Misión compartida en las Escuelas Pías - Written by Archivo Calasanz on Martes, Agosto 4, 2009 0:24 - 2 Comments

MC - C:02 - EL MINISTERIO ESCOLAPIO HOY EN LA ESCUELA

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Misión compartida en la Escuela Pía

A.- Fundamentos de la escuela calasancia

1. Educando

25. a. Principios Básicos

1. Consideramos al niño y al joven como sujeto activo en todos los ámbitos de desarrollo tanto personal, social como eclesial. Siendo esto así, al alumno no sólo se le transfieren conteni¬dos, sino que debe comprenderlos y crearlos. (48)

2. Buscamos un modelo de persona, libre y corresponsable, solida¬rio y justo, abierto a los demás, que ame y busque la ver¬dad, comprometido en la construcción de un mundo más humano, con un estilo de vida coherente con su fe, desde Je¬sús como modelo que crece en edad, sabiduría y gracia.

3. Cada educando ha de hacerse responsable de sus propios talen¬tos. (49)

4. El alumno, independientemente de la fe que profese (50) o del momento de búsqueda espiritual en que se encuentre, es Cristo. (51) A este Cristo es al que acoge y sirve el educador.

5. La visión integradora de nuestro Ministerio nos lleva a una consi¬deración del alumno como hijo de Dios (52) con todas sus potencialidades de desarrollo. Ello implica un concepto del niño como persona; como alguien capaz de protagonizar su pro¬pio proceso educativo de desarrollo en la Fe y la Cultura, en Evangelio y Vida, en Piedad y Letras (53)

6. Los pequeños a los que se dirige Calasanz eran los pobres de su tiempo. Los mismos niños que Jesús bendecía y bendice. También hoy nuestro servicio debe dirigirse en primer lugar a los pobres de nuestro mundo. (54)

7. Apostamos por el niño, todo el niño, todos los niños y preferen¬temente los niños pobres.

26. b Opciones

1. Tener preferencia por el niño pobre como Calasanz. Abrir nues¬tros centros a los alumnos que más lo necesitan: a los po¬bres, a los alumnos con necesidades educativas especiales, a los alumnos con fracaso escolar, a los alumnos que tienen pro¬blemas sociales, a los alumnos que carecen de ambiente fa¬miliar normal.

2. Ser de mente y corazón abiertos, sin discriminación ni imposi¬ción, ante cualquier alumno que acceda a nuestra escuela aun¬que profese otra fe, (55) dentro de una opción y pro¬puesta explícita de educación católica. (56)

3. Despertar en el educando el interés por aprender y su capaci¬dad de juzgar, de analizar, de distinguir.

4. Abrir al educando a una progresiva y explícita experiencia de fe, que tenga en cuenta lo siguiente:

• Un Proceso catequético

• La iniciación en el conocimiento y escucha de la Sagrada Escritura.

• las experiencias vivas de la Iglesia

• La iniciación en la oración (oración continua, en momen¬tos significativos de la jornada escolar…).

• La frecuente participación en los Sacramentos de la Euca¬ristía y de la Reconciliación.

• El testimonio de los santos como Testigos de la Fe, espe¬cialmente de los niños y de los cristianos actuales comprometidos.

• El amor a la Iglesia y a María.

• El compromiso evangélico con los más necesitados.

5. Profesar máximo respeto, estima y esperanza en las capacida¬des de nuestros alumnos.

6. Estimular a nuestros alumnos, a una vivencia y participación en la comunidad cristiana, (57) afianzando y haciendo crecer su Fe desde una catequesis experiencial. (58) Así como en la comunidad educativa, implicando directamente al alumno en el aprendizaje, propiciando el desarrollo de sus capacidades mentales y considerándolo miembro activo y responsable. (59)

2. Educador

27. a Principios básicos

Entendemos como educadores todos aquellos que intervienen en el proceso educativo ya en el ámbito estrictamente escolar, como en cualquier otro: familiar, pastoral, social, tiempo libre, etc.

1. Somos llamados a ser, en palabras de Calasanz, “idóneos co¬operadores de la Verdad”.

2. Nuestra pobreza, vivida en su profunda dimensión espiritual, (60) nos abre a la sintonía y servicio de los pobres. Todas las pobrezas del niño y del joven acrecientan en el educador escola¬pio la contemplación del rostro desfigurado del Señor (61) y la prioridad de practicar, especialmente con los más ne¬cesitados, la misericordia evangélica en una atención y dedi¬cación preferentes.

3. La unión de Piedad y Letras se manifiesta, de manera espe¬cial, en una visión integradora del Educador. (62) Fe y Cul¬tura, Espiritualidad y Pedagogía, (63) se implican mutua¬mente en el educador, cuya función consiste en facilitar la ac¬ción del Espíritu Santo como maestro interior. (64)

4. Todos ejercemos el ministerio educativo y por tanto somos evangelizadores. Los profesores, las familias y todos los agen¬tes que colaboran en nuestra escuela, tienen una misión que va más allá de lo profesional, docente o pedagógico. (65) Con los que no comparten nuestra fe, tenemos en común los valo¬res humanistas en los que se fundamenta la teoría y la prác¬tica de nuestro ministerio educativo.

5. No somos selectivos ni de elite: (66) procuramos acompañar, fa¬vorecer la autoestima de todos mediante la aceptación de cada uno. Por tanto pondremos el ideal de la educación en la presencia activa, en la comunicación, en la escucha del edu¬cando. (67)

6. Estamos abiertos a la formación continua y a toda innovación e investigación educativas en cualquier ámbito formativo.

7. Como educadores sentimos la urgencia de ser, “sanos” para po¬der “sanar”. Para ello recurrimos a:

• La luz de los hombres: asumiendo una adecuada forma¬ción teórica y didáctica. (68)

• A la luz de Dios: haciendo un proceso (69) de conoci¬miento y liberación, de personalización y evangeliza¬ción, que nos transforme en hombres de fe.

28. b Opciones

1. Considerar a la familia como “finalidad explícita de nuestro Ministe¬rio”. (70) Ellas son las que en primer lugar “educan, capaci¬tan, motivan, respaldan a sus miembros”. (71) “Nuestra ac¬ción educativa irá dirigida también a ella y por tanto propiciará una estrecha relación con los padres de los alumnos, especial¬mente de los más necesitados, alentando todo lo que impulse la mejora educativa, el beneficio de los propios padres y la colabora¬ción familia-escuela.

2. Potenciar el desarrollo personal del alumno en todos los ámbitos, con actitud de entrega diligente, “con paciencia amorosa y amor paciente”.

3. Acompañar a los alumnos en la búsqueda de la verdad, “como idó¬neos Cooperadores de la Verdad” pues es ésta la que educa:

• A la luz de los hombres:
a través de la escucha y exposición a través de la cien¬cia y la razón (72) y desde un “renovado amor por el em¬peño cultural”, (73) ejerciendo la caridad cultural. (74)

• A la luz de Dios:
llevando a los alumnos con el “máximo respeto” al en¬cuentro con Jesucristo, (75) porque en Él se nos ex¬presa la verdad de Dios y del hombre (76) y así el Espí¬ritu Santo que habla en nuestros corazones y alienta nuestra más honda verdad, hará que ambas verdades, - la humana y la divina - confluyan en una síntesis inte¬grada de fe, cultura y vida.

4. De acuerdo con las finalidades de nuestro ministerio realizar una seria selección de candidatos: (77)

• Educadores Religiosos:
según los itinerarios formativos de la Orden

• Educadores Laicos:
(laicos comprometidos, personal contratado, volunta¬riado, padres de familia y otros colaboradores):
Selec¬ción inicial, formación inicial y permanente con itinera¬rios claros, e integración, según los documentos e instru¬mentos ya elaborados y publicados por la Orden y las distintas Demarcaciones, en los ámbitos humano, cris¬tiano, educativo, profesional y calasancio. (78)

5. Cultivar las virtudes calasancias - núcleo de nuestras actitudes pe¬dagógicas - como energía de crecimiento: (79) pobreza, humil¬dad, paciencia amorosa y amor paciente. Educar en ellas y en otros valores (80) que tenemos que ir descubriendo en situacio¬nes concretas, y que posibilitarán la creación del ambiente necesa¬rio para el desarrollo moral y espiritual de nuestros educa¬dores.

6. Lograr, tanto entre educadores como con los otros miembros de la comunidad educativa – especialmente con los educandos -, rela¬ciones positivas que impliquen apoyo, estima, colaboración y crecimiento.

7. Llevar a la práctica el Documento Marco del Laicado, a través de la formación e integración, no sólo en la colaboración sino en la participación responsable y plena.

8. Descubrir que el Ministerio del religioso escolapio debe tener una gran componente de “formación de formadores”. Estará en gran parte orientado a la formación de educadores:

• agentes de pastoral, profesores, monitores, colaboradores, padres.

• Crear directivos y equipos que fundamentalmente faciliten los distintos caminos de la comunidad educativa y/o pasto¬ral. Para ello establecer planes de formación específica.

• Crear desde los centros planes de formación para los pa¬dres de nuestros alumnos y dar cauces para la participa¬ción de las familias en la gestión de los centros.

3. Acción Educativa

29. a Principios básicos

1. La educación es nuestro principal ministerio, que realizamos en la escuela como lugar privilegiado. A ella debemos aplicar los crite¬rios de “calidad total”.

2. Forma parte de la misión de la Iglesia, (81) que nos llama hoy con urgencia a la Nueva Evangelización y a territorios de misión; debe insertarse en la Iglesia Particular. (82) Bajo la guía del Espí¬ritu Santo, nuestra escuela es “mies fertilísima” a la que so¬mos llamados para evangelizar educando.

3. La búsqueda de la felicidad del niño (83) se traduce en una peda¬gogía de la santidad. Es decir, la realizada a través de un pro¬ceso educativo - evangelizador que le lleva a descubrir su más honda identidad (84) y que salva a la persona entera de la es¬clavitud de la ignorancia y el pecado, (85) que lo aleja del pro¬yecto de Jesús.

4. Concebimos –fieles a la tradición calasancia- “la catequesis como el medio fundamental de nuestro apostolado” (86) y “el medio pri¬mordial para suscitar y robustecer la fe¨. (87)

5. Concebimos nuestras escuelas en clave Pastoral, (88) mediante la integración de Fe y Cultura - “Piedad y Letras”- que deberán ca¬minar indisolublemente unidas y prestándose recíproco estí¬mulo, en las personas, estructuras y en la acción educativa con¬cretas.

6. Nuestra escuela promueve la renovación de la Sociedad, como ins¬tancia crítica y activa, a la luz del evangelio, siendo una es¬cuela que trabaja por la Paz, la Justicia y la Solidaridad, (89) y opta por el respeto y cuidado del medio natural y una sana ecolo¬gía. Como institución debe ser voz profética “para poner de relieve las raíces del mal proponiendo intervenciones que den a las estructuras sociales, políticas y económicas una configuración más justa y solidaria”. (90)

7. En el ámbito disciplinar prevalecerán siempre nuestro sistema pre¬ventivo, el estímulo positivo y la corrección con amor paterno.

8. Nuestra acción educativa asume la pedagogía sacramental (91) como impulso y apoyo al desarrollo de la conciencia (dirección es¬piritual) (92)

30. b Opciones

1. Evangelizar, entendiendo que al decir educar decimos evangelizar y que al evangelizar lo hacemos educando (93) “Lo que importa, pues, es evangelizar – no de una manera decorativa- como un bar¬niz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas raíces - la cultura y las culturas del hombre, en el sen¬tido rico y amplio que tienen estos términos en la Gaudium et Spes, tomando siempre como punto de partida la persona y te¬niendo siempre presente las relaciones de éstas entre sí y con Dios. (94)

2. Considerar los primeros años como la etapa educativa más impor¬tante. Es ahí donde se previenen distorsiones, que más tarde habría que subsanar. Ello implica una especial atención y cui¬dado tanto en los medios personales como en los pedagógicos.

3. Primar la educación sobre la instrucción. Por ello consideramos como objeto del aprendizaje no sólo los contenidos sino el mé¬todo mismo, encaminado ello a posibilitar que el alumno: aprenda a conocer, aprenda a hacer, aprenda a vivir con los de¬más, aprenda a ser. (95)

4. Controlar la calidad total mediante contraste y evaluación periódi¬cos.

5. Conseguir que la actividad educativa en nuestra escuela tenga como objetivo fundamental la educación en la fe, que se da, en el marco de una Comunidad Cristiana de referencia.

6. Atender a las necesidades de las diversas etapas evolutivas, espe¬cialmente desde los primeros años (96), porque en ellos se construyen las estructuras básicas de la persona que durarán toda la vida (97). En consecuencia adaptar el proceso educativo a las capacidades de los alumnos.

7. Contemplar en nuestros proyectos educativos, como línea transver¬sal básica, la formación de la conciencia social de los alum¬nos y propiciar la creación de voluntariado entre padres, profe¬sores y alumnos, especialmente para atender a los alumnos con necesidades educativas y/o materiales.

8. Tender a una escuela cada vez más calasancia y por tanto popu¬lar y que sea “foro” donde se encuentren la Fe y la Cultura. (98) Abriendo las escuela a la sociedad y haciéndola presente en los fo¬ros educativos, teológicos y pastorales, propiciando el desarro¬llo de una ciudad educadora. (99)

9. Conseguir que el proceso de personalización sea la base filosófica y cultural sobre la que desarrollar la idea calasancia de educación y escuela; por tanto formarse para y en el acompañamiento.

10. Tener presente los medios de comunicación social como “agente educativo” y usarlos desde una visión crítica.

11. Todas las obras deberán propiciar los grupos juveniles - con itinera¬rios educativos catequéticos así como asociaciones y gru¬pos juveniles. (100)

12. Nuestra acción educativa debe incorporar las nuevas tecnologías aplicadas a la educación.

13. Crear fuera del horario escolar tiempos y ámbitos formativos, espe¬cialmente para quienes más los necesiten (paraescolaridad, es¬cuela paralela, “dopoescuola”…).

14. Crear fondos de solidaridad desde los centros que más rindan eco¬nómicamente para cubrir necesidades de los centros más popu¬lares y con necesidades económicas para poder atender a sus alumnos.

31. 3.c Ejes transversales de nuestra acción educativa

32. a. Visión integradora (101)

Cada vez más, la escuela:

• Se está convirtiendo en un lugar de encuentro de personas de países, etnias, religiones, filosofías y culturas diversas.

• Se siente desafiada por una problemática creciente: ra¬cismo, consumo de droga, violencia social, deterioro del me¬dio ambiente…

• Es interpelada por los medios audiovisuales (mass media), el conocimiento de otras lenguas, la avalancha informática (la cultura telemática)…

Al reto de este multiforme pluralismo la escuela calasancia debe responder:

a) Promoviendo el nacimiento de una nueva persona inte¬grada, madura. (102)

b) Ofreciendo una cosmovisión y una filosofía de la vida abierta al mundo y a la historia desde el fundamento que nos da el proyecto de Jesús, el Reino de Dios. (103)

33. b. Acción social

El proyecto educativo de Calasanz no sólo pretende el bien del indi¬viduo sino también el de la sociedad (“reformatio reipubli¬cae”). (104) Esto implica:

a) Formar personas críticas, comprometidas con el progreso so¬cial, la justicia y la paz.

b) Programar en nuestras escuelas un análisis sistemático de la sociedad, acorde con la edad de los educandos.

c) Contacto y colaboración con quienes luchan por un mundo mejor: ONGs, voluntariado, movimientos de solidaridad…

d) Acciones-signo de ayuda y servicio que vayan induciendo al estudiante a compromisos más amplios y orgánicos.

e) Reorientar – y reubicar si fuere necesario – nuestras escue¬las u obras hacia sectores de población y lugares más necesi¬tados.

34. c. Transversalidad

Una auténtica pedagogía calasancia nos debe llevar a un análisis crítico de los proyectos educativos que se nos proponen en los lu¬gares donde trabajamos. Muchos de ellos parten de planteamien¬tos filosófico - antropológicos insuficientes, reduccionistas. (105) Por otra parte, el complejo sistema de relaciones y expectativas que se dan en las escuelas generan un “currículo oculto” que de¬termina a veces, muy a nuestro pesar, el proceso educativo.

De aquí la urgencia en cada centro de investigar y analizar la ac¬ción a fin de tener claro y explícito nuestro proyecto. La autono¬mía educativa, que van reconociendo los estados facilita la puesta en marcha del mencionado proyecto. Las llamadas áreas transversales constituyen otro valioso recurso para llevar a cabo el ideario calasancio por cuanto nos permiten promover, a través de los programas escolares, la formación humana, social y cris¬tiana.

35. d. Formación profesional

Debemos acoger y desarrollar la idea de Calasanz de formar de modo directo para la vida profesional, (106) tanto más cuanto que en el momento actual es en este sector educativo donde en¬contramos los alumnos más cercanos a la definición calasancia de los “preferentemente pobres”.

36. e. Características metodológicas

Brevedad, (107)
pues la excesiva atención a los métodos los hacen a veces invia¬bles y poco prácticos.

Sencillez y adecuación
a la edad, (108) capacidad y preparación del alumno

Practicidad - Utilidad: (109)
que sean útiles para su salida al trabajo, a la sociedad. Conside¬rar la metodología como objeto del aprendizaje, puesto que educación y metodología se implican mutuamente.

Innovación metodológica:
como expresión de la profesionalidad del educador.

Evaluación:
Asumir el sentido formativo de la misma y no sólo el sumativo.

Formación del profesor:
en el campo psicológico y organizativo
así como en técnicas de aprendizaje y evaluación.

Actividad:
que mantenga la atención
y el deseo de progreso continuo en el educando.

37. f. Tratamiento de la diversidad

Cada uno es diferente a los demás y cada uno progresa a partir de unas ciertas potencialidades, intereses, necesidades y aptitudes. Así se consideraba en la primera escuela cala¬sancia. (110) Por ello debemos personalizar al máximo nuestra acti¬vidad educativo-pastoral-académica y encontrar el método que a cada educando le conviene. Igualmente tendremos que establecer en nuestras aulas – no sin evidente riesgo y esfuerzo – una diversifica¬ción de los aprendizajes.

B.- Estructuras, organización y funcionamiento

38. 1. Características de las estructuras de nuestras escuelas:

1. Sencillas:
de forma que no consuman gran energía en los agentes ni en los destinatarios de nuestras Obras, restándoles agilidad y efica¬cia educativa y evangelizadora. (111)

2. Realistas:
de forma que sean medio eficaz para la satisfacción de las nece¬sidades humanas (físicas, psíquicas y espirituales) y para la consecución del fin fundamental de la Escuela Pías: evangeli¬zar educando. (112)

3. Adaptables:
a cada situación, lugar y tiempo. Estando, en cada momento humano e histórico, abiertas a los signos de los tiempos y a los signos de la persona como microcosmos. (113) Sin olvidar que es la Verdad que vive en el interior (114) de los destinatarios concretos de la misión escolapia, quien, en realidad, indica las lí¬neas y políticas básicas a seguir.

4. Participativas:
promueven la participación de todos los miembros de la comuni¬dad educativa o de la Obra escolapia no colegial, para conseguir que todos se sientan satisfechos y se vean partíci¬pes, agentes y responsables de forma gradual en la tarea lle¬vada a cabo en cada Obra escolapia. Para ello, existen canales de información constante, tanto en línea ascendente como des¬cendente. (115)

39. 2. Relaciones:

En nuestras relaciones debemos tener en cuenta que:

1. Aprender a convivir es la meta fundamental de nuestras relacio¬nes. (116)

2. Nuestro ideal educativo se juega en gran parte en las relacio¬nes creadas entre los miembros de una Obra. La relación estable¬cida debe hacer de ella una verdadera comunidad educa¬tiva. Por eso nuestras relaciones interpersonales sean siempre cordiales, de colaboración, y manifiesten el sentido sa¬grado que tiene la persona.

3. El respeto a los diversos modos de sentir y pensar en áreas, ta¬les como religión, política, cultura debe evidenciarse en nues¬tras obras. Así al propiciar la convivencia en la diversidad, nos convertimos en signo vivo del Evangelio. (117)

4. Lo que se dice de las relaciones en una Obra, debe aplicarse a las relaciones entre nuestras obras. Más aún estableceremos re¬lación de colaboración y aprendizaje con otras instituciones u obras (118) que se desenvuelven y trabajan en campos simila¬res al nuestro.

5. Valoraremos todo lo que redunde en una relación educativa per¬sonalizada y personalizante: tutoría, grupos, dirección espiri¬tual, acompañamiento… (119)

40. 3. Estructuras organizativas y de funcionamiento

Se consideran como básicas:

1. Proyecto Educativo Integral:
Según lo entendemos a partir de este documento, compren¬derá todo lo referente a: “evangelizar educando”: pedagó¬gico, pastoral, actividades de todo tipo, relaciones, organigra¬mas, reglamentos …

2. Directorios como desarrollo del Proyecto Educativo.

3. Manuales de funciones,
para articular y coordinar las responsabilidades.

4. Equipo Directivo (120) tiene como objetivos fundamentales:

• Velar por la identidad calasancia de la Obra.

• Confeccionar y poner en práctica, de forma participativa el Proyecto educativo.

• Animar “calasancianamente” la formación de los profeso¬res y de los otros agentes educativos y evangelizadores de la escuela.

• Estimular el trabajo y vivencia comunitaria de todos los miembros de la Obra.

• Coordinar las diferentes programaciones y acciones de los órganos personales y colegiados.

• Evaluar el grado de consecución de los objetivos propues¬tos.

5. Consejo de Pastoral (121)
su razón de ser está en mantener viva y actual la evangeliza¬ción y pastoral específica llevada a cabo en la es¬cuela escolapia. Para ello propone y anima la constitución de la Comunidad Eclesial Calasancia en la escuela, fijando un pro¬ceso gradual, en línea catecumenal, con desembocadura en grupos y comunidades concretas.

6. Comunidad cristiana: (122)
Es el sujeto y meta de la acción evangelizadora, catequética y sacramental llevada a cabo de forma específica en la es¬cuela escolapia. Son llamados a formarla religiosos, sacerdo¬tes, laicos, alumnos y familias que sintonizan con nuestra mi¬sión. (123)

7. Departamento de orientación:
Promueve, estimula y evalúa el proceso educativo del alumno, cuidando su orientación vocacional y profesional. Igualmente programa, acompaña y controla la formación de los educadores.

8. Departamento de Acción Social
que programa y dirige la formación y actuación social de los alumnos, en y desde el centro educativo. (124)

Cada Obra, de acuerdo con sus necesidades y según los criterios más arriba enunciados, podrá crear otros órganos colegiados en or¬den a los distintos proyectos y currículos.



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