Ejercicios Espirituales (S. Ignacio de Loyola), Vida Espiritual - Written by Archivo Calasanz on Domingo, Diciembre 28, 2008 23:21 - 0 Comments

EJERCICIOS ESPÍRITUALES (Texto autógrafo) S. Ignacio de Loyola - Primera semana

ÍNDICE

S. Ignaciode Loyola

S. Ignaciode Loyola

[21] EXERCICIOS ESPIRITUALES
PARA VENCER A SI MISMO Y ORDENAR SU VIDA,
SIN DETERMINARSE POR AFFECCION ALGUNA QUE DESORDENADA SEA.

PROSUPUESTO

[22] Para que así el que da los exercicios espirituales, como el que los rescibe, más se ayuden y se aprovechen: se ha de presuponer que todo buen christiano ha de ser más prompto a salvar la proposición del próximo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquira cómo la entiende, y, si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien enten-diéndola, se salve.

PRIMERA-SEMANA

[23] PRINCIPIO Y FUNDAMENTO.
El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su ánima; y las otras cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecución del fin para que es criado. De donde se sigue, que el hombre tanto ha de usar dellas, quanto le ayudan para su fin, y tanto debe quitarse dellas, quanto para ello le impiden. Por lo qual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas criadas, en todo lo que es concedido a la libertad de nuestro libre albedrío, y no le está prohibi-do; en tal manera, que no queramos de nuestra parte más salud que enferme-dad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por consi-guiente en todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos con-duce para el fin que somos criados.

[24] EXAMEN PARTICULAR Y COTIDIANO:
CONTIENE EN SI TRES TIEMPOS Y DOS VECES EXAMINARSE.

El primer tiempo es,
que a la mañana, luego en levantándose, debe el hombre proponer de guardarse con diligencia de aquel pecado particular o defecto, que se quiere corregir y enmendar.

[25] El segundo,
después de comer, pedir a Dios nuestro Señor lo que hombre quiere, es a saber, gracia para acordarse quántas veces a caído en aquel pecado particular o defec-to, y para se enmendar adelante; y consequenter haga el primer examen, de-mandando cuenta a su ánima de aquella cosa propósita y particular, de la qual se quiere corregir y enmendar, discurriendo de hora en hora o de tiempo en tiem-po, comenzando desde la hora que se levantó hasta la hora y puncto del examen presente; y haga en la primera línea de la g = tantos punctos quantos a incurrido en aquel pecado particular o defecto; y después proponga de nuevo de enmen-darse hasta el segundo examen que hará.

[26] El tercero tiempo, después de cenar se hará el 2 examen, asimismo de hora en hora, comenzando desde el primer examen hasta el 2 presente, y haga en la 2ª línea de la misma g = tantos punctos quantas veces a incurrido en aquel parti-cular pecado o defecto.

[27] SIGUENSE 4 ADDICIONES PARA MAS PRESTO QUITAR AQUEL PECADO O DEFEC-TO PARTICULAR.

1ª addición.
La primera addición es, que cada vez que el hombre cae en aquel pecado o de-fecto particular, ponga la mano en el pecho, doliéndose de haber caído; lo que se puede hacer aun delante muchos, sin que sientan lo que hace.

[28] 2ª La 2ª:
como la primera línea de la g = significa el primer examen, y la 2ª línea el 2º examen, mire a la noche si hay enmienda de la primera línea a la 2ª, es a saber, del primer examen al 2º.

[29] 3ª La 3ª:
conferir el segundo día con el primero, es a saber, los dos exámenes del día pre-sente con los otros dos exámenes del día passado, y mirar si de un día para otro se a enmendado.

[30] 4ª La 4ª addición:
conferir una semana con otra, y mirar si se a enmendado en la semana presente de la primera passada.

[31] Nota.
Es de notar, que la primera g = grande, que se sigue, significa el domingo; la se-gunda más pequeña, el lunes; la tercera, el martes; y ansí consequenter.

G
g__________________________________________________
g_________________________________________________
g__________________________________________________
g__________________________________________________
g__________________________________________________
g__________________________________________________

[32] EXAMEN GENERAL DE CONSCIENCIA PARA LIMPIARSE Y PARA MEJOR SE CONFE-SAR.

Presupongo ser tres pensamientos en mí, es a saber, uno propio mío, el qual sale de mi mera libertad y querer; y otros dos, que vienen de fuera: el uno que viene del buen espíritu y el otro del malo.

[33] DEL PENSAMIENTO.

1ª Hay dos maneras de merescer en el mal pensamiento que viene de fuera, ver-bigracia, viene un pensamiento de cometer un pecado mortal, al qual pensa-miento resisto impromptu y queda vencido.

[34] 2ª La 2ª manera de merescer es, quando me viene aquel mismo mal pensa-miento, y yo le resisto, y tórname a venir otra y otra vez, y yo siempre resisto, hasta que el pensamiento va vencido; y esta 2ª manera es de más merescer que la primera.

[35] Venialmente se peca, quando el mismo pensamiento de pecar mortalmente viene, y el hombre le da oído, haciendo alguna mórula o rescibiendo alguna de-lectación sensual, o donde haya alguna negligentia en lanzar al tal pensamiento.

[36] 1ª Hay dos maneras de pecar mortalmente:

la primera es,
quando el hombre da consentimiento al mal pensamiento, para obrar luego, así como a consentido, o para poner en obra si pudiese.

[37] 2ª La segunda manera
de pecar mortalmente es quando se pone en acto aquel pecado, y es mayor por tres razones: la primera, por mayor tiempo, la segunda por mayor intensión, la tercera por mayor daño de las dos personas.

[38] DE LA PALABRA.

No jurar ni por Criador ni por criatura, si no fuere con verdad, necesidad y reve-rencia; necesidad entiendo, no quando se affirma con juramento cualquiera ver-dad, mas quando es de algún momento cerca el provecho del ánima o del cuerpo o de bienes temporales. Entiendo reverencia, quando en el nombrar de su Cria-dor y Señor, considerando, acata aquel honor y reverencia debida.

[39] Es de advertir que dado que en el vano juramento peccamos más jurando por el Criador que por la criatura, es más difícil jurar debidamente con verdad, necesidad y reverencia por la criatura que por el Criador, por las razones siguien-tes.

1ª La primera:
quando nosotros queremos jurar por alguna criatura, en aquel querer nombrar la criatura, no nos hace ser tan atentos ni advertidos para decir la verdad, o para afirmarla con necesidad, como en el querer nombrar al Señor y Criador de todas las cosas.

2ª La segunda es
que en el jurar por la criatura no tan fácil es de hacer reverencia y acatamiento al Criador, como jurando y nombrando el mismo Criador y Señor; porque el que-rer nombrar a Dios nuestro Señor trae consigo más acatamiento y reverencia, que el querer nombrar la cosa criada. por tanto, es más concedido a los perfec-tos jurar por la criatura, que a los imperfectos; porque los perfectos, por la assi-dua contemplación y illuminación del entendimiento, consideran, meditan y con-templan más ser Dios nuestro Señor en cada criatura, según su propia essencia, presencia y potencia; y así en jurar por la criatura son más aptos y dispuestos para hacer acatamiento y reverencia a su Criador y Señor, que los imperfectos.

3ª La tercera es,
que en el assiduo jurar por la criatura se ha de temer más la idolatría en los im-perfectos que en los perfectos.

[40] No decir palabra ociosa,
la qual entiendo, quando ni a mí ni a otro aprovecha, ni a tal intención se orde-na. De suerte que en hablar para todo lo que es provecho, o es intención de aprovechar al ánima propia o agena, al cuerpo o a bienes temporales, nunca es ocioso; ni por hablar alguno en cosas que son fuera de su estado, así como si un religioso habla de guerras o mercancías. Mas en todo lo que está dicho hay méri-to en bien ordenar, y peccado en el mal enderezar o en vanamente hablar.

[41] No decir cosa de infamar o murmurar;
porque si descubro pecado mortal que no sea público, peco mortalmente; si ve-nial, venialmente; y si defecto, muestro defecto propio. y siendo la intención sana, de dos maneras se puede hablar del pecado o falta de otro.

1ª manera. La primera:
quando el pecado es público, así como de una meretriz pública, y de una sen-tencia dada en juicio, o de un público error, que inficiona las ánimas que conver-sa.

2ª Segundo,
quando el pecado cubierto se descubre a alguna persona para que ayude al que está en pecado a levantarle; teniendo tamen algunas coniecturas o razones pro-bables que le podrá ayudar.

[42] DE LA OBRA.

Tomando por obiecto los diez mandamientos y los preceptos de la Iglesia y co-mendaciones de los superiores, todo lo que se pone en obra contra alguna destas tres partes, según mayor o menor calidad, es mayor o menor pecado. Entiendo comendaciones de superiores, así como bullas de cruzadas y otras indulgencias, como por paces, confessando y tomando el sanctíssimo sacramento; porque no poco se peca entonces, en ser causa o en hacer contra tan pías exortaciones y comendaciones de nuestros mayores.

[43] MODO DE HACER EL EXAMEN GENERAL, Y CONTIENE EN SI CINCO PUNCTOS.

1º puncto. El primer puncto es
dar gracias a Dios nuestro Señor por los beneficios rescibidos.

2º El 2º:
pedir gracia para conoscer los pecados, y lanzallos.

3º El 3º:
demandar cuenta al ánima desde la hora que se levantó hasta el examen presen-te, de hora en hora o de tiempo en tiempo; y primero, del pensamiento; y des-pués de la palabra y después, de la obra; por la misma horden que se dixo en el examen particular.

4º El 4º:
pedir perdón a Dios nuestro Señor de las faltas.

5º El 5º:
proponer enmienda con su gracia.

Pater noster.

[44] CONFESSION GENERAL CON LA COMUNION.

En la general confessión, para quien voluntarie la quisiere hacer, entre otros mu-chos, se hallarán tres provechos para aquí.

1º El primero:
dado que quien cada un año se confiesa no sea obligado de hacer confessión ge-neral, haciéndola hay mayor provecho y mérito, por el mayor dolor actual de to-dos pecados y malicias de toda su vida.

2º El segundo:
como en los tales exercicios spirituales se conoscen más interiormente los peca-dos y la malicia dellos, que en el tiempo que el hombre no se daba ansí a las co-sas internas, alcanzando agora más conoscimiento y dolor dellos, habrá mayor provecho y mérito que antes hubiera.

3º El tercero es
consequenter que estando más bien confessado y dispuesto, se halla más apto y más aparejado para rescibir el sanctíssimo sacramento; cuya recepción no sola-mente ayuda para que no caya en peccado, mas aún para conservar en augmento de gracia; la qual confessión general se hará mejor inmediate después de los exercicios de la primera semana.

[45] PRIMER EXERCICIO ES
MEDITACION CON LAS TRES POTENCIAS SOBRE EL 1º, 2º Y 3º PECADO;
CONTIENE EN SI, DESPUES DE UNA ORACION PREPARATORIA Y DOS PREAMBULOS,
TRES PUNTOS PRINCIPALES Y
UN COLOQUIO.

[46] Oración.
La oración preparatoria es pedir gracia a Dios nuestro Señor, para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y ala-banza de su divina majestad.

[47] 1º preámbulo.
El primer preámbulo es composición viendo el lugar. Aquí es de notar, que en la contemplación o meditación visible, así como contemplar a Christo nuestro Se-ñor, el qual es visible, la composición será ver con la vista de la imaginación el lugar corpóreo, donde se halla la cosa que quiero contemplar. Digo el lugar cor-póreo, así como un templo o monte, donde se halla Jesu Christo o nuestra Seño-ra, según lo que quiero contemplar. En la invisible, como es aquí de los pecados, la composición será ver con la vista imaginativa y considerar mi ánima ser encar-cerada en este cuerpo corruptible y todo el compósito en este valle como deste-rrado; entre brutos animales. digo todo el compósito de ánima y cuerpo.

[48] 2º preámbulo. El segundo es
demandar a Dios nuestro Señor lo que quiero y deseo. La demanda ha de ser se-gún subiecta materia, es a saber, si la contemplación es de resurrección, deman-dar gozo con Christo gozoso; si es de passión, demandar pena, lágrimas y tor-mento con Christo atormentado. Aquí será demandar vergüenza y confussión de mí mismo, viendo quántos han sido dañados por un solo pecado mortal y quántas veces yo merescía ser condenado para siempre por mis tantos peccados.

[49] Nota.
Ante todas contemplaciones o meditaciones, se deben hacer siempre la oración preparatoria sin mudarse y los dos preámbulos ya dichos, algunas veces mudán-dose, según subiecta materia.

[50] 1º pucto. El primer puncto
será traer la memoria sobre el primer pecado, que fue de los ángeles, y luego sobre el mismo el entendimiento discurriendo, luego la voluntad, queriendo todo esto, memorar y entender, por más me envergonzar y confundir; trayendo en comparación de un pecado de los ángeles tantos pecados míos, y donde ellos por un pecado fueron al infierno, quántas veces yo le he merescido por tantos. Digo traer en memoria el pecado de los ángeles; cómo siendo ellos criados en gracia, no se queriendo ayudar con su libertad para hacer reverencia y obediencia a su Criador y Señor, veniendo en superbia, fueron conuertidos de gracia en malicia, y lanzados del cielo al infierno; y así, consequenter, discurrir más en particular con el entendimiento, y consequenter moviendo más los afectos con la voluntad.

[51] 2º puncto. El segundo:
hacer otro tanto, es a saber, traer las tres potencias sobre el pecado de Adán y Eva; trayendo a la memoria cómo por el tal pecado hicieron tanto tiempo peni-tencia, y quánta corrupción vino en el género humano, andando tantas gentes para el infierno. Digo traer a la memoria el 2º pecado, de nuestros padres, cómo después que Adán fue criado en el campo damaceno, y puesto en el paraíso te-rrenal, y Eva ser criada de su costilla, siendo bedados que no comiesen del árbol de la sciencia, y ellos comiendo, y asimismo pecando, y después vestidos de tú-nicas pellíceas, y lanzados del paraíso, vivieron sin la justicia original, que habí-an perdido, toda su vida en muchos trabajos y mucha penitencia; y consequenter discurrir con el entendimiento más particularmente, usando de la voluntad como está dicho.

[52] 3º puncto. El tercero:
asimismo hacer otro tanto sobre el tercero pecado particular de cada uno que por un pecado mortal es ido al infierno, y otros muchos sin cuento por menos pecados que yo he hecho. Digo hacer otro tanto sobre el 3 pecado particular, trayendo a la memoria la gravedad y malicia del pecado contra su Criador y Se-ñor, discurrir con el entendimiento cómo en el pecar y hacer contra la bondad infinita, justamente a sido condenado para siempre, y acabar con la voluntad, como está dicho.

[53] Coloquio.
Imaginando a Christo nuestro Señor delante y puesto en cruz, hacer un coloquio; cómo de Criador es venido a hacerse hombre, y de vida eterna a muerte tempo-ral, y así a morir por mis pecados. Otro tanto, mirando a mí mismo, lo que he hecho por Christo, lo que hago por Christo, lo que debo hacer por Christo; y así viéndole tal, y así colgado en la cruz, discurrir por lo que se offresciere.

[54] El coloquio se hace propiamente hablando, así como un amigo habla a otro, o un siervo a su Señor; quándo pidiendo alguna gracia, quándo culpándose por algún mal hecho, quándo comunicando sus cosas, y queriendo consejo en ellas; y decir un Pater noster.

[55] SEGUNDO EXERCICIO ES
MEDITACION DE LOS PECADOS, Y
CONTIENE EN SI, DESPUES DE LA ORACION PREPARATORIA Y DOS PREAMBULOS,
CINCO PUNCTOS Y UN COLOQUIO.

Oración. oración preparatoria sea la misma.

1º preámbulo. El primer preámbulo será
la misma composición.

2º preámbulo. El 2 es,
demandar lo que quiero: será aquí pedir crescido y intenso dolor y lágrimas de mis pecados.

[56] 1º puncto. El primer puncto
es el processo de los pecados, es a saber, traer a la memoria todos los pecados de la vida, mirando de año en año o de tiempo en tiempo; para lo qual aprove-chan tres cosas: la primera, mirar el lugar y la casa adonde he habitado; la se-gunda, la conversación que he tenido con otros; la tercera, el officio en que he vivido.

[57] 2º puncto. El segundo:
ponderar los pecados, mirando la fealdad y la malicia que cada pecado mortal cometido tiene en sí, dado que no fuese vedado.

[58] 3º puncto. El tercero,
mirar quién soy yo, diminuyéndome por exemplos:
primero, quánto soy yo en comparación de todos los hombres;
2º, qué cosa son los hombres en comparación de todos los ángeles y sanctos del paraíso;
3º, mirar qué cosa es todo lo criado en comparación de Dios: pues yo solo ¿qué puedo ser?;
4º, mirar toda mi corrupción y fealdad corpórea;
5º, mirarme como una llaga y postema, de donde han salido tantos pecados y tantas maldades y ponzoña tan turpíssima.

[59] 4º puncto. El quarto:
considerar quién es Dios, contra quien he pecado, según sus atributos, compa-rándolos a sus contrarios en mí: su sapiencia a mi inorancia, su omnipotencia a mi flaqueza, su justicia a mi iniquidad, su bondad a mi malicia.

[60] 5º puncto. El quinto:
esclamación admirative con crescido afecto, discurriendo por todas las criaturas, cómo me han dexado en vida y conservado en ella; los ángeles, como sean cuchi-llo de la justicia divina, cómo me han suffrido y guardado y rogado por mí; los santos cómo han sido en interceder y rogar por mí; y los cielos, sol, luna, estre-llas, y elementos, fructos, aves, peces, y animales; y la tierra cómo no se a abierto para sorberme, criando nuevos infiernos para siempre penar en ellos.

[61] Coloquio.
Acabar con un coloquio de misericordia, razonando y dando gracias a Dios nues-tro Señor porque me a dado vida hasta agora, proponiendo enmienda con su gra-cia para adelante.

Pater noster.

[62] TERCERO EXERCICIO ES
REPETICION DEL 1º Y 2º EXERCICIO,
HACIENDO TRES COLOQUIOS.

Después de la oración preparatoria y dos preámbulos, será repetir el primero y 2 exercicio, notando y haciendo pausa en los punctos que he sentido mayor conso-lación o desolación o mayor sentimiento espiritual; después de lo qual haré tres coloquios de la manera que se sigue:

[63] 1º coloquio.
El primer coloquio a nuestra Señora, para que me alcance gracia de su Hijo y Se-ñor para tres cosas:
la primera, para que sienta interno conoscimiento de mis peccados y aborresci-miento dellos;
la 2ª, para que sienta el dessorden de mis operaciones, para que, aboresciendo, me enmiende y me ordene;
la 3ª, pedir conoscimiento del mundo, para que, aboresciendo, aparte de mí las cosas mundanas y vanas; y con esto un Ave María.

2º coloquio. El segundo,
otro tanto al Hijo, para que me alcance del Padre; y con esto el Anima Christi.

3º coloquio. El tercero,
otro tanto al Padre, para que el mismo Señor eterno me lo conceda; y con esto un Pater noster.

[64] CUARTO EXERCICIO ES
RESUMIENDO ESTE MISMO TERCERO.

Dixe resumiendo, porque el entendimiento sin divagar discurra assiduamente por la reminiscencia de las cosas contempladas en los exercicios passados, y hacien-do los mismos tres coloquios.

[65] QUINTO EXERCICIO ES
MEDITACION DEL INFIERNO;
CONTIENE EN SI, DESPUES DE LA ORACION PREPARATORIA Y DOS PREAMBULOS, CINCO PUNTOS Y UN COLOQUIO.

Oración. La oración preparatoria sea la sólita.

1º preámbulo. El primer preámbulo
composición, que es aquí ver con la vista de la imaginación la longura, anchura y profundidad del infierno.

2º preámbulo. El segundo,
demandar lo que quiero: será aquí pedir interno sentimiento de la pena que pa-descen los dañados, para que si del amor del Señor eterno me oluidare por mis faltas, a los menos el temor de las penas me ayude para no venir en pecado.

[66] 1º puncto. El primer puncto será
ver con la vista de la imaginación los grandes fuegos, y las ánimas como en cuer-pos ígneos.

[67] 2º El 2º:
oír con las orejas llantos, alaridos, voces, blasfemias contra Christo nuestro Se-ñor y contra todos sus santos.

[68] 3º El 3º:
oler con el olfato humo, piedra azufre, sentina y cosas pútridas.

[69] 4º El 4º:
gustar con el gusto cosas amargas, así como lágrimas, tristeza y el verme de la consciencia.

[70] 5º El 5º:
tocar con el tacto, es a saber, cómo los fuegos tocan y abrasan las ánimas.

[71] Coloquio.
Haciendo un coloquio a Christo nuestro Señor, traer a la memoria las ánimas que están en el infierno, unas, porque no creyeron el advenimiento, otras, creyendo, no obraron según sus mandamientos, haciendo tres partes:
1ª parte. La 1ª, antes del advenimiento.
La 2ª en su vida.
La 3ª después de su vida en este mundo;
y con esto darle gracias, porque no me ha dexado caer en ninguna destas, aca-bando mi vida. Asimismo, cómo hasta agora siempre a tenido de mí tanta piedad y misericordia, acabando con un Pater noster.

[72] Nota.
El primer exercicio se hará a la media noche; el 2, luego en levantándose a la mañana; el 3, antes o después de la misa, finalmente que sea antes de comer; el 4, a la hora de vísperas; el quinto, una hora antes de cenar. Esta repetición de horas, más o menos, siempre entiendo en todas las 4 semanas, según la edad, disposición y temperatura, ayuda a la persona que se exercita, para hacer los cinco exercicios o menos.

ADICIONES

[73] ADDICIONES PARA MEJOR HACER LOS EXERCICIOS Y PARA MEJOR HALLAR LO QUE DESEA.

1ª addición.
La primera addición es, después de acostado, ya que me quiera dormir, por es-pacio de un Ave María pensar a la hora que me tengo de levantar, y a qué, resu-miendo el exercicio que tengo de hacer.

[74] 2ª addición. La 2ª:
quando me despertare, no dando lugar a unos pensamientos ni a otros, advertir luego a lo que voy a contemplar en el primer exercicio de la media noche, tra-yéndome en confusión de mis tantos pecados, poniendo exemplos, así como si un caballero se hallase delante de su rey y de toda su corte, avergonzado y confun-dido en haberle mucho ofendido, de quien primero rescibió muchos dones y mu-chas mercedes; asimismo, en el 2º exercicio, haciéndome peccador grande y en-cadenado, es a saber, que voy atado como en cadenas a parescer delante del sumo Juez eterno, trayendo en exemplo cómo los encarcerados y encadenados ya dignos de muerte parescen delante su juez temporal. y con estos pensamien-tos vestirme, o con otros, según subiecta materia.

[75] 3ª addición. La 3ª:
un paso o dos antes del lugar donde tengo de contemplar o meditar, me pondré en pie, por espacio de un Pater noster, alzado el entendimiento arriba, conside-rando cómo Dios nuestro Señor me mira, etc., y hacer una reverencia o humilia-ción.

[76] 4ª addición. La 4ª:
entrar en la contemplación, quándo de rodillas, quándo prostrado en tierra, quándo supino rostro arriba, quándo asentado, quándo en pie, andando siempre a buscar lo que quiero. En dos cosas advertiremos:
la primera es, que si hallo lo que quiero de rodillas, no pasaré adelante, y si prostrado, asimismo, etc.;
la segunda, en el punto en el qual hallare lo que quiero, ahí me reposaré, sin te-ner ansia de pasar adelante, hasta que me satisfaga.

[77] 5ª addición. La 5ª:
después de acabado el exercicio, por espacio de un quarto de hora, quier asen-tado, quier paseándome, miraré cómo me a ido en la contemplación o medita-ción; y si mal, miraré la causa donde procede y, así mirada, arrepentirme, para me enmendar adelante; y si bien, dando gracias a Dios nuestro Señor; y haré otra vez de la misma manera.

[78] 6ª addición. La 6ª:
no querer pensar en cosas de placer ni alegría, como de gloria, resurrección, etc.; porque para sentir pena, dolor y lágrimas por nuestros peccados impide cualquier consideración de gozo y alegría; mas tener delante de mí quererme doler y sentir pena, trayendo más en memoria la muerte, el juicio.

[79] 7ª addición. La 7ª:
privarme de toda claridad para el mismo effecto, cerrando ventanas y puertas el tiempo que estuviere en la cámera, si no fuere para rezar, leer y comer.

[80] 8ª addición. La 8ª:
no reír, ni decir cosa motiva a risa.

[81] 9ª addición. La nona:
refrenar la vista, excepto al rescibir o al despedir de la persona con quien habla-re.

[82] 10ª addición. La décima addición es
penitencia, la cual se divide en interna y externa. Interna es, dolerse de sus pe-cados, con firme propósito de no cometer aquellos ni otros algunos; la externa, o fructo de la primera, es castigo de los pecados cometidos, y principalmente se toma en tres maneras:

[83] 1ª manera. La 1ª es
cerca del comer, es a saber, quando quitamos lo superfluo, no es penitencia, mas temperancia; penitencia es, quando quitamos de lo conveniente, y quanto más y más, mayor y mejor, sólo que no se corrompa el subiecto, ni se siga enfermedad notable.

[84] 2ª manera. La 2ª:
cerca del modo del dormir; y asimismo no es penitencia quitar lo superfluo de cosas delicadas o moles, mas es penitencia, quando en el modo se quita de lo conveniente, y quanto más y más, mejor, sólo que no se corrompa el subiecto, ni se siga enfermedad notable, ni tampoco se quite del sueño conveniente, si for-san no tiene hábito vicioso de dormir demasiado, para venir al medio.

[85] 3ª manera. La 3ª:
castigar la carne, es a saber: dándole dolor sensible, el qual se da trayendo cili-cios o sogas o barras de hierro sobre las carnes, flagelándose, o llagándose, y otras maneras de asperezas.

[86] Lo que paresce más cómodo y más seguro de la penitencia es, que el dolor sea sensible en las carnes, y que no entre dentro en los huesos de manera que dé dolor y no enfermedad; por lo qual paresce que es más conveniente lastimarse con cuerdas delgadas, que dan dolor de fuera, que no de otra manera que cause dentro enfermedad que sea notable.

[87] 1ª nota. La primera nota es
que las penitencias externas principalmente se hacen por tres effectos:
el primero, por satisfación de los peccados passados;
2º por vencer a sí mesmo, es a saber, para que la sensualidad obedezca a la ra-zón y todas partes inferiores estén más subiectas a las superiores;
3º para buscar y hallar alguna gracia o don que la persona quiere y desea, ansí como si desea haber interna contrición de sus pecados, o llorar mucho sobre ellos, o sobre las penas y dolores que Christo nuestro Señor passaba en su pas-sión, o por solución de alguna dubitación en que la persona se halla.

[88] 2ª nota. La 2ª:
es de advertir que la 1ª y 2ª addición se han de hacer para los exercicios de la media noche y en amanesciendo, y no para los que se harán en otros tiempos; y la 4ª addición nunca se hará en la iglesia delante de otros, sino en escondido, como en casa, etcétera.

[89] 3ª nota. La 3ª:
quando la persona que se exercita aún no halla lo que desea, ansí como lágri-mas, consolationes, etc., muchas veces aprovecha hacer mudanza en el comer, en el dormir, y en otros modos de hacer penitencia; de manera que nos mude-mos, haciendo dos o tres días penitencia, y otros dos o tres no; porque a algunos conviene hacer más penitencia, y a otros menos; y también porque muchas veces dexamos de hacer penitencia por el amor sensual y por juicio erróneo, que el subiecto humano no podrá tolerar sin notable enfermedad; y algunas veces, por el contrario, hacemos demasiado, pensando que al cuerpo pueda tolerar; y como Dios nuestro Señor en infinito conosce mejor nuestra natura, muchas veces en las tales mudanzas da a sentir a cada uno lo que le conviene.

[90] 4ª nota. La 4ª:
el examen particular se haga para quitar defectos y negligencias sobre exercicios y addiciones; y ansí en la 2ª, 3ª, y 4ª semana.



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