Documentos Iglesia, Ecclesia in América (J. Pablo II) - Written by Archivo Calasanz on Jueves, Enero 29, 2009 0:49 - 0 Comments

ECCLESIA IN AMERICA (Juan Pablo II) - Conclusión

ÍNDICE

CONCLUSIÓN
Con esperanza y gratitud

75. “He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). Confiando en esta promesa del Señor, la Iglesia que peregrina en el Continente americano se dispone con entusiasmo a afrontar los desafíos del mundo actual y los que el futuro pueda deparar. En el Evangelio la buena no-ticia de la resurrección del Señor va acompañada de la invitación a no temer (cf. Mt 28, 5.10). La Iglesia en América quiere caminar en la esperanza, como expresaron los Padres sinodales: “Con una confianza serena en el Señor de la historia, la Iglesia se dispone a traspasar el umbral del Tercer milenio sin pre-juicios ni pusilanimidad, sin egoísmo, sin temor ni dudas, persuadida del ser-vicio primordial que debe prestar en testimonio de fidelidad a Dios y a los hombres y mujeres del Continente”. (290)

Además, la Iglesia en América se siente particularmente impulsada a caminar en la fe respondiendo con gratitud al amor de Jesús, “manifestación encar-nada del amor misericordioso de Dios (cf. Jn 3, 16)”. (291) La celebración del inicio del Tercer milenio cristiano puede ser una ocasión oportuna para que el pueblo de Dios en América renueve “su gratitud por el gran don de la fe”, (292) que comenzó a recibir hace cinco siglos. El año 1492, más allá de los aspectos históricos y políticos, fue el gran año de gracia por la fe recibida en América, una fe que anuncia el supremo beneficio de la Encarnación del Hijo de Dios, que tuvo lugar hace 2000 años, como recordaremos solemnemente en el Gran Jubileo tan cercano.

Este doble sentimiento de esperanza y gratitud ha de acompañar toda la ac-ción pastoral de la Iglesia en el Continente, impregnando de espíritu jubilar las diversas iniciativas de las diócesis, parroquias, comunidades de vida con-sagrada, movimientos eclesiales, así como las actividades que puedan organi-zarse a nivel regional y continental. (293)

Oración a Jesucristo por las familias de América

76. Por tanto, invito a todos los católicos de América a tomar parte activa en las iniciativas evangelizadoras que el Espíritu Santo vaya suscitando a lo largo y ancho de este inmenso Continente, tan lleno de posibilidades y de esperan-zas para el futuro. De modo especial invito a las familias católicas a ser “iglesias domésticas”, (294) donde se vive y se transmite a las nuevas gene-raciones la fe cristiana como un tesoro, y donde se ora en común. Si las fami-lias católicas realizan en sí mismas el ideal al que están llamadas por volun-tad de Dios, se convertirán en verdaderos focos de evangelización.

Al concluir esta Exhortación Apostólica, con la que he recogido las propuestas de los Padres sinodales, acojo gustoso su sugerencia de redactar una oración por las familias en América. (295) Invito a cada uno, a las comunidades y grupos eclesiales, donde dos o más se reúnen en nombre del Señor, para que a través de la oración se refuerce el lazo espiritual de unión entre todos los católicos americanos. Que todos se unan a la súplica del Sucesor de Pedro, invocando a Jesucristo, “camino para la conversión, la comunión y la solida-ridad en América”:

Señor Jesucristo, te agradecemos que el Evangelio del Amor del Padre, con el que Tú viniste a salvar al mundo, haya sido proclamado ampliamente en América como don del Espíritu Santo que hace florecer nuestra alegría.

Te damos gracias por la ofrenda de tu vida, que nos entregaste amándonos hasta el extremo, y nos hace hijos de Dios y hermanos entre nosotros.

Aumenta, Señor, nuestra fe y amor a ti, que estás presente en tantos sagra-rios del Continente.

Concédenos ser fieles testigos de tu Resurrección ante las nuevas generacio-nes de América, para que conociéndote te sigan y encuentren en ti su paz y su alegría.

Sólo así podrán sentirse hermanos de todos los hijos de Dios dispersos por el mundo.

Tú, que al hacerte hombre quisiste ser miembro de una familia humana, en-seña a las familias las virtudes que resplandecieron en la casa de Naza-ret.**Haz que permanezcan unidas, como Tú y el Padre sois Uno, y sean vivo testimonio de amor, de justicia y solidaridad; que sean escuela de respeto, de perdón y mutua ayuda, para que el mundo crea; que sean fuente de voca-ciones al sacerdocio, a la vida consagrada y a las demás formas de intenso compromiso cristiano.

Protege a tu Iglesia y al Sucesor de Pedro, a quien Tú, Buen Pastor, has con-fiado la misión de apacentar todo tu rebaño.

Haz que tu Iglesia florezca en América y multiplique sus frutos de santidad.

Enséñanos a amar a tu Madre, María, como la amaste Tú.

Danos fuerza para anunciar con valentía tu Palabra en la tarea de la nueva evangelización, para corroborar la esperanza en el mundo.

¡Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de América, ruega por nosotros!

Dado en Ciudad de México, el 22 de enero del año 1999, vigésimo primero de mi Pontificado.

ÍNDICE

Introducción [n. 1]
La idea de celebrar esta Asamblea sinodal [n. 2]
El tema de la Asamblea [n. 3]
La celebración de la Asamblea como experiencia de encuentro [n. 4]
Contribuir a la unidad del Continente [n. 5]
En el contexto de la nueva evangelización [n. 6]
Con la presencia y la ayuda del Señor [n. 7]

CAPÍTULO I: EL ENCUENTRO CON JESUCRISTO VIVO
Los encuentros con el Señor en el Nuevo Testamento [n. 8]
Encuentros personales y encuentros comunitarios [n. 9]
El encuentro con Cristo en el tiempo de la Iglesia [n. 10]
Por medio de María encontramos a Jesús [n. 11]
Lugares de encuentro con Cristo [n. 12]

CAPÍTULO II: EL ENCUENTRO CON JESUCRISTO EN EL HOY DE AMÉRICA
Situación de los hombres y mujeres de América, y su encuentro con el Señor [n. 13]
Identidad cristiana de América [n. 14]
Frutos de santidad [n. 15]
La piedad popular [n. 16]
Presencia católica oriental [n. 17]
La Iglesia en el campo de la educación y de la acción social [n. 18]
Creciente respeto de los derechos humanos [n. 19]
El fenómeno de la globalización [n. 20]
La urbanización creciente [n. 21]
El peso de la deuda externa [n. 22]
La corrupción [n. 23]
Comercio y consumo de drogas [n. 24]
Preocupación por la ecología [n. 25]

CAPÍTULO III: CAMINO DE CONVERSIÓN
Urgencia del llamado a la conversión [n. 26]
Dimensión social de la conversión [n. 27]
Conversión permanente [n. 28]
Guiados por el Espíritu Santo hacia un nuevo estilo de vida [n. 29]
Vocación universal a la santidad [n. 30]
Jesús, el único camino para la santidad [n. 31
Penitencia y reconciliación [n. 32]

CAPÍTULO IV: CAMINO PARA LA COMUNIÓN
La Iglesia, sacramento de comunión [n. 33]
Iniciación cristiana y comunión [n. 34]
La Eucaristía, centro de comunión con Dios y con los hermanos [n. 35]
Los Obispos, promotores de comunión [n. 36]
Una comunión más intensa entre las Iglesias particulares [n. 37]
Comunión fraterna con las Iglesias católicas orientales [n. 38]
El presbítero, signo de unidad [n. 39]
Fomentar la pastoral vocacional [n. 40]
Renovar la institución parroquial [n. 41]
Los diáconos permanentes [n. 42]
La vida consagrada [n. 43]
Los fieles laicos y la renovación de la Iglesia [n. 44]
Dignidad de la mujer [n. 45]
Los desafíos para la familia cristiana [n. 46]
Los jóvenes, esperanza de futuro [n. 47]
Acompañar al niño en su encuentro con Cristo [n. 48]
Elementos de comunión con las otras Iglesias y Comunidades eclesiales [n. 49]
Relación de la Iglesia con las comunidades judías [n. 50]
Religiones no cristianas [n. 51]

CAPÍTULO V: CAMINO PARA LA SOLIDARIDAD
La solidaridad, fruto de la comunión [n. 52]
La doctrina de la Iglesia, expresión de las exigencias de la conversión [n. 53]
Doctrina social de la Iglesia [n. 54]
Globalización de la solidaridad [n. 55]
Pecados sociales que claman al cielo [n. 56]
El fundamento último de los derechos humanos [n. 57]
Amor preferencial por los pobres y marginados [n. 58]
La deuda externa [n. 59]
Lucha contra la corrupción [n. 60]
El problema de las drogas [n. 61]
La carrera de armamentos [n. 62]
Cultura de la muerte y sociedad dominada por los poderosos [n. 63]
Los pueblos indígenas y los americanos de origen africano [n. 64]
La problemática de los inmigrados [n. 65]

CAPÍTULO VI: LA MISIÓN DE LA IGLESIA HOY EN AMÉRICA: LA NUEVA EVANGELIZACIÓN
Enviados por Cristo [n. 66]
Jesucristo, “buena nueva” y primer evangelizador [n. 67]
El encuentro con Cristo lleva a evangelizar [n. 68]
Importancia de la catequesis [n. 69]
Evangelización de la cultura [n. 70]
Evangelizar los centros educativos [n. 71]
Evangelizar con los medios de comunicación social [n. 72]
El desafío de las sectas [n. 73]
La misión ad gentes [n. 74]

CONCLUSIÓN
Con esperanza y gratitud [n. 75]
Oración a Jesucristo por las familias de América [n. 76]

NOTAS
(1) Al respecto, es elocuente la antigua inscripción en el baptisterio de San Juan de Letrán: “Virgineo foetu Geni-trix Ecclesia natos quos spirante Deo concipit amne parit” (E. Diehl, Inscriptiones latinae christianae vete-res, n. 1513, I. I: Berolini 1925, p. 289).
(2) Homilía en la Ordenación de diáconos y presbíteros en Bogotá (22 de agosto de 1968): AAS 60 (1968), 614-615.
(3) N. 17: AAS 85 (1993), 820.
(4) N. 38: AAS 87 (1995), 30.
(5) Discurso de apertura de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (12 de octubre de 1992), 17: AAS 85 (1993), 820-821.
(6) Carta ap. Tertio millennio adveniente (10 de noviembre de 1994), 21: AAS 87 (1995), 17.
(7) Discurso de apertura de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (12 de octubre de 1992), 17: AAS 85 (1993), 820.
(8) Cf. Carta ap. Tertio millennio adveniente (10 de noviembre de 1994), 38: AAS 87 (1995), 30.
(9) Discurso a la Asamblea del CELAM (9 de marzo de 1983), III: AAS 75 (1983), 778.
(10) Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 de diciembre de 1988), 34: AAS 81 (1989), 454.
(11) Propositio 3.
(12) S. Agustín, Tract. in Joh., 15, 11: CCL 36, 154.
(13) Ibíd., 15, 17: l.c., 156.
(14) “Salvator… ascensionis suae eam (Mariam Magdalenam) ad apostolos instituit apostolam”. Rábano Mauro, De vita beatae Mariae Magdalenae, 27: PL 112, 1574. Cf. S. Pedro Damián, Sermo 56: PL 144, 820; Hugo de Cluny, Commonitorium: PL 159, 952; S. Tomás de Aquino, In Joh. Evang. expositio, 20, 3.
(15) Discurso en la clausura del Año Santo (25 de diciembre de 1975): AAS 68 (1976), 145.
(16) Propositio 9; cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 22.
(17) Enc. Redemptoris Mater (25 de marzo de 1987), 21: AAS 79 (1987), 369.
(18) Propositio 5.
(19) III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Mensaje a los pueblos de América Latina, Puebla, febrero de 1997, 282. Para los Estados Unidos de América, cf. National Conference of Catholic Bishops, Behold Your Mother Woman of Faith, Washington 1973, 53-55.
(20) Cf. Propositio 6.
(21) Juan Pablo II, Discurso inaugural de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Santo Do-mingo (12 de octubre de 1992), 24: AAS 85 (1993), 826.
(22) Cf. National Conference of Catholic Bishops, Behold Your Mother Woman of Faith, Washington 1973, 37.
(23) Cf. Propositio 6.
(24) Propositio 4.
(25) Cf. ibíd.
(26) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, 7.
(27) Enc. Mysterium fidei (3 de septiembre de 1965): AAS 57 (1965), 764.
(28) Ibíd., l.c., 766.
(29) Propositio 4.
(30) Discurso en la última sesión pública del Concilio Vaticano II (7 de diciembre de 1965): AAS 58 (1966), 58.
(31) Cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. Reconciliatio et paenitentia (2 de diciembre de 1984), 16: AAS 77 (1985), 214-217.
(32) Cf. Propositio 61.
(33) Propositio 29.
(34) Cf. Bula Sacrosancti apostolatus cura (11 de agosto de 1670), § 3: Bullarium Romanum, 26/VII, 42.
(35) Entre otros pueden citarse: los mártires Juan de Brebeuf y sus siete compañeros, Roque González y sus dos compañeros; los santos Elizabeth Ann Seton, Margarita Bourgeoys, Pedro Claver, Juan del Castillo, Rosa Philippine Duchesne, Margarita d’Youville, Francisco Febres Cordero, Teresa Fernández Solar de los Andes, Juan Macías, Toribio de Mogrovejo, Ezequiel Moreno Díaz, Juan Nepomuceno Neumann, María Ana de Jesús Paredes Flores, Martín de Porres, Alfonso Rodríguez, Francisco Solano, Francisca Xavier Cabrini; los beatos José de Anchieta, Pedro de San José Betancurt, Juan Diego, Katherine Drexel, María Encarnación Rosal, Rafael Guízar Valencia, Dina Bélanger, Alberto Hurtado Cruchaga, Elías del Socorro Nieves, María Francisca de Jesús Rubatto, Mercedes de Jesús Molina, Narcisa de Jesús Martillo Morán, Miguel Agustín Pro, María de San José Alvarado Cardozo, Junípero Serra, Kateri Tekawitha, Laura Vicuña, Antônio de Sant’Anna Galvâo y tantos otros beatos que son invocados con fe y devoción por los pueblos de América (cf. Instrumentum la-boris, 17).
(36) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 50.
(37) Propositio 31.
(38) Propositio 30.
(39) N. 37: AAS 87 (1995), 29; cf. Propositio 31.
(40) Propositio 21.
(41) Cf. ibíd.
(42) Cf. ibíd.
(43) Cf. ibíd.
(44) Cf. Propositio 18.
(45) Propositio 19.
(46) Decr. Orientalium Ecclesiarum, sobre las Iglesias orientales católicas, 5; cf. Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 28; Propositio 60.
(47) Cf. Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater (25 de marzo de 1987), 34: AAS 79 (1987), 406; Sínodo de los Obispos, Asamblea Especial para Europa, Decl. Ut testes simus Christi qui nos liberavit (13 de diciembre de 1991), III, 7: Ench. Vat. 13, 647-652.
(48) Cf. Propositio 60.
(49) Cf. Propositiones 23 y 24.
(50) Propositio 73.
(51) Propositio 72; cf. Juan Pablo II, Enc. Centesimus annus (1 de mayo de 1991), 46: AAS 83 (1991), 850.
(52) Cf. Sínodo de los Obispos, Asamblea especial para Europa, Decl. Ut testes simus Christi qui nos liberavit (13 de diciembre de 1991), I, 1; II, 4; IV, 10: Ench. Vat. 13, nn. 613-615; 627-633; 660-669.
(53) Propositio 72.
(54) Ibíd.
(55) Cf. Propositio 74.
(56) Carta ap. Octogesima adveniens (14 de mayo de 1971), 8-9: AAS 63 (1971), 406-408.
(57) Propositio 35.
(58) Cf. ibíd.
(59) Propositio 75.
(60) Cf. Pontificia Comisión “Iustitia et Pax”, Al servicio de la comunidad humana: una consideración ética de la deuda internacional (27 de diciembre de 1986): Ench. Vat. 10, 1045-1128.
(61) Propositio 75.
(62) Propositio 37.
(63) N. 5: AAS 90 (1998), 152.
(64) Propositio 38.
(65) Ibíd.
(66) Propositio 36.
(67) Cf. ibíd.
(68) Sínodo de los Obispos, Segunda Asamblea general extraordinaria, Relación final Ecclesia sub Verbo Dei mys-teria Christi celebrans pro salute mundi (7 de diciembre de 1985), II, B, a, 2: Ench. Vat. 9, 1795.
(69) Propositio 30.
(70) Propositio 34.
(71) Ibíd.
(72) Ibíd.
(73) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 31.
(74) Cf. id., Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 76; Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 de diciembre de 1988), 42: AAS 81 (1989), 472-474.
(75) Propositio 26.
(76) Ibíd.
(77) Propositio 28.
(78) Ibíd.
(79) Ibíd.
(80) Propositio 27.
(81) Ibíd.
(82) Cf. ibíd.
(83) Decr. Perfectae caritatis, sobre la adecuada renovación de la vida religiosa, 7; cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Vita consecrata (25 de marzo de 1996), 8: AAS 88 (1996), 382.
(84) Propositio 27.
(85) Cf. Propositio 28.
(86) Cf. Propositio 29.
(87) Cf. Lumen gentium, V; cf. Sínodo de los Obispos, Segunda Asamblea general extraordinaria, Relación final Ecclesia sub Verbo Dei mysteria Christi celebrans pro salute mundi (7 de diciembre de 1985), II, A, 4-5: Ench. Vat. 9, 1791-1793.
(88) Propositio 29.
(89) Ibíd.
(90) Propositio 32.
(91) Cf. Juan Pablo II, Carta ap. Dies Domini (31 de mayo de 1998), 40: AAS 90 (1998), 738.
(92) Propositio 33.
(93) Cf. Enc. Redemptor hominis (4 de marzo de 1979), 20: AAS 71 (1979), 309-316.
(94) Propositio 33.
(95) Ibíd.
(96) Ibíd.
(97) Propositio 40; cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 2.
(98) Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Communionis notio, a los Obispos de la Iglesia católica sobre algunos aspectos de la Iglesia considerada como comunión (28 de mayo de 1992), 3-6: AAS 85 (1993), 839-841.
(99) Propositio 40.
(100) Ibíd.
(101) Conc. Ecum. Vat. I, Const. dogm. Pastor aeternus, sobre la Iglesia de Cristo, Prólogo: DS 3051.
(102) Conc. Ecum. de Florencia, Bula de unión Exultate Deo (22 de noviembre de 1439): DS 1314.
(103) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 11.
(104) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Presbyterorum Ordinis, sobre el ministerio y vida de los presbíteros, 5.
(105) Propositio 41.
(106) Ibíd.
(107) Cf. Conc. Ecum. de Trento, Ses. VII, Decreto sobre los sacramentos en general, can. 9: DS 1609.
(108) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 26.
(109) Cf. Juan Pablo II, Enc. Redemptor hominis (4 de marzo de 1979), 20: AAS 71 (1979), 309-316.
(110) Propositio 42; cf. Juan Pablo II, Carta ap. Dies Domini (31 de mayo de 1998), 69: AAS 90 (1998), 755-756.
(111) Propositio 41.
(112) Propositio 42; cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, 14; Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 10.
(113) Cf. Propositio 42.
(114) Propositio 41.
(115) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Apostolicam actuositatem, sobre el apostolado de los laicos, 8.
(116) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 23.
(117) Cf. Decreto Christus Dominus, sobre la función pastoral de los Obispos, 27; Decreto Presbyterorum Ordinis, sobre el ministerio y vida de los presbíteros, 7; Pablo VI, Motu proprio Ecclesiae sanctae (6 de agosto de 1966) I, 15-17: AAS 58 (1966), 766-767; Código de Derecho Canónico, cc. 495, 502 y 511; Código de los Cá-nones de las Iglesias Orientales, cc. 264, 271 y 272.
(118) Propositio 43.
(119) Cf. Propositio 45.
(120) Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Communionis notio, a los Obispos de la Iglesia católica sobre algunos aspectos de la Iglesia considerada como comunión (28 de mayo de 1992), 15-16: AAS 85 (1993), 847-848.
(121) Cf. ibíd.
(122) Cf. Propositio 44.
(123) Ibíd.
(124) Ibíd.
(125) Cf. Propositio 60.
(126) Propositio 49.
(127) Ibíd.
(128) Ibíd.; cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Presbyterorum Ordinis, sobre el ministerio y vida de los presbíteros, 14.
(129) Propositio 49.
(130) Ibíd.
(131) Cf. Propositio 51.
(132) Propositio 48.
(133) Propositio 51.
(134) Propositio 52.
(135) Cf. ibíd.
(136) Cf. ibíd.
(137) Cf. Propositio 46.
(138) Ibíd.
(139) Ibíd.
(140) Propositio 35.
(141) Cf. IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Santo Domingo, octubre de 1992, Nueva evan-gelización, promoción humana y cultura cristiana, 58.
(142) Cf. Juan Pablo II, Enc. Redemptoris missio (7 de diciembre de 1990), 51: AAS 83 (1991), 298-299.
(143) Propositio 35.
(144) Cf. Propositio 46.
(145) Ibíd.
(146) Cf. Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 29; Pablo VI, Motu proprio Sacrum Diaconatus Ordinem (18 de junio de 1967), I, 1: AAS 59 (1967), 599.
(147) Propositio 50.
(148) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 29.
(149) Cf. Propositio 50; Congr. para la Educación Católica y Congr. para el Clero, Instr. Ratio fundamentalis insti-tutionis diaconorum permanentium y Directorium pro ministerio et vita diaconorum permanentium (22 de febrero de 1998): AAS 90 (1998), 843-926.
(150) Cf. Propositio 53.
(151) Ibíd.; cf. III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Mensaje a los pueblos de América Latina, Puebla 1979, n. 775.
(152) Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Vita consecrata (25 de marzo de 1996), 57: AAS 88 (1996), 429-430.
(153) Cf. ibíd., 58: l.c., 430.
(154) Propositio 53.
(155) Ibíd.
(156) Propositio 54.
(157) Ibíd.
(158) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 31.
(159) Propositio 55; cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 34.
(160) Propositio 55.
(161) Cf. ibíd.
(162) Propositio 56.
(163) Cf. Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 de diciembre de 1988), 23: AAS 81 (1989), 429-433.
(164) Cf. Congregación para el Clero y otras, Instruc. Ecclesiae de mysterio (15 de agosto de 1997): AAS 89 (1997), 852-877.
(165) Propositio 56.
(166) Ibíd.
(167) Cf. Carta ap. Mulieris dignitatem (15 de agosto de 1988): AAS 80 (1988), 1653-1729 y Carta a las mujeres (29 de junio de 1995): AAS 87 (1995), 803-812; Propositio 11.
(168) Cf. Carta ap. Mulieris dignitatem (15 de agosto de 1988), 31: AAS 80 (1988), 1728.
(169) Propositio 11.
(170) Ibíd.
(171) Ibíd..
(172) Ibíd.
(173) Cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 de diciembre de 1988), 49: AAS 81 (1989), 486-489.
(174) Propositio 12.
(175) Ibíd.
(176) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 11.
(177) Ibíd.
(178) Cf. Propositio 12.
(179) Propositio 14.
(180) Ibíd.
(181) Ibíd.
(182) Propositio 15.
(183) Ibíd.
(184) Ibíd.
(185) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, 3.
(186) Propositio 61.
(187) Ibíd.
(188) Decr. Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, 3.
(189) Cf. Propositio 62.
(190) Cf. Sínodo de los Obispos, Asamblea Especial para Europa, Decl. Ut testes simus Christi qui nos liberavit (13 de diciembre de 1991), III, 8: Ench. Vat. 13, 653-655.
(191) Propositio 62.
(192) Conc. Ecum. Vat. II, Decl. Nostra aetate, sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, 2.
(193) Cf. Propositio 63.
(194) Ibíd.
(195) Propositio 67.
(196) Cf. ibíd.
(197) Propositio 68.
(198) Ibíd.
(199) Propositio 69.
(200) Cf. Sínodo de los Obispos, Segunda Asamblea general extraordinaria, Relación final Ecclesia sub verbo Dei mysteria Christi celebrans pro salute mundi (7 de diciembre de 1985), II, B, a, 4: Ench. Vat. 9, 1797; Juan Pablo II, Const. ap. Fidei depositum (11 de octubre de 1992): AAS 86 (1994), 117; Catecismo de la Iglesia Católica, 24.
(201) Propositio 69.
(202) Propositio 74.
(203) Ibíd.
(204) Cf. Propositio 67.
(205) Propositio 70.
(206) Ibíd.
(207) Cf. Propositio 73.
(208) Cf. Propositio 70.
(209) Propositio 72.
(210) Ibíd.
(211) Ibíd.
(212) III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Mensaje a los pueblos de América Latina, Puebla 1979, n. 306.
(213) Propositio 73.
(214) Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Libertatis conscientia (22 de marzo de 1986), 68: AAS 79 (1987), 583-584.
(215) Propositio 73.
(216) Cf. Propositio 75.
(217) Carta ap. Tertio millennio adveniente (10 de noviembre de 1994), 51: AAS 87 (1995), 36.
(218) Propositio 75.
(219) Ibíd.
(220) Propositio 37.
(221) Cf. ibíd. Sobre la publicación de estos documentos, cf. Juan Pablo II, Motu proprio Apostolos suos (21 de mayo de 1998), IV: AAS 90 (1998), 657.
(222) Cf. Propositio 38.
(223) Cf. ibíd.
(224) Cf. ibíd.
(225) Cf. ibíd.
(226) Cf. Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, El Comercio Internacional de Armas. Una reflexión ética (1 de mayo de 1994): Ench. Vat. 14, 1071-1154.
(227) Cf. Propositio 76.
(228) Ibíd.
(229) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2267, que cita a Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae (25 de marzo de 1995), 56: AAS 87 (1995), 463-464.
(230) Cf. Propositio 13.
(231) Cf. ibíd.
(232) Cf. ibíd.
(233) Ibíd.
(234) Cf. Propositio 19.
(235) Cf. Propositio 18.
(236) Propositio 20.
(237) Cf. Congregación para los Obispos, Instr. Nemo est (22 de agosto de 1969), 16: AAS 61 (1969), 621-622; Código de Derecho Canónico, cc. 294 y 518; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, c. 280 § 1.
(238) Cf. ibíd.
(239) Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 de diciembre de 1988), 33: AAS 81 (1989), 453.
(240) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 31.
(241) Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 de diciembre de 1988), 34: AAS 81 (1989), 455.
(242) Cf. ibíd., 2, l.c., 394-397.
(243) Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de 1975), 14: AAS 68 (1976), 13.
(244) Cf. Exhort. ap. postsinodal Christifideles laici (30 de diciembre de 1988), 34: AAS 81 (1989), 455.
(245) Discurso a la Asamblea del CELAM (9 de marzo de 1983), III: AAS 75 (1983), 778.
(246) Cf. Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de 1975), 22: AAS 68 (1976), 20.
(247) Cf. ibíd., 7, l.c., 9-10.
(248) Juan Pablo II, Mensaje al CELAM (14 de septiembre de 1997), 6: L’Osservatore Romano, ed. semanal en len-gua española, 3 de octubre de 1997, p. 20.
(249) Propositio 8.
(250) Cf. Propositio 57.
(251) Cf. Propositio 16.
(252) Ibíd.
(253) Propositio 2.
(254) Ibíd.
(255) Ibíd.
(256) Propositio 10.
(257) Sínodo de los Obispos, Segunda Asamblea general extraordinaria, Relación final Ecclesia sub Verbo Dei mys-teria Christi celebrans pro salute mundi (7 de diciembre de 1985), II, B, a, 4: Ench. Vat. 9, 1797.
(258) Cf. Carta ap. Laetamur magnopere (15 de agosto de 1997): AAS 89 (1997), 819-821.
(259) Congr. para el Clero, Directorio general para la catequesis (15 de agosto de 1997), Libreria Editrice Vatica-na, 1997.
(260) Propositio 10.
(261) Ibíd.
(262) Ibíd.
(263) Exhort. ap. Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de 1975), 20: AAS 68 (1976), 19.
(264) Propositio 17.
(265) Cf. ibíd.
(266) Cf. ibíd.
(267) Cf. Propositio 22.
(268) Propositio 23.
(269) Cf. ibíd.
(270) Ibíd.
(271) Propositio 24.
(272) Ibíd.
(273) Ibíd.
(274) Cf. Propositio 22.
(275) Cf. ibíd.
(276) Ibíd.
(277) Cf. Propositio 25.
(278) Cf. ibíd.
(279) Cf. ibíd.
(280) Cf. Instrumentum laboris, 45.
(281) Cf. Decreto Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, 3.
(282) Cf. Propositio 64.
(283) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, 3.
(284) Cf. Propositio 65.
(285) Ibíd.
(286) Cf. IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Santo Domingo, octubre de 1992, Nueva evan-gelización, promoción humana y cultura cristiana, 58.
(287) Cf. Propositio 65.
(288) Cf. Propositio 66.
(289) Ibíd.
(290) Propositio 58.
(291) Ibíd.
(292) Ibíd.
(293) Cf. ibíd.
(294) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 11.
(295) Cf. Propositio 12.

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