Como Grano de Trigo, S. José Calasanz - Written by Archivo Calasanz on Lunes, Noviembre 10, 2008 16:24 - 0 Comments

C.G.T - C.8 - Dios no nos abandona

ÍNDICE

Calasanz maestro

Calasanz maestro

¨Tenemos todos la esperanza firme que Dios bendito saldrá a favor de nuestro Instituto el cuál se funda únicamente en la caridad de enseñar a los niños pobres particularmente, para que no pueda decirse que “los niños piden pan y no hay quien se lo dé” (Lam 4,4). Tenemos todos la voluntad grande de servir al Señor en sus miembros que son los pobres, para que podamos oír con el tiempo oportuno: “lo que hicisteis con uno de estos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 40). Y si tenemos esta fe: Dios responderá por nosotros cuando le parezca conveniente, Y no ocurriéndoseme más por ahora, pido al Señor que le acreciente siempre su santísima gracia (Calasanz: 26-4-1647)

(Aparecen escolapios murmurando y quejándose de la resolución del Breve de ayer tarde, vagan por la escena indecisos)

Cal.:
¡Padres!
(Se sorprende de ver a los padres todavía por ahí)
¿Qué no piensan dar clase esta mañana? Son las 9,00 h en punto…

P. Juan Castilla:
Pero, ¿acaso tiene previsto abrir la escuela hoy P. José?

Cal.:
¡Evidentemente!

P. Juan:
Pero,… ¡no escuchó el Breve! ¡Esto se ha acabado!

Cal.:
Sí escuché Padre, y en ningún momento oí decir al Secretario de Su Santidad que hoy debía dar fiesta a los alumnos y descanso a los maestros…

P. Berro: (Queriendo entrar en razones)
Sea realista padre José, comprendemos que no debe ser nada fácil asimilar una situación como esta para usted, ¿a quién no nos cuesta? Pero debemos rendirnos a las evidencias y a los acontecimientos que nos envía Nuestro Señor,…

Cal:
Queridos hermanos, los hombres nos niegan el futuro, no nuestro presente, así que ¡ánimo!, nuestro presente es abrir la escuela y dar clase como acostumbramos, con más dedicación y esmero, si cabe. ¡Venga! no se hagan los remolones y a clase… Por cierto padre Juan, recuerde que el futuro sólo es de Dios.

(Se retiran y aparece Calasanz abriendo con prisas la puerta de las Escuelas Pías)

Niños: (Al entrar)
¡Buenos días, padre!

Cal.:
¡Buenos días, pequeños!.

Pietro:
Sí profesor. (enseñándoselos). Aquí los tengo.

(Van entrando los niños y Calasanz saluda, acariciando alguna cabeza y dirigiendo a los niños bondadosas sonrisas. Aparecen de repente tres o cuatro madres delante de él con caras serias y disgustadas, Calasanz las invita a pasar)

(Los diálogos de las madres intentan reflejar la ignorancia y falta de educación)

Madre 1: (Muy sofocada)
¡No hay derecho, eto é intorable!

Madre 2:
¡Inamisible!

Madre 3:
É que no tié nombre, padre José.

Cal.: (Algo perplejo)
Pero, ¿qué les ocurre? ¿Quién les ha hecho tan grande injusticia?

Madre 2: (Dirigiéndose a las otras madres)
Este hombre o chochea o es un santo (Y dirigiéndose a Calasanz) Pá. José, que tenga en cuenta que ya los sabemos tó.

Cal.: (Sin entender todavía)
Pues explíquenme, que el que no sabe nada soy yo. Ningún maestro me ha informado de algún altercado ocurrido…

Madre 1:
Pero, Pá José, vamos a ver, ¿no le quien cerrar lescuela?

Cal.: (Calasanz con gesto de entender pero con intención de suavizar la situación)
Pues como pueden ver (señala la puerta abierta y a los niños que han entrado), no, la escuela sigue abierta como siempre.

Madre 3:
Mire, no nos ande con rodeos que ya santerao tó Roma y nosotras hemos venío pa decirle que pué contar con nosotras pa lo que haga menester.

Madre 2:
No piense que nos vamos a quedar con los brazos cruzaos viendo como les quitan lescuela a nuestros bambinos.

Cal.:
Está bien, cálmense. Es cierto que estamos en una situación delicada, pero no podemos hacer más que continuar nuestra labor con redoblada esperanza en lo que hacemos. Lo único que podemos hacer es permanecer en la escuela y dejar obrar a Dios en lo demás, El ya se encargará de ablandar el corazón de quienes no nos quieren.

Madre 2:
Y po qué no ayudamos a reblandecer el corazón de esos fulanos con unos cuantos mamporros. Mire, yo le reúno a más de trescientas madres con sus bambinos de pecho y tó, antes que un burro sespanta las moscas con el rabo…

Cal.: (Con cierta prevención)
Tranquila, tranquila, por favor. No saquemos las cosas de su sitio. Todos vemos que esta situación no puede durar mucho. Sé que cambiará, pero no forcemos los acontecimientos y dejemos obrar a Dios con sus tiempos, que apreta pero no ahoga…

Madre 1:
Pos a mí no me gusta que machuchen, ni ca magobien ni ná desestilo.

Cal.:
A veces hay cosas en la vida con apariencia de malas que ocurren para nuestro bien.

Madres: (A la vez)
¡Señor, qué hombre!

(Aparecen en ese momento un grupo de niñas corriendo hacia ellos)

Niña 1:
¡Mamma, mamma! “Yastán toas avisás“.

Niña 2: (Casi sin dejar acabar a la otra)
La Adriana nos preguntó si había que coger cacharros pal ruido o palos descoba pamenazar…

Madre 1: (Orgullosa)
Lo ve padre, (haciendo un saludo militar) ¡estamos preparás!

Cal.: (Con gesto preocupado y queriendo templar los ánimos)
Pensemos, señoras. Esta decisión no la ha tomado cualquiera, es la Santa Sede y el mismo Papa el que está detrás de todo … (breve silencio reflexivo) … y quién sabe si también Nuestro Señor.

Madre 3:
Pos, por eso. Pa saber si está el Señor Nuestro detrás, hay que quitar denmedio a los que están delante… ¿ entiende?

Niña 1:
¡Eso! Vayamos al Papa y pidamos que nos dejen en paz y que nosotras también podamos venir a lescuela…

Madre 2:
¡Qué dices niña! ¿Una mujer a lescuela? ¡Vaya locura!

Cal.:
¿Quién sabe? Creo que es mayor locura lo que quieren hacer ustedes que el que un día las niñas también puedan venir a la escuela para educarse como los varones. Jesús no distinguió entre unos y otras para escoger sus discípulos, hasta mujeres de mala reputación le siguieron de cerca…

Madre 1:
¡Eso! Que toas tenemos derechos aunque tengamos que ganarnos la vida como podemos.

Madre 3:
¡Ya está bien de soñar! Es hora de actuar. Deje este asunto en mis manos que to lo que me propongo lo consigo. Y que se ponga to el Vaticano a temblar, que si quieren pararnos van a necesitar mucha leña pa quemar porque a nosotras el asunto que con gritos y fregonas llegamos a cualquiera, sea rey, obispo o emperador del mundo.

Madre 2:
Sí ¡Ah!… ¡usté no nos conoce!.

Calasanz:
Prefiero dejar obrar a Dios, que las cosas sigan su curso. Cuando han tomado esta decisión es porque está en los designios secretos de Dios.

CANCIÓN

¡Hay que confiar en Dios!

Madre 1:
¿Cómo que Dios Dirá?

Madre 2:
¿Y los niños qué?

Niños:
¡Eso!, ¿y nosotros qué?

Madres:
¡Rodarán cabezas!

(Murmullo)

- ¡Mira, y se va tan tranquilo!
- ¿Pero qué dicen señoras?
- No se desmadren.
- Tiene que haber una solución razonable.
- Vamos: ¿qué pasa?
- ¡Esto no puede quedar así!
- ¡Un respeto!
- Hay que actuar cuanto antes.

M1:
“T’amos ya preparás!
M2:
Por nuestros niños vamos a luchar.
M3:
¿Qué debemos hacer?
M1:
Coger los palos…
Todas:
¡Y echar a correr!

Escolapios:
No se precipiten.
Madres:
Los superiores nos van a escuchar.
Escolapios:
Recen, confíen en Dios.
Madres:
Que nos escuchen y si no ¡mamporrón!

M1 / M3:
¿Cómo van a cerrar la escuela?
Escolapios:
Porque el Papa en un Breve lo ordenó.
M1 / M2:
¿Y vosotros qué haréis ahora?
Escolapios:
En la calle nos vamos a quedar.
M2 / M3:
Con vosotros irán los niños.
Escolapios:
Pues entonces habrá que reaccionar.
Todos:
¡Vamos todos ya!

Todos:
Sopla el viento a favor.
M1 y escolapio:
¡Todos unidos con fuerza y valor!
Todos:
¡Hay que llegar hasta el fin!
M3 y escolapio:
Nuestras escuelas…
Todos:
¡No deben morir!

Hombres:
¿Qué es lo que pretendéis?
Escolapios y hombre:
Con vuestros palos nada lograréis.
Hombres:
¡Venga, a casa a limpiar!
Mujer 1:
¡Menos quejarse…!
Todas:
¡Y más ayudar!

Mujer 1:
Un regalo de Dios ha sido
que a los niños les enseñéis
la Piedad, las Letras, amar a Dios.
No podemos dejarlos solos.
Sin amor no son nada.

Todos:
No podemos fallar, en los pequeños debemos pensar.
Niños:
¿Quién nos enseñará?
Niño:
Estoy segura que nadie lo hará…

Todos:
¡Niños, no os preocupéis!
Madres:
Mucha esperanza debemos tener.
Hombres:
¡Pronto se arreglará!
Escolapios:
Y nuestras puertas de nuevo abrirán.

Murmullo de niños:
¡Bieeeen!

(una mujer se queda pensativa)

Madre2:
Yo he pensado una estrategia
con fregonas les vamos a achuchar.
Madre 1:
Yo me encargo de las escobas.
Madre3.
Los pozales de piedras llenaré.

Hombres:
Ésa no es la mejor manera,
de poder arreglar la situación.
Escolapios:
¡Hay que confiar en Dios! (2)

(Palmas con murmullo)

Todos:
Nadie nos parará.
Escolapios:
Conseguiremos llegar al final.
Mujeres:
No tenemos rival.
Hombre:
Y nuestros niños creciendo aprenderán.
Mujeres:
A compartir, a vivir con amor.
Hombres:
Para llegar a ser hombres de bien.

*********

Madre 2:
¿ Un designio secreto de Dios…? ¿dice un designio de Dios…?

Madre 3:
Hablando de los designios secretos de Dios… Escuche Padre: el otro día ‘el Pietro’ me mandó a comprar un kilo de patatas al mercao.

Madre 2:
Eso, eso, cuéntaselo … ¡é lo mismito!

Madre 3
Escuche padre: Yo quería comprar unas pataticas para el hervidillo -que por cierto, me sale muy bien- , porque las dejo en remojo media hora antes añadiéndole después un poco de…

Madre 1:
¡Al grano!

Madre 3:
Pué bueno, sólo quedaban dos kilicos y una de las ricachonas del pueblo que estaba comprando antes de que yo llegase…

Madre 2:
Era la Gervasia.

Madre 3
La mismica. También quería patatas, pero… ¡quería dos kilos la muy…!. Le dije que si sería tan amable de dejarme un kilo a mi y, ¿sabe lo que me contestó la muy golfa…? ¡Que era un designio secreto de Dios el que mi familia se quedase sin hervidito!. Casi le doy con un pedrusco en toa la cabeza, la muy…

Calasanz:
Tranquilas madres, que muchas veces nuestros deseos no son los deseos de Dios…

Madre 1:
¿Y quién cuidará de los niños mientras estemos en nuestras faenas…? Prefiero que sean hombres de provecho antes que la escoria de la sociedad.

Calasanz:
¿Saben madres?. Los niños son los últimos pero Dios quiere que sean los primeros de la sociedad.

Madre 3:
¿Qué hacemos padre?

Calasanz:
Lo único que podemos hacer es rezar y esperar lo que el Señor nos diga. Con la inocencia de los niños no puede ninguna nación.

Niña: (Se acerca toda angelical, sonriendo, vergonzosa). Señor, ¿y yo también podré ser la primera…?

Calasanz: (en cuclillas a su altura).
Vamos a ver pequeña. ¿Tú eres una niñita?

Niña:
Sí.

Calasanz:
Pues no te preocupes, que ya eres la primera. Además; puede que algún día vengas a la escuelita.

Madres: (escandalizadas)
Pero padre, esto es una vergüenza, ¿una mujer haciendo los trabajos de un hombre? ¿Qué dirán nuestros vecinos? (escandalizadas, no paran de hablar y gesticular)

Calasanz: (llevándolas hacia la puerta)
vayan con Dios y no se preocupen por nada. Hoy hay clase; mañana ya veremos.

(se va apagando la luz hasta desaparecer la escena)



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