Calasanz ordenó que los miembros de su congregación le prestasen toda la ayuda necesaria y permitió que los escolapios continuasen como alumnos a su lado, recibiendo sus enseñanzas matemáticas y científicas. Así pues, es justo reconocer que, con respecto a Galileo, José Calasanz y los escolapios mantuvieron una posición valiente y digna que les honra. Es éste un episodio poco conocido que pone de relieve la amplitud de miras de nuestro gran pedagogo.

La defensa y la ayuda que los escolapios prestaron a Galileo fue utilizada por los enemigos de Calasanz y de su obra. Una denuncia presentada ante el inquisidor de Florencia, referida al escolapio Francisco Michelini, que sería el sucesor de Galileo en la cátedra de matemáticas, decía: “El P. Francisco Michelini de las Escuelas Pías tiene por doctrina verdaderísima y enseña públicamente que todas las cosas están compuestas de átomos y no de materia y forma, como dice Aristóteles y todos los demás. Sostiene también que la tierra se mueve y el sol está quieto, teniendo por cierta esta doctrina y otras del señor Galileo, hasta el punto de estimar todas las demás por falsas y nulas y declararse enemigo de Aristóteles llamándole ignorantísimo, mientras tiene al señor Galileo por oráculo, y ensalza al dicho señor Galileo a primer sabio del mundo con otros títulos magníficos y de encomio”.

A pesar de esos ataques, los escolapios no dejaron de ayudar a Galileo y siguieron siendo fervorosos discípulos suyos. Cuando el gran hombre de ciencia, en 1637, ya anciano, quedó completamente ciego, un escolapio, Clemente Settimi, por orden de Calasanz se puso a su servicio como secretario, tal era la consideración y el aprecio que sentía hacia él. Sus órdenes al rector del colegio de Florencia son claras: “y si por acaso el señor Galileo pidiese que alguna noche se quedase con él el P. Clemente Settimi, concédaselo y Dios quiera que sepa sacar el provecho que debería”.

En Florencia los escolapios llegaron a dirigir una prestigiosa Escuela Superior de Matemáticas que fue muy importante en la formación de sus maestros. Igualmente en Roma, Génova, Nápoles y Podolín hubo importantes centros de enseñanza matemática dirigidos por escolapios que habían sido todos ellos discípulos de Galileo Galilei. Entre sus profesores y alumnos muchos serían después grandes hombres de ciencia. (Tomado de: Josep Domènech i Mira - ©UNESCO: Oficina Internacional de Educación, 1999)

Ficha de trabajo:

    1. 1. Nombra de forma clara y ordenada las tres etapas que vivió José de Calasanz para completar el plan que Dios quería para el.
      2. Copia en un recuadro, Como describía Calasanz su obra.
      3. Escribe en tu cuaderno la frase que Calasanz utilizó para indicar la importancia de la educación de los niños desde pequeños.
      4. Calasanz escribe al Cardenal Tonti un “memorial” donde defiende con once adjetivos calificativos la labor educativa, cópialos en forma de listado, y adórnalos como un poema de amor.
      5. Explica con tus propias palabras lo que dice Calasanz en el Nº 4 de sus Constituciones. (m.5).
      6. A partir de la carta del año 1645 explica en tus propias palabras, como entendió Calasanz la obra que Dios había puesto en sus manos. (m.5).
      7. Explica con tus palabras la relación de La Escuela Pía con Galileo Galilei (m.15).
      8. Cita los lugares donde los escolapios dirigen famosas escuelas de matemáticas.


“De Maestro a Maestro”

Sugerencia: 11° grado

Querido maestro/a:

Antes de que sigas adelante quiero presentarme. Me llamo José de Calasanz, nací allá por el 1557 y aunque desde tan lejos, hoy 25 de agosto quiero que recibas esta carta de alguien que como tú sabe lo que son las horas de preparar, corregir cuadernos, pensar en las mejores actividades, inventar cada día algo para motivar a los alumnos.

Cuando descubrí que enseñando a los niños encontraba el sentido de mi vida me embarqué de lleno en lo que yo he llamado la gran aventura de “educar”.

Es desde ese gran descubrimiento desde donde quiero enviarte mis mayores ánimos y deseos de que seas realmente feliz en tu tarea educadora.

Veo que aunque han pasado los siglos sigue siendo una profesión sin demasiado reconocimiento y sí, muchos peros que poner. Sé que a ti no tengo que convencerte de la importancia de la misma y tampoco veo sentido hacer una “exaltación de la educación”.

Lo que hoy quisiera es invitarte:

A que veas en cada niño una persona en proceso y con capacidades. Una persona que no tiene que ser estandarizada, sino mirada y tenida en cuenta como un ser único e irrepetible. En vuestra sociedad tenéis la costumbre de llamar raro a quien se atreve a ser diferente. Anima y favorece que cada alumno sea como él-ella es y ayúdale con tu aceptación a que esté contento por ello.

También las capacidades del alumno se ven manipuladas. No todos tenemos que servir para lo mismo, pero sí todos tenemos mucho que aportar. Es tarea del educador ayudar al niño a descubrir qué capacidades tiene y cómo al desarrollarlas y potenciarías encuentra una gran fuente de realización y se convierte en alguien con capacidad de crear, de inventar, de desarrollar lo que ya posee en si como don. Habrás visto que no te hablo sólo de capacidad intelectual, sino de todo aquello que tu alumno puede desarrollar y realizar desde lo que él mismo es y posee.

No sé si sabes que cuando yo me encontré con los niños en las calles de Roma, los vi abandonados y perdidos a su suerte y por ello me lancé a crear una escuela gratuita para ellos, pues eran “pobres de solemnidad” como entonces decíamos.

Veo que en este año que corre, tú no estás mejor parado. Es verdad que tus alumnos van a clase, con ropa en condiciones y todos los materiales necesarios para aprender. Pero te encuentras con un gran reto. Teniendo de todo les falta lo más Importante: el amor. No quiero decir con esto que los padres y madres de tus alumnos no quieran a sus hijos, pero “les falta tiempo para decírselo, para acariciarlos, para escucharlos, para atenderlos. Los niños no saben lo que les pasa, pero sienten profundamente esta carencia. Están llenos, yo diría que saturados, de “cosas”, pero les falta algo “gratuito” que es el amor.

Y es ahí maestro, donde te enfrentas al gran reto de la educación del siglo XXI: educar a tus alumnos amándolos profundamente, curando sus heridas, llenando sus vacíos, soportando sus agresividades, no tomando en cuenta su indiferencia. Tus alumnos necesitan esa “calidad de persona”, más que “calidad de técnicas”.

La invitación que te hago no es deslumbrante, no te garantiza el máximo éxito con el mínimo esfuerzo. Nada de eso. Pero si te puedo decir que la experiencia de ver a uno de tus chicos feliz y realizado en la vida, ese es un éxito que no se anuncia en ningún periódico ni revista sensacionalista, pero que tú llevarás guardado para siempre en tu corazón.

Y ya, para no hacerme pesado, ahí tienes mi última invitación: Cree con todo tu ser que tu tarea educadora es muy Importante.

Repítete cada día que no cae en el vacío tu dedicación, tu preocupación, tu deseo de hacer de ese niño la persona única e irrepetible que está llamado a ser. Con sus capacidades y con sus límites y con su gran necesidad de ser amado así como él es y se presenta ante ti.

Termino poniendo en tus manos algo que me salió del alma cuando alguien quiso poner en entredicho el valor de la tarea educadora. Aunque lo escribí hace muchísimos años creo que todavía hoy:

Este fue mi cántico a la educación, te invito a que desde tu gran vocación de maestro puedas dejar libre tu corazón para que tu pluma escriba tos adjetivos más llenos de tu experiencia en tu caminar como maestro.

Ficha de trabajo:

    1. 1. Lee atentamente la carta de Calasanz a un maestro y subraya lo que consideres más significativo.
      2. De acuerdo con lo que escribe Calasanz, describe lo que debe ser un maestro calasancio. (5 características)
      3. Escribe tu opinión y explica: ¿Crees que la tarea educativa hoy es importante como la ve Calasanz?
      4. Investiga: ¿Que es el “Memorial al Cardenal Tonti? Y ¿por qué lo escribió Calasanz?


La Educación es la Tarea:

Escolapios en el mundo

Sugerencia: 10° grado

Más Digna, más noble, más meritoria, más beneficiosa, más útil, más necesaria, más razonable. Más grata, más agradable y más gloriosa

¿Quiénes somos los escolapios?

Somos una Orden Religiosa clerical fundada en el siglo XVII por San José de Calasanz (1557-1648) y dedicada al apostolado de la educación de los niños y jóvenes, preferentemente pobres, al que nos consagramos con un cuarto voto especial.

San José de Calasanz, declarado en 1948 por el Papa Pío XII “Patrono Universal de todas las escuelas populares cristianas del mundo”, tiene la gloria de haber abierto el 1597 “la primera escuela pública popular gratuita en Europa” (Von Pastor). Proclamó el derecho a la educación de todos los niños y luchó por ella, siendo perseguido por este motivo. Pero al mismo tiempo teniendo un éxito espectacular por responder a los retos y expectativas de su tiempo.

En 1617 se fundó la Congregación Paulina de Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías (el nombre paulina viene del Papa Paulo V que la aprobó), que Gregorio XV elevó a Orden Religiosa en 1621 con el nombre actual. Pronto se extendió por toda Italia y Europa central. Actualmente está extendida en 4 continentes (Europa, Asia. África v América) y 32 naciones. Somos 1421 religiosos.

¿Que hacemos?

En la mayoría de las naciones, la gente toma la educación pública como algo normal. San José de Calasanz y los primeros escolapios, comenzaron algo que el mundo no conocía. Ellos creyeron que la sociedad sólo puede avanzar si todos sus miembros, sin discriminación alguna, son educados, especialmente los niños. Es por esto que dieron inicio a lo que muchos consideran como el primer sistema de educación pública. Se entregaron a la educación de la niñez y juventud necesitada y a enseñarles de manera que fueran hábiles ciudadanos cristianos.

Actualmente el sueño de dar a todos los niños una educación cristiana, continúa. Los Padres Escolapios siguen a Jesucristo por medio de la educación de la juventud en América, Europa, África y Asia. Han sido líderes en la educación por más de cuatro siglos, y todavía hoy se preocupan por los sueños y aspiraciones de la juventud. Su vida religiosa en comunidad da testimonio del evangelio de muchas maneras: por medio de la educación, en el salón de clases, inspirando a los jóvenes en grupos juveniles, y guiando a los jóvenes a tener una experiencia de Dios.

Los escolapios han descubierto a Jesús en los niños y comparten la llamada a servirles. Por medio de un voto religioso de dedicarse a la educación cristiana de la juventud, los escolapios sirven a Dios y a la Iglesia. Por esto, la entrega a la educación de la juventud es para los escolapios una vocación sagrada.

La mejor respuesta la dan las Constituciones en su Capítulo 8°:

“El Espíritu Santo, que concede a cada uno su propio carisma para edificación del Cuerpo de Cristo, inspiró a nuestro Fundador la obra de las Escuelas Pías. Nuestra Orden participa de manera específica en la misión evangelizadora de toda la Iglesia por medio de la educación integral de niños y jóvenes, sobre todo de los más necesitados, plasmada en el cuarto voto específico.

Nuestro Instituto es una entidad benéfica que realiza sin ánimo de lucro su apostolado educativo. Esta misión educadora tiende a la formación integral de la persona de modo que nuestros alumnos amen y busquen siempre la verdad, y trabajen esforzadamente como auténticos colaboradores del Reino de Dios en la construcción de un mundo más humano, y mantengan un estilo de vida que sea coherente con su fe. Así progresando a diario en la libertad, logren un feliz transcurso de toda su vida y alcancen la salvación eterna. Para conseguir el fin de nuestro ministerio -además de nuestro ejemplo de vida evangélica- cuidamos sin cesar nuestra preparación en el campo de lo sagrado y de lo profano, y procuramos la madurez y desarrollo de nuestras aptitudes humanas y religiosas. Nuestra misma consagración -sobre todo, la nobleza de la castidad y el testimonio de la pobreza- nos proporcionan no sólo una sólida eficacia educativa y apostólica, sino también una cierta afinidad de espíritu y activa solidaridad con los niños pobres.

El ministerio escolapio lo realizan hoy en la Iglesia religiosos y también muchos laicos que se vinculan a nuestra Orden en grado y modalidades diversos. Son miembros activos y valiosos de nuestra obra apostólica y tienen responsabilidades en nuestras instituciones según su disponibilidad y compromiso y su preparación humana y espiritual, profesional y pedagógica.

El ejercicio responsable de nuestro ministerio exige la renovación incesante de una buena preparación profesional, encarnada en la realidad humana concreta que inspira nuestros afanes. Por tanto, y según nuestra auténtica tradición, hemos de seguir métodos sencillos y eficaces, coherentes con el progreso de las ciencias de la educación.

La educación en la fe es el objetivo final de nuestro ministerio. A ejemplo del Santo Fundador y de acuerdo con nuestra tradición, consideramos la catequesis - que ilumina la fe, inicia en la liturgia y prepara para la acción apostólica- como el medio fundamental de nuestro apostolado en la comunidad cristiana en la que vivimos.

Nuestra escuela, eminentemente popular desde su nacimiento, animada del espíritu evangélico de libertad y caridad en su ambiente de comunidad escolar, trabaja para que la visión del mundo, de la vida y del hombre se vea iluminada por la fe y las facultades de los alumnos adquieran desarrollo y madurez. Y, con la rectitud y santidad propias de la verdad vivan revestidos de la nueva condición humana y sean fermento de salvación para la sociedad.

La educación -obra y deber primordial de la familia- precisa de la ayuda de toda la sociedad y en especial de la comunidad local. Por tanto, promovemos en nuestros centros la colaboración de cuantos forman la comunidad educativa; y, por nuestra parte, cooperamos en este común empeño educativo con todas las instituciones de la Iglesia y de la sociedad.

Respondiendo a nuestra vocación, además de la catequesis y las escuelas, preferentemente de enseñanza elemental y media, que constituyen el fundamento de la educación popular, podemos trabajar en cualquier actividad que promueva la educación de la juventud. En las parroquias y misiones que nos han sido confiadas dedicamos especial atención, con espíritu calasancio, a la educación de la juventud.

Mediante nuestro ministerio prestamos ayuda, con espíritu calasancio, a las necesidades de la Iglesia local dentro de una pastoral diocesana de conjunto.

Al programar nuestras actividades, nos adaptamos, en cuanto es posible, a las leyes y costumbres legítimas de cada región, y buscamos ante todo que nuestra labor educativa se acomode mejor a la cultura de cada pueblo”.

Ficha de trabajo:

    1. 1. Después de leer con atención la primera parte del texto coloca en un recuadro el titulo que dio a San José de Calasanz el Papa Pío XII.
      2. Busca los cuatro los continentes donde se encuentra la Escuela Pía, coloca su nombre respectivamente e investiga en www.scolopi.org los países donde se encuentra actualmente la Escuela Pía y señálalos en tu cuaderno.
      3. Después de leer el capitulo ocho de las constituciones de la Orden de las Escuelas Pías, subraya algunas ideas claves (M.10) y escoge tres que consideres que puedas explicar su importancia en nuestros días.


Intuiciones de Calasanz

Sugerencia: 11°

A. ¿Cuáles fueron las intuiciones más importantes de Calasanz?

La escuela del santo es una escuela para todos, José echa en falta que los niños, los más necesitados, tengan escuela. Que no sea una escuela para pocos, que siempre serán “privilegiados”. La escuela ha de ser para todos. He ahí lo propio calasancio:

Escuela en la que la educación es lo prioritario.
Educación, integral, que atienda a lo humano y a lo cristiano que abarque a la persona entera. Educación que busca el bien de niños y adolescentes; muchos de buena inteligencia se pierden por falta de posibilidades.

Escuela preventiva,
por eso el ministerio escolapio es un remedio muy eficaz para los niños y jóvenes, al encontrarse en edad difícil.

Escuela gratuita,
y por eso es para todos.

Escuela para los niños
desde los más tiernos años.

Calasanz, además de la escuela elemental, quiso también la enseñanza media con la lengua latina, las humanidades, la retórica y casos de conciencia, porque sólo así veía asegurada la suerte de la clase pobre y “efectuada la verdadera reforma de !a república cristiana”.

B. ¿Qué es lo propio que creó Calasanz?

“La escuela popular gratuita para los pobres”, es decir, una escuela que aceptase a todos los pobres necesitados de instrucción, a diferencia de los maestros dónales, que acogían a poquísimos; una escuela que comenzase a instruir a los niños desde los más tiernos años, y que iniciase esta enseñanza con la lectura y la escritura, a diferencia de los Padres de la Compañía en el Colegio Romano. Faltaba una escuela en la que enseñasen maestros de vida santa y de buena preparación, una escuela que estuviese al ritmo de los tiempos nuevos, que veían surgir y crecer de día en día el número de las clases pobres y trabajadoras, de los pobres obreros, de los jóvenes empleados; una escuela que supiera captar el espíritu de la época nueva creada con la rápida difusión de la imprenta.

Faltaba, en suma, una escuela verdaderamente popular, al tanto de las exigencias concretas de los pobres, y que pudiera darles no sólo una ayuda momentánea, sino también un remedio definitivo tanto en el campo espiritual e intelectual como en el social”

C. Aspectos significativos de la intuición calasancia.

Pone en marcha una revolución.
No menor importancia que cualquier otra revolución fue la operada por Calasanz: que toda persona tenga derecho a la educación religiosa y cultural; que no existan privilegios en este campo; que nadie pueda ser apartado del derecho a ser educado por ningún motivo. Este proyecto es una auténtica revolución. La escuela es el laboratorio del futuro de un país. Lo que hoy se haga con los niños eso será mañana un país.

La primacía de una intuición.
Es justo reconocérselo a Calasanz. Si no fue una personalidad fuera de la común en otros campos, hay que anotarlo entre los hombres extraordinarios en el campo de la pedagogía, aunque no escribiera ningún tratado, y sobre todo en el de la práctica pedagógica.

Se constituye en “padre de los pobres”
por lo que hizo, por lo que defendió, por las opciones que adoptó, por la defensa de sus ideales, por lo que creó. Defendió a los pobres que encontró en su vida y a los que habrían de seguir. Defendió el derecho que tenían a labrarse un futuro mejor y colocó a su lado el medio que habría de ayudarles. No sólo atendió a las necesidades del momento; previó las futuras y luchó por dotar a los pobres de los medios para salir de la pobreza e iniciar una vida más digna.

Trabaja por el bien social.
No redujo su actividad al aspecto únicamente espiritual. Pensó en la persona total, en toda ella; más, pensó en la misma sociedad civil y por ella se batió. Defender la educación es defender el bienestar social. Defendió a los pobres, porque tenían mucho que decir en favor del entendimiento y reconciliación social. Defendió a los pobres porque conocía lo mucho que podían contribuir al desarrollo de los pueblos. Sólo la ignorancia, la pobreza, el oscurantismo, la dejadez, la falta de respeto a los derechos de los demás puede engendrar odios, oposiciones y revueltas. El poder no ha de ser el de las armas, sino en todo caso el de la ciencia y el saber.

Da sentido cristiano a una actividad humana.
Enseñó a vivir cristianamente una actividad simplemente humana como es la enseñanza. Lo humano es ya en sí mismo una realidad del Reino. No existe un bautismo de la actividad humana como si fuera menos digna. Hay un compromiso a fondo con lo humano, porque en su realidad más íntima o en su intimidad más rea!, construye al hombre, y construir el hombre es adelantar el Reino.

Redime la actividad de la enseñanza.
En aquel tiempo esta actividad estaba no sólo postergada, sino incluso desprestigiada. Mientras en lo teórico grandes pedagogos escribían y hacían teorías sublimes, la práctica, en particular con los pequeños y pobres, se mostraba de otro modo muy distinto, Calasanz será quien redima la enseñanza: enseñar no es “oficio vil y despreciable”, sino “ministerio de ángeles”.

Defiende al hombre.
A ello estuvo dedicada la vida de Calasanz. Defendió al hombre, se comprometió con él desde su tierna infancia, salió a favor de todos los pobres, luchó por redimirlos del mal, de la ignorancia y del pecado; se adelantó varios siglos a las realizaciones de los Estados.



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