Reflexión - Written by Archivo Calasanz on Viernes, Septiembre 3, 2010 10:25 - 0 Comments
De naciones y estados
DE NACIONES Y ESTADOS
30 de agosto de 2010
Julio terminó y comenzó agosto con Catalunya a flor de piel, o al menos a flor de labios; con los dos presidentes en andanzas, -bienandanzas o malandanzas, a según-, por territorios legislativos. A mitades de agosto el primer fruto de esas andanzas -bienandanzas o malandanzas, a según-, aparece la noticia que el Consejo General de la Función Judicial trasladará –por ley- algunas de sus responsabilidades a Catalunya.
Y es que ocurrió que el Tribunal Constitucional al fin dictó sentencia. Después de casi tres años o más de tener el nuevo estatut autonómico catalán para su estudio; después de borradores de posibles sentencias unos que van, otros que vienen, sin aprobar ninguno; después de verse casi obligado a darla, por fin falla y señala algunos puntos de inconstitucionalidad en el nuevo estatut.
El Tribunal se ha mostrado bastante rejego en decidirse, quizá con mucha razón. Su tardado fallo, nacido ya anacrónico, pues el estatut está aprobado por referéndum en Catalunya, aprobado por las Corts Catalanes, por las Cortes Españolas. Lleva como tres años de rodaje sin mayor problema en la práctica; este fallo, pues, genera interrogantes. Solo por la denuncia de un partido el tribunal lo examina. Si nadie lo hubiera denunciado, constitucional o no, el nuevo Estatut estaría funcionando sin ningún problema. Pero ¿puede ser anticonstitucional un acto aprobado por les corts, por las cortes, por referéndum, por su uso pacífico día a día durante tres o más años? Esto, que es el ejercicio de la soberanía por parte del soberano ¿puede ser declarado inconstitucional por un fallo anacrónico de un tribunal creado por el soberano, igual que la constitución y, por tanto, subordinados a él? Es cierto que en el mundo de las leyes las formalidades son importantes, ordinariamente son las que dan validez; pero referéndum, mayoría en Corts, en Cortes y en su uso ¿no es formalidad suficiente?
Entre los problemas que ha señalado el Tribunal, el que mayormente ha sido comentado es el problema de la nacionalidad. El prólogo del Estatut habla del carácter de nación de Catalunya, mientras que en su fallo el Tribunal Constitucional afirma que el título de nación sólo se puede aplicar a España. Será cuestión de terminología. Para mis entendederas a Catalunya se le aplica el término de nación con toda propiedad, en cambio a España, no. Quizá lo sea algún día si no se le adelanta la conciencia de nacionalidad europea.
Los Kurdos son nación sin estado. El pueblo judío era nación, no estado; ahora parte nación sin estado y parte con estado. El Vaticano es estado sin nación.
Será cuestión de términos.
Quizá ayude un poco de etimología.
La etiqueta ‘Nación’ procede del verbo latino ‘nascor’ (> nazco en castellano). Por suerte no hace falta dominar el latín, ni lingüística, ni fonología pues el simple repaso de su conjugación muestra el pedigrí de ‘nación’
El verbo ‘nascor’ (> ‘nazco’, castellano) se describe así:
Nascor - nasceris - nasci - natus sum – natum
Este resumen de la conjugación de ‘nascor’ muestra a la vista que la palabra ‘nación’, ‘nacional’, ‘nacionalidad’, ‘nacionalismo’ hace referencia a ‘nacer’ y a toda su familia de palabras, como puede ser: ‘nacimiento’, ‘natividad’, ‘nato’ con ‘neonato’ y ‘nonato’. También ‘naturaleza’, ‘natural’, ‘naturalidad’.
A más. El verbo latino ‘nascor’ procede del verbo ‘gnascor’, también latino pero más antiguo, el que a su vez procede del verbo griego ‘genasco’. También sin saber griego se puede deducir su traducción de él y de su conjugación toda: génesis, generación, gente, gentilidad, ‘gents’ y sus referencias a familia, tribu, clan.
La ‘nación’ encierra la idea de ‘nacer’, ‘natural’ y ‘familia’. Natural como lo que es dado, en oposición a lo racional. Nacer no solamente en el sentido de entrar a un ambiente dado, incluido lo cultural, desde el vientre de la madre, sino también el entrar a lo dado, incluido lo cultural, desde otros vientres, como puede ser, por ejemplo, Andalucía.
No se puede negar la capacidad de la lengua catalana de integrar – hacer nacer- a su cultura a personas nacidas biológicamente en otras culturas. Ya es normal afirmar que la mitad de los catalanes son descendientes de andaluces. El actual presidente de la Generalitat parece que es andaluz de nacimiento, cosa insospechable al oírle sus declaraciones ni por el contenido, ni por el vocabulario, ni por el acento.
Por contraste la lengua valenciana pareciera ser incapaz de sostener una cultura ni siquiera con los nacidos biológicamente en la misma ciudad de Valencia. Bastantes valencianos pensaban -imagino que ya no- que el valenciano no es una lengua sino un dialecto y más peor, dialecto no del catalán sino del castellano. Parece que en la mente de muchos valencianos ‘dialecto’ significaba algo así como lengua degenerada. En fin, pensaban que el valenciano es un dialecto inculto, de la periferia, de los pueblos y, más peor, del bajo pueblo. Que a los niños no se les debía enseñar valenciano –un desprestigio y mala herencia-, sino el castellano.
No extraña que los vecinos catalanes, viendo el rechazo a la lengua valenciana y, paralelamente, de su cultura por parte de aquellos que deberían amarla y cultivarla, entren a saco en esta huerta abandonada y se apropien de los hitos de la cultura valenciana, como puede ser Arnau de Vilanova, Ausias March, Joanot Martorell, Lluis Vives …
Trivia:
¿Se puede hablar de una nación valenciana?
La nación hace referencia a lo dado, el estado a lo racional.
La nación se encuentra hecha, el estado como tarea a construir.
Hablar de nacionalidades –nascor > nacer, naturaleza- no es hablar de independencia; hablar de independencia es hablar de estado, de la estructuras de gobierno que quiere darse una nacionalidad concreta.
La guerra de independencia española lo fue por ser en contra de un gobierno impuesto y no aceptado. Las guerras de independencia latinoamericanas lo son por darse en torno al autogobierno frente al gobierno impuesto, primero y después frente a un gobierno absolutista; no son básicamente conflictos en torno a nacionalidades, aunque algo hubo. De aquí los ecos bolivarianos que aún se oyen de una latinoamérica unida, aunque esta bandera merece mejores portaestandartes.
Las Españas, conjunto de nacionalidades de las que algunas han sido estados en algún momento de su historia, últimamente se han organizado:
No como estados independientes que tienen en común, por casualidad, el mismo rey, el mismo jefe de estado. Es decir, a modo de estados feudales.
Tampoco como estados independientes que crean una oficina técnica central que administra algunas responsabilidades que los estados le encargan. Estado federal.
Viniendo de un estado –gobierno- fuertemente centralista nacido del supuesto derecho que da la victoria en una guerra civil; desde ese estado, en ese entonces, parece que se pensó y así se aprobó en referendum y en Cortes que lo mejor que se podía hacer era que ese gobierno central fuera cediendo atribuciones, competencias propias, a unas ‘oficinas locales’ llamadas gobiernos autonómicos para que las administren por lo que las hizo legalmente competentes –estatutos y no constituciones-. Hay que notar que aunque se llamen ‘gobiernos autonómicos’ no lo son, sino que son la proyección del único gobierno central en un lugar determinado. Por lo que no escandaliza que el Consejo Superior de la Función Judicial, o cualquier institución del estado, traslade algunas, o todas, de sus responsabilidades a cualquier ‘autonomía’ pues no sale del único gobierno español: El estado de las autonomías.
En física, en matemáticas, cuando cambian las condiciones de contorno, no cambia el problema, sí cambia su solución. No hay duda que el Estado de las Autonomías ha creado una situación nueva que ha cambiado radicalmente la relación de las gentes con el estado central. No extraña que esté en el ambiente el revisar la situación actual, que se produzcan tensiones entre autonomías y el gobierno central, ni que con más intensidad se produzcan en aquellas que en algún momento de su historia fueron estado: tienen en su horizonte esa situación. Horizonte que no hay que rechazar de entrada. Ni éste, ni otros: con lo que el horizonte de este revisionismo estaría marcado tanto por el profundizar el estado de las autonomías como la independencia y federación, junto a otras posibles opciones.
Aquí corto el hilo por una preocupación.
Me di cuenta y sorprendió, quizá a ustedes también, que no apareciera espontáneamente el Nombre del Buen Chus en todo lo escrito. Es importante. Un texto, o cualquier obra, es verdad si el Buen Chus se mueve espontáneamente por él. Empecé a darle vueltas. Estando en esto recordé una anécdota que cuenta Lucas: Un día alguien se le acercó y le dijo: ‘Señor, dile a mi hermano que reparta la herencia conmigo, a ti que eres bueno te hará caso’. El Buen Chus le contesta: “Pero, ¡Hombre de Dios! ¿Quién me ha nombrado repartidor de herencias? No obstante, les aconsejo que huyan de toda avaricia. A propósito, ¿no sabe que sólo Dios es bueno?”.
De aquí el ‘Buen’ del Buen Chus (Nota del editor).
Ahora se le oye decir “Qué sé yo de estas cosas. Si apenas llegué a chapurrear el latín, y no me licencié en filología, ni estudié matemáticas, tampoco he visto ese árbol del señor Porfirio. ¿Qué voy a decir? Además, el Reino de Dios no es cuestión de palabras, ni de sus combinaciones, sino del corazón. No obstante huyan de toda avaricia, vigilen su corazón y recuerden que bueno, bueno, sólo Dios”.
“Huyan de toda avaricia, vigilen su corazón y recuerden que bueno, bueno, sólo Dios”.
El problema de la autonomía > independencia no es vivido igual por todos los grupos que forman una nación, siendo la avaricia la que marca la frontera entre dos percepciones distintas y no complementarias de este problema.
La autonomía > independencia es preocupación de los poderosos; de aquellos que manejan los hilos que organizan y mueven a los pueblos, fabricantes de telas de araña, de aquellos que en instantes pueden trasladar grandísimas sumas de capital financiero de un lugar a otro, llevando la ‘crisis’ de un lugar para otro. ¿Accidental o pretendido? La avaricia de estos los impulsa ya sea a la autonomía > independencia, o, por lo contrario, a la creación de instituciones supranacionales, incluidos estados –proceso de descolonización en África, por ejemplo-. ¿Qué cantidad de lo uno y de lo otro? Depende de lo que su avaricia aconseje en cada circunstancias.
Por la avaricia si hay paz, traen guerra; Por la avaricia si hay guerra, traen paz; Por la avaricia si hay un gobierno que impida sus manejos, que los expropie, que busque la riqueza social, un estado revolucionario, montará la contrarrevolución y se harán demócratas; Por la avaricia si hay un gobierno controlado por una familia para su único enriquecimiento, la apeará del poder; si hay un gobierno democrático que permita la aparición de fuerzas contrarias, traera la dictadura; si está fuertemente centralizado, creará autonomías; si es un proceso de independencia, creará estados que respondan a su avaricia antes que a la realidad de los pueblos.
A según sea el contexto así será su solución.
Les interesa tener las manos libres para sus manipulaciones por eso buscan autonomía, cuanta más, mejor. En principio buscarán profundizar en el desarrollo de este estado. Si esto es suficiente, para qué complicarse la vida cargando con las molestias que conlleva el estado: fronteras, defensa de las fronteras, su defensa, ejércitos, educación, salud. Otra cosa será si el estado se opone a sus manejos, entonces sí procuraran un cambio radical de situación, que en concreto dependerá de las condiciones de contorno, sin descartar la independencia.
“Huyan de toda avaricia, vigilen su corazón y recuerden que bueno, bueno, sólo Dios”
La inmensa mayoría de los habitantes de un estado son pobres –S. José Calasanz, como muestran documentos que se encuentran en sus alforjas, toma en cuenta esta realidad para desarrollar su sistema educativo-. Son pobres, aquellos que su única riqueza es su trabajo y su inteligencia, aquellos que siendo ricos de lo anterior no tienen trabajo, los pequeños empresarios que no pueden independizarse de los tumbos de la situación, cualquier crisis es mortal; Aquellos que atrapados en una como tela de araña no pueden tomar decisiones importantes sobre su vida, aquellos que ni siquiera se dan cuenta de la realidad en que viven.
Cuando se dan cuenta de esta situación. Y no pueden dejar de hacerlo si la educación lo es de verdad y no un hilo más de la tela de araña.
En un documento de sus alforjas, Calasanz, al explicarle la importancia de la educación a un cardenal, el cardenal Tonti, le decía entre otras cosas que la función de la educación es la reforma de la tan ‘depravada’ –malvada y peor: que induce al mal- sociedad. No especifica a que se refiere con lo de ‘depravada’ pero visto quienes fueron los destinatarios de sus esfuerzos, el ‘depravada’ tiene un significado más amplio que la simple inmoralidad sexual, como se podría pensar, abarcando un espectro más amplio de ‘depravación’, como la inmoralidad de la situación socio-económica de Roma, exponente de una situación generalizada. Proclamando así el principio que la educación si quiere serlo debe liberar a la persona de tantas vendas como cubren sus ojos, pues antes de reformar tiene que ser consciente.
Surge el peligro que el individuo al descubrir lo que han hecho con él, de la oscuridad en la que lo han mantenido, se llene de odio y destruya los grupos y la estructura social que le han creado y lo han mantenido en esta situación.
“Huyan de toda avaricia, vigilen su corazón y recuerden que bueno, bueno, sólo Dios”
El odio destruye, no construye.
Desde los escombros de la sociedad destruída, qué hacer para levantar una sociedad mejor que la destruida.
El odio destruye, no construye.
“Huyan de toda avaricia, vigilen su corazón y recuerden que bueno, bueno, sólo Dios”
Calasanz une al principio de ‘liberación’ –letras- el del conocimiento del Buen Chus –piedad-, no en paralelo, sino colocando al Buen Chus como base de la libertad y su plenitud; para que la persona, conociendo la situación ‘depravada’ desde el Buen Chus, desde el amor, la ame, se duela y arrime el hombre para su transformación.
La autonomía > Independencia no es preocupación para las mayorías pobres. No resuelve sus problemas; en autonomía como en independencia quedan en lo mismo.
La preocupación de los poderosos es ‘manos libres’.
La preocupación de las mayorías pobres es liberación, es revolución.
Gracias por la paciencia
Manolo, escolapio
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