Como Grano de Trigo, S. José Calasanz - Written by Archivo Calasanz on Jueves, Noviembre 13, 2008 16:48 - 0 Comments

C.G.T - C. O2 - La suma pobreza

Calasanz joven

Calasanz joven

ÍNDICE

¨Y ya que profesamos auténticos pobres de la ma¬dre de Dios, en ninguna cir-cunstancia despreciare¬mos a los niños pobres; sino que con te¬naz pacien¬cia y cariño nos empeñaremos en do¬tarlos de toda cualidad, estimu¬lados principal¬mente por aquella palabra del Señor: lo que hicis¬teis con un hermano mío de estos más humildes, conmigo lo hicisteis” (Constituciones de Calasanz n°4)

(Se escucha de fondo -y se va haciendo cercano- algu¬nas oraciones rezadas por los niños (salmo 112 o la oración “A tu amparo y protección”) Se va ilu-mi¬nado la escena y aparece una clase con los niños de pie recitando dicho salmo ante el viejo Calasanz (85 años) que también lo va recitando -a dos co¬ros-. Al iluminarse por completo la escena concluye el salmo.

Cal.:
Santa María Madre de Dios…

Niños:
Ruega por nosotros.

Todos: (haciendo la señal de la cruz)
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos lí¬branos Señor, Dios Nues¬tro.

(Mientras la están haciendo hay un niño que no sabe por dónde va y no hace más que mirar a sus compañe¬ros. (2) Calasanz lo ve y lo llama)

Cal.:
¡Adriano! acércate.

(En este momento vamos a intentar formar el cuadro de Segrelles en que Cala¬sanz enseña a un niño a hacer la Señal de la Cruz)

Adriano:
Gracias, padre.

Cal.:
Empecemos. Antes de repasar la lectura de ayer y las sumas pendientes, re-cor¬demos… ¿En qué día del año se hizo hombre el Hijo de Dios?

Todos: (a una sola voz)
El 25 de marzo.

Cal.:
¿Qué fiesta se celebra ese día en memoria de tan gran misterio?

Todos:
La Anunciación.

Cal.: ¿Y por qué se hizo hombre el Hijo de Dios?

Todos:
Por nosotros.

Cal.:
Y nosotros, ¿no le daremos gracias por todo esto

Todos:
Sí; padre.

Cal.:
Arrodillémonos, pues, un momento.

(Al incorporarse un niño dice espontáneamente):

Niño 1:
P. José, es “chuli” aprender tan fácil las cosas de Dios…

Cal.:
(sonriendo) Así es hijo, se lo debemos al P. Abad,. (re¬cordando) ¡qué bueno era!

Niño 1:
¿Quién dice, padre?

Cal.:
El P. Glicerio Landriani… (con cierta melancolía), el Se¬ñor se le llevó junto a sí hace ya años.

Niño 2:
¿Y era muy viejo el P. Lucero?

Cal.:
¡Ja, ja! ¡G L I C E R I 0! No, era jovencito… ¡y muy ale¬gre!

Niño 3:
¡Cuéntenos P. José!

Todos:
¡Si, sí; cuéntenos! Por fa…

Cal.:
Picaruelos,… lo que pasa es que no tenéis ganas de tra¬bajar…

Niño 4:
(Salta como un resorte un niño que está situado en la última fila, con lo que todos los niños giran la ca¬beza, y lo dice serio y convencido)
No es eso, padre. Sólo queremos aprender e incremen¬tar nuestro saber para nuestro bien, como siempre nos dice usted…

(Todos los niños vuelven a mirar a Calasanz y afirman al unísono con sus ca-be¬zas).

Cal.:
Está bien, ‘hombrecitos sedientos de sabiduría’… El P. Glicerio era joven y muy alegre, aunque con una salud muy delicada. Le encantaba dar catequesis, acompañar a los niños en filas a sus casas para evitar que se entre¬tuviesen y se dedicaran a los vicios y malas costumbres de la calle y,… sobre todo, estaba enamorado de ¡la po¬breza! Siendo de una familia pudiente, prefirió dejar las comodidades y, al conocer la sencillez y pobreza de nuestras escuelas quiso que¬darse con nosotros y ¡cómo amaba la pobreza!

(Comienza a oscurecerse la escena hasta desapare¬cer. Mientras la voz en off continúa se prepara la es¬cena siguiente).

Recuerdo aquel día que salió a acompañar una de las fi¬las de niños. Se encon¬tró con el P. Pietro Casani que venía acompañado de un emisario papal…

(Comienza a hacerse la luz y aparece una fila de ni¬ños conducida por Glice¬rio)

Niño 1:
¡P. Glicerio! Viene el P. Casani con un hombre que debe ser importante.

Glic.:
¡Dios mío! ¡Será el Breve de fundación!

Niño 2 :
¿El breve de qué?

Glic.:
De fundación. Es decir, que el Papa dice a todos los cris¬tianos que nuestras es¬cuelas son una obra buena que hay que cuidar y respetar.

Niño 3:
Pero, ¿qué se funda?

Glic.:
La Congregación.

Niño 4:
Perdone P. Glicerio, no entiendo nada

Glic.:
Para poder llevar las escuelas hacen falta maestros y sa¬cerdotes. Nosotros, el P. José, el P. Pietro, el P. Dra¬gonetti y todos los demás nos hemos puesto de acuerdo en vivir juntos para mantener siempre abiertas las es¬cuelas y dedicar¬nos a ellas, ahora el Papa nos dice que podemos formar una familia para siem¬pre.

Niño 2:
¿Y cuando me haga mayor podré ser de vuestra familia?

Glic.: (Acariciándole la cabeza)
Pues claro que sí, Stephano.

Niños 1, 3 y 4: (Causando la risa de Glicerio)
¿Nosotros también podremos?

(Se encuentran en la escena el P. Casani con el emisa¬rio y Landriani con los ni¬ños)

Glic.: Buenos días! ¿Hay buenas padre?

Casani:
¡Buenísimas! Desde hoy ya somos una nueva Congrega¬ción religiosa.

Niño 2: (Dándose importancia)
Ya sabemos lo que es y nosotros nos hemos apuntado.

Cas.: (Sin acabar de entender)
¿Cómo dices pequeño?

Niño 3:
Lo de la familia. También nosotros seremos de la fami¬lia, como si fuéramos sus nietos.

Cas.: (Cada vez más extrañado)
¿Qué familia, pero qué nietos?

Niño 4:
P. Glicerio, explíqueselo que no se entera.

(Glicerio impaciente por ver el Breve le pregunta a Ca¬sani sin darse cuenta de la pregunta del niño)

Glic.:
¿Y la pobreza, la suma pobreza? ¿Nos dicen que tene¬mos que ser pobres?

Cas.:
Así es Glicerio
(le coge el rollo que lleva el emisario lo desenrolla y se lo muestra)
Desde hoy somos Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, y poseemos voto de suma pobreza.

Niño 2:
¡Diantres!, ¡Qué nombre tan largo para nuestra nueva familia!, ¿podría repe¬tirlo de nuevo, padre Pedro?.

Cas. (Con suma paciencia y despacio)
¡Clérigos regulares!. Somos sacerdotes que vivimos jun¬tos y llevamos una vida “regular”; es decir, orde¬nada: rezamos juntos, trabajamos en equipo, tenemos un superior que nos guía y dirige… ¡Pobres!, porque vi¬vimos de lo que Dios nos da cada día y porque para ser¬vir a los niños pobres, tenemos que ser pobres.

Niño 2:
¡Ah …! ¡pobres!

Cas. (prosigue).
“De la Madre de Dios “. A ella le debemos nuestra Obra y la tenemos como mo¬delo para enseñaros a amar a Dios.

Niño 4:
¿Por eso, en todas las clases hay una imagen de la Vir¬gen?

Cas.
¡Exacto!. Y finalmente; “De las Escuelas Pías“, que signi¬fica “Escuelas gratui¬tas“. ¿Verdad que tu mamá no paga nada para que tú vengas a la escuela?.

Niño 4:
¡Sí! (con alegría).
Además, no sé de donde iba a asacar el dinero, si no nos llega ni para un plato de habichuelas.

Cas: (dirigiéndose al niño 2)
¿Ya está claro?.

(El niño 2, complacido se agarra al padre Pedro en un gesto de cariño infan¬til).

Glic.:
¡Suma povertá! ¡Suma pobreza!

(Glicerio coge el pergamino, se lo pone sobre la ca¬beza y comienza a cami¬nar ‘danzando’ mientras le si¬gue a ritmo toda la fila de niños. Comienza la can¬ción y en el transcurso de esta los niños se van despi¬diendo y quedando en sus respectivas casas. El canto es cantado por diversos niños, Landriani y, alguna es¬trofa por el P. Casani que se ve arrastrado, un poco a la fuerza, en esta explosión de alegría y gozo)

POVERTÁ CON POVERTÁ

Glicerio:
Povertá con povertá
fa la vera pobreta
chi non vuole, e chi non ha
ha la vera povertá.

Pobreza con pobreza
hace la verdadera pobreza
quien no quiere y quien no tiene,
tiene la verdadera pobreza.

Se tu fossi mendico
d’alcun mai moderno, o antico
se’l cor tuo ricco sará
non vera povertá.

Si deseas
lo nuevo o lo antiguo.
Si tu corazón es rico:
no es verdadera pobreza.

Ma se povero é il tuo cuore
se sei povero d’amore
e per nuda volontá
questa vera povertá.

Pero si es pobre tu corazón,
si eres pobre de amor
y con voluntad desnuda
esta es la verdadera pobreza.

Se’l calor del divin foco
dentro a te prendendo loco
modo fuor ti spoglierá
sará vera povertá

Si el calor del fuego divino
prende dentro de ti
y te desnuda por fuera
será verdadera pobreza.

Niño 1:
S’altrui caro sia il patire
nel cibarsi, e nel dormire
quando fame o sonno haurá,

Si te acercas al sufrimiento de los
hambrientos y los que no tienen techo
y cuando tengas hambre o sueño,

Glicerio.
sará vera povertá.

será verdadera pobreza.

Niño 1 / Glicerio.
Povertá con povertá
fa la vera povertá;
chi non vuole, e chi non ha
ha la vera povertá.

Pobreza con pobreza
hace la verdadera pobreza
quien no quiere y quien no tiene,
tiene la verdadera pobreza.

Niño 2:
Sian le stanze, o gruppi, o grotte
sian le vesti intere o rotte
se a te poco importerá,

Estén las habitaciones como una cueva,
estén los vestidos enteros o rotos.
Si no le das importancia,

Glicerio:
questa é vera povertá.

esta es la verdadera pobreza.

Niño 3:
Se per bene accettarai
quanto vien, sian pene, o guai,
con fortezza et humiltá,

Si aceptas cuanto viene,
sean penas y alegrías
con fortaleza y humildad

Glicerio.:
questa é vera povertá.

esta es la verdadera pobreza.

Povertá con povertá
fa la vera povertá;
chi non vuole, e chi non ha
ha la vera povertá.

Pobreza con pobreza
hace la verdadera pobreza
quien no quiere y quien no tiene,
tiene la verdadera pobreza.

Niño 4:
Se tu stesso i tuoi difetti
dirai fuor ben nudi, e schietti
se amarai, chi u dirá

Si manifiestas con sencillez
todos tus defectos
si amas a quien te los dice

Glic.:
sará vera povertá.

es verdadera pobreza.

Niño 5:
Chi con poyen figliuoli
quanto piú son nudi, e soli
tanto maggior cura haurá

Quién tiene cuidado
de los niños pobres
cuanto están más desnudos y sólos.

Glicerio:
questa é vera povertá.

esta es la verdadera pobreza.

Povertá con povertá
fa la vera povertá;
chi non vuole, e chi non ha
ha la vera povertá.

Pobreza con pobreza
hace la verdadera pobreza
quien no quiere y quien no tiene,
tiene la verdadera pobreza.

Casani:
Se userai con tuoi Scolari
accio ben ciascun impari
Patienza, e charitá
sará vera povertá.

Si tienes paciencia y caridad
con tus alumnos
para que cada uno aprenda bien
es verdadera pobreza.

Glicerio.
Che ti giova esser chiamato
di fuor povero, e beato
se poi dentro non stará
una vera povertá?

¿En qué te beneficia ser llamado
Desde fuera pobre y santo
si, en fin, no tienes dentro
una verdadera pobreza?

Povertá con pobreta
fa la vera povertá;
chi non vuole, e chi non ha
ha la vera povertá.

Pobreza con pobreza
hace la verdadera pobreza
quien no quiere y quien no tiene,
tiene la verdadera pobreza.

Niño 6:
Se restasse nudo, e scosso,
e scarnato fin all’osso
nulla val se non haurá
una vera povertá.

Si te quedas desnudo y arruinado
y descamado hasta los huesos
de nada valdría si no tuvieras
una verdadera pobreza.

Glicerio.:
Se per Dio desse ogni cosa
benché ricca, e pretiosa
chi se stesso a Dio non da
non haverá povertá

Si por Dios diese cualquier cosa
aunque fuera rica o preciosa
quien no se da a Dios enteramente,
no tendrá la pobreza.

Povertá con povertá
fa la vera povertá;
chi non vuole, e chi non ha
ha la vera povertá.

Pobreza con pobreza
hace la verdadera pobreza
quien no quiere y quien no tiene,
tiene la verdadera pobreza.

Glicerio / Casani.:
Se spogliato di se stesso
corri nudo a Christo appresso
mentre nudo in croce sta,
questa vera povertá.

Sí despojado de tí mismo corres,
desnudo, junto a Cristo
mientras está desnudo en la cruz
esta es la verdadera pobreza.

(La música sigue sonando mientras la escena se va os¬cureciendo. Al terminar de oírse la música debe es¬cucharse la voz de Calasanz y empezarse a ver la es¬cena de Calasanz narrando a los niños)

Cal.:
Hace ya más de 25 años que murió. La noche antes de morir escuché unos gol¬pes en mi puerta. Varias veces in¬diqué que pasara, pero nadie entró. Entonces re¬cordé de repente que el joven Glicerio me dijo que no se marcharía al cielo sin antes pedirme permiso, así que desde mi cama le indiqué ‘Dios os bendiga, id y ro¬gad por mí’. Ya no volvieron a llamar. (Visiblemente emocionado) A las tres horas de este suceso, vinieron a darme la noticia de su muerte.

Niño:
¡Cuánto lo debió de querer! ¿Verdad, padre José?

Cal.:
Así es pequeño, (acercándose y tocando suavemente su cabeza) fue un joven que sirvió siempre a Dios y al pró¬jimo.

(Se oye una campana que dan las 12)

Cal.:
¡Vaya! Una clase más sin sumas…

Calasanz convoca dulcemente a los niños de la clase y los presenta ante el icono de la Virgen María cantán¬dole “A tu amparo y protección. Se juntan los niños en el recitado de esta oración y se va oscure¬ciendo la escena.

A TU AMPARO Y PROTECCIÓN

A tu amparo y protección
Madre de Dios acudimos,
no desprecies nuestros ruegos
y de todos los peligros
Virgen gloriosa y bendita,
defiende siempre a tus hijos.

2 Siempre hay algún listillo que quiere destacarse delante del maestro:
- Yo me he aprendido la señal de la cruz con una musiquilla. Mira te enseño.: - Con la se¬ñal de la santa cruz, líbranos Señor, de nuestros … (En este momento se hace un lío no las manos y se pone colorado y con una profunda sensación de ridículo…)
- ¡Anda, silo había ensayado en casa con mi madre!, ¡Vaya corte!.

(todos se ríen, si burlarse de él. Calasanz lo mira con simpatía y enseña a Adriano la señal de la cruz).



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