Educación, Política Educativa - Written by Archivo Calasanz on Viernes, Noviembre 7, 2008 23:29 - 0 Comments

EDUCACIÓN, EDUCACIÓN CATÓLICA, ESCUELA CATÓLICA Y PASTORAL EDUCATIVA

II SÍNODO DIOCESANO, DIÓCESIS DE LEÓN
TEMA 16:«Educación, Educación Católica, Escuela Católica y Pastoral Educativa»
DOCUMENTO DE ESTUDIO

«Como la verdadera educación debe procurar la formación integral de la persona humana, en orden a su fin último y, simultáneamente, al bien común de la sociedad, los niños y los jóvenes han de ser educados de manera que puedan desarrollar armónicamente sus dotes físicas, morales e intelectuales, adquieran un sentido más perfecto de la responsabilidad y un uso recto de la libertad, y se preparen a participar activamente en la vida social.» 1

I.- CONSTATACIONES

En nuestro país, el sistema político reconoce la obligatoriedad de impartir educación primaria en forma gratuita y obligatoria a todos, sin distinción, pero por distintas causas no se ha cumplido con estos postulados 2. Aún a pesar de amplias consideraciones y reclamos de diferentes estratos de la sociedad, la educación Pre-Escolar (de tres a seis años de edad) aún no ha sido incluida ni en la obligatoriedad ni en la gratuidad.

Si la educación urbana es deficiente en la cobertura y en la calidad, la educación rural es extraordinariamente pobre y sumamente deficiente en su cobertura 3.

Se necesitan abrir nuevas escuelas para dar cobertura a todos los niños y niñas en edad escolar y remediar las deficiencias de la calidad de enseñanza, pero no ha habido suficientes recursos económicos ni humanos 4.

Esta insuficiencia de recursos origina un crecimiento del analfabetismo pese a todos los esfuerzos de alfabetización, lo que se agrava con el alto índice de deserción escolar 5. La práctica de la llamada “promoción automática” incide fuertemente en el analfabetismo práctico y la deficiente preparación del estudiante.

Se constata que la gran mayoría de nuestra población estudiantil no accede a la educación media y menos a la superior 6.

Se constata un drástico descenso en la calidad de la educación en las últimas cuatro décadas. Si hasta inicios de la década de 1970 se consideraba que la Educación en Nicaragua era la más firme y mejor del área centroamericana, superada sólo por la de Guatemala, actualmente, desde la década de 1980, ocupa el último lugar. Habría que hacer un estudio serio para determinar si la de jornada única de estudios, que se comenzó a adoptar después del Terremoto de Managua, en Diciembre de 1972, entre otros factores, ha incidido negativamente en esta pérdida de calidad.

La tendencia de la Educación Media es orientar a los estudiantes hacia la Universidad. Se forma Bachilleres que no son capaces de integrarse al mundo productivo y que no pueden ingresar a la Universidad por falta de recursos económicos o académicos 7.

No hay coordinación entre los requerimientos mínimos que exige la Universidad para aceptar a nuevos alumnos y las metas finales que se plantean para otorgar el Bachillerato en Educación Media.

La integración de las nuevas tecnologías en la educación ha sido poco más que tímidos y casi anecdóticos intentos, sin que exista una planificación seria ni una política general gubernamental de preparar a las nuevas generaciones en el dominio de las mismas, lo que, más temprano que tarde, originará una especie nueva de analfabetismo: Las personas que no puedan utilizar los medios digitales ni acceder a Internet. Analfabetismo cibernético que se verá agravado en un mundo cada vez más globalizado y competitivo. Urge que el Gobierno del Estado realice una planificación seria y adopte medidas audaces y de vanguardia sobre este asunto.

Las Bibliotecas, tanto escolares como públicas, salvo escasa y honrosas excepciones, o son inexistentes o son extremadamente pobres. Habría que potenciarlas e integrar en ellas el sector de la Biblioteca Virtual.

El presupuesto estatal para la educación es insuficiente8. Los distintos Gobiernos, al parecer, no han comprendido que los dineros gastados en educación son una auténtica inversión social y que dicha inversión es indispensable para salir de la pobreza, aumentar la productividad y lograr un desarrollo social sostenible.

La Comunidad Internacional y los Organismos Donantes, cuya indispensable cooperación se reconoce y se agradece, con relativamente facilidad otorga fondos para la construcción, reparación o dotación de una escuela, pero acostumbran excusarse cuando la solicitud es para los gastos operativos de la misma. Tal vez quisieran “apadrinar” los costos de funcionamiento de algunos, sobre todo cuando se trate de Centros Educativos Rurales y de ubicados en las zonas marginales urbanas y cuyo alumnado sea de escasos recursos.

Los maestros, históricamente, han devengado sueldos miserables y lo siguen haciendo 9.

El desfase de la educación y su estado de crisis ha cobrado sus principales víctimas: Los maestros. Se ha perdido el liderazgo del docente en la zona rural, y la figura del maestro ya no ocupa un lugar de preeminencia. En la zona urbana nunca lo ha ocupado 10.

Los profesores han estado sujetos a los vaivenes de la política, una buena parte de los mismos, debido a una serie de circunstancias, entre las que no está ausente la necesidad de supervivencia, ha sido obligada a adoptar la ideología del partido político gobernante 11.

Buen número de profesores no tiene la preparación adecuada 12. Muchos, por la miseria del salario, para poder sobrevivir, trabajan en varios turnos escolares o se ven precisados a laborar en otras actividades con el consecuente agotamiento físico e intelectual que, muchas veces, se ve reflejado en las aulas de clases y en la atención a los alumnos y padres de familia.

Hemos constatado la tendencia a tratar algunos aspectos de la formación de los niños y jóvenes desde una perspectiva puramente materialista, sin tomar en cuenta la dimensión religiosa y trascendente del ser humano. Durante el gobierno sandinista, en la década de 1980, el materialismo era de tipo marxista-leninista, posterior a éste el materialismo ha sido de otro tipo. 13

Algunas reformas educacionales impulsadas para adaptarse a las nuevas exigencias que se van creando con el cambio global, aparecen centradas prevalentemente en la adquisición de conocimientos y habilidades, y denotan un claro reduccionismo antropológico, ya que conciben la educación preponderantemente en función de la producción, la competitividad y el mercado. Por otra parte, con frecuencia propician la inclusión de factores contrarios a la vida, a la familia y a una sana sexualidad. De esta forma, no despliegan los mejores valores de los jóvenes ni su espíritu religioso; tampoco les enseñan los caminos para superar la violencia y acercarse a la felicidad, ni les ayudan a llevar una vida sobria y adquirir aquellas actitudes, virtudes y costumbres que harían estable el hogar que funden, y que los convertirán en constructores solidarios de la paz y del futuro de la sociedad 14.

Se ha producido una sensible y gradual pérdida de criticidad en la educación, lo mismo que una marcada tendencia a favorecer, bajo el pretexto de científica, una visión e interpretación de la realidad social, económica y política del país 15. En algunos casos se ha producido un auténtico imperialismo cognoscitivo que produce la alienación y la esclavitud cognoscitiva en Maestros y estudiantes.

Algunos altos funcionarios, incluso dentro del Ministerio de Educación, durante el gobierno sandinista de la década de 1980 consideraban la educación como un mero proyecto político con implicaciones pedagógicas. Al parecer esta espuria concepción no ha sido totalmente superada.

En las últimas décadas, la Historia de Nicaragua ha sido falseada y enseñada según interpretaciones ideológicas partidarias 16.

Aún a pesar de algunos intentos, en la actualidad no se cuenta con un canal de televisión dedicado a la educación, los espacios formativos en los canales de televisión privados son más bien escasos. Algo similar habría que decir en cuanto a los Medios de Comunicación Escritos y de Radio. No hay ningún servicio estatal de acceso a Internet y los proveedores privados de dicho servicio no contemplan tarifas de cortesía ni preferenciales para las Entidades de Educación ni para las dedicadas a la difusión de la Cultura. Son más bien contadas las páginas Nicaragüenses de Internet que expongan contenidos educativos de alguna de las materias de Primaria o Secundaria.

En general ha habido un desconocimiento del carácter propio de la Educación Católica por parte de algunas autoridades de los diversos gobiernos e, incluso, de funcionarios del Ministerio de Educación y de otros Organismos, incluso internacionales, que se refleja, a veces, en actitudes de incomprensión, intolerancia, arbitrariedad y obstaculización de la labor específica de los centros religiosos 17. Más de alguna vez, algunos miopes y fanáticos análisis ideológicos partidarios de distinta clase, han creído que la Educación Católica es una especie de enemiga que hay que desprestigiar, destruir, o, a lo menos hostigar y neutralizar si no se pone incondicionalmente al servicio de dicha ideología y/o proyecto político partidario.

La presencia de Sacerdotes, Religiosas, Religiosos y Apóstoles Laicos en la Educación de nuestro pueblo ha sido una constante desde los albores de la Colonia. A su labor esforzada, callada y sacrificada, la nación debe, en gran parte, la conservación y transmisión del legado cultural 18.

A pesar de que, a lo largo de la historia universitaria de Nicaragua ha sido una constante la presencia de Sacerdotes y Religiosos, y que la Universidad, también en nuestra Patria, fue un fruto de la Iglesia Católica, constatamos que no existe en nuestra Diócesis una auténtica pastoral universitaria 19.

No podemos dejar de mencionar, como hecho negativo y doloroso que, en instituciones dirigidas o regentadas por algunos religiosos, éstos imbuidos de la mentalidad de la llamada “iglesia popular” o de una falsa y espuria “teología de la liberación”, sustrayéndose a la necesaria y legítima autoridad de los Obispos, han causado un grave daño a la fe de sus alumnos y un no menor escándalo a los creyentes 20. Lamentablemente esta mentalidad subyace aún, aún a pesar de manifiestos de estar en comunión con el Señor Obispo.

Por otra parte, tal vez como reacción defensiva, otros pocos religiosos se han encasillado dentro de las propias obras privando a la Diócesis de la fuerza y riqueza espirituales que contiene su propio carisma institucional.

La Providencia Divina ha permitido que, entre los religiosos, permanezca un resto fiel, y el Señor les va bendiciendo con vocaciones para su propia familia religiosa.

Entre los fieles de la Diócesis es grande el hambre y la sed de conocimientos sobre la fe, la Sagrada Escritura, la Doctrina Cristiana, la Liturgia, la Apologética y, en general, todo los referente a la Iglesia y la Vida Cristiana, es tan sincera esta necesidad, que, impropiamente llaman Educación Católica, Pastoral Educativa e, incluso, Escuela Católica a los distintos aspectos de la Formación de Laicos y de la Catequesis. Con mucha facilidad llaman Escuela Católica a la Escuela Catequética Dominical. Esta necesidad se presenta como más apremiante en las zonas rurales y en aquellas zonas urbanas que carecen de Escuela Católica.

En las últimas dos décadas, en la Diócesis, se ha aumentado el número de Escuelas Católicas y el número de alumnos de las mismas. Este incremento ha sido especial en las Escuelas o Colegios Parroquiales, cuya realidad ha sido vista, por algunos sectores, como sospechosa e, incluso inconveniente, aún a pesar que Colegio más antiguo, no sólo de la Diócesis sino de Nicaragua, es el Colegio Tridentino San Ramón non nato, que es precisamente un Colegio Parroquial.

En algunos sectores está presente la equivocada creencia que la Educación Católica y las Escuelas Católicas son un campo exclusivo de los Institutos, Congregaciones y Ordenes religiosas y, en consecuencia, han visto con malestar y desaprobación el incremento de las Escuelas Parroquiales.

En el año 2008, la Diócesis de León cuenta con cuarenta y una Escuelas Católicas, de las cuales dieciocho son Parroquiales, dieciocho son de Religiosos y cinco son de Laicos. La población estudiantil que atienden es de casi veinte mil alumnos, en las modalidades de Preescolar, Primaria y Secundaria. Pero están, en su mayoría, concentradas en la ciudad de León y en la ciudad de Chinandega. Todas se encuentran ubicadas en Cabeceras Municipales.

Todos los Colegios son Privados, aunque algunos reciben alguna subvención del Estado, siempre insuficiente para las necesidades del Centro, lo que los lleva a cobrar colegiatura a los padres de familia, y otros no son subvencionados, para cubrir los costos de funcionamiento dependen totalmente de los pagos de los padres de familia. No parece conveniente, en las circunstancias actuales, la existencia de Colegios Públicos (es decir, propiedad del Estado y financiados por él) de Educación Católica.

El número de escuelas católicas es insuficiente, habría que tener, por lo menos, una en cada Cabecera Municipal. La Diócesis de León integra veinticuatro Cabeceras Municipales y cuenta con más de setecientos mil habitantes 21.

La Legislación propia de la Diócesis cuenta con un Ideario Educativo Diocesano, actualmente vigente, no totalmente comprendido ni asumido por los Centros y que debe ser revisado y profundizado ya que su aprobación fue “ad experimentum”.

Desde inicios del año 2008 se comenzó la redacción del Reglamento General de la Diócesis de León para los Centros de Educación Católica, que se encuentra en fase de Primer Borrador e incompleto, pero la labor de redacción del mismo no ha sido asumida por todos los Colegios.

No se cuenta con un Proyecto Educativo Diocesano, que deberá elaborarse a partir de los insumos que broten de este II Sínodo Diocesano.

Aún no inicia el funcionamiento la Oficina de la Comisión Diocesana de Educación.

La Comisión Diocesana de Educación, si bien fue creada por el Señor Obispo y la dotó de un Presbítero que funge como Presidente de la misma, aún no ha sido formalizada por el necesario Decreto escrito ni ha sido dotada de los miembros que la deban integrar. Parece conveniente que se le vincule a la Vicaría General y a la Vicaría de Pastoral.

Desde hace algunos años La Comisión Diocesana de Educación, ha instituido la Reunión Mensual de Directores con una regular asistencia.

El Señor Obispo ha instituido la Eucaristía de Inicio de Curso Escolar, celebrada por él en la Catedral de León y a la que están permanentemente invitados los miembros de la Comunidades Educativas Católicas y maestros, alumnos y padres de familia de los Centros Educativos del Estado.

Si bien es cierto que existe un texto único, emanado de la Conferencia Episcopal, para preparar a los niños para recibir su Primera Comunión, también es cierto que no existe un Programa para la Enseñanza de la Religión que establezca los contenidos desde el Primer Nivel de Preescolar hasta el Quinto Año de Secundaria. Tampoco se ha establecido la intensidad horaria que debe tener la clase de Religión. Tampoco existe un texto o una colección de textos para la enseñanza de la Religión aprobada por la Diócesis de León para la enseñanza de la Religión. Los Colegios hacen su propio esfuerzo para orientar los contenidos.

Si bien es cierto que en la Diócesis opera una Escuela Normal para la formación de Profesores de Primaria que es regentada por una Congregación de Religiosas, también es cierto que opera, en la práctica, al margen de la autoridad del Obispo, obteniendo la Diócesis muy pocos y pobres aportes perceptibles.

No existe ninguna Universidad Católica ni Escuele o Facultad que sea extensión de alguna Universidad Católica. Hay una Universidad que se ofrece como de Orientación Cristiana, pero no se integra en la Pastoral Educativa de la Diócesis.

Casi la totalidad de las Escuelas Parroquiales tiene alguna clase de subvención de parte del Estado, pero todas se ven obligadas a establecer aranceles para poder sobrevivir.

II.- ILUMINACIÓN DOCTRINAL

Puesto que los padres han dado vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole, y, por tanto, hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia, que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. Es, pues, deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación íntegra, personal y social, de los hijos 22.

La tarea de impartir la educación necesita de la ayuda de toda la sociedad; Esta obligación social de los miembros no se agota con el aporte de los recursos económicos, sino que toda la sociedad debe convertirse en educadora y formadora 23.

Hermosa es, por tanto, y de suma trascendencia, la vocación de todos los que ayudando a los padres en el cumplimento de su deber y en nombre de la comunidad humana, desempeñan la función de educar en las escuelas. Esta vocación requiere de dotes especiales de alma y corazón, una preparación diligentísima y una continua prontitud para renovarse y adaptarse 24.

Pensando en una educación de calidad a la que tienen derecho, sin distinción, todos los alumnos y alumnas de nuestros pueblos, es necesario insistir en el auténtico fin de toda escuela. Ella esta llamada a transformarse, ante todo, en lugar privilegiado de formación y promoción integral, mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura, cosa que logra mediante un encuentro vivo y vital con el patrimonio cultural. Esto supone que tal encuentro se realice en la escuela en forma de elaboración, es decir, confrontando e insertando los valores perennes en el contexto actual. En realidad, la cultura, para ser educativa, debe insertarse en los problemas del tiempo en el que se desarrolla la vida del joven. De esta manera, las distintas disciplinas han de presentarse no sólo un saber por adquirir, sino también valores por asimilar y verdades por descubrir 25.

Constituye una responsabilidad estricta de la escuela, en cuanto institución educativa, poner de relieve la dimensión ética y religiosa de la cultura, precisamente con el fin de activar el dinamismo espiritual del sujeto y ayudarle a alcanzar la libertad ética que presupone y perfecciona a la psicológica. Pero, no se da libertad ética sino en la confrontación con los valores absolutos de los cuales depende el sentido y el valor de la vida del hombre. Aun en el ámbito de la educación, se manifiesta la tendencia a asumir la actualidad como parámetro de los valores, corriendo así el peligro de responder a aspiraciones transitorias y superficiales, y de perder de vista las exigencias más profundas del mundo contemporáneo (EC 30). La educación humaniza y personaliza al ser humano cuando logra que éste desarrolle plenamente su pensamiento y su libertad, haciéndolo fructificar en hábitos de comprensión y en iniciativas de comunión con la totalidad de orden real. De esta manera, el ser humano humaniza su mundo, produce cultura, transforma la sociedad y construye la historia 26.

Los más jóvenes tienen el derecho y la responsabilidad de conocer nuestra historia real para poder elegir con auténtica libertad y conciencia. Los testigos presenciales de esa historia tenemos una peculiar obligación para con ellos 27.

La Iglesia tiene la función de enseñar, y, en cumplimiento de ella, le compete de modo original y primario el derecho de establecer, erigir y dirigir escuelas de cualquier materia, género y grado; lo mismo que escuelas técnicas y universidades que contribuyan al incremento de la cultura y a una promoción más plena de la persona humana 28.

Los Pastores de almas tienen el deber de disponer lo necesario para que todos los fieles reciban educación católica 29.

Los padres han de confiar sus hijos a aquellas escuelas en las que se imparta una educación católica; pero, si esto no es posible, tienen la obligación de procurar que, fuera de las escuelas, se organice la debida educación católica 30.

Los fieles deben esforzarse para que, en la sociedad civil, las leyes que regulan la formación de los jóvenes provean también a su educación religiosa y moral en las mismas escuelas, según la conciencia de sus padres 31.

Los padres también tienen derecho a que la sociedad civil les proporcione las ayudas que necesitan para procurar a sus hijos una educación católica 32.

Un principio irrenunciable para la Iglesia es la libertad de enseñanza. El amplio ejercicio del derecho a la educación, reclama a su vez, como condición para su auténtica realización, la plena libertad de que debe gozar toda persona para elegir la educación de sus hijos que consideren más conformes a los valores que ellos más estiman y que consideran indispensables. Por el hecho de haberles dado la vida, los padres asumieron la responsabilidad de ofrecer a sus hijos condiciones favorables para su crecimiento y la grave obligación de educarlos. La sociedad ha de reconocerlos como los primeros y principales educadores. El deber de la educación familiar, como primera escuela de virtudes sociales, es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. Este principio es irrenunciable 33.

Este intransferible derecho, que implica una obligación y que expresa la libertad de la familia en el ámbito de la educación, por su significado y alcance, ha de ser decididamente garantizado por el Estado. Por esta razón, el poder público, al que compete la protección y la defensa de las libertades de los ciudadanos, atendiendo a la justicia distributiva, debe distribuir las ayudas públicas –que provienen de los impuestos de todos los ciudadanos- de tal manera que la totalidad de los padres, al margen de su condición social, pueda escoger, según su conciencia, en medio de una pluralidad de proyectos educativos, las escuelas adecuadas para sus hijos. Ese es el valor fundamental y la naturaleza jurídica que fundamenta la subvención escolar. Por lo tanto, a ningún sector educacional, ni siquiera al propio Estado, se le puede otorgar la facultad de concederse el privilegio y la exclusividad de la educación de los más pobres, sin menoscabar con ello importantes derechos. De este modo, se promueven derechos naturales de la persona humana, la convivencia pacífica de los ciudadanos y el progreso de todos 34.

La misión, primaria en la Iglesia, de evangelizar, en la que las instituciones educativas juegan un papel crucial, está en consonancia con la aspiración fundamental de la nación de desarrollar una sociedad verdaderamente digna de la dignidad de la persona humana. A veces, sin embargo, se cuestiona el valor de la contribución de la Iglesia al forum público. Por esto es importante recordar que la verdad de la fe y la de la razón nunca se contradicen (cf. Concilio Ecuménico Vaticano I, Const. dogm. Dei Filius sobre la fe católica, IV: DS 3017; S. Agustín, Contra Academicos, III, 20,43). La misión de la Iglesia, de hecho, la compromete en la lucha que la humanidad mantiene por alcanzar la verdad. Al exponer la verdad revelada, la Iglesia sirve a todos los miembros de la sociedad purificando la razón, asegurando que ésta permanezca abierta a la consideración de las verdades últimas. Recurriendo a la sabiduría divina, proyecta luz sobre el fundamento de la moralidad y de la ética humana, y recuerda a todos los grupos sociales que no es la praxis la que crea la verdad, sino que es la verdad la que debe servir de cimiento a la praxis. Lejos de amenazar la tolerancia de la legítima diversidad, una contribución así ilumina la auténtica verdad que hace posible el consenso, y ayuda a que el debate público se mantenga razonable, honesto y responsable. De igual modo, la Iglesia jamás se cansa de sostener las categorías morales esenciales de lo justo y lo injusto, sin las cuales la esperanza acaba marchitándose, dando lugar a fríos cálculos de pragmática utilidad, que reducen la persona a poco más que a un peón de un ajedrez ideológico 35.

Respecto al forum educativo, la diakonía de la verdad adquiere un alto significado en las sociedades en las que la ideología secularista introduce una cuña entre verdad y fe. Esta división ha llevado a la tendencia de equiparar verdad y conocimiento y a adoptar una mentalidad positivista que, rechazando la metafísica, niega los fundamentos de la fe y rechaza la necesidad de una visión moral. Verdad significa más que conocimiento: conocer la verdad nos lleva a descubrir el bien. La verdad se dirige al individuo en su totalidad, invitándonos a responder con todo nuestro ser. Esta visión optimista está fundada en nuestra fe cristiana, ya que en esta fe se ofrece la visión del Logos, la Razón creadora de Dios, que en la Encarnación se ha revelado como divinidad ella misma. Lejos de ser solamente una comunicación de datos fácticos, “informativa”, la verdad amante del Evangelio es creativa y capaz de cambiar la vida, es “performativa” (cf. Spe salvi, 2). Con confianza, los educadores cristianos pueden liberar a los jóvenes de los límites del positivismo y despertar su receptividad con respecto a la verdad, a Dios y a su bondad. De este modo, ustedes ayudarán también a formar su conciencia que, enriquecida por la fe, abre un camino seguro hacia la paz interior y el respeto a los otros 36.

Aunque el manejo de la Economía o Administración debe realizarse “con mentalidad de Empresa” no debe olvidarse que ningún Centro Educativo Católico tiene finalidad de lucro 37.

Depende de la autoridad de la Iglesia la formación y educación religiosa católica que se imparte en cualquier escuela o medio de comunicación social. Le compete también el derecho de visitar y vigilar las escuelas católicas en su territorio, aún las fundadas y dirigidas por miembros de institutos religiosos 38.

Escuela católica es la que dirige la autoridad eclesiástica competente o una persona jurídica eclesiástica pública, o que la autoridad eclesiástica reconoce como tal, mediante documento escrito 39.

Ninguna escuela católica y ninguna universidad, puede adoptar o usar el título o nombre de católica, sin el consentimiento de la competente autoridad eclesiástica 40.

De los maestros depende, sobre todo, que las escuelas y universidades católicas puedan realizar sus propósitos e iniciativas. El Ordinario del lugar tiene el derecho de nombrar y aprobar los profesores de religión, así como de removerlos o exigir su remoción. Los profesores no solamente deben destacarse por su idoneidad científica y pedagógica, sino también por la rectitud de su doctrina e integridad de vida 41.

No sorprende, pues, que no sean precisamente nuestras propias comunidades eclesiales, sino la sociedad en general, la que espere mucho de los educadores católicos. Esto entraña para ustedes una responsabilidad y les ofrece una oportunidad. Cada vez son más, especialmente entre los padres, los que reconocen la necesidad de algo excelso en la formación humana de sus hijos. Como Madre y Maestra, la Iglesia comparte su preocupación. Cuando no se reconoce como definitivo nada que sobrepase al individuo, el criterio último de juicio acaba siendo el yo y la satisfacción de los propios deseos inmediatos. La objetividad y la perspectiva, que derivan solamente del reconocimiento de la esencial dimensión trascendente de la persona humana, pueden acabar perdiéndose. En este horizonte relativista, los fines de la educación terminan inevitablemente por reducirse. Se produce lentamente un descenso de los niveles. Hoy notamos una cierta timidez ante la categoría del bien y una búsqueda ansiosa de las novedades del momento como realización de la libertad. Somos testigos de cómo se ha asumido que cualquier experiencia vale lo mismo y cómo se rechaza admitir imperfecciones y errores. Es especialmente inquietante la reducción de la preciosa y delicada área de la educación sexual a la gestión del “riesgo”, sin referencia alguna a la belleza del amor conyugal 42.

¿Cómo pueden responder los educadores cristianos? Estos peligrosos datos manifiestan lo urgente que es lo que podríamos llamar “caridad intelectual”. Este aspecto de la caridad invita al educador a reconocer que la profunda responsabilidad de llevar a los jóvenes a la verdad no es más que un acto de amor. De hecho, la dignidad de la educación reside en la promoción de la verdadera perfección y la alegría de los que han de ser formados. En la práctica, la “caridad intelectual” defiende la unidad esencial del conocimiento frente a la fragmentación que surge cuando la razón se aparta de la búsqueda de la verdad. Esto lleva a los jóvenes a la profunda satisfacción de ejercer la libertad respecto a la verdad, y esto impulsa a formular la relación entre la fe y los diversos aspectos de la vida familiar y civil. Una vez que se ha despertado la pasión por la plenitud y unidad de la verdad, los jóvenes estarán seguramente contentos de descubrir que la cuestión sobre lo que pueden conocer les abre a la gran aventura de lo que deben hacer. Entonces experimentarán “en quién” y “en qué” es posible esperar y se animarán a ofrecer su contribución a la sociedad de un modo que genere esperanza para los otros 43.

Es preciso decir también que toda invocación del principio de la libertad académica para justificar posiciones que contradigan la fe y la enseñanza de la Iglesia obstaculizaría o incluso traicionaría la identidad y la misión de la Universidad, una misión que está en el corazón del munus docendi de la Iglesia y en modo alguno es autónoma o independiente de la misma 44.

Se propone que la educación en la fe en las instituciones católicas sea integral y transversal en todo el currículum, teniendo en cuenta el proceso de formación para encontrar a Cristo y para vivir como discípulos misioneros suyos, e insertando en ella verdaderos procesos de iniciación cristiana. Asimismo, se recomienda que la comunidad educativa, (directivos, maestros, personal administrativo, alumnos, padres de familia, etc.) en cuanto auténtica comunidad eclesial y centro de evangelización, asuma su rol de formadora de discípulos misioneros en todos sus estamentos. Que, desde allí, en comunión con la comunidad cristiana, que es su matriz, promueva un servicio pastoral en el sector en que se inserta, especialmente de los jóvenes, la familia, la catequesis y promoción humana de los más pobres. Estos objetivos son esenciales en los procesos de admisión de alumnos, sus familias y la contratación de los docentes 45.

Docentes y administradores, tanto en las universidades como en las escuelas, tienen el deber y el privilegio de asegurar que los estudiantes reciban una instrucción en la doctrina y en la praxis católica. Esto requiere que el testimonio público de Cristo, tal y como se encuentra en el Evangelio y es enseñado por el magisterio de la Iglesia, modele cualquier aspecto de la vida institucional, tanto dentro como fuera de las aulas escolares. Distanciarse de esta visión debilita la identidad católica y, lejos de hacer avanzar la libertad, lleva inevitablemente a la confusión tanto moral como intelectual y espiritual 46.

La Iglesia está llamada a promover en sus escuelas una educación centrada en la persona humana que es capaz de vivir en la comunidad, aportando lo suyo para su bien. Ante el hecho de que muchos se encuentran excluidos, la Iglesia deberá impulsar una educación de calidad para todos, formal y no-formal, especialmente para los más pobres. Educación que ofrezca a los niños, a los jóvenes y a los adultos el encuentro con los valores culturales del propio país, descubriendo o integrando en ellos la dimensión religiosa y trascendente. Para ello, necesitamos una pastoral de la educación dinámica y que acompañe los procesos educativos, que sea voz que legitime y salvaguarde la libertad de educación ante el Estado y el derecho a una educación de calidad de los más desposeídos 47.

Tanto la Educación Católica como la Escuela Católica, reclaman el auxilio de los niveles superiores de la educación, preparación e investigación, que son propios de la Universidad Católica, sin ella, se ven seriamente disminuidos 48.

Los derechos de Libertad Religiosa, Libertad de Conciencia y Libertad Ideológica, son principios constitutivos de todo Estado democrático 49.

El hecho de que el Estado garantice el derecho a dichas libertades de los individuos y grupos sociales, supone que él mismo se obliga frente a ellos para que el ejercicio de las mismas sea una realidad. Allí se asienta el derecho de los individuos y grupos sociales, a solicitar del Estado el suficiente auxilio económico para el ejercicio de sus libertades y la obligación de éste a prestarlo 50.

En la prestación de esta subvención, el Estado democrático, aun estando obligado con las minorías, por exigencia de la misma democracia, debe atender preferencialmente a las mayorías 51.

Es un excelente apostolado de la esperanza procurar hacerse cargo de las necesidades materiales, intelectuales y espirituales de [...] muchachos y estudiantes. Esto ofrece a toda la comunidad católica una oportunidad altamente encomiable de contribuir generosamente a las necesidades económicas de nuestras instituciones. Hay que garantizar que puedan mantenerse a largo plazo. En efecto, se ha de hacer todo lo posible, en estrecha colaboración con la comunidad, para asegurar que sean accesibles a personas de cualquier estrato social y económico. A ningún niño o niña debe ser negado el derecho de una educación en la fe, que a su vez nutre el espíritu de la Nación 52.

Los Pastores tienen el derecho y el deber de exigir que los fieles sometan a su juicio los escritos que vayan a publicar y que tengan relación con la fe o costumbres; y también de reprobar los escritos nocivos para la rectitud de la fe o para las buenas costumbres 53.

Se necesita aprobación para libros de texto relacionados con la Sagrada Escritura, la Teología, el Derecho Canónico, la Historia Eclesiástica, y materias religiosas y morales 54

III.- DISPOSICIONES

Se dé los pasos necesarios para tener en la Diócesis una de las Escuelas Pedagógicas San Pablo de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, para tener el apoyo necesario para nuestros Educadores.

Poténciese la Comunidad Educativa en los Colegios y Escuelas Católicas existentes y la Diócesis y propíciese la creación de Comunidades Educativas Católicas en los Centros de Educación del Estado.

Asúmase con seriedad el Ideario Educativo de la Diócesis, proponiendo libremente las adaptaciones que deba experimentar, proponiendo por escrito a la Comisión Diocesana de Educación la nueva redacción del texto.

Fortalézcase la Comisión Diocesana de Educación, asistiendo con puntualidad a las Reuniones Mensuales de Directores, colaborando en la dirección de la misma con sugerencias, consejos y otros que broten de las Comunidades Educativas. Páguese con fidelidad la cuota establecida para la conformación y mantenimiento de la Oficina de dicha Comisión.

Complétese la redacción del Reglamento General de la Diócesis de León para los Centros de Educación Católica, que actualmente se encuentra en borrador, con la participación activa de los Directores de Centros de Educación Católica de la Diócesis.

Se dé los pasos necesarios para dotar a cada una de las Cabeceras Municipales existentes en la Diócesis, durante el próximo quinquenio, de un Colegio de Educación Católica.

Ningún centro [de Educación Católica] debe ser abandonado sin consulta previa al Ordinario del lugar. Todo arreglo sobre el funcionamiento de estos centros que se realice con el Ministerio de Educación, debe también contar con el visto bueno de la autoridad de la Iglesia 55.

IV.- EXHORTACIONES

A las distintas Autoridades del Gobierno de la República, en especial a quienes tienen la obligación de preparar y aprobar el Presupuesto de la Nación, los instamos a destinar los fondos necesarios para que todos los estudiantes puedan tener una auténtica Educación de Calidad. Quisiéramos recordarles que la educación siempre es cara, una buena educación es muy cara, y una excelente educación de calidad es especialmente cara; El principio Constitucional de la gratuidad de la Educación supone que el Gobierno no escatima recursos económicos para asumir los costos de la misma.

Nuestros hermanos dedicados a la noble tarea de educar a las nuevas generaciones tienen el derecho a recibir una remuneración digna y justa. Exhortamos al Gobierno para que elabore un plan escalonado de incrementos de sueldo que permita que, en el término de un quinquenio, los sueldos de los profesionales de la Educación, en nuestro país, estén homologados con los que reciben los maestros en los otros países del área centroamericana.

Debe hacerse realidad en nuestro país que nuestros ciudadanos puedan efectivamente acceder hasta los más altos niveles de educación con el único límite de la propia capacidad intelectual y académica del ciudadano. Para logra esta meta, además de lo estrictamente escolar, debe tenerse en cuenta la salud de los individuos, la superación de la pobreza y la posesión de una vivienda digna del ser humano. Hay que diseñar un sistema escolar que permita las salidas al mundo del trabajo y las reinserciones al sistema escolar.

Pensamos que el restablecimiento del Departamento de Orientación en los Centros Escolares es una tarea urgente. La presencia y cuidados de personas especializadas en la Ciencia de la Psicología será de grandísimo provecho para alumnos, profesores y padres de familia.

No debe sacrificarse lo cualitativo en aras de lo cuantitativo, el reto de la educación es ir obteniendo cada día mayores niveles de calidad integrando, al mismo tiempo, a la mayor cantidad posible de alumnos, hasta alcanzar la mejor calidad posible de educación y la integración de todos los niños y jóvenes en edad escolar.

Instamos a las Autoridades de la República para que logren la existencia de una Biblioteca Pública, que integre también la parte digital o Biblioteca Virtual, en cada una de las ciudades y pueblos del país. Cada una de las Escuelas, Colegios e Institutos, en toda la República, debe estar dotada de una Biblioteca ajustada a las necesidades de la respectiva Comunidad Educativa. Debería ser meta de los Gobiernos Municipales, durante el próximo quinquenio, el dotar a la respectiva Cabecera Municipal de un Museo de Historia Natural y Antropología. El Ministerio de Educación debería contar con un canal de televisión dedicado a transmitir programas educativos, también debería establecer, en forma gratuita para estudiantes, maestros y Centros Escolares, un servicio de acceso a Internet (proveedores de servicio de Internet), o INFOVIA, con cobertura nacional. Las computadoras y demás insumos digitales para el buen funcionamiento de las mismas deberían estar exentas de cualquier clase de impuestos para estudiantes, profesores y Centros Escolares.

Invitamos a los distintos miembros del Gobierno de la República a conocer mejor, valorar y estimar los principios de la Educación Católica. La existencia de los Colegios de la Iglesia permite la auténtica democratización de la educación, no tanto por la ingente cantidad de alumnos que acuden a ellos y que el Estado difícilmente podría asumir, sino en cuanto que ofrece un tipo de educación distinta a la ofrecida por el mismo Estado dándole la oportunidad real a los padres de familia de ejercitar el derecho propio de escoger el tipo de educación que desean para sus hijos. Este es el auténtico fundamento de la subvención estatal a estos Centros. Ningún Estado auténticamente democrático puede pretender el monopolio de la Educación.

A los representantes de los Gobiernos de los países donantes y de los Organismos que conforman la Comunidad Internacional de Cooperación con nuestro País, a la par que les reiteramos nuestra gratitud por la necesaria ayuda que nos han venido prestando, los instamos a incluir en sus planes económicos de solidaridad los costos de funcionamiento de los Centros Escolares, mediante el apadrinamiento u otra figura jurídica conveniente. Ofrecemos los Centros de Educación Católica de nuestra Diócesis, particularmente los parroquiales, para probar la eficacia de la cooperación en este rubro.

Exhortamos a los miembros del los distintos Organismos de la Empresa Privada de nuestro País a hacer eco de la llamada realizada por Su Santidad Benedicto XVI, en su recién visita a los Estados Unidos: “Hay que garantizar que [los Centros de Educación Católica] puedan mantenerse a largo plazo. En efecto, se ha de hacer todo lo posible, en estrecha colaboración con la comunidad, para asegurar que sean accesibles a personas de cualquier estrato social y económico. A ningún niño o niña debe ser negado el derecho de una educación en la fe, que a su vez nutre el espíritu de la Nación” 56.

Instamos la formación de una Comisión Especial, bajo la autoridad y supervisión de la Comisión Diocesana de Educación, que revise, estudie y redacte el pensum de la clase de Religión de deba impartirse, en todos los Colegios de Educación Católica existentes en la Diócesis, desde el Primer Nivel de Preescolar hasta el Quinto Año de Secundaria.

También exhortamos la existencia de una Comisión que determine el pensum académico que deben ofrecer los Colegios de Educación Católica de la Diócesis, estableciendo no sólo aquellas materias que no se encuentran en el pensum oficial del Estado (Religión, Sociología, Filosofía, etc.) sino la intensidad horaria que debería tener cada una de ellas.

A los señores Curas Párrocos les recordamos que, en nuestra Diócesis, se ha optado por tratar la Educación Católica como una realidad Parroquial, por lo tanto depende de su celo y caridad pastoral el visitar y acompañar los distintos Centros de Educación comprendidos en el territorio bajo su jurisdicción, propiciando que en ellos se produzcan auténticos procesos de evangelización. Para auxiliarse en esta tarea pueden auxiliarse de Comisiones o Ministerios Parroquiales de Educación.

Los Señores Curas Párrocos y Directores de Centros Católicos, velen por la formación espiritual y humana del profesorado para que se facilite una acción evangelizadora verdaderamente multiplicadora. Pongan en esta tarea especial interés 57. Les encarecemos, también, que procuren que los miembros de los distintos Estamentos que conforman la Comunidad Educativa tengan la oportunidad de tener los necesarios y periódicos Ejercicios o Retiros Espirituales 58.

A los miembros de Institutos, Congregaciones y Ordenes Religiosas presentes en la Diócesis y dedicadas a la educación, se reconoce la importancia y necesidad de los diversos Carismas del Espíritu Santo cuya Familia hace presente en nuestra realidad, pero les recordamos, que:
Todo Carisma del Espíritu Santo tiene como finalidad el bien común, la construcción del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia59, y es desde las Iglesias particulares, desde las Diócesis, en la cuales y desde las cuales existe la Iglesia Católica una y única60. Los Carismas del Espíritu Santo, tanto con los que Dios adorna al ser humano como Institucionales que garantizan y hacen presente las distintas Familias de Vida Consagrada, son regalos para la Iglesia, para la construcción de la misma61, son pues, regalo y corona para las Diócesis en que se encuentran presentes esas Familias y para la construcción de las mismas.

Si bien es cierto que llegaron a la Diócesis en obediencia a una moción del Espíritu Santo, también es cierto que quien realizó el discernimiento oficial de dicha moción fue la Autoridad de la Diócesis, con cuya autorización fundaron y permanecen en la misma bajo la obediencia pastoral del mismo.
La realidad concreta en que se deben encarnar no es otra que la de la Diócesis concreta en la que viven y trabajan.

Si bien es cierto que el individuo (Religioso o Religiosa) puede, con propiedad, afirmar que vino a la Diócesis en obediencia a Jesucristo, expresada en el mandato de su legítimo Superior o Superiora, también es cierto que los dones y carismas individuales con que el Espíritu del Señor le ha concedido, desde su arribo a la Diócesis están al servicio de la construcción de esta Iglesia particular, donde se debe encarnar, también bajo la obediencia pastoral del Señor Obispo, aunque pertenezca a una Congregación de Derecho Pontificio o a una Orden Religiosa exentos de la Obediencia personal al Obispo.

Exhortamos a las Familias de Vida Consagrada y a los miembros de las mismas, en la línea del Amor de Dios derramado en nuestros corazones con la fuerza del Espíritu Santo, nos auxilien en la construcción de esta Diócesis, trabajando en una pastoral orgánica en comunión efectiva y afectiva de a quien le corresponde hacer de cabeza visible de este cuerpo peculiar, que es el Obispo 62. A las Familias que se integren así, les afirmamos en nombre de Nuestro Señor Jesucristo, que no les faltaran vocaciones a su propia Familia Religiosa.

El Concilio Provincial alienta y anima a los Catedráticos, Profesores y Maestros católicos para que busquen y construyan estructuras e instituciones tendientes a favorecer, afianzar y desarrollar un mejor y mayor nivel espiritual, moral, científico, social y económico de las personas dedicadas a la docencia en todas las áreas y niveles 63.

NOTAS

1 CIC, 795, II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1035.
2 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1036.
3 Cf. II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1037.
4 Cf. II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1037.
5 Cf. II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1038.
6 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1039.
7 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1042.
8 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1043.
9 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1044.
10 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1045.
11 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1046.
12 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1047.
13 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1048.
14 V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento Conclusivo, Nº 328.
15 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1049.
16 Cf. Carta Pastoral de los Obispos de Nicaragua con motivo de las elecciones del 20 de octubre de 1996, Parte III, inciso C, Nº 1.
17 Cf. II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1050.
18 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1051.
19 Cf. II Concilio Provincia de Nicaragua, Nº 1052.
20 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1053.
21 Los datos de población están tomados del Censo de 1995, ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.
22 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1055.
23 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1056.
24 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1057.
25 V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento Conclusivo, Nº 329.
26 V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento Conclusivo, Nº 330.
27 Carta Pastoral de los Obispos de Nicaragua con motivo de las elecciones del 20 de octubre de 1996, Parte III, inciso C, Nº 1
28 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1059.
29 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1060.
30 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1061.
31 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1062.
32 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1063.
33 V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento Conclusivo, Nº 339.
34 V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento Conclusivo, Nº 340.
35 Discurso de Su Santidad Benedicto XVI en el Encuentro con los Educadores de las Universidades Católicas de los Estados Unidos. Abril 17, 2008
36 Discurso de Su Santidad Benedicto XVI en el Encuentro con los Educadores de las Universidades Católicas de los Estados Unidos. Abril 17, 2008
37 Reglamento General de la Diócesis de León para los Centros de Educación Católica, Primer Borrador-Borrador
38 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1064.
39 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1065.
40 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1067.
41 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1068.
42 Discurso de Su Santidad Benedicto XVI en el Encuentro con los Educadores de las Universidades Católicas de los Estados Unidos. Abril 17, 2008.
43 Discurso de Su Santidad Benedicto XVI en el Encuentro con los Educadores de las Universidades Católicas de los Estados Unidos. Abril 17, 2008.
44 Discurso de Su Santidad Benedicto XVI en el Encuentro con los Educadores de las Universidades Católicas de los Estados Unidos. Abril 17, 2008.
45 V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento Conclusivo, Nº 338.
46 Discurso de Su Santidad Benedicto XVI en el Encuentro con los Educadores de las Universidades Católicas de los Estados Unidos. Abril 17, 2008.
47 V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento Conclusivo, Nº 334.
48 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1074.
49 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1075.
50 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1076.
51 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1077.
52 Discurso de Su Santidad Benedicto XVI en el Encuentro con los Educadores de las Universidades Católicas de los Estados Unidos. Abril 17, 2008.
53 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1078.
54 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1079.
55 Carta Pastoral del Episcopado Nicaragüense sobre Educación Católica, 8 de diciembre de 1982, Nº 5.- Necesidad de una Planificación en la Educación Católica.
56 Discurso en el Encuentro con los Educadores de la Universidades Católicas, 17 Abril, 2008.
57 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1086.
58 Carta Circular de Mons. Bosco Vivas Robelo, Obispo de León, sobre la Casa Pastoral San Agustín, del 12 de octubre de 2001, Anexo Uno, Exposición doctrinal sobre retiros y ejercicios espirituales.
59 Cf. 1 Cor. Caps. 12, 13 y 14.
60 Cf. CIC 368.
61 Cf. Homilía de SS Benedicto XVI en la Eucaristía de conclusión de la Jornada Mundial de la Juventud, Sidney, 2008.
62 Cf. 1 Cor. 12, 12-31.
63 II Concilio Provincial de Nicaragua, Nº 1087.



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