Educación, Política Educativa - Written by Archivo Calasanz on Viernes, Septiembre 26, 2008 23:24 - 0 Comments

SAN JOSÉ DE CALASANZ A LOS 450 AÑOS DE SU NACIMIENTO

Juan Jaime Escobar Valencia, escolapio
Simposio ¨Una nueva educación cristiana en una sociedad plural¨, 2008
Analecta Calasanctiana, 49 (I/VI, 2008) 139 - 150

Cuentan las “Florecillas” de San José de Calasanz que todo co¬menzó en la Plaza Navona, allí donde nuestro Santo Fundador vio a los niños peleando y arruinando su juventud. Fue enton¬ces cuando sintió el llamado misterioso del Señor que le pedía salvar a los ni¬ños, y fue así co-mo descubrió que la buena educación de la juven¬tud era el mejor medio para llevar a los pe-queños hacia la felici¬dad. Mirando a los niños y a los jóvenes, sintiendo su angustia y sus frus-traciones, doliéndose con sus dolores, Calasanz fue descu¬briendo que ya sólo podría servir a Dios, si se entregaba definiti¬vamente a la educación de la juventud. Así comenzó la historia de la Pedagogía Calasancia, en una plaza, en las callejuelas del Tras¬tévere y en el encuentro de Calasanz con el dolor de la juventud de su tiempo.

Así comenzó y así comienza hoy todo esfuerzo calasancio por res¬ponder al dolor de la juven¬tud. En mi tierra, son los niños y los jóvenes los que más están sufriendo. La violencia ha des¬truido sus hogares, han perdido a sus padres, han aprendido a consumir droga y a despreciar sus propias vidas. Los delincuentes de hoy en Colombia, son en su inmensa mayoría personas menores de veinti¬cinco años y también son jóvenes los que aparecen abaleados cada madru¬gada en alguna calle de algún barrio de alguna gran ciudad.

Son jóvenes los miembros de las pandillas y jóvenes los pistoleros a sueldo de las mafias del narcotráfico. Las guerrillas reclutan ni¬ños y jóvenes por la fuerza, al interior de ellas las niñas son obli¬gadas a prostituirse y, como lo han relatado quienes han vivido el horror del secuestro en la selva, las niñas embarazadas son luego obligadas a abortar y aquellos pequeños no naci¬dos son abandona¬dos en algún hueco infame de la manigua. El 75% de las agresiones sexuales suceden con menores de veinte años y es creciente el número de niños y jóvenes que se pros¬tituyen como medio de su¬pervivencia. Y si a lo anterior sumamos los niños y jóvenes despla¬zados por la violencia, los abandonados por sus padres, los que tienen familias destruidas, los envenenados con la droga, los que intentan suicidio, los que ya no esperan nada, los no ama¬dos, los huérfanos de padres vivos, comprenderemos que los niños y los jóvenes, siguen su¬friendo en nuestras plazas Navonas de hoy.

Todo esto quiere decir que nuestra opción educativa calasancia no es sólo un ejercicio teoré¬tico, ni una investigación libresca, sino un esfuerzo real y concreto por responder eficazmente a la nece¬sidad de salvación de la niñez y de la juventud. Es necesario salvar a los niños y a los jóvenes. Desde su angustia, desde sus desespe¬ranzas, desde sus sufrimientos, nos están exi¬giendo que los edu¬quemos para la plenitud, para la felicidad, para devolverles la dignidad humana y las ganas de vivir. De esta forma, es la reali¬dad misma de nuestros niños y jóvenes y no la simple curiosidad ilustrada o el deseo de erudición, lo que nos ha llevado a buscar en Calasanz una manera de educar que responda realmente a los anhelos de la juventud y que pueda efectivamente colaborar en la salvación de los niños.

Lo anterior señala con claridad que, más que nunca, hoy sigue siendo verdad que la buena educación de la niñez y de la juventud es un medio válido y eficaz no sólo para alcanzar la salvación per¬sonal, sino también para colaborar en la transformación de la so¬ciedad. Frente a una realidad que pone en riesgo el porvenir de los niños y de los jóvenes, nos queda como op¬ción y oportunidad aquel “educar desde los más tiernos años en la Piedad y las Le¬tras, para poder prever un feliz transcurso de la vida”. Sí, Cala¬sanz lo intuyó muy bien, la educación, la buena educación, puede hacer la diferencia. La buena educación de la juventud es, hoy como ayer, una necesidad real y Calasanz nos dejó una manera de educar, la suya, la inspirada en él, para responder a esta necesi¬dad de los niños y jóvenes de hoy.

Medellín fue durante mucho tiempo una ciudad asociada a la vio¬lencia, la mafia del narcotrá¬fico y la descomposición social. El alcalde de la ciudad, Dr. Sergio Fajardo Valderrama en una confe¬rencia que ofreció a los maestros de la Provincia en 2006, planteó algo que para él (y ciertamente para lo que es usual en política) era algo revolucionario: que la única forma de cambiar realmente la sociedad y ofrecer a los niños y jóvenes de Medellín una oportu¬nidad para salir de la situación de alto riesgo en la que se encon¬traban, era la buena educación. Por eso, su plan de gobierno lo sintetizó en el siguiente lema: “Medellín, la más educada” y quiso que las obras emblemáticas de su administración fueran grandes colegios y bibliotecas ubica¬das en las zonas más deprimidas de la ciudad. Nuestros mismos maestros le dijeron que eso que él consi¬deraba tan novedosa, lo había afirmado Calasanz hace cuatrocien¬tos años. Sí, lo único que realmente puede cambiar la suerte de los niños y jóvenes, es la buena educación.

En septiembre del año 2006 la Provincia de Colombia celebró un Congreso Pedagógico en el marco del cual repensó su compromiso con la manera calasancia de educar. Fue en el marco de dicho Congreso donde el Alcalde de Medellín lanzó su atrevida propuesta de cambiar el porvenir de los niños y jóvenes de una ciudad con¬vulsa a través de la educación. Y fue allí donde los maestros le enseñaron que aquello ya lo había descubierto Calasanz hace mu¬cho tiempo. Pues bien, lo que hoy tengo para compartir es justa¬mente lo que allí nos trazamos como líneas de fidelidad a nuestro ser calasancio. En aquella ocasión nos planteamos unos De¬safíos Educativos que desde entonces están orientando, animando y en¬tusiasmando nuestra labor educativa. En todas nuestras obras, estamos intentando hacer verdad unos Desafíos que para nosotros no son una teoría, sino la clave de nuestra manera de educar para el bien de los niños y en fidelidad a Calasanz.

No puedo ofrecer un profundo estudio sistemático sobre fuentes primarias, porque apenas si tengo tiempo para vivir, para traba¬jar, para orar, para hablar con los jóvenes, para dar Reti¬ros a al¬gunos muchachos y para animar a los hermanos de mi Provincia. Sólo puedo presentar un trabajo como éste que es expresión no tanto del Calasanz que he leído o investigado, sino del Calasanz que vivimos, de ese Calasanz que siento correr por mis venas, de ese Calasanz que comparto cotidianamente con los niños. No soy un investigador, sólo soy un escolapio y mi bibliografía está en mi sangre y en mi sudor. Es necesario tener en cuenta, así mismo, que vivo en un país adolorido, en un país destrozado que no da tiempo para la investigación tradi¬cional, libresca, ilustrada, por¬que esta realidad social está pidiendo una palabra y una espe¬ranza, un trabajo y una lucha inmediatos. Así, pues, ofrezco lo único que tengo, estas pobres palabras que son la expresión de una vivencia pedagógica calasancia, en la convicción de que José de Calasanz nos dejó como herencia no sólo el amor por los niños, sino también la posibi¬lidad de convertir ese amor en una manera de educar eficaz y liberadora.

A LA MANERA DE CALASANZ

Desafíos Calasancios para la Educación Actual

1. Acompañamiento

Realidad:

• Soledad existencial de niños y jóvenes debido a realidades ta¬les como: desplazamiento for-zado, migración, disolución de la familia, maltrato, abandono.
• Soledad emocional y afectiva de niños y jóvenes que, a pesar de estar acompañados, se sienten muy solos, en parte, porque los adultos están en sus propias crisis.
• Reducción de las familias a pocos miembros y empobreci¬miento de la vida al interior de las familias por estrés, ocupa¬ciones, cambio de valores, intereses individualistas, crisis de la institución familiar.
• Gran parte de las cosas dolorosas que suceden a los niños y jóvenes, les suceden a solas y por estar a solas.

Dificultades:

• Búsqueda de experiencias de “pertenencia” por parte de niños y jóvenes, lo cual los puede llevar a diversos tipos de situacio¬nes, no siempre positivas.
• Falta de experiencia de vida familiar y deficiencia de los apren¬dizajes que en otro tiempo se recibían en familia.
• Deprivación afectiva en muchos niños y jóvenes, de la cual se derivan dificultades de auto¬aceptación y búsqueda desespe¬rada de amor o de realidades que se parezcan al amor.
• Niños y jóvenes acompañados por adultos que no los acompa¬ñan porque tienen problemáti¬cas análogas. Niños y jóvenes huérfanos de padres vivos.

Desafíos:

• Calasanz quería que nuestra educación no se redujera única¬mente al ámbito escolar, sino que se prolongara en un acom¬pañamiento existencial. En su tiempo, esto suponía acompa¬ñar a los niños en filas a sus casas, para preservarlos de todo riesgo.
• hoy, este estilo calasancio de acompañar a nuestros alumnos implica:
— Garantizar el acompañamiento existencial de nuestros alumnos: estar ahí con ellos.
— Ofrecer acompañamiento psicológico para afrontar dificul¬tades personales
— Ofrecer acompañamiento espiritual para que puedan expre¬sar su sentir interior.
— Sabiendo que no podemos reemplazar el papel de los pa¬dres, sin embargo, ofrecer un acompañamiento afectivo que les haga descubrirse aceptados y queridos, verdade¬ra¬mente amados por ser quienes son.

2. Construcción de Autoestima

Realidad:

• La soledad, la deprivación afectiva, el abandono y el maltrato lesionan la propia estima y el concepto que los niños y jóvenes tienen de sí mismos.
• Debido a experiencias internas (fallas y defectos personales, realidades propias que decep-cio¬nan, inseguridades de la edad), se alimenta una pobre concepción de sí (no ser bello, no ser deseado, no merecer amor).
• El ambiente externo (críticas y visiones negativas, burlas y re¬chazos, modelos inalcanza¬bles de identidad e imaginarios ju¬veniles) exacerba la pobre concepción de sí.

Dificultades:

• Limitación para aceptar la propia realidad, tanto la que se per¬cibe como negativa (defec¬tos, fallas, limitaciones), como la positiva (valores, cualidades, aciertos, belleza personal).
• La baja autoestima se evidencia en diversas dificultades:
- descuido por sí mismo
- intentos de hacerse daño e incluso de quitarse la vida
- búsqueda del aprecio y del sentido en otras personas, en bienes materiales, o en ex-pe¬riencias intensas
- comportamientos crueles que lesionan la estima de otros
- La baja autoestima hace difícil la transparencia y el hablar con sinceridad y asertivi¬dad de sí mismo.

Desafíos:

• Para Calasanz la educación era un medio eficaz de promoción de la persona. Los niños de la plaza Navona que se pasaban el día desperdiciando sus existencias, no sabían de su pro¬pia grandeza, no sabían de lo nobles que eran a los ojos de Dios. Calasanz quiso educarlos no sólo para que aprendieran Piedad y letras, sino para que, a través de tal aprendizaje, descubrieran su propia dignidad escondida.
• Nuestra manera de educar debe cultivar en los niños y jóvenes el conocimiento de sí mis¬mos, la capacidad de acoger sus pro¬pias limitaciones y, sobre todo, la capacidad de cono¬cer su propia hermosura, cuidarla y defenderla.
• hay que favorecer espacios y procesos que permitan afrontar las situaciones externas e internas que afectan la autoestima de los niños y jóvenes.

3. Alumbrar Utopías

Realidad:

• La conjunción de diversos fenómenos sociales y culturales, ha llevado a la irrupción de una niñez y juventud mucho menos utópica. Se destacan los siguientes fenómenos:
• Fracaso de utopías sociales y colapso de regímenes fundados sobre una utopía
• Pérdida de confianza en la utopía científica.
• Visión pesimista del futuro, llegándose a hablar incluso de la generación del “No-Futuro”.
• Expectativas e intereses de la vida centrados en el mundo del consumo, en la satisfacción de deseos de corto plazo y en pla¬ceres y experiencias intensas y excitantes.

Dificultades:

• Los niños y jóvenes que carecen de utopías significativas, tie¬nen menor tolerancia las frus-tra¬ciones y mucha menor capaci¬dad para tolerar los sufrimientos.
• Sin sentido utópico es muy difícil captar el sentido de realida¬des tales como el sacrificio, el esfuerzo, la ascesis, la entrega abnegada por algo o por alguien.
• Sin utopía existe siempre el peligro de fundar el sentido existen¬cial sobre el “estar bien” (lo cual es momentáneo) y so¬bre la satisfacción de deseos de corto plazo y baja estatura.
• Sin utopía se dan mayores dificultades para encontrar el sen¬tido existencial, especialmente en medio del dolor.

Desafíos:

• Calasanz no sólo educó para ofrecer instrucción, sino y sobre todo, para ampliar el hori¬zonte existencial de los niños.
• Impulsar una educación suscitadora de sentido utópico, de an¬helos grandes y dignos que permitan a nuestros alumnos y alumnas conocer su valor intrínseco y les provea fuerza para asumir la existencia.
• Desde la experiencia de la utopía, realidades insoportables para los jóvenes de hoy, pue¬den alcanzar sentido y posibilidad de ser vividas. Grandes dolores y realidades muy difíci¬les, pue¬den ser llevaderas desde la experiencia de la utopía cristiana.
• Esto implica una educación que conecte con los sentimientos de los niños y jóvenes, para que sin negar su sentido del mo¬mento presente, se les enriquezca con el sentido de la uto¬pía.

4. La Autoridad como servicio

Realidad:

• Todo lo anterior ha conllevado la irrupción de una generación frágil, con poca resistencia a la frustración, los fracasos, las decepciones, el esfuerzo y la dificultad.
• La fragilidad se nota en la facilidad con la cual se abandonan proyectos que antes ilusiona¬ban o con la que se pasa del entu¬siasmo al desánimo en cuestión de instantes.
• La fragilidad se ve especialmente en la poca tolerancia que tiene la generación actual para vivir en circunstancias difíciles. Los niños y jóvenes de hoy tienden a tener poca capacidad de aguante.
• Una causa de la fragilidad y de la inseguridad es el estado de vulnerabilidad en el que se encuentran los niños y jóvenes ante la virtual desaparición o fractura de las figuras de au¬toridad.

Dificultades:

• La fragilidad tiene varias consecuencias:
- mayor posibilidad de caer en estados depresivos debido a las dificultades, frustracio¬nes u obstáculos
- dificultad creciente para asumir compromisos definitivos, sin importar las circunstan¬cias
- dificultad para la incondicionalidad
- tendencia a quebrarse afectivamente y, a partir de ahí, a derrumbarse en los demás as¬pectos de la vida
- indolencia para asumir actitudes de crecimiento y cons¬trucción de la propia persona-li¬dad
- sentimiento de no ser capaz con la vida y no tener en quién apoyarse

• Una causa de la fragilidad es la crisis de las figuras de autori¬dad y la ausencia de modelos de identidad. Esto conlleva:
- Sentimiento en los niños y jóvenes de estar abandonados y a su suerte
- Pérdida o fractura de la experiencia de respaldo que ofre¬cen las figuras de autoridad.
- Falta de figuras modélicas que impriman deseos de seguir un buen ejemplo.
- Experiencia de falta de guías y orientadores y de estar siendo educados por personas tan desconcertados como ellos mismos.

Desafíos:

• En la manera calasancia de educar, el educador no sólo ins¬truye, sino que fundamental¬mente ejerce una paternidad que sostiene al niño y le ofrece un ejemplo de vida.
• Ante el drama actual de la crisis de autoridad y la ausencia de modelos de identidad, de-be¬mos garantizar en nuestras obras el ejercicio de una autoridad que, sin menoscabo del afecto que necesitan nuestros alumnos, ofrezca un marco de referencia sólido, entregue soporte y apoyo y haga las veces de guía y ne¬cesaria resistencia.
• A través de este apoyo y respaldo, hemos de trabajar los pun¬tos de fragilidad e inseguridad de nuestros alumnos, para ayu¬darles a construirse a sí mismos con solidez.

5. Formación ética

Realidad:

• La juventud actual vive una época de desconcierto ético. Los valores tradicionales (muy influenciados por la sociedad de cristiandad) entraron en crisis y ha surgido una nueva es¬cala de valores más acorde con el tipo de sociedad consumista, capi¬talista y hedonista que hay hoy en día.
• Más que el imperativo ético, existe hoy una moral del impera¬tivo estético: hacer lo que nos nace o nos gusta.
• Esto se acerca a aquella concepción nietzscheana del niño libre que en la playa juega sin el obstáculo de la moral y que, en ejercicio de su libertad, actúa yendo más allá del bien y del mal.

Dificultades:

• La tendencia a actuar sin un sentido ético claro, supone:

- desconcierto ético: no saber qué conviene o qué no con¬viene moralmente
- pérdida del sentido del valor de la ética y, en particular, del valor y función social y personal de la norma
- tendencia a considerar legítimo moralmente lo que es sólo un gusto o una convenien¬cia individual
- atracción por lo malvado, pues ello se concibe como una posibilidad de ejercer más ple¬namente la libertad
- por ende, atracción por lo satánico y anti - religioso y des¬interés por lo religioso, pues es muy normativo.

Desafíos:

• Es claro que Calasanz concebía la educación como un medio eficaz para salvar a los niños de las corrompidas costumbres sociales o para enderezarlos en caso de haberse extraviado. Lo anterior implica el abandono de un estilo de vida según unos valores del sistema impe¬rante, para pasar a una nueva escala de valores, una nueva forma de asumir la vida que en la es¬cuela de Calasanz está inspirada en Cristo como modelo de humanidad.
• La formación ética no consiste fundamentalmente en la ense¬ñanza y aprendizaje de unos códigos morales, sino en un pro¬ceso educativo que permita a los niños y jóvenes conocer sus más auténticos valores personales y ponerlos en práctica para construir positivamente sus existencias y hacer mejores las vi¬das de quienes los rodean.
• Esto implica denunciar y realizar una crítica seria de los falsos valores de nuestra sociedad y anunciar —con palabras y con la vida misma— unos valores verdaderos inspirados en la humani¬dad de Cristo.

6. Protección de la inocencia

Realidad:

• Estamos viviendo una época de una gran erotización del medio. Aunque esa realidad nos afecta a todos, afecta especialmente a los niños y jóvenes.
• Tal erotización está presente en la publicidad, en los medios de comunicación y cada vez más en los usos y costumbres coti¬dianos.
• Lo que en otro tiempo era habitado por valores espirituales como la amistad, la ternura, el amor o la alegría, hoy está siendo colonizado por el simple erotismo.
• Esto va unido a una crisis de los roles sexuales tradicionales: agenda homosexual, androgi¬nia, bisexualismo.

Desafíos:

• Aunque algunas dificultades no son únicas de nuestra época, sí se han exacerbado. Algunas son:

- Abuso sexual de menores
- Tendencia a tratar a los menores como mercancía sexual
- Pornografía infantil
- Experiencias sexuales precoces y, en particular, experien¬cias de tipo horno o bisexual
- Embarazos de adolescentes
- Triunfo de la mentalidad preconizada por la agenda homo¬sexual: toda orientación es normal
- Dificultad para entender una opción de amor que no sea erotizada

• Sin embargo, la única fuente de abuso sobre los niños y jóvenes no es la erotización del medio que los convierte en mercancía para depredadores afectivos o sexuales. La inocen¬cia de los menores también está en riesgo por:

- El maltrato físico, psicológico o verbal al cual son someti¬dos muchos niños y jóvenes en sus núcleos familiares.
- El matoneo y la agresión que sufren muchos niños y jóve¬nes por parte de sus pares.
- EI maltrato que, de hecho y con una violencia soterrada, ejerce sobre los niños y jó-ve¬nes una sociedad que no ofrece oportunidades de realización humana.
- La forma como los niños y jóvenes están en la mira de gru¬pos armados, delincuencia y mafia.

Desafíos:

• Aunque Calasanz no mostró en su pedagogía una obsesión por la pureza de los niños, sin embargo sí es claro que entendió su manera de educar como una forma de preservar los valores más originales y auténticos del corazón inocente de los peque¬ños. Éste ha de ser también nuestro compromiso.
• Hay que mantener la constante implementación y desarrollo de las orientaciones consagra¬das en el “Manual para la Protección de la Infancia y la Adolescencia”.
• Debemos poner en ejecución programas de prevención e inter¬vención del abuso, el mal¬trato, la explotación y la utilización de los niños y jóvenes.
• Y promover programas institucionales para enseñar a los alum¬nos a convivir con respeto, para prevenir así el matoneo.

7. Inclusión

Dificultades:

Realidad:

• Uno de los rasgos más dramáticos de la realidad de nuestros niños y jóvenes está dado por la marginación a la que se ven sometidos y la falta de oportunidades.
• Aunque en teoría los Estados modernos privilegian los derechos de los menores sobre los derechos de los demás, lo cierto es que siguen siendo los menores, niños y jóvenes, los que más su¬fren la falta de espacios de participación, y los que siguen es¬tando marginados de la realización de todos sus derechos.
• Unido a lo anterior, vivimos en una sociedad pretendidamente tolerante que, sin embargo, si¬gue rechazando, de algún modo, la diferencia.

Dificultades:

• Esta realidad de la marginación, de la falta de oportunidades y del rechazo a la diferencia, conlleva:

- La exclusión de muchos niños y jóvenes de la realización plena de sus derechos en ra¬zón de su extracción social.
- La vivencia de la diferencia no como valor que enriquece en la convivencia, sino co-mo límite para la integración con los demás.
- Los signos preocupantes de intemperancia y maltrato hacia aquellos que son diferen¬tes de alguna forma.
- El esfuerzo de muchos niños y jóvenes por parecerse a los demás, para evitar verse dife¬rentes y, de esta forma, ga¬nar aceptación, a pesar de perder valores propios.

Desafíos:

• Una gloria innegable de la educación calasancia es que desde sus orígenes fue una educa¬ción abierta a todos, sin diferencias y sin acepción de personas. En esa misma línea, y con¬tando evidentemente con los límites propios de la estructura educa¬tiva, hemos de procurar una educación inclusiva.
• Por ende, hemos de procurar acoger a la mayor parte de los niños y jóvenes que se acer¬quen a nuestras obras, aún a pesar de sus diferencias y limitaciones, aunque para acogerlos ten¬gamos que recurrir a realizar innovaciones educativas e incluso adaptaciones locativas.
• Excluir a alguien debe ser el último recurso para abordar una dificultad con un alumno en nuestras obras.

8. Dimensión Social

Realidad:

• Estamos viviendo una época en la cual se ha pasado de la impor¬tancia del grupo a la impor¬tancia del individuo. Si hubo épocas en las cuales lo realmente importante era la tribu, la aldea, el clan, la comunidad, la familia o la patria, hoy ese lu¬gar tiende a tenerlo el indi¬viduo.
• Esto conlleva que los intereses individuales prevalezcan sobre los intereses colectivos.
• Al mismo tiempo, implica que la búsqueda del bien común y del bien que beneficie a la mayor cantidad de personas, haya dado paso a la búsqueda de la conveniencia individual. Más aún, muchas decisiones perjudican al colectivo, pero benefi¬cian al individuo.

Dificultades:

• La tendencia individualista tiene diversas consecuencias:

- la absolutización de intereses y conveniencias individua¬les
- la pérdida de sentido de pertenencia a un colectivo
- la tendencia a pertenecer sólo mientras lo colectivo no per¬judique los intereses indi-vi¬duales
- la dificultad para vivir valores típicamente comunitarios que suponen una negación de los intereses individuales: sacrificio, donación, solidaridad, capacidad de compar¬tir, capacidad de aceptación de los otros, construcción del bien común
- crisis del sentido de entrega y servicio a la sociedad
- crisis de la utopía social de construcción de un mundo me¬jor.

Desafíos:

• Calasanz fundó sus escuelas como medio apropiado para la re¬forma de la sociedad de su época y para la promoción de los niños y jóvenes pobres.
• En la sociedad injusta, desigual y violenta de hoy, en la cual los niños siguen siendo vícti¬mas eminentes de la injusticia, nuestra educación ha de ser una educación con una opción so¬cial por el pobre.
• Una educación desde la opción por el pobre implica una acti¬tud crítica ante el mundo del consumo y ante los falsos valores de la sociedad capitalista; un esfuerzo por crear concien¬cia so¬cial en nuestros alumnos y despertar en ellos un deseo de en¬trega y servicio, y un anuncio de la necesidad de construir otro tipo de sociedad sobre valores auténticos.

9. Evangelización

Realidad:

• Vivimos hoy en una sociedad en la cual la presencia de lo espiri¬tual como valor es algo ca-da día más difuso. Donde hubo posiciones definidas de creencia o increencia, hoy hay posi-cio¬nes superficiales de ni siquiera hacerse problema por creer o no creer.
• Lo anterior supone una crisis de la experiencia de lo Divino (Dios deja progresivamente de ser una llamada y una invitación para las personas), de la experiencia religiosa (el confesar con otros una fe deja de ser una posibilidad de encuentro), de la experiencia espiritual (la vida se empobrece circunscribiéndose a dimensiones materialistas), e incluso de la expe¬riencia del sentido (plantearse de dónde se viene y a dónde se va es una cuestión que des¬aparece del alma humana).
• Así queda sin resolver la pregunta kantiana: ¿Qué me es dado esperar?

Dificultades:

• Lo anterior suele verse como una crisis que afecta únicamente a la Iglesia en cuanto insti-tu¬ción, pues pierde importancia y relevancia social y pierde adeptos. Pero supone, más bien, una catástrofe de la humanidad, porque:

- En el fondo de la crisis de fe lo que se larva es una crisis de la interioridad del ser humano, un radical empobreci¬miento personal y una peligrosa pérdida de sentido y so¬porte trascendente.
- Además, la experiencia de fe queda relegada a un simple culto religioso propio de una esfera privada, consiguiendo de esta forma que la fe no cuestione la vida ni la socie¬dad.
- Tratada de esta forma, la fe es expulsada del mundo edu¬cativo, pues se asume que hace parte de opciones in¬dividuales y no del bagaje que un ser humano requiere para ser realmente humano.
- Esto se hace en nombre del respeto y la tolerancia, en me¬dio de una sociedad irres-pe¬tuosa e intolerante con la opción de fe.

• Calasanz nos mostró que aunque la enseñanza de la doctrina cristiana (catequesis) era im-por¬tante, lo fundamental es la en¬señanza del santo temor de Dios. Este santo temor im¬plica aprender a cuidar la presencia interior de Dios, para llevar un género de vida que, a la manera de Jesús, suponga la realiza¬ción de la voluntad de Dios (la voz del Espíritu) en uno mismo.
• Nuestra educación a la manera de Calasanz, debe ofrecer a los niños y jóvenes la posibili¬dad de hallar una forma de vivir dife¬rente a la imperante e impuesta a través de la propa¬ganda so¬cial. Esa otra forma de vivir, que implica la posibilidad de vivir con el vivir de Cris-to, es la forma de vivir que los niños y jóve¬nes aprenden cuando viven respetando la voz interior que hay en ellos.
• Así pues, hemos de evangelizar para que los niños y jóvenes encuentren a Cristo y, encon¬trándolo, se encuentren a sí mis¬mos.

10. Educación Integral

En síntesis:

• En un mundo que cada vez ve más a los niños y jóvenes bajo una sola dimensión, la educa¬ción que recibimos como herencia de Calasanz, responde a su realidad de forma integral.
• Atendemos a la interioridad de los niños y jóvenes, a su necesi¬dad de encontrarse con lo más profundo de ellos y con la voz de Dios en su interior, pues educamos en la Piedad.
• Y atendemos a la formación intelectual de los niños y jóvenes, imbuyéndoloS en la investi-ga¬ción científica, ayudándolos a desarrollar procesos superiores de pensamiento, en¬señándoles a ser críticos, acompañándolos a conocer la riqueza de su cul¬tura y todo con métodos sencillos y eficaces, pues educamos en las Letras.



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