Como Grano de Trigo, S. José Calasanz - Written by Archivo Calasanz on Martes, Noviembre 11, 2008 16:56 - 0 Comments

C.G.T - C. 07 - No os turbeis

ÍNDICE

¨No se dé a pensar V.R. que nuestra Religión, aunque ahora se ve destruida, a instancias de Dios sabe quién, no volverá a resurgir; antes, al contrario, se engrandecerá más que hasta ahora con la ayuda del Señor, Y pienso que no ha de pasar para ello mucho tiempo. Conviene por lo mismo permanecer firmes en la tribulación que Dios nos manda porque con ello quiere probar quién lo sirve con verdadero amor. Y quien perseverare verá sobre sí el socorro del cielo¨ (Calasanz: 4-1646)

Se oye una campana, la que indica la salida de clase por la tarde; comienza una algarabía de niños que salen hacia sus casas. En un momento de la salida, parece en la puerta, recién llegado, el Secretario del Vicario del Papa con el Breve de reducción en la mano.

Niño 1:
¡Vaya señor! (exclama al verle con semejante vestimenta) Se debe haber equi-vocado de sitio.

Niño 3:
Es como los que salen primero en las cabalgatas abriendo el paso.

Niño 2:
Oiga, esto es un colegio de niños; a nosotros no nos interesa lo que venda y a los padres, aunque les interese, no se lo van a poder comprar.

(Gesticulando con los dedos para referirse al dinero).

Secret.:
Busco al superior de la casa.

(Dice sin ni siquiera inclinar la cabeza para hablar a los niños)

Niño 3:
Éste es el más alto de la clase

(le interrumpe el niño espontáneamente señalando a otro alto y delgado)

Secret.: (Algo molesto)
Por favor niños, no molesten y avisen a algún padre.

Niño 2:
¿Y qué nos da por avisarlo?

Secr.:
Niños o avisáis a algún padre o voy a perder la paciencia.

Niño 1:
Bueno, bueno. (Dando un grito ensordecedor) ¡Padre Juan!

(En ese momento aparece un padre que aparta a los niños que habían hecho corro en tomo al Secretario)

P. Juan:
Disculpe, Señoría, ya sabe cómo son los niños. (Y dirigiéndose en voz baja a los niños) Venga, marchad a casa, marchad.

Secret.: (Secamente)
Avise al P. Superior que tengo que leerle un Breve de la Sagrada Congregación.

P. Juan: (Alarmado)
¡Dios mío! Pase, pase, que enseguida le aviso.

(Se quedan en la escena un Padre escolapio y el niño 1. El Secretario inquieto se pasea por el escenario absorto al diálogo que se sucede)

Niño 1. (en confidencia).
Padre, ¿sabe una cosa?. No me ha gustado nada ese Señor. Seguro que no trae una noticia buena.

Niño 2.
Ha dicho que va a leer un breve de la sagrada, no sé qué… ¿Qué es un Breve?, ¿es malo o bueno?.

Padre Berro:
El Breve es un escrito que viene de una persona importante, es este caso, de los señores cardenales o del Papa. Lo que dice ese BREVE se cumple; por ejemplo, si el Papa dice que nos vayamos a otro sitio, nos tenemos que ir; si dice que las Escuelas Pías no sirven en Roma, Pues nos vamos todos a casita…

Niño 2.
¡Por las barbas de mi abuelo! Algo me dice que no vienen tiempos buenos.

(Se van y no queda nadie en la escena. Se oscurece un poco y aparece un padre tocando una campana para avisar que se reúnan todos en el Oratorio. Los padres van entrando cuchicheando. El Secretario delante de ellos. Calasanz es el último en entrar acompañado de otro padre que se sitúan en primera fila)

Secret.: (Desenrolla el Breve y comienza solemnemente a leer):
Conociendo esta Sagrada Congregación la obra de las Escuelas Pías y a los que la regentan, el trabajo llevado a cabo entre los niños en Italia y en otras partes de la República Cristiana, no obstante, reconocemos que en dicha Religión se han suscitado y siguen suscitándose graves perturbaciones, de tal manera que habrá de ser sumamente necesario y útil a la misma Religión redu-cirla a Congregación sin emisión de votos, y habiendo contado con el consejo de algunos de nuestros venerables Hermanos Cardenales de la Santa Romana Iglesia, y de algunos prelados de la Curia, de propia iniciativa, ciencia cierta, madura deliberación, y con la plenitud de nuestra potestad Apostólica, damos y concedemos a todos y cada uno de los religiosos de dicha Religión, tanto sa-cerdotes como operarios, la facultad de pasar a cualquier otra Religión, aprobada por la Santa Sede Apostólica, aunque sea más laxa… (Comienza la música de la canción que va subiendo a medida que el Breve se termina)… Además prohibimos para en adelante que se reciba a nadie en dicha Religión, y que los novicios ya admitidos emitan profesión alguna, bajo pena de nulidad. Quitamos tanto a nuestro querido hijo José de Calasanz llamado de la Madre de Dios, antiguo Ministro General y Fundador de la Religión, cuanto a los demás Superiores, toda facultad, superioridad y jurisdicción tanto espiritual como temporal sobre dicha Religión… (En este momento la música debe tapar prácticamente las palabras del Secretario) … de modo que no puedan aquéllos arrogarse ninguna jurisdicción, autoridad o superioridad como no sea por éstos confiada o delegada…

(Calasanz comienza a cantar tras un breve silencio)

EL SEÑOR NOS LO DIO, EL SEÑOR NOS LO QUITÓ

Calasanz:
Nos quitarán el ‘nombre’,
nos quitarán las casas y el honor
nos desposeerán de nuestra tierra
y arruinarán nuestra cosecha,
pero la misericordia, la justicia y la bondad de Dios,
no nos la podrán arrebatar.

La tribulación arde en nosotros con dolor
pero si viene de Dios,
se vuelve dulce lo que parecía amargor
y confirma nuestra vocación.

No dejemos la alegría de continuar con las escuelas,
estemos unidos, vivamos en paz,
al final, Dios lo remediará.

No os turbéis, el desasosiego no es de Dios
él nos lo dio, él nos lo quitó
¡Bendigamos al señor!

Este es el camino estrecho,
la semilla dormida bajo tierra
las frías horas previas a la aurora,
los vientos contrarios que zarandean la barca,
pero, ¡no temáis!; pero ¡no temáis!; pero ¡no temáis!
María nos acompaña. María nos consuela.
No nos abandona en la prueba
ya que es Madre, Maestra y Protectora.

No os turbéis, el desasosiego no es de Dios.
Él nos lo dio, Él nos lo quitó.
¡Bendigamos al señor!

Acoged estas palabras
como niños corregidos por un padre,
¡llorad, suplicad, gritad!,
¡gritad! pero, ¡perseverad y trabajad!
porque donde los medios humanos fallan
la oración y el buen hacer en la escuela salvan.

No os turbéis, el desasosiego no es de Dios
él nos lo dio, él nos lo quitó.
¡Bendigamos al señor!.

Calasanz preso

Calasanz preso



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