Reflexión - Written by Archivo Calasanz on Miércoles, Marzo 31, 2010 17:33 - 0 Comments

NAVIDAD / VIERNES SANTO

30 de marzo de 2010

Es la hora. Es la hora del silencio grande. Grande y emocionado, también tenso y expectante. La creación entera retiene el aliento. Espera. En los cielos los agujeros negros refrenan su tremenda energía: no nace ninguna estrella. La tierra controla sus intestinos, por un momento no tiembla, ni se vacía de gases ni de materia alguna. Terremotos, maremotos, volcanes, vientos huracanados esperan. Calma. Los ríos, tanto grandes como chiquitos, cancelan su viaje, se parquean a un lado y esperan. Los grandes y pequeños pajarillos, el adusto zopilote, la grácil garza, todititos dejan de volar; hasta el pequeño, nervioso y ágil colibrí que nunca descansa se posa y espera. Las matas, el hermoso y frágil sacuanjoche, el orgulloso trigo, el humilde millón, todititas cesan en su crecer. Su suave roce en el gran silencio resuena como truenos de noche leonesa. Los humanos dejan sus cosas y se van cobijando aquí, allá, por todo lugar desde el que puedan curiosear.

Toda la creación, ansiosa, espera.

Todos tienen los ojos fijos en un calvero que está a la puerta de Jerusalem en tierras palestinas. Hay una cruz y un crucificado: el buen Chus, el hijo del Chepe y la Maríia, también del Taita grande, ¡más grande que Él, nadie!.

Espera emocionada.

¿El buen Chus bajará de la cruz o morirá en ella?. Es la hora de la verdad. La hora en que sabremos quién es el buen Chus; ese que en Navidad se llena la boca con que es uno de nosotros; que va a compartir nuestra vida incluso con toda la amargura que ella encierra; Que habla de solidaridad absoluta, de ser el más pequeño entre los más pequeños. Vamos a ver si ahora, en la hora de la verdad, todo queda en puro rumor de caites. Hoy sabremos si nuestro buen Chus es un bocón más o es todo un tayacán de hombre. ¿Morirá la muerte de los más pequeños de la tierra o usará sus legiones de ángeles para que lo bajen de la cruz.?

Los pequeños de la tierra no tienen a nadie que los libre.

La creación entera espera ansiosa el resultado de esta tortura.

El buen Chus devuelve su Espíritu a su taita, el Taita grande - ¡más grande que Él, nadie! -. Inclina la cabeza y el buen Chus muere. … ¡Ha muerto en la cruz!

La noticia se extiende rápidamente por todos los rincones del universo y un grito de alegría estalla por todos lados. Todo se reanima. Los huracanes soplan sus vientos. Una supernova estalla en el entramado de las galaxias. La tierra renueva sus movimientos y el humilde millón retoma su crecimiento para riqueza del pobre campesino. Por todas partes se grita alegremente: “¡Nuestro Dios es un Dios de a de veras!”. “¡La de maravillas que veremos!”

Hoy, la hora de la verdad de la Navidad, es Viernes Santo

¡Perdón, Señor, perdón!
Por las veces que no me he fiado de ti, por las que ido detrás de las obras de mis manos, Ídolos que no hablan, no oyen, no andan y me he convertido en un inútil como ellos para mis hermanos: ¡Perdón, Señor, perdón!

“¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza con un peso tan dulce en su corteza!”

Este mes ha ingresado en las ‘alforjas’ un artículo con el título ‘Gresca por Cristo’, se entiende: ‘Católicos a la gresca por Cristo’, título que me llamó dolorosamente la atención por unir la ‘gresca’ al nombre del buen Chus, haciéndole de alguna forma causa de nuestro estar en ‘gresca’.

Esta palabra nos hunde en uno de los tantos acontecimientos violentos de la Edad Media. ‘Gresca’ es palabra de origen catalán y más concretamente del catalán de los almogávares, para estos ‘greesca’ significa algo así como ‘griegada’, los asuntos griegos que, adelantado les digo, se resolvieron con abundante derramamiento de sangre. Los almogávares son el puño de hierro de la burguesía comercial catalana a los que usa en sus conflictos para extender sus líneas comerciales hacia el oriente. Uno de los obstáculos a vencer es el imperio bizantino, por entonces ya en plena decadencia – a siete siglos de su época de mayor esplendor y a un siglo que Constantinopla sea conquistada por los turcos -, pero aún es capaz de controlar las puertas más inmediatas de entrada hacia oriente. Control que genera un conflicto permanente – entonces - entre Barcelona y Constantinopla que los ‘griegos’ – ‘greesca’ - intentaron resolver a su favor con el alevoso asesinato – 1304 - de Roger de Flor, adalid de los almogávares, junto con un centenar de sus capitanes. Este descabezamiento de los almogávares no los anuló, sí los enfureció y respondieron con lo que vino en llamarse ‘venganza catalana’: a sangre y fuego arrasan los actuales territorios de Grecia y Balcanes. Inaugurando o continuando – no sé - la cadena de violencia que se ha abatido en los Balcanes hasta hoy mismo. Esta es el alma de la desalmada ‘gresca’. El diccionario suaviza mucho y nos explica que significa ‘Riña, pelea, bulla, algazara’.

El artículo dice que la causa de esta riña, pelea, bulla, algazara es el buen Chus por ser Él quien es. Espanta el ver cómo al buen Chus que se revela en Navidad y se revalida en el Viernes Santo lo hacemos responsable de cualquier violencia. Cómo puede ser que personas que más o menos conocemos al buen Chus, los amamos lo suficiente como para reconocerlo como ‘mi Señor’, cuando tratamos de describir ese conocimiento – amor - en papel y lápiz, con palabras técnicas que alejen toda ambigüedad; palabras tan precisas, tan distintas, tan claras, tan hermosas como diamante de mil luces, tan deslumbrantes que quizá nos deslumbran tanto que olvidando el conocimiento – amor - primero del buen Chus, nos volvemos como enemigos hasta derramar sangre ¡en el nombre del buen Chus!.

¡Perdón, Señor, perdón!
Por las veces que me he alegrado por la humillación del ‘enemigo’. Por las veces que he utilizado lo que imagino que es ‘tu verdad’ para ofender, rechazar, ironizar, burlarme, menospreciar a mi hermano: ¡Perdón, Señor, perdón!

“¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza con un peso tan dulce en su corteza!”

La nota de prensa trae otra hipótesis para explicar esta reactivación de la ‘gresca’ por el buen Chus. Sospecha que todo el problema en torno al libro ‘Jesús’ del profesor José Antonio Pagola es que el profesor Joseph Ratzinger está a punto de sacar a la venta la segunda parte de su libro ‘Jesús de Nazareth’ y como el libro del Prof. Pagola se vende como ‘rosquillas’ quieren quitarlo del mercado para facilitar el camino del libro del Prof. Ratzinger hacia la cima del éxito editorial.

Dos hechos apoyan esta hipótesis. Uno, la crítica al libro del prf. Pagola es su éxito de ventas. Desde luego se justifica invocando el bien de las almas, pero, en definitiva, lo que se pide una y otra vez es que se retire el ‘Jesús’ del mercado. El segundo, la ‘gresca’ surge siempre que el prf. Ratzinger está a punto de sacar a la venta su ‘Jesús de Nazaret’. Así ocurrió en la publicación de la primera parte, así ocurre en la segunda parte.

Hay que advertir que el prf. Ratzinger, que actualmente está prestando a la Iglesia su servicio como papa, tiene el suficiente conocimiento del buen Chus y es lo suficientemente buen teólogo para que sólo por esto resulte de gran interés y obligación comprar, leer, meditar sus reflexiones en torno al buen Chus. Su “Jesús de Nazaret” no necesita de nadie que le limpie de obstáculos el camino hacia el top de los teólogos más vendidos. Ni siquiera recurrir a su condición de papa, cosa que él de entrada rechaza. En la primera parte de su libro declara que lo escribe como un particular, no como papa por lo que su libro está al margen de su magisterio.

Sea cierta o no esta hipótesis no tiene mayor importancia. De ser cierta no tendría más valor que el anecdótico de manifestar la estrechez de miras que de vez en cuando los eclesiásticos manifestamos.

¡Perdón, Señor, perdón!
Por las veces que me he dejado llevar por mi corazón chiquito, por la envidia, por los celos. Cuando por mi falta generosidad he actuado reservándome mucho. Avaro, cicatero, no he sido capaz de ser testigo de tu generosidad, de tu santidad. Por las veces que quisquilloso me he sentido ofendido por tonteras. Por las veces que he carecido de ‘grandeza de ánimo’ para perdonar: ¡Perdón, Señor, perdón!

“¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza con un peso tan dulce en su corteza!”

El problema a la base de la actual ‘gresca’ sigue siendo la humanidad del buen Chus. A pesar de la Navidad / Viernes Santo, a pesar de tanta historia vivida, su humanidad, más que su divinidad, aún sigue siendo problema.

Normal.

Su humanidad repugna a mi humanidad pues hablar de ‘su humanidad’ es hablar de su encarnación, que es hablar de su humillación. En Navidad / Viernes Santo lo celebramos y San Pablo nos lo dice con toda claridad, sin ocultarnos nada: que el buen Chus no tuvo a orgullo el ser Dios, que se vació de su condición divina, que se lleno de la nuestra. El creador se hizo criatura como nosotros… hasta nuestra muerte… ¡muerte en nuestra cruz!.

Si ésta es la humanidad del buen Chus, así es mi humanidad como cristiano.- es nuestro maestro y señor -. Cuando se vacía de sí mismo y se llena de los más pequeños y muere nuestra muerte en cruz, en la Navidad / Viernes Santo lo celebramos, nos está enseñando que así tenemos que ser. Es el desafío para todo cristiano. Me asusta. Más oyendo a santa Teresa diciéndole a sus monjas que también entre los trastes de la cocina está Dios. Entre los trastes de cocina y entre los vericuetos de las relaciones sociales, de la economía, de la política, de tal forma que el pobre, el niño que es y el que no puede ya ser, el perseguido por causa del bien, el hambriento, el que tiene sed de justicia, el marginado, el abandonado, el pacífico, en definitiva, los más pequeños que ya de por sí deben ser la finalidad de todo sistema económico, político; son, además, por la encarnación, ámbito de lo sagrado, de lo que hunde sus raíces en lo más hondo del corazón de Taita Grande, - ¡más grande que Él, nadie! -, con las exigencias de todo tipo que esto conlleva.

¡Este reto me asusta!

¡Perdón, Señor, perdón!
Por las veces que usado a los más pequeños en beneficio propio: para mi vanagloria, por mi orgullo satisfecho, por mis complejos calmados, por mi afectividad abrevada.
¡Perdón, Señor, perdón!

“¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza con un peso tan dulce en su corteza!”

En definitiva no sé, Señor,
si el problema es tu humanidad o si es mi humanidad,
pues Señor,
en humanidad no doy la talla.
ni la mía, ni mucho menos la tuya

S. José Calasanz pone en la base del crecimiento de toda persona la meditación constante de la pasión de Nuestro Señor. Buscando entre los papeles de sus alforjas encuentro una carta al P. Alacchi en Venecia el 9 de agosto de 1631 que entre otras cosas le escribe:

… “Ninguno de los antiguos filósofos conoció la verdadera felicidad y gozo y, lo que es peor, pocos por no decir poquísimos la conocen entre los cristianos por haberla puesto Cristo, que es nuestro maestro, en la cruz, la cual si bien parece a muchos en esta vida que es muy difícil de practicar, tiene no obstante dentro de sí tantos bienes y consuelos internos que aventajan todos los terrenos y si no fuera así no habría perseverado hasta la muerte el P. Domingo con su compañero, quienes en cierto sentido se pueden llamar mártires por haber entregado la vida por amor a Dios al servicio del prójimo” …

Gracias por su paciencia
Manolo



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