Espirituslida calsanacia - Written by Archivo Calasanz on Martes, Junio 8, 2010 10:21 - 0 Comments
Cap.Gn. - Declaración sobre la Espiritualida Calasancia - 01: Espiritualidad de S. José de Calasanz
Declaración sobre la espiritualidad calasancia
Capítulo General Especial
1971
1. ESPIRITUALIDAD DE SAN JOSE DE CALASANZ
4. San José de Calasanz, Padre y ejemplar de todos los religiosos de las Escuelas Pías,
Brilla en la Iglesia con luz propia (14) y presenta una línea espiritual particular marcada toda ella por una dedicación plena (15) a la instrucción de los niños principalmente pobres.
5. El profundo sentimiento que tenia de la Majestad de Dios,
de su inmensidad y de su infinita Bondad (16) alimentaba su caridad (17) ardiente, su profunda humildad (18), su serena paciencia (19) por la que mereció ser llamado Job de la nueva Ley, su esperanza contra toda esperanza (20), como su continua insistencia pedagógica en fomentar la Piedad y el Temor de Dios (21) para infundir las mismas virtudes en las almas de los niños, y esto no solo con ánimo de procurar mayor gloria a Dios, sino también para proporcionar mayor felicidad a los hombres. Porque estaba convencido que los hombres llevarían una vida tanto más feliz, cuanto más unidos estuvieran a Dios, como verdaderos hiios; de ahi su sentencia: “para gloria de Dios y utilidad del prójimo”.
6. Su Maestro (22) divino era Cristo Señor,
sumamente amado “para el que solo vivía y al que trataba de agradar en todo” (23); en la meditación continua de su pasión (24) y virtudes aprendía de modo admirable la propia abnegación (25) que brilló de manera particular en su heroica obediencia (26), la suma pobreza (27) y la alegría en las tribulaciones (28I Cristo, a quien veneraba con tiernisima devoción en el Smo. Sacramento (29) iluminaba su mente e inflamaba maravillosamente su corazón.
7. Escuchaba en profundo silencio interior
la voz del Espíritu Santo (30), amaestrado por El en la vida espiritual, adelantó hasta llegar a una singular conversación y familiaridad con Dios (31) e iluminado (32) por el mismo Espíritu, que habitaba en él, hacía a la vez constantes progresos en el amor de Dios, en el aprecio de las cosas divinas y en el desprecio del mundo y de sí mismo.
8. La vida y el apostolado de S. José de Calasanz
están consagrados por una íntima y filial devoción a la Sma. Virgen María Madre de Dios (33) a la cual se ofreció como esclavo perpetuo; deseando lo mismo de todos sus hijos, estableció que la Profesión en la Orden se hiciera, no solo a Dios , sino también a la Virgen Madre de Dios. Y para que apareciera más claro que ella era Madre y Maestra de todos, con profundo sentido teológico dio a la Orden de las Escuelas Plas el nombre de la Sma. Madre de Dios. La llamaba madre de su obra y a su solicitud maternal encomendó tanto la instrucción cristiana de los niños como la restitución de la Orden destruida.
9. Iluminado por Dios,
sobresalía en las virtudes teologales hasta el punto de asemejarse a los antiguos patriarcas (34) por su fe inconmovible y por su firme esperanza, de las que nacía aquella caridad eximia, que lo llevó a consagrarse con toda su alma al servicio de Dios y del prójimo, con una entrega tan generosa de sí mismo que, una vez conocida su vocación, olvidado de la carne y de la sangre, pasó el resto de su vida lejos de su patria y de su familia (35).
Pero al mismo tiempo sabía ganarse los ánimos de todos por su humanidad y benignidad (36); la inteligencia penetrante de que estaba dotado lo hizo capaz de “santas novedades” (37), y así, con la vista puesta en la renovación de la sociedad, laboró incansable en la promoción temporal (38) de los niños pobres. Y lo hizo con tal fortaleza de alma, que reputaba por nada todas las contrariedades. (39).
10. En su interés por proporcionar
tal bien a la Iglesia y a la sociedad (40) abrazó con todas sus fuerzas el ministerio de educar a la juventud, plenamente convencido de que “si desde los más tiernos años los niños son imbuidos en la piedad y en las letras, hay que esperar sin duda un feliz desenvolvimiento del curso de toda su yida” (41).
Este ministerio constituye el apostolado propio (42) y el medio peculiar de su santificación (43) y también el fin específico (44) que informa y alimenta, determina y desarrolla toda su espiritualidad.
11. La espiritualidad, pues, de Calasanz
está bellamente empapada y enriquecida por el carácter pedagógico. Convencido de la fuerza de la verdad, estimó en mucho las virtudes intelectuales (45) y trató con un amor inexhausto y con gran reverencia a los niños (46), porque hacen las veces de Cristo; se hizo niño con los niños con gran sencillez (47) y humildad (48); los antepuso a todos los honores del mundo, trató de conseguir para ellos con laboriosidad (49) incansable lo mejor (50) en todas las cosas y, soportando con gran paciencia el duro trabajo de la enseñanza, esperó confiadamente los frutos que de él habían de seguirse (51).
Abrazó con alegría la suma pobreza (52), para que los niños más pobres pudieran frecuentar sin rubor sus escuelas; y guardó la castidad con tal espíritu, que, hecho ángel, pudiese hablar con los ángeles (53).
Es igualmente de admirar el equilibrio de su vida, manifestado claramente en la profunda estima de las cosas naturales (54) y en la moderación con que usó los medios ascéticos (55).
12. Utilizando su profundo conocimiento de la teología,
eligió los medios más aptos para conseguir la santidad. Tenía un concepto tan elevado de la perfección religiosa, que la anteponía a todas las demás cosas: a las ciencias, a las que más bien consideraba un obstáculo si no iban acompañadas de la virtud, y aun al mismo ministerio de las escuelas, del que afirmaba no poderse ejercer convenientemente sin la perfección religiosa. Por eso, además de los tres votos religiosos comunes (56), exigía a todos sus religiosos la máxima abnegación en el desempeño del ministerio escolar (57) al que se habían comprometido con voto especial.
Y, para que su ánimo no desfalleciera, los exhortaba constantemente a la práctica de la oración (58) que eleva La mente a Dios, y a la frecuencia de los sacramentos (59) que son fuentes de energía para el alma.
13. Entre las notas de la espiritualidad de Calasanz
debe figurar su amor especial a la Santa Madre Iglesia (60) por cuya exaltación oraba frecuentemente., por la que trabajaba, dispuesto en todo momento a cualquier empresa en bien de la misma (61). Acató siempre (62) con gran humildad sus mandatos y sus consejos - aunque a veces contrarios a su parecer - Fundó un nuevo Instituto para extender y reformar la Iglesia y con espíritu misionero trató de atraer a ella de nuevo a los que se habían separado y se alegró siempre de su conversión. (63).
Finalmente, ya a punto de morir, envió dos de sus religiosos a rendir homenaje de sumisión a la Cátedra de Pedro, dejándonos un luminoso ejemplo de su devoción al Sumo Pontífice (64).
Notas
(14)
“De nuestra admiración por vuestro Padre y legislador, ya os hemos dado, queridos hijos, un testimonio solemne en el Breve Apostólico “Providentissimus Deus”, con el que le hemos declarado y proclamado celeste Patrón de todas las escuelas populares cristianas… Lo que él soportó con heroica virtud en los últimos años de su larga vida, resplandece como una de las más fúlgidas y preciosas joyas en la historia de los Santos” (Alocución de Pio XII del 22 nov. 1948; Ephemerides Cal. 1948, pp. 179-180).
“… para utilidad de la juventud cristiana, entre cuyos máximos Padres y Maestros amantísimos ha de colocarse perennemente a S. José de Calasanz” (Pio XII, Breve PROVIDENTISSIMUS DEUS; Eph. Cal. 1948, p. 106).
“José de Calasanz, atento y vigilante intérprete y ministro de la Iglesia, por inspiración divina, el primero de todos, abrió gratuitamente escuelas para los abandonados hijos del proletariado” (Carta de Pío XII al P. Gen. Sch. P., 12 iul. 1948; Eph. Cal. 1948, p. 102).
“S. José de Calasanz es una de las grandes figuras que Dios ha suscitado en su Iglesia para evangelizar a los niños en el espíritu de inteligencia y de piedad; la obra por él fundada, las Escuelas Pías, con razón bien puede llamarse ‘novum Ecclesiae subsidium’ (nuevo subsidio de la lglesia), debiéndose reconocer en Calasanz el tipo del educador católico” (Card. Marchetti-Selvagiani, Carta del 30 jul. 1948; Eph. Cal. 1948, p. 166).
(15)
Esta dedicación procede del carisma de N.S. Padre (Véase el Documento Capitular “Declaración sobre el Carisma Calasancio”).
“El General y fundador del Instituto de las Escuelas Pías, humilde y devotísimo siervo de V.E., recordando las fatigas, penas y sudores derramados por dicho Instituto durante los 50 años que lo ha ejercitado, y consciente del mucho fruto que ha dado y da al presente en todas partes donde se encuentra, con infinito dolor lo ve. a punto de perderse” (Mem. al Card Roma; Eph, Cal. 1967, p.477). “Resuelto antes a morir que a abandonar la empresa, y así rechazo toda aflicción y melancolía. Procure poner toda diligencia en enseñar la doctrina cristiana y en ayudar a las almas, que es la acción más alta que se puede hacer en esta vida, y esta obra hecha con alegría agrada a Dios en gran manera, Quien le dé su santo Espíritu con la plenitud de sus santos dones” (Ct. 1148).
(16) “Ah clementísimo señor, creador del cielo y de la Tierra,
y confieso estar infinitamente obligado a amaros sobre todas las cosas, por vuestra inmensa bondad… y me ofrezco todo entero a vuestro servicio… para mejor servir y amar con todo el corazón a vuestra divina Majestad todo el tiempo de mi vida, y finalmente para afirmar la alteza de Vuestra Majestad y unirme con ella. Amén” (García Durán, “Itinerario Espiritual de S. José de Calasanz”, Barcelona, 1967, p. 121).
“En cuanto a nuestros asuntos, debemos creer que Dios guía todas las cosas para mayor gloria suya y bien nuestro, si bien nosotros como cortos y débiles en sus cosas, alguna vez tenemos por adverso lo que nos es útil y por conveniente lo que nos es contrario, pero dejaremos gobernar la nave a su Divina Majestad y recibamos de su santísima mano todo lo que nos mande” (Ct. 1673).
“En las obras de Dios no hay que tener prisa, sino con mucha flema y paciencia esperar la divina providencia, la cual ‘attingit a fine usque ad finem fortiter, et disponit omnia suaviter’ llega con fortaleza de un extremo al otro del mundo, y todo lo dispone suavemente)” (Ct. 4410).
“Tenga por cierto V.E. que lo que al mundo parecen inoportunas mortificaciones, suelen ser grandes favores de la paternal mano de Dios, Quien como causa eficiente de todos los males de pena, suele enviarlos a quienes más ama en esta vida, para beneficio de la otra: y quien sepa recibirlos de su infinita sabiduría y no de la mano de enemigos particulares, instrumentos de la voluntad de Dios…” (Ct. 4397).
“Es necesario conformarse con la voluntad de Dios, tanto en las cosas adversas como en las prósperas, pues El ordena todas las cosas que nos suceden hacia un fin altísimo y para nuestra utilidad; y es de gran prudencia saber recibir de su mano todas las cosas y soportarlas con paciencia, agradeciéndole el honor que nos dispensa al mandárnoslas” (ct. 4229).
“Reciba todas las cosas de la mano de Dios bendito, que nos ama mucho más de lo que nosotros mismos nos amamos” (Ct. 4458).
(17) “… nadie puede estar afligido con mayor razón que yo, al que llegan de tantas partes toda clase de motivos de grave aflicción, pero considerando que todo me llega de la mano de Dios y que yo cuanto hago lo hago por amor suyo, siendo El un Padre tan benévolo y afable, soporto todo con paciencia” (Ct. 1148).
“Te amo y quiero amarte, Dios mío, sobre todas las cosas con todo mi corazón y con todas mis fuerzas, porque Tú solo eres el único y sumo Bien mío y porque eres el solo digno de ser amado infinitamente” (Acto de caridad para la oración continua; SANTHA, o.c., p. 570, nota 9).
“Acto de Amor. ¿qué os daré, Señor mío, por tantos beneficios como me habéis hecho, en particular porque habéis muerto en Cruz por mí? Quiero ofreceros un don de amor. Helo aquí, gozo y me complazco de que seáis omnipotente, la belleza misma, Sabiduría y Bondad infinitas. Estimo más vuestra voluntad que cualquier otro bien y estoy dispuesto a morir mil veces, antes que obrar en contra de ella. Deseo que vuestra bondad sea por todos conocida y amada, y quiero por cuanto me sea posible procurar que todos os conozcan y amen” (Actos de las virtudes; GARCIA - DURÁN, o.c., p.108, nota 551).
“He conocido siempre al P. José muy Enamadorado de Dios y esto por haber visto cuan gustosamente hablaba de Él continuamente sin cansarse nunca, y sin que le faltara nunca materia de conversación, ahora de su Providencia Paterna, ahora de su Majestad y Grandeza, y frecuentemente del modo de servirle con perfección y del modo de adquirirla y de superar las propias pasiones mortificándolas por amor de Dios…” (P. Morelli; Proc. 1650 - RC 31, p.136 v.).
“Le he conocido por tratarle muy ardiente es esta virtud de la Caridad y Amor de Dios, no dejando pasar momento de buena ocasión que no introdujera el tema de S. Divina Majestad, inculcando siempre la reverencia que se le debe y el Odio al Pecado” (P. Scassellati: Proc. 1650 - RC 31, p.37).
“Introduxit me Rex in cellam vinariam et ordinavit in me charitatem. (Me introdujo el Rey en la sala del festín y ordenó en mí la caridad). Grados de la caridad bien ordenada.
1. Amar a Dios y sus cosas.
2. Amar la salvación de la propia alma.
3. Amar la salvación de las almas de los prójimos aunque sean infieles o enemigos.
4. Amar la propia vida y salud.
5. Amar la vida y salud de los prójimos.
6. Amar el propio honor.
7. Amar el honor del prójimo.
8. Amar las cosas propias.
9. Amar las cosas de los prójimos” (RC 12, 121).
Cfr. también la nota 46.
(18) “He leído esta última carta
que llenaba toda la plana, y la mayor parte eran todo cosas en propia alabanza, y estando todos nosotros como descendientes de la raíz infecta de nuestro primer padre Adán más bien manchados e inclinados grandemente al mal, más nos corresponde el acusarnos por nosotros mismos y humillarnos muy profundamente, que el decir una sola palabra en propia alabanza, y cuanto más favorecido se ve uno por Dios con algunas gracias o afectos particulares, tanto más debe humillarse para no perderlas, y se pierden con todo adarme de presunción o estima de sí mismo; reconozcámonos como instrumentos inútiles del Señor que más bien impedimos que ayudamos sus obras” (Ct. 1817).
“En cuanto al lavar los platos, no sólo lo he hecho yo que trabajo no menos que los que tienen escuela, sino que aun he ido a la cuestación del pan con las alforjas al hombro por Roma y a acompañar a los alumnos, y estoy dispuesto de presente a hacerlo, porque ‘regnum coelorum vim patitur et violenti rapiunt illud’ (el reino de los cielos padece violencia y los violentos lo arrebatan)” (Ct. 2757).
“El Señor les dé a todos espíritu grande de humildad profunda, la cual cuanto más profunda sea, tanto más alta y grande será la virtud del conocimiento y amor hacia Dios y el prójimo” (Ct. 4557).
(19) Como le llamó Benedicto XIV (RC 41,5).
“La fortaleza de este hombre era grande para sobrellevar los trabajos que le venían, y en particular he oído decir que sus sacerdotes le levantaron una gran persecución, llegando a ser llamado al Santo Oficio, a donde fue alegremente sin turbarse y como si no tuviera sentimientos, pues decía, según creo, que todo viene de Dios… y a mayor abundamiento añado que lo ví cuando fué al Santo Oficio, iba con tanto sosiego y alegría que me quedé estupefacto, de modo que me parece que la templanza de este Siervo de Dios era más que grande, pues no se turbaba por ningún padecimiento y parecía que encontrase gusto en las tribulaciones…” (D. Pedro de Massimi, Proc. Inf. 1650 - RC 30, p.69).
Véase también la nota 62 donde se ilustra la paciencia del Santo durante la reducción de la Orden. Ahora oígamosle todavía hablar a él:
“Pondrá toda diligencia en ser paciente y humilde, pues así se adquiere con provecho también de los demás la quietud interior, que es un don extraordinario que da el Señor a los humildes en esta vida” (Ct. 1226).
“Procure estar con alegría, que si junto con la paciencia une la alegría, hará obras de gran mérito” (Ct. 91).
“Dijo (Calasanz): yo conozco una persona que con una sola palabra que le dijo el Señor al corazón, soportó con mucha paciencia y alegría diez años continuos de tribulación y grandes persecuciones; y después de muchos años dijo otra vez: yo conozco una persona que con una sola palabra que Dios le dijo al corazón, padeció alegrísimamente quince años las grandes tribulaciones, que le sobrevinieron” (Berro, ‘Mem. Histo.’, t.I, p. 28 v).
(20) “Se habrá enterado por el aviso de las gacetas de la ruina
de nuestra religión procurada por quien Dios sabe, no obstante esperamos la redención in spem divinam contra spem humanam (con esperanza divina contra la esperanza humana)” (Ct. 4353).
“Nuestros adversarios han conseguido con grandísimas recomendaciones la ruina de nuestra religión con un Breve, no obstante aquí tenemos firme esperanza in spem divinam contra spem humanam y estamos con el ánimo resuelto a mantener el Instituto hasta que Dios bendito nos mande el remedio” (Ct. 4368).
(21) “Procurad enseñar a todos en clase y en el oratorio
cuánto importe el Santo Temor de Dios en el corazón de los muchachos, ésta es la doctrina más alta que se puede enseñar en esta vida y la más meritoria si se hace sólo por puro amor del Señor, siendo verdad que ‘inter opera divina divinissimum est cooperari saluti animarum’ (entre las obras divinas la más divina es cooperar a la salvación de las almas)” (Ct. 1374).
“… siendo nuestro ministerio no sólo las escuelas de las letras, sino lo que más importa, del santo Temor de Dios” (Ct. 4176).
“Atiendan con toda diligencia al ejercicio de las escuelas, y sobre todo al del espíritu y santo temor de Dios en los alumnos, que es nuestro propio Instituto” (Ct. 2623).
(22) “Y así como Cristo bendito se hizo Maestro de la santa humildad,
queriendo que aprendiéramos de él, así también ha de procurar V.R. que esos jóvenes aprendan dicha virtud teniendo por Maestro a Cristo bendito y a V.R. como a su repetidor” (Ct. 3888).
“Mientras el Hno. Juan Bautista no se acomode a la obediencia y no aborrezca su pésima condición y naturaleza, nunca será discípulo de la escuela de Cristo” (Ct. 526).
“Siento de veras que la pasión tenga ciegos a muchos y no conocen el camino por el que andan, habiendo dicho por su boca Cristo bendito ‘arcta est via quae ducit ad vitam et pauci sunt qui inveniunt eam’ (estrecho es el camino que conduce a la vida y pocos son los que dan con él) y esta verdad puede verificarse entre religiosos, que pocos son los que caminan por la vía estrecha de la imitación de Cristo bendito; y dijo más ‘lata est via quae ducit ad perditionem et multi sunt qui ambulant per eam’ (ancha es la vía que lleva a la perdición y muchos los que caminan por ella) y pluguiese a Dios que no fueran tantos los religiosos que llevados por su amor propio andan por este camino ancho” (Ct. 3673).
“Mas es necesario para agradar a Dios bendito, que a imitación suya nos humillemos y sepamos soportar en satisfacción por nuestros pecados las tribulaciones y adversidades, que nos ocurran, y no puede hacer cosa más grata a Dios, que, cuando se encuentre más afligido y atribulado, humillarse y reconocer que toda aflicción y tribulación la manda Dios, para que aprenda de él como maestro la santa humildad…” (Ct. 3339).
(23)
Const. de las Escuelas Pías (1957), n. 46.
(24) “Procuraré enviar cuanto antes dos libros
de los ejercicios del P. Sancho y seis u ocho de Kempis… pero el verdadero libro en el que todos debemos estudiar es la pasión de Cristo, el cual da la sabiduría conveniente al estado de cada uno” (Ct. 1563).
“He visto lo que me escribís y os tengo compasión, y os exhorto a tener un poco de paciencia, pues no durará la fatiga excesivamente, y cuando vayáis a mendigar considerad que vaís detrás de Cristo bendito cuando llevaba la cruz, si bien la vuestra no tiene comparación con la de Cristo, que la llevaba por amor nuestro” (Ct. 2219).
“Cuando yo venía del Noviciado, iba a verle para recibir su bendición y lo primero que me decía era si yo por el camino había acompañado al Monte Calvario a Cristo nuestro Salvador, y de nuevo empezaba a hablar sobre la Pasión, de modo que parecía la tuviera esculpida en su corazón” (p. Francisco de S. Carlos - RC 28, p. 43).
(25) “En cuanto a la paciencia, nos es necesaria a todos,
y en particular a quien no ha domado sus sentidos; y al religioso, a quien no le falta ni comida ni vestido, me parece que Dios le brinda gran ocasión de aplicar su entendimiento a su propio objeto, que es Cristo bendito crucificado, donde se encuentran escondidos infinitos tesoros espirituales para quien aborrece los gustos de los sentidos y ama los del espíritu. Roguemos al Señor que nos dé el espíritu y el fervor de imitarle en cuanto nos sea posible” (Ct. 2921).
“V.R. debe tener impresa en el corazón aquella santa sentencia que dice ‘per multas tribulationes oportet introire in regnum Dei’ (es necesario entrar en el Reino de Dios por medio de muchas tribulaciones), y por amor del Señor, quien sin haber pecado padeció por cada uno de nosotros sin estar obligado tantas tribulaciones y oprobios, tenemos nosotros que padecer cosas grandes como hacen los favoritos del Señor para darle gusto, si bien tenemos antes que considerar que lo merecemos por nuestros pecados para humillarnos siempre, y ¿dónde irá el buey que no are?, no se puede escapar a la sobredicha sentencia” (Ct. 1353).
(26) “Yo exhorto a V.R. que procure acomodarse
a los tiempos que corren y tenga por seguro que todo lo que ordenan los superiores que hoy gobiernan, se ha de tomar de Ia mano de Dios y sacarle aquel provecho que procede de la santa obediencia, y si sabremos caminar con esta fe y obediencia espero que adquiriremos grandísimo mérito a la presencia de Dios” (L. 4184).
“… esté atento a no recusar jamás la obediencia, que es el fundamento de la perfección religiosa, y yo, no sabiendo con seguridad la resolución de los Superiores Mayores acerca de su persona, le exhorto con todo afecto a dejarse guiar por la santa obediencia” (L. 4173).
“el religioso que no tiene en cuenta la obediencia no es religioso sino de nombre, y estos tales suelen impedir grandemente el provecho de la Religión” (L. 3803).
“Me parece que hemos llegado en nuestra Religión a tal término que si el Superior, que está en lugar de Dios, ordena alguna cosa para beneficio de la Religión, no se toma por voluntad de Dios, pues parece que cada uno antepone su voluntad y amor propio a aquello que seguramente se debe tomar de la mano de Dios” (L. 2814).
“si los religiosos creyeran que la obediencia viene principalmente de Dios, y secundariamente, como de causa instrumental, del Superior, tengo por cierto que obedecerían con grandísima diligencia y Dios con no menor solicitud atendería a las cosas necesarias de los obedientes” (L.2692).
(27) “Exhortamos y rogamos por las entrañas del Señor
a todos los Ministros que recuerden que ocupan el lugar de aquel Señor, que siendo riquísimo, se hizo pobre para enriquecer a sus hijitos, y sufrió hambre, sed, calor, frío, cansancio, soportando incluso azotes, espinas, clavos y lanza, y que en su extrema necesidad quiso ser abrevado con hiel y vinagre, cuando para otros había convertido el agua en vino, y que finalmente quiso morir .desnudo sobre un tronco de Cruz: así que queriendo imitarle dignamente en llevar un poco su santa Cruz, es preciso, al modo del humilde Emperador Heraclio, despojarse de los vestidos reales del amor propio, y con los pies descalzos del buen ejemplo en todo, vestirse todos de pies a cabeza con el manto de la santa caridad, que hace realizar alegremente aquel admirable dicho del Apóstol: ‘Charitas non quaerit quae sua sunt’ (la Caridad no busca lo suyo)” (RC 13, 47; véase la nota 138).
La pobreza es una virtud queridísima por Calasanz y realmente característica en él; baste aducir un testimonio: “El P. José fue pobrísimo y siempre ejercitó la pobreza y la ha apreciado tanto que siempre quiso que su religión se llamara pobre, ejercitándola él siempre y siempre exhortaba a los Padres a ejercitarla y por esto quiso que se llamasen pobres de la Madre de Dios. Y tanto amó la pobreza, que la tuvo en más que todas las riquezas, y no hay duda que a uno para a él, si hubiera querido atender a procurarse riquezas, no le habrían faltado ocasiones” (D. Lorenzo Tritone, ‘Proc. Inf.’ 1650; RC 30, p. 492).
(28) “La verdadera felicidad y bienaventuranza
no la conoció ninguno de los filósofos antiguos, y lo que es peor, pocos por no decir poquísimos la conocen entre los cristianos, por haberla puesto Cristo, que fue nuestro maestro, en la cruz, la cual si bien les parece a muchos en esta vida muy difícil de poner en práctica, encierra no obstante dentro de sí tales bienes y consolaciones internas, que sobrepujan a todas las terrenas” (Ct. 1662).
“Rogad de mi parte a Venancio que, siendo su melancolía tentación manifiesta, se esfuerce en vencerla y arrojarla de sí, y recurra a su amigo difunto de buena memoria el P. Abad, quien le ayudará a hacer el servicio de Dios con alegría” (Ct. 35).
“En cuanto al P. Antonio María procure V.R. darle a entender que no admita pensamientos melancólicos, que suelen oprimir el corazón y turbar la mente, sino que piense cosas que puedan reportarle alegría, como es el premio que tiene Dios preparado a quienes ayudan a los pobres sobre todo en las cosas espirituales y santo temor de Dios, diciendo el Sabio: ‘Qui erudiunt multos fulgebunt sicut stellae in perpetuas aeternitates’ (los que enseñan a muchos brillarán como estrellas por toda la eternidad), pero el sobredicho ejercicio ha de hacerse con alegría, como nos exhorta S. Pablo cuando dice: ‘hilarem datorem diligit Deus’ (Dios ama al que da con alegría)” (Ct. 196).
“Debemos todos recibir como de su mano paterna todas las cosas que nos suceden, máxime la enfermedad, en las cuales, si no sólo con paciencia sino también con alegría pudiéramos reconocerlas de su mano, le ofreceríamos un sacrificio muy agradable; y así por la presente exhorto a V.S. a que, considerando cuán bueno es el Señor que por males temporales y breves tiene preparado un reino eterno, le alabe y bendiga, y con alegría se conforme con su santísima voluntad, ofreciéndosele que, si la quiere en salud, está preparada para servirle, si enferma, está más dispuesta para servirle así enferma como está, y esta conformidad alegre con el Señor es gran perfección en el cristiano. Yo no dejaré de encomendarla al Señor en todas mis misas, para que le conceda esta santa alegría” (Ct. 1468).
“Siempre me causará grandísimo consuelo saber que los novicios caminan por la vía espiritual con fervor y alegría” (Ct. 1360).
“Ponga toda diligencia en enseñar la doctrina cristiana y ayudar a las almas, pues es la acción más excelsa que se puede hacer en esta vida. Esta obra hecha con alegría agrada sumamente a Dios” (Cf. 128).
Véase también la nota 19.
Como le llamó Benedicto XIV (RC 41,5).
“La fortaleza de este hombre era grande para sobrellevar los trabajos que le venían, y en particular he oído decir que sus sacerdotes le levantaron una gran persecución, llegando a ser llamado al Santo Oficio, a donde fue alegremente sin turbarse y como si no tuviera sentimientos, pues decía, según creo, que todo viene de Dios… y a mayor abundamiento añado que lo ví cuando fué al Santo Oficio, iba con tanto sosiego y alegría que me quedé estupefacto, de modo que me parece que la templanza de este Siervo de Dios era más que grande, pues no se turbaba por ningún padecimiento y parecía que encontrase gusto en las tribulaciones…” (D. Pedro de Massimi, Proc. Inf. 1650 - RC 30, p.69).
Véase también la nota 62 donde se ilustra la paciencia del Santo durante la reducción de la Orden. Ahora oígamosle todavía hablar a él:
“Pondrá toda diligencia en ser paciente y humilde, pues así se adquiere con provecho también de los demás la quietud interior, que es un don extraordinario que da el Señor a los humildes en esta vida” (Ct. 1226).
“Procure estar con alegría, que si junto con la paciencia une la alegría, hará obras de gran mérito” (Ct. 91).
“Dijo (Calasanz): yo conozco una persona que con una sola palabra que le dijo el Señor al corazón, soportó con mucha paciencia y alegría diez años continuos de tribulación y grandes persecuciones; y después de muchos años dijo otra vez: yo conozco una persona que con una sola palabra que Dios le dijo al corazón, padeció alegrísimamente quince años las grandes tribulaciones, que le sobrevinieron” (Berro, ‘Mem. Histo.’, t.I, p. 28 v).
(29) “Se retiraba ante el Smo. Sacramento
en la iglesia de los Santos Apóstoles y salía de esta oración altamente consolado e iluminado. Esto dijo a propósito de aquellas palabras, que se leen el segundo Domingo de Cuaresma en el Santo Evangelio: ‘Ipsum audite’ (Escuchadle), diciendo que entre los demás sitios el Señor se hace oír en el Smo. Sacramento” (Berro, o.c., t.I, p.I, p.19v).
“… de las enseñanzas que daba, como a mí muchas veces… recomendando actos de humildad para hacerse en secreto y la devoción al Smo. Sacramento, del que decía se recibe grandísima luz para el camino del espíritu… lo he visto muchísimas veces devotísimo del Smo. Sacramento, bajando a la Iglesia, arrodillado antes que nada ante él y rezando, y solía decir, como he dicho, que en él buscaba la luz para el camino espiritual” (P. Scassellati, Proc. Inf 1650; RC 30, pp.105 y 111).
“esta misma devoción quería en nuestros Padres, y por eso nos exhortaba y algunas veces lo imponía como pública mortificación, según nuestra constumbre de cada semana, que fuéramos todos al menos una vez al día a visitar al Smo. Sacramento, es más lo ha puesto en las Constituciones, que todos se acostumbren a ir por lo menos una vez al día ante el Smo. Sacramento y renueven los Votos hechos” (P. Morelli, Proc. Inf. 1650: RC 30, p.405).
(30) “La voz de Dios es voz de espíritu
que va y viene, toca el corazón y pasa, y no se sabe de donde venga o cuando inspire, por lo que importa muchísimo estar siempre en observación para que no venga al improviso y pase sin fruto” (Ct. 131).
“El Religioso no debe oír murmuraciones ni palabras ociosas, sino que debe tener siempre recogidas las potencias interiores, para que huyendo de las conversaciones temporales esté más atento a la conversación der hombre interior, que es la verdadera presencia del Señor, de la que nacen como de una fuente todas las perfecciones del alma religiosa” (RC 12, 27xx)
“Dios sabe con cuanto afecto deseo a V. Rcia la continua asistencia del Espíritu santo, para que tratando con él clauso ostio (a puerta cerrada), por lo menos una vez o dos al día, sepa guiar la navecilla de su alma por el camino de la perfección religiosa al puerto de la felicidad eterna, siendo éste el primer y principal asunto que debe tratar cada uno de nosotros” (Ct. 3858).
“En la casa en donde se observa el silencio hay óptima disposición para dar al Espíritu santo la oportunidad de inspirar santos pensamientos a los religiosos” (Ct. 1970).
“Le recomiendo el cuidado en hacer observar el silencio a los novicios, porque de lo contrario no aprenden nunca a saber hablar con Dios, y la virtud del silencio indica que el hombre está bien compuesto y reformado en su interior; asi V.R. tenga por recomendado este particular, que junto con la modestia de los ojos conduce un novicio a la perfección religiosa, la cual es el tesoro escondido del Evangelio, que cuando se encuentra (si bien pocos lo encuentran porque no se hacen fuerza a sí mismos) se dejan todas las cosas terrenas y se procura poseer, como cosa que sobrepuja todas las cosas de la tiera” (Ct. 1367).
(31) “Pero en estos ejercicios que harán por la mañana
y durante el día no dejen nunca la memoria de la presencia de Dios, y de elevar a menudo la mente al cielo con oraciones, jaculatorias y suspiros interiores y bajos, de manera que no sean oídos por los vecinos, y de ejercitarse en varios actos afectivos de virtud” (Ritos Comunes, RC.14, 74x, p.12; Cfr. Const. P.I, Cap.V al final).
“en particular cuando él estaba comiendo con todos los Padres en el Refectorio, estaba él tan transportado con la mente en Dios que me parecía que su rostro expandiera rayos de amor de Dios, y su corazón se nutría más de la lección que se leía en la mesa, que de la comida que tomaba, y cuando oía algún hermoso paso de perfección del P. Rodríguez paraba de comer, y con su mano hacía señal al lector que repitiera aquel paso siete veces para que se imprimiera en los corazones de todos nosotros que estábamos presentes, y habiendo acabado el lector de repetirlas él después decía cuatro palabras sobre aquel paso de perfección, que inflamaba las almas de todos. y con verdad se puede decir que su corazón estaba todo penetrado de caridad y amor de Dios… Notaba yo también que en todas las devociones que él hacía estaba de tal manera, que convertía en devoto al que lo miraba, y en particular cuando él permanecía en su cuarto, siempre lo encontraba en santa contemplación y con el rosario en la mano, y una vez estando yo delante de él arrodillado, que hablaba según su costumbre de la perfección, de pronto juntó las manos y alzó la cabeza hacia el Cielo, y estuvo así por espacio de media hora, y volviendo en sí como de un dulce y suave sueño y viendo que yo estaba todavía de rodillas delante de él, me dí cuenta que le supo mal que yo me hubiera encontrado presente en aquel hecho, y me dijo aquellas palabras: ¡a la buena hora, todavía estáis aquí!” (P. Francisco de S. Carlos, RC 28, pp.43-44).
(32) Este aspecto de la gracia,
que podemos llamar iluminativo, se encuentra claramente en Calasanz. Véanse v. gr. Sus expresiones en los Procesos de Beatificación del Ven. Glicerio y de S. Juan Leonardi:
“desde los trajes de seda y honores mundanos, tocado por el Espíritu Santo dejó todas las comodidades que tenía antes, y se entregó a una vida tan mortificada y ejemplar, cambiando los vestidos de seda por vestidos muy pobres y por comida muy sencilla, lo que causó comúnmente gran admiración, y lo hizo por la gran fe y luz interior, que Dios nuestro Señor le había comunicado” (RSD 41, p.35v).
“y me parece que dicho Padre (Leonardi) no podía realizar obra semejante, sin haber sido muy iluminado por Dios”, (Proc. Inf. p.1623; Archivo de Ia Orden de la Madre de Dios).
(33) “Y en particular puedo decir que mirando
él la imagen de la Virgen, fijaba los ojos con tanto afecto, que no se movía nunca y parecía todo absorto en ello; y él solía decir que era inmerecidamente esclavo de la Virgen, y esto yo puedo decirlo por haber observado su comportamiento con mero estudio, y habiéndole yo preguntado al mismo p. José ¿Cómo se llama la Congregación que habéis fundado?, el me respondió en lengua española “se llama los pobres de la Madre de Dios, de la cual yo me retengo indigno esclavo” (Deposición del pintor Gutiérrez, Proc. Inf. 1650; RC 30, p.317.
“Quiso que su Instituto se llamase Clérigos Regulares de los Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas pías, y por la devoción, que deseaba imprimir en los corazones de todos y particularmente de sus religiosos, hizo acuñar una Medalla con la impronta de la Virgen Santísima y de un religioso que estaba de rodillas a sus pies, en acto de recibir de la Beatísima virgen dicha Medalla y de llamarse sus esclavos” (P. Fedele, Proc. ne probationes perirent; RC 31, p.37). Entre la B. Virgen y el religioso se encuentra la siguiente leyenda “Foedus perpetuae servitutis” (Pacto de perpetua esclavitud) (cfr. Picanyol, “Numisma historicum Calasanctionum”, Eph. Cal. 1932, pp.247-251). Realmente Calasanz decretará que los escolapios emitan su profesión no sólo a Dios sino también a la Beatísima Virgen María: “hago voto a Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y a la Madre de Dios siempre Virgen María” (Const. P.I., Cap.III).
“Y en cuanto a la obra de las Escuelas Pías en Roma diga cada uno lo que quiera, que si no gustase, no sería requerida cotidianamente por muchas ciudades y tierras principales y a menudo vienen obispos a pedirla para sus diócesis. V. Rcia. procure realizarla ahí con santa sencillez puramente por servir a Dios y a la Purísima Virgen” (Ct. 192B).
“Recemos a la Virgen Santísima que ella en este particular tenga especial cuidado de su religión de sus pobres” (Ct. 1452).
“La Virgen Santísima es tan cortés que acepta toda devoción por pequeña que sea con tal sin embargo que se haga con gran corazón o gran afecto” (Ct. 641).
Sobre las oraciones marianas véase la nota 58.
(34) Véanse los textos citados en las notas 19, 20 y 62.
Aquí más que recoger unos textos ayuda el conocer bien los últimos diez años de Calasanz, que obligan aun a los mal dispuestos a compararle con Abraham creyente en la esperanza contra toda esperanza, con Job por su invicta paciencia etc. Y todo de un modo completamente peculiar a Calasanz, con tal serenidad de alma, fortaleza y vigor, que no pueden predicarse con facilidad de otros santos. Como ejemplo se transcribe aquí su última carta ológrafa, en la que resplandece muy bien esa fe, que bien puede llamarse bíblica:
“Constantes estote et videbitis auxilium Dei super vos. Et nunc sumus orantes por vobis ut non contristemini, sed in tribulatione magis elucescat virtus vestra. (Sed constantes y veréis el auxilio de Dios sobre vosotros. Y ahora estamos rezando por vosotros para que no os entristezcais, sino que en la tribulación brille más vuestra virtud). Por la falta de vista no puedo continuar escribiendo. El Señor nos bendiga a todos siempre” (Ct. 4463; cfr. 2 Par. 20,17).
(35) “Escribí que se informase ahí
de lo que se debía hacer para conseguir la franquicia de las cartas, pero dudo todavía que se pueda obtener máxime viviendo yo por ser de nación aragonés, si bien de sentimiento y costumbres romano, pues hace más de 40 años que estoy en Roma y olvidado por completo de la Patria” (Ct. 1849).
“y exceptuándome a mí que entro ahora en setenta y cuatro años, cuarenta de los cuales los he pasado en Roma, hay solo otro español che está en Moravia… de modo que muerto yo no hay más memoria de españoles en nuestra religión” (Ct. 1662).
“Yo pretendo que nuestros religiosos se alejen y olviden de sus pueblos y sepan confiar sólo en Dios, lo que no realizan nunca perfectamente mientras están y tratan con los parientes” (Ct. 531).
“hay algunos tan apegados con daño de sus almas, que les parece que no estarán tranquilos sino en su patria, lo que es gran falta para los religiosos, que cuanto más lejos están de los parientes y de la Patria tanto más suelen confiar en la ayuda de Dios, quien no falta a quien le es fiel en cualquier lugar en que esté; digo esto porque habiendo querido trasladar algunos de ésta su patria, han resuelto más bien abandonar la Religión que la propia Patria, como ha sucedido a muchos y temo sucedería a otros si yo quisiese forzarlos a salir de esta su patria; siendo este un engaño muy gordo y material, pues nuestra verdadera Patria es el Paraíso, y en esta vida todos somos peregrinos, y el Religioso debe desembarazarse de todo para caminar más ligero por el camino del Paraíso, que es nuestra Patria” (Ct. 3869).
(36) “Gozaba de una serenidad de ánimo singular,
lejana de todo acto de obstinación, dócil y fácil con todos, que parecía hecho todo a todos, acomodándose a las cualidades y necesidades de todas las personas; y esto lo sé por la experiencia tenida con él por tantos años” (P. Fedele; Proc. 1671 - RC 33, p.214 v)
“cuando oía alguna inconveniencia mostraba exteriormente grandísimo disgusto y en ocasiones corregía y castigaba, aunque por lo demás quitada la ofensa de Dios fuese suavísimo y benignísimo con todos y este era su modo ordinario… Se ha comportado prudentísimamente con los súbditos ya con asperezas ya con suavidad según las necesidades para ganarse a todos, era amantísimo de la verdad, llano en el trato, suavísimo en la conversación de manera que le era fácil llevar a su opinión al que trataba con él y era escuchado por todos con gusto” (P. Pedro Francisco Zonanzaro: Proc. 1650 - RC 31, pp.250 y 256v.).
“Yo escuchaba con gusto sus consejos y siempre lo he conocido prudente, sabio, considerado en las conversaciones, celoso del honor de Dios, agradable y suave en el trato, con gran celo por la salvación de los prójimos…” (Duque de Poli: hoc. 1650 - Proc 31, p.18).
“Cuando alguno de los nuestros empiece a sentirse enfermo… hay que cuidar en gran manera que se le administren las cosas necesarias con esmero y diligencia para que no parezca que puede desear la benevolencia y comodidades de la casa paterna… Las camas de los enfermos serán más anchas y se les podrán conceder dos colchones y dos almohadas o más a juicio del superior, y asimismo se les concederán sábanas y camisas de lino hasta que recuperen la salud. Se tendrá consideración de los ancianos y de los que tienen una salud enfermiza…” (Const. P.I, cap.9).
(37) “De grandísimo mérito por establecer
y ejercitar en la Iglesia con amplitud de caridad un eficacísimo remedio preservativo y sanativo del mal, inductivo e iluminativo al bien, de todos los muchachos de toda condición y así de todos los hombres que antes pasan por esa edad, por medio de las letras y del espíritu, de las costumbres y de los buenos modales, de la luz de Dios y del mundo… de los propios y particulares es necesaria toda multiplicidad, la cual inspira Dios para ayuda de su Iglesia en diversos tiempos a sus verdaderos siervos y máxime en las mayores necesidades cesando el fervor de las antiguas y entrando el fervor de las nuevas” (Mem. Tonti; Eph. Cat. 1967, pp.473-474).
“Y si por casualidad pidiese el Sr. Galileo, que el P. Clemente quedase allí alguna noche, permítaselo V. Rcia. Y pluguiese a Dios que sepa sacar el provecho que debería” (Ct. 3074; cfr. Sántha, pp.163 ss.).
“Avíseme además de cómo se aplican al estudio estos nuestros estudiantes que han venido de Roma y procure se le den todas las satisfacciones al P. Tomás Campanella” (Ct. 1699; cfr. Sántha, pp.235 ss.).
“De tal manera que los mismos hebreos quisieron venir a las Escuelas Pías y en efecto vinieron unos veinte durante algunos días. Por lo que sospechando el demonio de un tal principio que iba a perder muchas almas, suscitó en los rabinos tanta rabia, que habiendo celebrado entre ellos una reunión, mandaron a los padres de aquellos niños que no los enviasen más a las Escuelas pías, y no se pudo superar esa rabia, aunque nuestro P. José les prometiese que no se trataría nunca con ellos en particular de alguna cosa de nuestra santa fe, sino que se les hablaría solo en común con todos los otros alumnos de las virtudes necesarias para vivir con el temor de Dios y observar su santa ley” (Berro, t. I, l. I, pp.33-34).
(38) “Siendo en casi todos los estados
la mayoría de los habitantes pobres, que sólo pueden mantener por poco tiempo a sus hijos en los estudios de las letras, cuidará el Superior que se provea a tales niños de un diligente Maestro que les enseñe caligrafía y aritmética para que cada uno más fácilmente pueda adquirir para sí lo necesario” (Const. P. II, cap.9).
“Razonabilísimo para los Príncipes y Ciudades a los que sale en gran cuenta tener vasallos y ciudadanos morigerados, obedientes, bien disciplinados, y fieles, quietos y capaces de santificarse y engrandecerse en el Cielo y también encumbrarse y ennoblecerse a sí mismos y sus patrias con los gobiernos y dignidades de la tierra, Io que mejor se conoce por los efectos contrarios de las personas mal educadas que con sus actos viciosos perturban la paz del Pueblo e inquietan al público;… y cuándo los Padres Jesuítas tuvieran licencia por su Instituto de ocuparse de lugares y personas pequeñas y pobres, de las que abunda más el mundo… Supuesta por tanto la utilidad y necesidad de esta obra que abraza todas las personas, condiciones y lugares, todas las ciencias bajas y todas las ayudas para una vida buena… para Ciudades y personas las más de las veces pequeñas y pobres, que realmente necesitan ayuda…” (Mem. Tonti; Eph. Cal. 1967, pp.473-476).
“Tengo cartas del P. Provincial de Nápoles que el P. Juan Francisco ha empezado a enseñar la gramática nueva a cuatro de los nuestros, para que resultando fácil y útil sirva en nuestra Religión para ayuda de los pobrecitos, que no pueden permanecer muchos años en el estudio de la lengua latina” (Ct. 3769).
“Vuestra caridad no podrá hacerme cosa más grata que enseñar con toda diligencia la aritmética al P. Ignacio y si habrá algún otro de los nuestros que quiera aprenderla ponga toda diligencia, porque esta ciencia y su ejercicio es muy útil para los pobres que no tienen capital para poder vivir sin trabajar” (Ct. 3753).
“Siento que se haya defraudado la santa intención de Mons. Illmo. el Sr. Obispo, quien como celoso pastor procuraría el bien de sus ovejas principalmente de los pobres, qui petunt panem (piden pan) y en muchos sitios non est qui frangat eis (no hay quien se lo parta)” (Ct. 3901).
(39) “Me parece que haya sido una gran fortaleza
la del Siervo de Dios en haber tenido valor y ánimo de emprender la Erección del Instituto sobre la nada con la sola confianza en la Divina Providencia y en no haberse atemorizado ni desalentado en el encaminamiento y prosecución del mismo Instituto, y esta virtud suya ha sido el único medio humano que ha llevado esta Religión a los progresos y estado en el que ahora se encuentra” (Abad Francisco Litrico - Summ. Magn. n. 53; RC 38, p.242).
“Fué admirable en el Siervo de Dios la virtud de la fortaleza, habiendo soportado trabajos y molestias indecibles desde el principio en que se propuso fundar nuestra Congregación, puesto que no se cansó nunca en el continuo ejercicio de instruir a los niños en los primeros elementos y rudimentos, más aún se ocupó en ello con grandísimo gozo, pensando a la gran utilidad que se seguía para el público tanto en lo temporal como en lo espiritual de la buena educación de la Juventud. Al principio de la Religión encontró grandísimos obstáculos, que impedían el progreso de la Religión, pues se le opusieron los Maestros Rionales con Memoriales al Papa…., pero el Siervo de Dios resistió siempre y superó todas las dificultades; de todas maneras las mayores tribulaciones que tuvo el dicho Siervo de Dios fueron primeramente las que padeció por parte de sus mismos Religiosos… llegando hasta a amenazarlo de quererle golpear, pero el Siervo de Dios se mantuvo siempre constante sin ceder un instante al temor…” (P. Armini; Summ. Magn. n. 53 - RC 38, pp.241-242).
“Me recuerdo además, que en el tiempo de la santa memoria de Urbano VIII habiéndole sido cortada la cabeza por algunos delitos a un Caballero, cuyo nombre y apellidos por los debidos respetos se callan, y habiéndosele confiscado todos los bienes y reducida su familia a extrema pobreza, recurrieron a la piedad de nuestro P. José de la Madre de Dios, quien con su acostumbrada caridad les asignó el sustento cotidiano y continuó a dárselo hasta que llegaron in pinguiorem fortunam (a fortuna mayor)…” (P. Fedele: Summ. Magn. n.34 - RC 38, p.168).
(40) “en cuyo diligente ejercicio
los Concilios ecuménicos, los Santos Padres y también los filósofos que piensan rectamente afirman unanimamente que consiste la reforma de la República cristiana” (Const. Prooem.).
“por qué no se concederá mayormente a quien desde el principio ayuda a vivir bien, de lo que depende el bien morir, y la paz, y tranquilidad de los pueblos, el buen gobierno de las ciudades y de los príncipes, la obediencia y fidelidad de los súbditos, … y finalmente la reforma de todo el Cristianismo” (Mem. Tonti; Eph. Cal 1967, pp.476-477).
(41) Const. Prooem.
“siendo el fin al que nuestra Congregación tiende, por medio del ejercicio de las Escuelas Pías, como arriba dijimos, la educación de los niños, tanto en la piedad cristiana como también en las letras humanas, para que así educados puedan conseguir la vida eterna…” (Const. P.II, cap.10).
“porque conociéndose por la mañana el buen día, y por el buen principio el buen fin, dependiendo el resto de la vida de la educación en la edad tierna, de la cual nunca se pierde el buen olor, como el recipiente el del buen licor” (Mem. Tonti; Eph. Cal.1967, p.476).
(42) “Beatísimo Padre:
los Padres de la Congregación de la Madre de Dios que están en Sta. María in Porticu, tienen por su primer ministerio el predicar y el confesar, como todas las demás Congregaciones y Religiones y desde hace un año y medio, han asumido el cuidado y ministerio de las Escuelas Pías, obra de gran edificación y utilidad en la República cristiana… véase con la asistencia de alguien, si será conveniente para mayor perfección de la obra de las Escuelas Pías, que los Padres de dicha Congregación tengan sólo un ministerio, es decir, el de las Escuelas” (Mem. De Calasanz; García - Durán, o.c., p.138).
“Nuestra Congregación (de la B. Virgen María) … fue fundada principalmente para que todo el que viviera en ella velase asiduamente por su propia salvación primero, y después también según su capacidad por la ajena. Lo cual, ciertamente, hasta estos tiempos se ha esforzado en hacer con la predicación de la palabra de Dios, la administración de los Sacramentos, la enseñanza de la Doctrina cristiana a los niños e ignorantes, y otros ejercicios espirituales y obras de caridad, cuanto el Señor se ha dignado conceder. … Últimamente … el ejercicio de las Escuelas Pías que consiste en la sana instrucción y pía educación de los niños, muy necesario a la Iglesia de Dios, como sufragan los Sgdos. Concilios y los Santos Padres, y aptísimo para ayudar a la salvación de las almas…” (García - Durán, ibid., p.145, nota 667).
“Recomiendo a V.R. y a todos los de casa que atiendan con toda diligencia al ejercicio de las escuelas y principalmente del espíritu y santo temor de Dios en los escolares, que es nuestro propio ministerio, en el cual hay mayor mérito que en atender a las personas grandes, las cuales tienen muchas Religiones que les ayudan, y los escolares solamente tienen la nuestra” (Ct. 2623).
“Yo no puedo dejar de recordar en cada carta que se atienda con toda diligencia a las escuelas, aunque supieran que dejan alguna vez otros ejercicios, porque el de las escuelas es nuestro propio ministerio y cuando no va bien, nos desviamos del verdadero camino de nuestra salvación” (Ct. 1287).
“Procuren todos dar buen ejemplo y atender a las escuelas con toda diligencia, que éste es nuestro ministerio y tenemos que hacerlo bien, de manera que los muchachos aprovechen en las letras y en el espíritu” (Ct. 1153).
(43) “Convendrá advertirle paternalmente
que atienda a emplear su talento en servicio de los niños que es el camino para adquirir mérito grande y asegura la vía del paraíso, y todo el resto es tentación del Enemigo” (Ct. 1181).
“La strada (sic) o vía más breve y más fácil para ser essaltado al propio conoscimento y desde (sic) a los atributos de la misericordia, prudencia e infinita patientia y bondad de Dios es el abaxarse a dar luz a los niños y en particular a los que son como desamparados de todos, que por ser officio a los ojos del mundo tan baxo y vil, pocos quieren abaxarse a éI y suele Dios dar ciento por uno mass e si haziendolo bien tuviere persequtiones o tribulationes en las quales tomadas con patientia de la mano de Dios, se halla el céntuplo de spirito, y porque pocos saben praticar esta Dottrina, pocos reciben el céntuplo en bienes espirituales” (Ct. 1236).
“Ahora yo deseo que V.R. ponga toda diligencia en que las Escuelas vayan bien, y se dé satisfacción a la ciudad, y en esto V.R. apremie, pues es nuestro ministerio, por medio del cual bien ejercitado hemos de conquistar el Paraíso” (Ct. 4199).
La función santificadora de nuestro ministerio, principal medio ascético para los Escolapios, se basa también en la reciprocidad del don: “en cuanto a las Escuelas oigo que van bien, el Señor os dé a todos siempre mayor conocimiento del gran bien que se hace, no sólo en impedir que los niños hagan el mal, sino además que aprendan el santo temor de Dios, que es una acción no sólo merecedora de mayores bienes, sino también muy satisfactoria por nuestros errores, así que todos de acuerdo harán en esto un gran servicio a Dios y muy útil al prójimo y a sí mismos”. (Cf. 791).
(44) “¿Cual debe ser el ministerio de los Padres que regentan las Escuelas Pías? Respuesta: Parece que deba ser tal que se ocupen en la obra de las Escuelas Pías como único y principal fin, no mezclando absolutamente nada de los ejercicios de los otros ministerios, por los cuales podrían ser desviados de su finalidad de las escuelas. Y esto se demuestra por las siguientes razones: I. La Religión es un estado que tiende a la perfección de la caridad, a la cual se va por medio de diversos ministerios. Unos para tender a dicha perfección se propusieron la finalidad de contemplar, otros de estudiar, otros de ayudar a los enfermos, otros de militar, otros de redimir cautivos; por los cuales ministerios o fines se especifican las Religiones, las cuales, sin embargo, concurren todas a un solo fin de caridad. En esta variedad de Ministerios, existe una gran parte de honor para la Iglesia y se aumenta si una Religión se ocupa de su propia obra y no confunde una con otra. Por lo tanto, siendo la obra de las Escuelas Pías suficientemente pía y muy apta para íntegro ministerio de una sola Religión, parece conveniente que la Congregación se dirija a esa obra como al solo o por lo menos principal fin, y sea nombrada por ella y se distinga de las demás por ella como por su propia enseña” (P. Juan de Jesus M.a, O.C.D., “Proiectum”; García - Durán, o.c., pp.141-142).
“Será propio, por lo tanto, de nuestro Instituto, enseñar a los niños desde los primeros elementos el modo de leer rectamente, escribir, hacer cuentas, la lengua latina y principalmente la piedad y la doctrina cristiana” (Const., ‘Prooem.).
“En cuanto a las Escuelas, por ser nuestro principal Ministerio, se debe procurar poner gran diligencia en las cosas literarias para atraer a los escolares a las escuelas; pero nuestro fin principal ha de ser enseñar el temor de Dios, a lo que todo maestro está obligado bajo pena de que quede su fatiga material sin el premio de la vida eterna” (Ct. 2876).
(45) “… y aunque hayamos de esperar de Dios todopoderoso,
que nos ha llamado como operarios a esta fertilísima mies, los medios oportunos por los cuales nos haga idóneos cooperadores de la verdad…” (Const. Prooem.).
“Háganse continuamente más competentes en las letras para ayudar al prójimo, y mucho más en la virtud de la santa humildad, que junto con las letras hace a los hombres aptísimos para conocer la verdad” (Ct. 4532).
“Yo espero que todo lo que han hecho y harán estos nuestros adversarios, todo se deshará con la ayuda de Dios y podrá más la verdad que la envidia” (Ct. 4336).
“En cuanto a la opinión falsísima e indigna de mi oficio, que alguna pésima lengua ha inventado… y esto digo en la presencia de Dios que es la verdad” (Ct. 4028).
“en estos niños que vienen a las escuelas hay buenísimos ingenios” (Ct. 563).
“Aquí hay ciertos ingenios de pobres que producen estupor, hay quien en menos de un año ha aprendido todas las reglas, de modo que maneja el latín por medio de ellas con seguridad” (Gellio Ghellini; García - Durán, o.c., p.101).
“Hame parescido muy acertado que hayan conduhido maestro que enseñe latinidad en esse lugar que será facilitar a los padres que hagan aprender letras a sus hijos que es una de las mejores herencias que les pueden dexar” (Ct. 4).
(46) “Además puedo decir y atestiguar como verdad
que he visto muchas veces y notado en dicho venerab
le Padre una ardiente caridad y entrañable afecto hacia los niños en instruirlos, no sólo en las letras sino también en los rudimentos de la fe y doctrina cristiana, y de cuando en cuando haciendo esta caridad, iba por las escuelas enseñando y llamaba muchas veces a algún niño a donde él estaba con el fin de enseñarlos como he dicho, y en esto ponía todo su empeño con ardentísimo amor por la buena y cristiana educación de los niños y de la juventud; y para que los niños estuvieran con atención escuchando su explicación y enseñanzas de perfección para la gloria del Cielo, les daba regalos que eran estampas o bien Agnus Dei. Como también en las pláticas que dicho venerable Padre acostumbraba a hacer los domingos en el Oratorio, donde estaban presentes todos los Padres según nuestra usanza, y aquellas sus palabras no eran otra cosa que saetas inflamadas de amor de Dios, que encendía los corazones de todos, y siempre recomendaba con ardiente caridad esta santa obra de los niños para que fueran adoctrinados primero para el Cielo y después para las letras” (P. F.co de S. Carlos; RC 28, p.43).
“Y si los nuestros que han ido a esas partes considerasen que lo que se hace por un niño pobre lo recibe Cristo en propia persona, estoy seguro que pondrían mayor diligencia” (Ct. 2441).
“En Ciaia nos ofrecen también otro lugar en donde hay infinitos niños pobres de aquellos pescadores, y en estos niños que vienen a las escuelas, hay buenísimos ingenios y son muy dóciles y vienen con gran diligencia a las escuelas y creo que en Nápoles hay tres veces más niños; que en Roma” (Ct. 563).
“No digan nunca palabras insultantes ni apodos a los alumnos, sino trátenlos con afabilidad y repréndanlos caritativamente de los errores. Así dará muy buen resultado el guardarse de llamarlos con la voz Tú, sino conformarse con el uso común Vos y así, en plural: Vos leed, haced Vos, paráos, escribid, y así siempre” (Ritos comunes; RC 14, 74x, p.50).
(47) “Y quien llegue a esta práctica
de saberse tener como un pequeñito de dos años que sin guía cae muchas veces, desconfiará siempre de sí mismo y siempre invocará la ayuda de Dios. Y esto quiere decir aquella sentencia tan poco entendida y mucho menos practicada: nisi efficiamini sicut parvulus iste, non intrabitis in regnum coelorum. (Si no os hacéis como este niño, no entraréis en el reino de los Cielos); aprende esta práctica y procurad llegar a esta gran sencillez que entonces encontraréis de verdad aquella sentencia que dice: et cum simplicibus sermocinatio eius (y su conversación con los sencillos)” (Ct. 912).
“Dése buena cuenta V.R. que está en un pueblo en que saben examinar las obras de cada uno tan sutilmente que causa estupor, así vaya muy cauto en todas las cosas y camine con una santa sencillez, enseñando las letras y el santo temor de Dios a los escolares, sin meterse en novedades… En cuanto a la obra de las Escuelas Pías… procure V.R. hacerla ahí con santa sencillez para hacer puramente servicio a Dios y a la Purísima Virgen” (Ct. 1928).
“Oh, cuanto me gustaría que todos los nuestros caminasen con una santa sencillez…” (Ct. 1392).
“Amantísimo de la verdad, llano en el trato, suavísimo en la conversación” (Sum. Magn., n. 50; RC 38, p. 231).
“Todo lo tomaba en buen sentido, diciendo siempre la verdad sencillamente, no habiendo acostumbrado nunca decir mentiras o engañar a alguien, amando siempre la verdad” (P. Fedele, Sum. Magn., n. 50, RC 38, p. 232).
“Fue celoso de la verdad, por lo que corregía a los mismos niños que decían cualquier mentira, aun mínima, diciéndoles: desgraciados, no sabéis lo que es una mentira, y los castigaba duramente” (P. Biscia; Sum. Magn., n. 50; RC 38, p. 232).
(48) “V.R. visítelos a menudo y anímelos
a que aprendan a humillarse cuanto puedan, interiormente para que sean aptos para un ejercicio tan alto como es el ejercicio de enseñar a los niños, que al mundo nuestro enemigo le parece tan bajo y vil, pero con la práctica se descubrirá su valor” (Ct. 1160).
“Ponga toda diligencia en educar a los novicios con aquella santa humildad que pide nuestro Instituto” (Ct. 2947).
“Espero que no faltará en nuestra Religión quien tenga por beneficio grande humillarse, no sólo a enseñar escritura y aritmética, sino aun a enseñar a leer a los pequeñitos” (Ct. 4276).
“Y no sería poco si supiésemos humillarnos a la capacidad de los niños, a cuya instrucción la Santa Iglesia nos ha destinado” (Ct. 2577).
“Si es humilde, será de mucho provecho para los escolares y para la Religión, y si no se humilla, no será bueno, ni para sí, ni para los escolares” (Cf. 899).
“Recuerdo haberle oído muchas veces contar a él mismo, que en los principios, cuando empezó a tener las escuelas pías siendo él aun sacerdote secular, no sólo tenía él las escuelas bajas de principiis, de gramática y la más inferior, sino también acostumbraba barrer muy a menudo por sí mismo las Escuelas, antes que llegaran los escolares, y así nos exhortaba a los demás a hacer, diciendo al que no lo hacía: “oh pusilánime que os dejáis quitar este mérito por otro”, y si alguno le decía “no tengo ánimo suficiente” o “yo no puedo hacer tal cosa”, solía responderle “y vos no podéis ir al Paraíso, que está hecho para los niños no sólo por edad sino por humildad” (P. Morelli; Proc. Inf, 1650; RC 30, pp. 415 - 416).
(49) “… y por las grandes ocupaciones
de casa y por la poca familia, tenía algunas veces que hacer varios oficios, siendo portero, maestro de escuela y prefecto de las mismas, y por la noche muy a menudo no estaba en cama más de dos o tres horas por las ocupaciones… siendo muy ayudados por el ejemplo de nuestro Padre General que era el primero en el fervor de acompañar y enseñar a los muchachos… por la noche después quería que nosotros, los jóvenes, fuesemos a su cuarto, donde nos enseñaba el modo de ser entendidos facilmente por los escolares y de explicar la gramática con mucha facilidad, y con él aprovechábamos mucho; y a los hermanos operarios les daba reglas de caligrafía y de cuentas, de modo que siempre nos tenía ocupados, no faltándonos nada más que el tiempo” (Berro, Mem. Hist. T. I, p. II, pp. 54 – 56).
“Yo he estado siempre ocupado en diversas cosas, y he aprendido a escribir a la perfección y también muchas partes de la gramática para poderlo enseñar a los nuestros e incluso en caso de necesidad he dado clase de escribir y aritmética, de lectura y gramática, cuando se me ha ofrecido ocasión por enfermedad de algún maestro por otro motivo… En cuanto a la necesidad de maestros para las escuelas, habiéndose enfriado la caridad entre los nuestros, no es de maravillar que haya tanta necesidad de maestros” (ct. 3673).
“que los que tienen talento para hacer dos oficios, no se les entretuviera con uno solo, porque en las necesidades se debe hacer así, y hay gran diferencia en el gobierno de una casa, si se saben dar los oficios según el talento de cada uno” (ct. 2983).
“Si nosotros hiciésemos el trabajo que hacemos por respetos humanos, seríamos muy infelices, pero lo hacemos por amor de Dios, de quien esperamos la remuneración” (Ct. 2843).
(50) “Y dado que tanto en la enseñanza de la gramática
Como en la de cualquier otra ciencia, sería de muchísima utilidad para los discípulos, si todos los maestros emplearan algún método fácil. útil y en cuanto fuera posible, breve, importa mucho que se elija el mejor entre todos los autores que sean en esta materia más peritos y expertos” (Const. P. II, p.11).
“El mes de abril vinieron a encontrarme tres clérigos de las Escuelas Pías… Vinieron para que les explicara lo que no habían entendido suficientemente en mis gramáticas. Yo, durante los ocho días que estuvieron en Milán, en que vinieron cada día a mi casa, les ofrecí la hospitalidad que podía, y no toleré que les faltara ninguna clase de atención de mi parte e hice todo para que entendieran suficientemente mis principios y pudieran enseñarlos a otros, por lo cual, en nombre de la orden, su Patriarca, dándome una carta de Hermandad, me hizo partícipe de todas las buenas obras que los miembros de su Orden hubieran hecho o hicieran…” (G. Scioppio; Sántha o.c., p.197).
“Siento mucho que nuestros clérigos muestren tan poco deseo de aprender, y es que no conocen el provecho grande que se procurarían a sí mismos y a los escolares, si fueran capaces de enseñarles juntamente las letras y el espíritu, pero siendo negligentes, no serán capaces ni para lo uno, ni para lo otro; exhórtelos de mi parte que se apliquen con gran diligencia” (Ct. 576).
“Y todos, tanto sacerdotes como clérigos y demás que tuvieran disposición, tendrían que procurar con todo esfuerzo llegar a ser capaces de saber enseñar, no sólo gramática y aritmética, y a escribir y leer y pronunciar perfectamente, sino lo que más importa, de saber catequizar a los niños y enseñarles el santo temor de Dios y en estas cosas sería santa la competición entre los nuestros y de grandísimo mérito para ellos y utilidad para el prójimo” (Ct. 2613).
“Deseo que por lo menos una vez a la semana durante el tiempo de la recreación hagan como un poco de reunión acerca de los asuntos de la escuela, de como podrían ir mejor, y que oigan el parecer de todos que muchas veces el Espíritu Santo habla por boca de uno que ni siquiera se piensa y usen toda diligencia en perfeccionar las obras” (ct. 132).
(51) “En cuanto al P. Onofre,
no ha probado ninguna otra religión y así aquí las moscas le parecen elefantes, como se conocerá quando probará el cambio; es falta de oración, que si nosotros ahondásemos en la pasión de Cristo bendito con paciencia e insistencia, nos parecería ligerísima toda mortificación y las iríamos procurando, pero el amor propio nos impide un tan gran bien; el Señor nos dé luz eficaz para conocer la verdad, y sería de mayor mérito para él y para cada uno el barrer las escuelas de los pequeñitos y enseñar el pater, que el cantar las horas” (ct. 2646).
“En cuanto a la paciencia, nos es necesaria a todos, y en particular a quien no ha dominado los sentidos” (ct. 2921).
“síguese todavía como consecuencia necesaria la necesidad de hacerla religión y así establecerla para que en ningún tiempo perezca, como puede suceder por ser abandonada por quien la emprenda bajo algún engaño encubierto no sólo del Demonio y del mundo, sino también de la misma naturaleza, que persuadida por el amor propio en favor de los sentidos, fácilmente mira atrás y se aparta del yugo de cosa laboriosa y desagradable, si no está bien atada con fuerte lazo, como es el de los votos solemnes… que en semejante congregación, donde en cambio de estas facilidades, encuentren otras dificultades de vida mortificada por tener que tratar con muchachos, laboriosa por la continua fatiga de este ejercicio y despreciada por los ojos de la carne, que tiene por vil la docencia de los pobrecitos…” (Mem. Tonti; Eph. Cal. 1967, pp. 475-476).
“verdaderamente conviene emplear toda paciencia y caridad con los jovencitos para dirigirlos por el buen camino” (Ct. 225)
“en las obras de Dios no hay que tener prisa, sino con gran calma y paciencia esperar la divina providencia” (ct. 4410).
(52) “cuando obtuvimos el breve de la Fundación
de nuestra congregación, al tiempo de la santa memoria de pablo V, en el cual se decía explícitamente que los nuestros hicieran voto de suma pobreza, lo que sucedió aproximadamente hacia las dos de la noche si bien me recuerdo, y estábamos tres, el Arcipreste de Campagnano de b.m., el padre Abad y yo, testigo, tomando él (Glicerio) dicho Breve de las manos del sustituto, le preguntó si había puesto allí esta palabra Suma Pobreza. como se le había recordado muchas veces y héchole instancia por ser ésta la mente del Padre (Calasanz), respondiéndole el sustituto que sí y enseñándosela en el Breve, entró en tanto fervor y alegría, que apenas pudo contenerse hasta salir del palacio del cardenal, y en seguida levantando el mismo breve en alto con las dos manos, fue así hasta las Escuelas Pías de S. Pantaleón saltando por la calle y cantando Suma Pobreza” (P. Casani – Proc. Inf. 1620: RSD 41, pp.78v - 79).
“Nuestro Padre General tiene el espíritu de su religión inspiradolo por Dios; los otros fuera de su religión no sé si lo tendrán conforme a la inspiración de dicho Padre Fundador. Nuestra Religión ha siclo fundada con suma pobreza y con suma humildad en proporción con el ministerio y obra que hace de enseñar a los niños pequeñitos pobres y paupérrimos que lo necesitan más que los otros… Y este bajo ejercicio de humildad de enseñar a los pobres que no hacen los demás religiosos, no se podría conservar entre nosotros, si no hubiese suma pobreza” (Mem. del año 1644: RC 14, 14*).
“Finalmente se le quita la suma pobreza y aquella poca austeridad en el vivir y vestir prescrita por sus Constituciones confirmadas por Gregorio XV de f.m. y observadas hasta el presente día, se le quita aquel esplendor que solo hace que sea admirada y deseada hasta por los infieles, como demuestra la experiencia… y se quita a las pobres ciudades y tierras la posibilidad de gozar del Instituto, no teniendo modo de sustentar sus ministros, si quieren ingresos y comodidades. Así que, Em. Sr., teniendo V.E, por su mucha piedad, firme opinión de conservar este Instituto en favor de los pobres, no dé oído a dichas mitigaciones” (Mem. Roma: Eph. Cal. 1967, pp. 477 - 478).
(53) “y la observancia regular según nuestras Constituciones, la cual no solamente hace al hombre casto y santo, sino que lo hace también muy dócil para enseñar e instruir a los niños pobres, con los que tratan continuamente más con pureza de Ángeles que de hombres sobre la tierra. y si alguno no lo consigue o camina por el camino obscuro, es descubierto enseguida por esta claridad y blancura Angélica, que no soporta manchas de ninguna clase. y así santo fue el remedio dado en nuestras constituciones acerca de la mortificación” (Mem. a. 1644; RC 14, I4X)
“Cuán grande fuese su pureza de vida lo demuestra la íntima aplicación, que tenía y tuvo durante toda su vida a la buena educación de los jovencitos, insistiendo particularmente en la modestia y candor de costumbres, y en el reglamentar todas sus acciones para sugerirles sentimientos de integridad e inocencia de vida. En orden a lo cual, el día de Sto. Tomas de Aquino (si no equivoco el día) ordenaba a todos los muchachos, que él y sus Religiosos enseñaban, que se proveyeran de un pequeño cordón, con el cual después de haberles dado el dicho siervo de Dios la bendición, les hacía ceñirse los flancos a título de impetrar de su Divina Majestad por la intercesión de sto. Tomás el don de la castidad a imitación del mismo. De esto y del conjuntos de todas sus otras virtudes se puede argumentar con seguridad que él mantuvo siempre viva en el alma la inocencia bautismal” (D. Juan Félix Fedele; Summ. Magn. n. 58; RC 38, p. 275).
“Hace ya dos o tres meses que me sobrevino una duda, y me ha crecido hasta ahora en gran manera, y es que no se ingenie el enemigo para perturbar de nuestro Instituto de varias maneras, pero a mí sólo me incomoda el vicio pésimo, que por sí solo basta para destruir nuestro Instituto, pues a los demás defectos se les puede siempre encontrar reparación y remedio. Así si V. Rcia. no lo había declarado Caso reservado, declárelo, con la presente reservado a sí mismo, no obstante otra concesión hecha por mí en el pasado, si empero os fue hecha. y exhorte a todos no sólo a que se guarden ellos de semejante peste,sino también que procuren perseguirla con toda diligencia donde perciban alguna sospecha, de modo que se conserve el Instituto con toda pureza” (Ct. 942x).
“Y si es cosa preclara, mientras los religiosos permanecen en carne mortal, ejercitar la castidad a imitación de los Ángeles en el mirar, el andar, el hablar y la compostura de todo el cuerpo” (Const., P. II, Cap. 3).
(54) “por medio de las letras y del espíritu,
de las costumbres y de los buenos modales, de la luz de Dios y del mundo… por ocuparse juntamente de la salud de las almas y de los cuerpos… capaces de santificarse, y encumbrarse en el Cielo, además de elevar y ennoblecerse a sí mismos y sus patrias con los gobiernos y dignidades de la tierra” (Mem. Tonti, Eph. Cal. 1967, p. 473).
“Aplíquese en perfeccionarse lo más que pueda en las matemáticas, que se ve que son gratas al mundo” (Ct. 2358).
“Esperamos de semana en semana algún remedio para nuestro instituto de la mano paterna de Dios bendito, por algún medio humano conveniente” (Ct. 4531).
“En cuanto al proveimiento de las cosas temporales, me parece que el P. Provincial se muestra muy ajeno y aun inhábil, así V.R. procurará suplir en lo que será necesario, que todos tendríamos que hacer las diligencias necesarias para las cosas necesarias, que los medios humanos no están prohibidos, máxime a los pobres que viven de limosna como nosotros” (Ct. 819).
“… les dirá de mi parte que miren de no hacer en la Religión como hizo aquel siervo que tenía un talento y lo escondió, sino que quisiera que hiciese como el siervo que tenía dos talentos y ganó otros dos, y fue premiado haciéndole dueño de dos ciudades; dicho P. Antiogo tiene un talento de escribir, pero tendría dos, si se preparase para tener el talento del ábaco, y cuantos más talentos procura tener uno en ayuda del prójimo por amor de Dios, tanto es más semejante a Dios” (Ct. 4453).
(55) “Hay también otras mortificaciones
que por brevedad se dexan de scrivir (sic), pero todas con discreción según la capacidad de cada uno” (‘Sumario del Instituto’; RC 12, 113).
“… gozaba de una serenidad de ánimo singular, lejana de todo acto de obstinación, dócil y fácil con todos, que parecía hecho todo a todos, acomodándose a las cualidades y necesidades de todas las personas” (P. Fedele; Proc. 1671; RC 33, p. 214v).
“No lo tomaba demasiado bien que se hiciese semejante gasto, pero por la salud y tener buena agua se debe hacer aún mayor” (Ct. 241).
“V.R., cuando reprenda o mortifique a alguien, no lo haga mostrando cólera o pasión, lo que no produce buen efecto, sino con mansedumbre, demostrando que merecería mucho más” (Ct 1840).
(56) “Quien desee aspirar al fastigio de la perfecta caridad que se llama vínculo de la perfección, no puede encontrar nada más fácil, nada más conductivo, que observar fielmente la práctica de aquellas virtudes, que los religiosos, renunciando al siglo y deseando unirse a Dios, se esfuerzan en profesar, obligados bajo voto. Y así sucederá que por medio de la verdadera pobreza, castidad y obediencia, consagrados a Dios todos los bienes externos, así como los del cuerpo y del alma, correrán más rápidamente tras El” (Const. Narni; RC 11, 8, p. 8).
“El modo seguro de ser un buen religioso entre nosotros es no pensar en otra cosa que en la observancia de nuestras reglas y adelantar cada día en la perfección religiosa”, (Ct. 1747).
“Se sujetó a los votos acostumbrados y de la Regla, que los votos de suma pobreza, castidad y obediencia con el cuarto del Instituto y ejercicio de las Escuelas, fueron observados por él exactísimamente hasta la muerte” (P. Castelli, Sum. Magn., n. 47; RC 38, p. 224).
(57) “Yo exhorto a V. Rcia. a ser el primero
en ayudar al instituto visitando y ajustando en algo a ros escolares y procure que todos los sacerdotes también se humillen a esto por puro amor de Dios que obtendrán gran mérito ante Dios, más que si se hicieran disciplinas y sangre” (Cf. 4108).
“En cuanto a los que han abandonado nuestro hábito, estén seguros que han abandonado el camino que siendo humildes les llevaba fácilmente al paraíso, para tomar tontamente el camino ancho que conduce a la eterna condenación” (Ct. 4452).
“No habiendo Religión que haga el trabajo agotador que hace la nuestra… y ahí todas las otras Religiones viven mejor que la nuestra y ninguna hace la mitad del trabajo que hace la nuestra” (Ct. 1639).
“si nosotros ahondásemos en la pasión de Cristo bendito con paciencia e insistencia, nos parecería ligerísima toda mortificación y las iríamos procurando… y sería de mayor mérito para él y para cada uno el barrer las escuelas de los pequeñitos y enseñar el pater que el cantar las horas y estar en la celda cuando no quisiera y no estar cuando quisiera” (Ct 2646).
Cfr. también las notas 25 y 43.
(58) Calasanz habla del espíritu de oración
y de la oración misma, que desea sea practicada en todas sus formas (como continua elevación de la mente a Dios, meditación y oración vocal ya en privado ya comunitariamente).
Bajo este aspecto adquiere particular significado el título que puso en sus constituciones al capítulo que trataba de la oración: “De orationis studio”. Capítulo que constituye una preciosa síntesis de su pensamiento sobre la oración.
Con peculiar insistencia recomienda a sus religiosos el ‘espíritu de oración’, es decir la continua elevación del alma a Dios:
“En cuanto a la observancia del silencio, si no lo abrazan con afecto particular, serán siempre religiosos materiales y dispuestos a relajarse facilísimamente, así les advertirá bien de cuanto importe al religioso el no hablar con la lengua con los hombres para poder hablar con la mente con Dios, y a esto último no se puede llegar sin la mortificación de lo primero” (Ct. 557).
“Le exhorto cuanto sé y puedo a que por ningún acontecimiento por grave que sea pierda V.S. la paz interior, sino procure conservar siempre su corazón quieto y unido con Dios recurriendo a la oración cuando más perturbado esté, que suele entonces el Señor aquietar la tempestad del mar” (Ct. 826).
Véanse también los textos citados en las notas 30 y 31 y las tan repetidas exhortaciones de los Ritos Comunes (RC 14. 74x)
“En despertándose por la mañana se alzará, enseguida la mente a Dios y hecha la señal de la Santa Cruz… se adorará y darán gracias a la divina bondad por habernos conservado hasta ese momento y nos le ofreceremos, como inspirará el mismo Señor…” (p. 4).
“Luego al vestirse dirán la antífona y salmo 81 como de costumbre, es decir: Ant. Benedicta sit… Ps. 81. Quam dilecta… (pp. 4-5).
“Una vez vestido cada uno antes de salir de la celda podría hacer de nuevo un acto de adoración o de humildad arrodillado…” (p. 6).
“El resto del tiempo gástenlo fructuosamente en recitar el Oficio, sus devociones o cosas semejantes; o bien estudiando para las escuelas o para sí. Pero en estos ejercicios que hagan por la mañana o durante el día, no dejen nunca la memoria de la presencia de Dios y de elevar a menudo la mente al cielo…” (p. 12).
“Una vez empezados los ejercicios de la escuela cada Maestro recuerde vivamente que tiene sobre si el ojo purísimo del Dios vivo, y no quiera privarse de un premio tan excelso prometido por Cristo al que le sigue en el modo debido…” (p. 47).
En cuanto a la meditación, que juzga necesaria, la prefiere más bien llena de afectos que de razonamientos:
“se aplica el entendimiento a discurrir sobre la materia propuesta: pero resultará de mayor utilidad si procuran mover eficazmente la voluntad a abrazar en la práctica los afectos que son necesarios, dejando las especulaciones, que no son a propósito para la oración” (Ritos Comunes, l. c., p.9).
“toda pequeña cosa superflua o bien todo pequeño afecto a cosas superfluas obscurece el entendimiento y hace perder el saber hacer oración mental, y el religioso que no sabe hacer oración mental es como un cuerpo sin alma y poco a poco llega a dar mal olor de sí con desobedecer o tener en poca cuenta la transgresión en las cosas pequeñas y después en las grandes” (Ct. 664).
Finalmente en la mente de Calasanz la oración vocal, a la que exhorta continuamente, reviste principalmente un carácter Eucarístico y Mariano, apareciendo al mismo tiempo dotada de un profundo espíritu bíblico, litúrgico, eclesial y teológico. Baste citar aquí la Oración Continua, la Coronilla de 5 Salmos en honor del Nombre de María con sus antífonas para los diversos tiempos litúrgicos, la Corona de las XII Estrellas, el uso en las necesidades de exponer el Ssmo. Sacramento y recurrir a la B. Virgen, etc.:
“Han hecho bien en seguir el uso de los otros acerca del exponer el Ssmo. Sacramento, y deben procurar entre Uds. y con los alumnos aplacar la ira del Señor por tantos malos obstáculos y que nos defienda de enemigos tan poderosos…” (Ct. 2086).
“Haga rezar ahí a la Santísima Virgen a todos los alumnos y a todos los de casa, para que se encuentre remedio en esta necesidad tan urgente” (Ct. 1470).
(59) “Disposiciones que han de ser observadas
por los Operarios… Item que todos los Operarios que no son de misa, comulguen cada domingo en el Oratorio de casa y oigan cada día la misa… Item que cada Operario haga confesar por lo menos cada mes a sus alumnos enseñándoles a confesarse bien y haga comulgar a los grandes en el Oratorio y los instruya para comulgar con fruto mayor” (Documentum princeps, 1605; RC 12, 116).
“Recepción de los Sacramentos. Con la constante oración y la presencia de Dios conservada en lo posible en las ocupaciones cotidianas los religiosos se dispondrán más eficazmente para recibir pía y frecuentemente los Sacramentos… y tanto los Sacerdotes como los demás confiésense por lo menos dos veces a la semana con los sacerdotes para ello designados, no sea que los religiosos que han emprendido el camino de la perfección, por el desprecio de las culpas leves vayan a caer poco a poco en las graves” (Const. P. I, Cap. 7).
“Sacramentos. Y para que me perdonéis mis pecados, quiero confesarme cuanto antes. Y para recibir fuerzas para no pecar quiero alimentarme a menudo con el Sacramento de vuestro cuerpo y sangre” (Actos de virtud; García-Durán, p. 109).
“Haga además que se confiesen a menudo y también comulguen los grandes, porque los sacramentos suelen iluminar mucho el entendimiento y frecuentándolos con devoción suelen inflamar la voluntad a aborrecer el pecado y amar las obras de virtud, insista mucho en esto, que es el todo de nuestro instituto” (Ct. 471).
“El aviso de la comunión general de tan gran número de alumnos, que se hizo el día de la Ascensión, me ha sido de grandísimo consuelo, por ser este uno de los medios principales o mejor el medio más principal (sic) para obtener fruto copioso con nuestro instituto en los muchachos” (Ct 871).
(60) “Y en cuanto a la oración
podrá exponer el Santísimo… y será al mismo tiempo por las necesidades de la Santa Iglesia, la cual se encomienda a todos sus hijos en estas sus necesidades, y en particular a los más escogidos que son los religiosos; así V. Rcia. haga que todos los de esa Casa y el Noviciado se muestren agradecidos a la Santa Iglesia su madre” (Ct. 3039).
“Modo de recitar la Corona de las Doce Estrellas… Se termina dicha Corona con una Salve Regina por la santa Iglesia Católica, propagación de la fe, paz entre los Príncipes Cristianos, y extirpación de las herejías. Esta devoción hacia la Beatísima Virgen deseo sea abrazada, por todos nuestros escolares cada día, para que en premio de tan pequeña fatiga se hagan dignos de la protección de la misma Virgen en la vida y en la muerte. Amén” (Ct. 755b).
“Necesarísimo (sic)… para las necesidades de Santa Iglesia, a las que se socorre con la oración continua de los niños alternándose en el Oratorio” (Mem. Tonti; Eph. Cal. 1967, p. 473).
“Le digo que los adversarios
de nuestro Instituto con muchas razones políticas y aparentes persuaden a nuestros superiores de que nuestro Instituto es superfluo en la Iglesia de Dios. Lo que no han reconocido los Pontífices pasados, sino que lo han aprobado como universalmente útil y necesario a toda la república cristiana” (Ct. 4417).
“Si no se negó a quien ayuda a bien morir, por qué no se concederá mayormente a quien desde el principio ayuda a bien vivir, de donde depende el bien morir, y la paz y tranquilidad de los pueblos,… la propagación de la fe, la conversión y preservación de las herejías particularmente de los adolescentes, a quienes los herejes procuran infectar con sus falsas doctrinas desde el principio como seguros del resto, y finalmente la reforma de todo el Cristianismo…” (Mem Tonti: Eph. Cal. 1967, pp. 476-477).
(61) “Y habiendo llamado Dios bendito
a V. Paternidad muy Reverenda al frente de la Congregación de la Madre de Dios, que debe fundar en su Iglesia el Instituto nuevo de las escuelas pías en ella extremamente necesario, quisiera que a imitación de los otros antiguos padres fundadores de nuevos institutos tuviese un corazón ancho, los cuales en los principios con pocos hombres hicieron grandes cosas en su servicio confiando más en la ayuda celestial que en los consejos humanos. Pluguiese a su Divina Majestad conceder a V. Paternidad muy Reverenda tal espíritu y fuerza, que en pocos años llegue esta S. Congregación a ser la primera en la viña del Señor y en provecho espiritual” (Ct. 8).
“Procuremos nosotros servir al Señor en nuestra vocación y vayan las cosas del mundo como puedan, que todo redundará a mayor gloria de su Divina Majestad y mayor utilidad de la Santa Iglesia” (Ct. 65).
“Dios bendito le aumente la gracia de manera que si a los demás les faltará el ánimo acerca del Instituto, a Ud. Dios se lo aumente, y así pueda confirmar a los ánimos dudosos y esté fuerte aunque sepa que se quedará en esa Casa con poquísimos sujetos” (Ct. 4486).
(62) “La S. Congregación del S. Oficio
con autoridad de Nuestro Señor le ha dado facultad al P. Mario de componer como Provincial electo por la dicha S. Congregación la familia de aquella Casa de Florencia a su voluntad y elección, así que no sólo es voluntad mía, sino que también debe tenerla V.Rcia. como voluntad de Dios y obedecer a las órdenes dadas por la S. Congregación y por consiguiente por Nuestro Señor, y así debemos todos obedecer prontamente, que tengo por seguro seguirá un gran provecho no sólo de la Casa, sino también de la Religión” (Ct. 3835).
“Cuando el P. General oyó la resolución del Breve se retiró a su cuarto a dar gracias a Dios por lo que había hecho el Sumo Pontífice y llorando la destrucción de la Religión se iba consolando con la conformidad a la voluntad divina, y nunca más dijo cosa alguna de justificarse, sino que se dio más a la oración, rogando a Dios que iluminara a todos” (Caputi, Not. Hist., t. I, I. I, f. 75 v., n. 248).
“Una vez vino una persona de calidad a condolerse con él de la caída de la Religión por un Breve dado por el Papa, después de haberle oído le respondió estas palabras textuales ‘Dominus dedit, Dominus abstuüt, sit nomen Domini benedicturn’ (El Señor me lo dió, el Señor me lo quitó, sea bendito el nombre del Señor)” (Summ. Magn. n. 54, par.27 - RC 38, P. 246).
(63) “Acto a la Santísima Trinidad:
Señor Dios Omnipotente, suma y eterna Providencia, Dios benignísimo y amabilísimo, os ruego y suplico con todo el corazón y el afecto que me es posible, que os dignéis exaltar vuestra Santa Iglesia Católica; conservar al Sumo Pontífice vuestro Vicario en la Tierra, y asistirlo continuamente, para que haga siempre vuestra santa voluntad; unir en paz y verdadera concordia a todos los Príncipes Cristianos; extirpar todas las herejías y errores; iluminar con el conocimiento de la verdadera Fe a todos los Paganos e Infieles; y finalmente que os dignéis impartir sobre todas las creaturas en este Mundo los rayos de vuestra Beneficiencia…” (Tria Pia Exercitia…, p. 19).
“Después de la bendición (de la mesa) todos se pondrán de rodillas recitando devotamente una Ave María para invocar la ayuda de la santísima Virgen a los que combaten contra los herejes e infieles de toda clase” (Ritos Comunes; RC 14, 74x, p. 18).
“Y tengo cartas que llegaron a Nicolspurgh en Moravia, donde tienen tres conventos muy observantes y con mucha concurrencia de hijos de herejes, los cuales se convierten con gran facilidad a nuestra santa fe y, lo que más importa, con consentimiento de sus Padres, viendo que nosotros no pretendemos más que la comida y el vestido, y les dicen, si Dios te llama por ese camino, ve por donde te llama” (Ct. 2902).
“Aquí rezaremos al Señor que tenga compasión de los Católicos y buenos Cristianos, que se encuentran ahí” (Cr. 4564).
“Se ha recibido la Relación de la Conversión de un Hereje predicador del Ejército Sueco… pluguiese al Señor que se conviertan otros herejes, y nosotros aquí ayudaremos con las Oraciones” (Cf. 4556).
(64) “Hoy sobre todo necesita la Iglesia nuestra fidelidad.
Y no basta una fidelidad que sea sólo externa o que se base en cierta costumbre; sino que es necesaria una fidelidad fuerte, intrépida, que tenga profundas raíces en vuestras almas y entrañe un firme rendimiento al magisterio eclesiástico, una sincera reverencia hacia la Sede Apostólica y una pronta alacridad - Alegría y presteza del ánimo para hacer algo (DRAE) - en la ejecución de las normas del Concilio Ecuménico. En esto siempre os sirva de fúlgido ejemplo aquella fidelidad, que vuestro Fundador profesó durante toda su vida y os dejó como en herencia sagrada. El cual - recordémoslo - ya moribundo envió dos de sus religiosos a la Basílica de S. Pedro, para que en su nombre cumplieran el supremo deber de fe y obediencia al Sumo Pontífice y a la Santa Sede” (Pablo VI, 26.8.1967; Eph. Cal. 1967, p.360).
Crónica - Efemérides - Mar 5, 2010 12:03 - 0 Comments
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