Personal, Reflexión - Written by Archivo Calasanz on Jueves, Agosto 26, 2010 17:33 - 0 Comments

CALASANZ EN LOS OCHENTA NICARAGÜENSES

Manolo, escolapio
VIII.2010

El tejedor al tejer un tapiz entreteje hilos de distinto color. Lo mismo el que quiera construir historia, historias o historietas tiene que entretejer hilos no solo de distinto color sino de distintas consistencias y materiales. Así tengo que hacer si quiero tejer el tapiz de ‘Calasanz en los 80 nicaragüenses’

El primer hilo es un cuento que, a lo mejor, no es cuento; se podría titular: ‘El Misterio de los tres curiosos’.

Es que se eran tres curiosos: ‘X’, ‘Y’, ‘V’ que vivían en un su pequeño universo de tan solo un grado de libertad. Los imaginamos montados sobre una recta en la que pueden moverse de un lado para otro; nunca pueden salirse de ella. Entre los tres no hay más contacto que un sistema de internet que trasmite la información mediante paquetes de luz.

Ocurre que estos tres curiosos están intrigados por un extraño segmento, S, que ha aparecido en su respectivo universo.

Ocurre que su experiencia de muchos años les muestra la existencia de un único universo y de unos únicos fenómenos que ocurren en él. Cada uno piensa que el segmento aparecido es único y el mismo para los tres. No tienen medios, ni siquiera esquemas mentales, para poder sospechar la existencia de otros universos con sus respectivos fenómenos.

Ocurre que, curiosos, investigan. Lo miden con el único instrumento que poseen: las manos; miden a palmos. El X lo mide y obtiene una medida Lx1. V hace lo mismo y obtiene la medida, Lv1. Por internet se comunican el resultado obtenido y comprueban con satisfacción que sus resultados, de acuerdo con sus axiomas, coinciden.

Ocurre, por lo contrario, que el observador Y no ve ningún segmento. ¿Dónde estará eso, piensa, que dicen que han medido? ¡No veo nada! Mal piensa: ¿Me estarán tomando el pelo?

Ocurre que de pronto Y sí ve al segmento; lo mide, obtiene un valor de Ly2 y comunica el resultado obtenido a los otros dos. Pero resulta que para X la longitud ha variado, siendo ahora de Lx2 y en cambio Lv2 = Lv1. Para V la longitud no ha cambiado.

Ocurre, también de pronto, otra variación: desaparece S para X, su medida Lx3 no existe, ha desaparecido. En cambio Ly3 = Lv3, conservándose Lv3 = Lv2 = Lv1.

Ocurre un nuevo cambio. Lx4 = Ly4 < Lv4 = Lv3 = Lv2 = Lv1

X, Y, V se encuentran ante un problema de difícil solución; encerrados en su universo de un solo grado de libertad no pueden entender cómo es que midiendo lo mismo obtengan medidas tan distintas y tan variables. No teniendo ninguna posibilidad de contrastar las distintas informaciones, encerrados en su universo, cada uno piensa si le estarán tomando el pelo, si no estará siendo engañado; ¡hay tantos oscuros intereses! Pronto llegan a las puertas de la sospecha, de la desconfianza. De todas formas no importa mucho: cada uno está en su mundo.

Pero ¿no habrá una forma de ver el universo, una teoría que unifique las distintas visiones X, Y, V.? ¿No habrá como una teoría unificada que supere tanta distorsión?

A uno de los tres se le ocurre pensar -al pronto- que así como él es honesto y ha comunicando con exactitud las medidas obtenidas, ¿por qué no pensar que los otros dos también lo son y han comunicado con la misma objetividad sus datos? Al rechazar toda sospecha de mala voluntad, con la apertura de mente que esta nueva actitud engendra, vuelve sobre los datos.

Al revisar los datos sin prejuicios se da cuenta que Lv permanece constante en el conjunto de las medidas; la llama ‘invariante’ por no variar, mientras que Lx, Ly. sí lo hacen.

Observa que Lx y Ly varían uniforme y simétricamente entre un máximo, que coincide con el valor constante de Lv y una desaparición –el mínimo-, que para conservar la simbología numérica que está usando lo llama estado cero y lo representa ‘0’.

Observa que hay un momento en el que Lx = Ly que actúa como el centro de simetría en que Lx y Ly toman cada una los valores que la otra ha venido llevando.

Con este análisis empieza a diseñar una teoría que unifique todos los datos obtenidos. Piensa que mientras permanezca en un universo de un solo grado de libertad el problema es insoluble. Si el problema es el universo de una sola dimensión, la solución puede que esté en diseñar un universo de dos dimensiones, dos grados de libertad, en el cual existan tres segmentos distintos, uno por observador, con lo que se resolverá el problema de las tres medidas distintas.

Como Lx y Ly evolucionan simétricamente, piensa que alguna relación existirá entre ambas. Hay dos momentos, los máximos de Lx, Ly que coinciden con Lv, por lo que piensa que Lv está señalando una condición de contorno del proceso. Tomando, además, en cuenta su invariancia la piensa como ‘base’ de donde surgen los valores de Lx, Ly.

Hay que encontrar la relación entre Lv, Lx, Ly.

Toma como hipótesis de partida que si él está en un universo de una sola dimensión, los otros dos también lo están y no hay formar de priorizar uno respecto los otros dos.

¿Cómo organizar estos tres universos unidimensionales para que se genere uno de dos dimensiones en el que las medidas de los tres segmentos respondan a los datos obtenidos?

Si representa los universos unidireccionales como una recta, el de dos direcciones necesariamente estará representado por un plano que, buscando la máxima sencillez, estará definido por las rectas que representan a los universos X, Y las que por ser independientes deben ser ortogonales entre sí, es decir, forman un ángulo de 90º, es decir que solo tienen en común su no existencia, el punto ‘0’.

El segmento S ‘existirá’ en el plano y será visto por X como una Lx y por Y como Ly. Que serán mutuamente disyuntivas, pues su punto de unión está en el universo de dos dimensiones, no en los de una. Para éstos serán mutuamente distintas

Gráficamente lo representa así:

Una vez que el tejedor ha colocado el primer hilo en la navecilla que lo llevará de un lado para el otro por el trama para crear el tapiz. Tiene que buscar el próximo hilo.

Al pensar sobre cualquier aspecto de ‘los ochenta nicaragüense’ lo primero con que se tropieza el tejedor es con la contradicción sandinista – antisandinista -así, en pareja-, que le obliga a preguntarse ¿qué hacer?.

El tejedor debe decidir:

Hacer como que no existe; con lo cual el tapiz será todo lo bello que el tejedor habrá sido capaz, pero seguro que no será ‘Calasanz en los ochenta nicaragüenses’, será otra cosa. Los ochenta y más nicaragüenses no se pueden entender dejando de lado el factor ‘sandinista’ ‘antisandinista’.

O aceptar la contradicción. El tejedor siente la obligación de aceptarla si de verdad quiere que el tapiz tenga un mínimo de parecido con ‘los ochenta nicaragüenses’.

Una vez decidido lo anterior el tejedor debe responder a ¿desde qué perspectiva?

Puede que desde el conflicto que pareciera lleva implícito toda contradicción. El tejedor piensa que al aceptar el elemento ‘sandinista’ desde el conflicto no avanza mucho respecto a lo opción anterior. Continúan los subproductos de todo conflicto: las miradas de soslayo, llenas de sospecha, crítica y rechazo. Como hay grandeza de ánimo, ni se piensa ni se habla de ello, se cubre con el velo de la piedad por parte de unos y otros. De nuevo no hay tapiz que tejer, no hay historia que se puede construir.

Pero la contradicción no sólo se puede asumir desde el conflicto sino también desde su superación ya sea en su síntesis –difícil de momento-, o desde un cambio de perspectiva. El tejedor ve factible una perspectiva adecuada. Fiado en esta posibilidad empieza el tejedor a tejer. Este es el segundo hilo.

El tercer hilo para entramar es el dato de los ‘dos caminos de Calasanz’ en los ochenta nicaragüenses. No se puede pensar a Calasanz, ni hablar de él, ni de sus hechos, en la Nicaragua de los ochenta, sin hacer referencia a los dos caminos – León y Managua - que ya desde el principio de los 80 tomó Calasanz. Dos caminos que están constantemente presentes durante toda la década. Dos caminos que marcan tanto la vida de Calasanz en los 80 que prácticamente su historia se reduce a estos dos caminos que engarzan al resto del anecdotario.

Los dos caminos se pueden entender desde las categorías ‘sandinista’, ‘antisandinista’, y necesariamente desde el conflicto al que esas etiquetas casi obligan a pensar. Pensamiento, primero injusto con las personas por las imágenes implícitas, normalmente negativas, que conlleva; segundo, por ser infecundo, por lo mismo, y más aun, tan disolvente que puede poner en peligro el camino de Calasanz.

Si el tejedor pensara este pensamiento estas hojillas no existirían, o existirían en blanco aunque recubierto de puras anécdotas.

Otra forma de pensar la contradicción es desde su superación en su síntesis. Si no es aún posible, desde un cambio de perspectiva: pensar que en los 80 en Nicaragua hubo un – no dos - único camino Calasanz con dos proyecciones, una en León y otra en Managua.

De esto se trata: dos proyecciones en dos realidades distintas del único camino Calasanz.

León y Managua son Nicaragua pero lo son de forma diferente por lo que las respectivas proyecciones son también necesariamente distintas.

León, ciudad de nuevos ricos y familias de abolengo, pero, básicamente, de campesinos sin tierra, braceros y temporeros, marginales e inexistentes para la mentalidad elitista, heredera de la colonia para la que sólo existe el ‘todo León’ que son éste y aquel y no todo León de mayoría campesina que lo es sólo por vivir en el campo en su transición a la ciudad.

La conciencia escolapia ha estado desde el principio marcada por esta visión del campesinado y desde el principio la aspiración por la educación popular fue parte del camino de Calasanz en León, que poco a poco se fue concretando – Por citar algo concreto: Pabellón norte, Parroquia de Sutiava, la Ermita Dolores, el Instituto Técnico Agrícola Lacayo Terán, Pastoral Campesina, Integración del pabellón norte en un solo colegio -. El Calasanz, León ya estaba especialmente señalado para desarrollar la educación popular desde mucho antes que existiera el gobierno sandinista.

Estando Calasanz, León desarrollando la vocación de educación popular de la Escuela Pía se encontró y coincidió con uno de los aspectos positivos de la política sandinista: Su preocupación por la educación popular. El ambiente creado por el desarrollo de esta política le permitió desarrollar al máximo su vocación y, quizá, más allá de cualquier máximo: El colegio educando en tres turnos, todos los pabellones, todas las aulas para la educación popular aunque manteniendo el principio escolapio de puertas abiertas a todo niño / joven.

Todo esto sin abandonar la pastoral campesina y de los barrios de la ciudad.

Ni qué decir el alto nivel que alcanzó el Instituto de Técnicos Agrícolas MILT – Manuel Ignacio Lacayo Terán – tan importante para el desarrollo de León en todos los aspectos de su vida. Centrado en el desarrollo humano y técnico del campesinado tantos frutos consigue y tal es su prestigio que centraliza importantes ayudas internacionales para el desarrollo del campesinado.

Una década de trabajo duro para Calasanz, León por la educación y pastoral popular.

Hay que decir que Calasanz encontró en la política educativa del gobierno sandinista un ambiente muy abonado para desarrollar su misión. Sirva esto como punto de honor para el sandinismo.

Managua, capital de Nicaragua, siente que es el centro y ‘toda Nicaragua’. Es la ciudad del poder. Del poder político, industrial -pequeñas empresas, alguna que podría ser grande-, y comercial; es una ciudad con instinto de poder, que tiñe todas las relaciones.

También, como reflejo de lo anterior, de funcionarios, de empleados públicos y privados, de mínimos empresarios, en definitiva de clase media, de la cual, la media / baja es el ámbito de educación Calasanz. Nunca ha habido entre sus alumnos hijos de los altos funcionarios del gobierno, ni en el de Somoza, ni en el sandinista. Aunque siempre hay alguno. Escogen otros colegios. Tampoco de los más ricos. Aunque siempre hay algunos pero no tantos como para cambiar el panorama general.

Junto con lo anterior Calasanz también educa en el Nocturno –al principio escuela de pobres-, en la parroquia ‘Ntra. Señora de América’ que nació con gentes terremoteada, y creció a la sombra de Calasanz.

La clase media que asiste al Calasanz es la más golpeada por el sandinismo y con ella el colegio. Es la primera que resiente el control político y civil, el control económico. La primera en verse desplazada por los antiguos guerrilleros y neosandinistas que la van desplazando y ocupando su lugar. Es el primer grupo humano que siente que le falta el aire, el primer grupo que empieza a emigrar. Pronto el alumnado del colegio empieza a descender, pronto empiezan a verse las aulas vacías. Económicamente el Colegio pronto se hace inviable.

El nocturno, en cambió, por su tipo de alumnado se fortaleció al coincidir éste con la política educativa sandinista. La Parroquia siguió su camino cada día fortaleciéndose día a día.

A todo lo anterior hay que añadir los problemas de los militares. Al parecer, por algunas cuestiones de técnica militar, el Colegio era considerado como un punto vital para la defensa de Managua por el sur por lo que el peligro de expropiación del colegio era palpablemente grande.

Por lo uno y por lo otro la situación del colegio se hace insostenible. Se plantea la pregunta: ¿Qué hacer?

Se decide seguir con las tres obras: diurno, nocturno y parroquia. Calasanz se queda en Managua. Refundado y reenraizado, Calasanz con uñas y dientes se agarra al terreno, y durante una década de trabajo duro continua educando a los que quedan del diurno, a los cada día más alumnos del nocturno y sirviendo a una parroquia cada vez más grande.

Calasanz en Managua se topa con la cara dura de la política del gobierno sandinista.

Ya va saliendo muy largo, espero que no aburrido. Término aquí. Pienso que se ha planteado lo que para mí es lo más importante en Calasanz de los 80 nicaragüense: los aparentes dos caminos. Aun faltan datos importantes: La Cruzada Nacional de Alfabetización; la primera visita del papa Juan Pablo II a Nicaragua. La guerra de baja intensidad y todas sus consecuencias: nación militarizada, el Servicio militar obligatorio con sus secuelas de muertes, de persecución a los jóvenes, con la salida masiva de estos de Nicaragua; la destrucción de la economía, la hiper – hiper inflación, ‘La compactación’, el ‘Córdoba oro’

Será para más adelante.

Manolo, escolapio
CALASANZ EN LOS OCHENTA NICARAGÜENSES

El tejedor al tejer un tapiz entreteje hilos de distinto color. Lo mismo el que quiera construir historia, historias o historietas tiene que entretejer hilos no solo de distinto color sino de distintas consistencias y materiales. Así tengo que hacer si quiero tejer el tapiz de ‘Calasanz en los 80 nicaragüenses’

El primer hilo es un cuento que, a lo mejor, no es cuento; se podría titular: ‘El Misterio de los tres curiosos’.

Es que se eran tres curiosos: ‘X’, ‘Y’, ‘V’ que vivían en un su pequeño universo de tan solo un grado de libertad. Los imaginamos montados sobre una recta en la que pueden moverse de un lado para otro; nunca pueden salirse de ella. Entre los tres no hay más contacto que un sistema de internet que trasmite la información mediante paquetes de luz.

Ocurre que estos tres curiosos están intrigados por un extraño segmento, S, que ha aparecido en su respectivo universo.

Ocurre que su experiencia de muchos años les muestra la existencia de un único universo y de unos únicos fenómenos que ocurren en él. Cada uno piensa que el segmento aparecido es único y el mismo para los tres. No tienen medios, ni siquiera esquemas mentales, para poder sospechar la existencia de otros universos con sus respectivos fenómenos.

Ocurre que, curiosos, investigan. Lo miden con el único instrumento que poseen: las manos; miden a palmos. El X lo mide y obtiene una medida Lx1. V hace lo mismo y obtiene la medida, Lv1. Por internet se comunican el resultado obtenido y comprueban con satisfacción que sus resultados, de acuerdo con sus axiomas, coinciden.

Ocurre, por lo contrario, que el observador Y no ve ningún segmento. ¿Dónde estará eso, piensa, que dicen que han medido? ¡No veo nada! Mal piensa: ¿Me estarán tomando el pelo?

Ocurre que de pronto Y sí ve al segmento; lo mide, obtiene un valor de Ly2 y comunica el resultado obtenido a los otros dos. Pero resulta que para X la longitud ha variado, siendo ahora de Lx2 y en cambio Lv2 = Lv1. Para V la longitud no ha cambiado.

Ocurre, también de pronto, otra variación: desaparece S para X, su medida Lx3 no existe, ha desaparecido. En cambio Ly3 = Lv3, conservándose Lv3 = Lv2 = Lv1.

Ocurre un nuevo cambio. Lx4 = Ly4 < Lv4 = Lv3 = Lv2 = Lv1

X, Y, V se encuentran ante un problema de difícil solución; encerrados en su universo de un solo grado de libertad no pueden entender cómo es que midiendo lo mismo obtengan medidas tan distintas y tan variables. No teniendo ninguna posibilidad de contrastar las distintas informaciones, encerrados en su universo, cada uno piensa si le estarán tomando el pelo, si no estará siendo engañado; ¡hay tantos oscuros intereses! Pronto llegan a las puertas de la sospecha, de la desconfianza. De todas formas no importa mucho: cada uno está en su mundo.

Pero ¿no habrá una forma de ver el universo, una teoría que unifique las distintas visiones X, Y, V.? ¿No habrá como una teoría unificada que supere tanta distorsión?

A uno de los tres se le ocurre pensar -al pronto- que así como él es honesto y ha comunicando con exactitud las medidas obtenidas, ¿por qué no pensar que los otros dos también lo son y han comunicado con la misma objetividad sus datos? Al rechazar toda sospecha de mala voluntad, con la apertura de mente que esta nueva actitud engendra, vuelve sobre los datos.

Al revisar los datos sin prejuicios se da cuenta que Lv permanece constante en el conjunto de las medidas; la llama ‘invariante’ por no variar, mientras que Lx, Ly. sí lo hacen.

Observa que Lx y Ly varían uniforme y simétricamente entre un máximo, que coincide con el valor constante de Lv y una desaparición –el mínimo-, que para conservar la simbología numérica que está usando lo llama estado cero y lo representa ‘0’.

Observa que hay un momento en el que Lx = Ly que actúa como el centro de simetría en que Lx y Ly toman cada una los valores que la otra ha venido llevando.

Con este análisis empieza a diseñar una teoría que unifique todos los datos obtenidos. Piensa que mientras permanezca en un universo de un solo grado de libertad el problema es insoluble. Si el problema es el universo de una sola dimensión, la solución puede que esté en diseñar un universo de dos dimensiones, dos grados de libertad, en el cual existan tres segmentos distintos, uno por observador, con lo que se resolverá el problema de las tres medidas distintas.

Como Lx y Ly evolucionan simétricamente, piensa que alguna relación existirá entre ambas. Hay dos momentos, los máximos de Lx, Ly que coinciden con Lv, por lo que piensa que Lv está señalando una condición de contorno del proceso. Tomando, además, en cuenta su invariancia la piensa como ‘base’ de donde surgen los valores de Lx, Ly.

Hay que encontrar la relación entre Lv, Lx, Ly.

Toma como hipótesis de partida que si él está en un universo de una sola dimensión, los otros dos también lo están y no hay formar de priorizar uno respecto los otros dos.

¿Cómo organizar estos tres universos unidimensionales para que se genere uno de dos dimensiones en el que las medidas de los tres segmentos respondan a los datos obtenidos?

Si representa los universos unidireccionales como una recta, el de dos direcciones necesariamente estará representado por un plano que, buscando la máxima sencillez, estará definido por las rectas que representan a los universos X, Y las que por ser independientes deben ser ortogonales entre sí, es decir, forman un ángulo de 90º, es decir que solo tienen en común su no existencia, el punto ‘0’.

El segmento S ‘existirá’ en el plano y será visto por X como una Lx y por Y como Ly. Que serán mutuamente disyuntivas, pues su punto de unión está en el universo de dos dimensiones, no en los de una. Para éstos serán mutuamente distintas

Gráficamente lo representa así:

Una vez que el tejedor ha colocado el primer hilo en la navecilla que lo llevará de un lado para el otro por el trama para crear el tapiz. Tiene que buscar el próximo hilo.

Al pensar sobre cualquier aspecto de ‘los ochenta nicaragüense’ lo primero con que se tropieza el tejedor es con la contradicción sandinista – antisandinista -así, en pareja-, que le obliga a preguntarse ¿qué hacer?.

El tejedor debe decidir:

Hacer como que no existe; con lo cual el tapiz será todo lo bello que el tejedor habrá sido capaz, pero seguro que no será ‘Calasanz en los ochenta nicaragüenses’, será otra cosa. Los ochenta y más nicaragüenses no se pueden entender dejando de lado el factor ‘sandinista’ ‘antisandinista’.

O aceptar la contradicción. El tejedor siente la obligación de aceptarla si de verdad quiere que el tapiz tenga un mínimo de parecido con ‘los ochenta nicaragüenses’.

Una vez decidido lo anterior el tejedor debe responder a ¿desde qué perspectiva?

Puede que desde el conflicto que pareciera lleva implícito toda contradicción. El tejedor piensa que al aceptar el elemento ‘sandinista’ desde el conflicto no avanza mucho respecto a lo opción anterior. Continúan los subproductos de todo conflicto: las miradas de soslayo, llenas de sospecha, crítica y rechazo. Como hay grandeza de ánimo, ni se piensa ni se habla de ello, se cubre con el velo de la piedad por parte de unos y otros. De nuevo no hay tapiz que tejer, no hay historia que se puede construir.

Pero la contradicción no sólo se puede asumir desde el conflicto sino también desde su superación ya sea en su síntesis –difícil de momento-, o desde un cambio de perspectiva. El tejedor ve factible una perspectiva adecuada. Fiado en esta posibilidad empieza el tejedor a tejer. Este es el segundo hilo.

El tercer hilo para entramar es el dato de los ‘dos caminos de Calasanz’ en los ochenta nicaragüenses. No se puede pensar a Calasanz, ni hablar de él, ni de sus hechos, en la Nicaragua de los ochenta, sin hacer referencia a los dos caminos – León y Managua - que ya desde el principio de los 80 tomó Calasanz. Dos caminos que están constantemente presentes durante toda la década. Dos caminos que marcan tanto la vida de Calasanz en los 80 que prácticamente su historia se reduce a estos dos caminos que engarzan al resto del anecdotario.

Los dos caminos se pueden entender desde las categorías ‘sandinista’, ‘antisandinista’, y necesariamente desde el conflicto al que esas etiquetas casi obligan a pensar. Pensamiento, primero injusto con las personas por las imágenes implícitas, normalmente negativas, que conlleva; segundo, por ser infecundo, por lo mismo, y más aun, tan disolvente que puede poner en peligro el camino de Calasanz.

Si el tejedor pensara este pensamiento estas hojillas no existirían, o existirían en blanco aunque recubierto de puras anécdotas.

Otra forma de pensar la contradicción es desde su superación en su síntesis. Si no es aún posible, desde un cambio de perspectiva: pensar que en los 80 en Nicaragua hubo un – no dos - único camino Calasanz con dos proyecciones, una en León y otra en Managua.

De esto se trata: dos proyecciones en dos realidades distintas del único camino Calasanz.

León y Managua son Nicaragua pero lo son de forma diferente por lo que las respectivas proyecciones son también necesariamente distintas.

León, ciudad de nuevos ricos y familias de abolengo, pero, básicamente, de campesinos sin tierra, braceros y temporeros, marginales e inexistentes para la mentalidad elitista, heredera de la colonia para la que sólo existe el ‘todo León’ que son éste y aquel y no todo León de mayoría campesina que lo es sólo por vivir en el campo en su transición a la ciudad.

La conciencia escolapia ha estado desde el principio marcada por esta visión del campesinado y desde el principio la aspiración por la educación popular fue parte del camino de Calasanz en León, que poco a poco se fue concretando – Por citar algo concreto: Pabellón norte, Parroquia de Sutiava, la Ermita Dolores, el Instituto Técnico Agrícola Lacayo Terán, Pastoral Campesina, Integración del pabellón norte en un solo colegio -. El Calasanz, León ya estaba especialmente señalado para desarrollar la educación popular desde mucho antes que existiera el gobierno sandinista.

Estando Calasanz, León desarrollando la vocación de educación popular de la Escuela Pía se encontró y coincidió con uno de los aspectos positivos de la política sandinista: Su preocupación por la educación popular. El ambiente creado por el desarrollo de esta política le permitió desarrollar al máximo su vocación y, quizá, más allá de cualquier máximo: El colegio educando en tres turnos, todos los pabellones, todas las aulas para la educación popular aunque manteniendo el principio escolapio de puertas abiertas a todo niño / joven.

Todo esto sin abandonar la pastoral campesina y de los barrios de la ciudad.

Ni qué decir el alto nivel que alcanzó el Instituto de Técnicos Agrícolas MILT – Manuel Ignacio Lacayo Terán – tan importante para el desarrollo de León en todos los aspectos de su vida. Centrado en el desarrollo humano y técnico del campesinado tantos frutos consigue y tal es su prestigio que centraliza importantes ayudas internacionales para el desarrollo del campesinado.

Una década de trabajo duro para Calasanz, León por la educación y pastoral popular.

Hay que decir que Calasanz encontró en la política educativa del gobierno sandinista un ambiente muy abonado para desarrollar su misión. Sirva esto como punto de honor para el sandinismo.

Managua, capital de Nicaragua, siente que es el centro y ‘toda Nicaragua’. Es la ciudad del poder. Del poder político, industrial -pequeñas empresas, alguna que podría ser grande-, y comercial; es una ciudad con instinto de poder, que tiñe todas las relaciones.

También, como reflejo de lo anterior, de funcionarios, de empleados públicos y privados, de mínimos empresarios, en definitiva de clase media, de la cual, la media / baja es el ámbito de educación Calasanz. Nunca ha habido entre sus alumnos hijos de los altos funcionarios del gobierno, ni en el de Somoza, ni en el sandinista. Aunque siempre hay alguno. Escogen otros colegios. Tampoco de los más ricos. Aunque siempre hay algunos pero no tantos como para cambiar el panorama general.

Junto con lo anterior Calasanz también educa en el Nocturno –al principio escuela de pobres-, en la parroquia ‘Ntra. Señora de América’ que nació con gentes terremoteada, y creció a la sombra de Calasanz.

La clase media que asiste al Calasanz es la más golpeada por el sandinismo y con ella el colegio. Es la primera que resiente el control político y civil, el control económico. La primera en verse desplazada por los antiguos guerrilleros y neosandinistas que la van desplazando y ocupando su lugar. Es el primer grupo humano que siente que le falta el aire, el primer grupo que empieza a emigrar. Pronto el alumnado del colegio empieza a descender, pronto empiezan a verse las aulas vacías. Económicamente el Colegio pronto se hace inviable.

El nocturno, en cambió, por su tipo de alumnado se fortaleció al coincidir éste con la política educativa sandinista. La Parroquia siguió su camino cada día fortaleciéndose día a día.

A todo lo anterior hay que añadir los problemas de los militares. Al parecer, por algunas cuestiones de técnica militar, el Colegio era considerado como un punto vital para la defensa de Managua por el sur por lo que el peligro de expropiación del colegio era palpablemente grande.

Por lo uno y por lo otro la situación del colegio se hace insostenible. Se plantea la pregunta: ¿Qué hacer?

Se decide seguir con las tres obras: diurno, nocturno y parroquia. Calasanz se queda en Managua. Refundado y reenraizado, Calasanz con uñas y dientes se agarra al terreno, y durante una década de trabajo duro continua educando a los que quedan del diurno, a los cada día más alumnos del nocturno y sirviendo a una parroquia cada vez más grande.

Calasanz en Managua se topa con la cara dura de la política del gobierno sandinista.

Ya va saliendo muy largo, espero que no aburrido. Término aquí. Pienso que se ha planteado lo que para mí es lo más importante en Calasanz de los 80 nicaragüense: los aparentes dos caminos. Aun faltan datos importantes: La Cruzada Nacional de Alfabetización; la primera visita del papa Juan Pablo II a Nicaragua. La guerra de baja intensidad y todas sus consecuencias: nación militarizada, el Servicio militar obligatorio con sus secuelas de muertes, de persecución a los jóvenes, con la salida masiva de estos de Nicaragua; la destrucción de la economía, la hiper – hiper inflación, ‘La compactación’, el ‘Córdoba oro’

Será para más adelante.

Manolo, escolapio



Leave a Reply

Comment

Índice Documental Mensual

MISIONES CALASANCIAS, Revistas - Nov 24, 2011 11:08 - 0 Comments

MISIONES CALASANCIAS

More In Noticias


MISIONES CALASANCIAS, Revistas - Nov 24, 2011 11:08 - 0 Comments

MISIONES CALASANCIAS

More In Noticias


MISIONES CALASANCIAS, Revistas - Nov 24, 2011 11:08 - 0 Comments

MISIONES CALASANCIAS

More In Noticias