Formación Profesorado Calasancio - Written by Archivo Calasanz on Miércoles, Octubre 13, 2010 16:07 - 0 Comments
FPC; Tema 02: LA PERSONA DEL EDUCADOR (Enrique Sánchez)
LA PERSONA DEL EDUCADOR
Enrique Sánchez
Esquema:
1. Introducción
2. La imagen de sí. La autoestima:
2.1 La autoestima del maestro, valor nuclear de la educación
2.2 Las características de la persona madura y realizada
Cuestionario
Bibliografía
3. El fenómeno de la comunicación humana:
3.1 Los cinco niveles de la comunicación
3.2 Actitudes dificultates de la comunicación humana
Cuestionario
Bibliografía
4. El proyecto personal como forma de crecimiento humano:
4.1 La noción de proyecto personal
4.2 Las áreas o niveles de la intervención
4.3 Proceso en la intervención del proyecto
Cuestionario
Bibliografía
5. El profesional de la enseñanza:
5.1 El trabajador de la enseñanza
5.2 El profesional de la enseñanza
5.3 El educador de la enseñanza
Cuestionario
Bibliografía
1. Introducción
Un egregio maestro murciano, López Almagro, decía hablando de su trabajo, de su profesión, de su hacer escuela, de ser educador. “No había emigrado de Murcia y de España, si no fuera por los niños. Son ellos, únicamente ellos, los que me han enseñado el problema de la vida en toda su hondura; ellos, los que me han impuesto la necesidad de dinamizar mi voluntad para una lucha perenne y sin cálculo; ellos los que me han atado férreamente a esta sociedad española preñada de ignominias, para intentar abrirles un camino de luz por donde puedan marchar más libremente hacia el porvenir; ellos los que han cristalizado en diamante mi carácter, para lanzar una mirada despreciativa sobre los obstáculos externos; ellos, los que desarrugan mi frente y llenan de fresco rocío mi corazón cuando torna endurecido por el contacto con tantísima vileza humana…Yo no sé lo que los niños podrán deberme a mí; lo que os aseguro que mi deuda con ellos es impagable”.
Pero no se puede escribir así, si no hubiera una profunda vocación magisterial; si no hubiera un educador entusiasta; si no hubiera una persona que viva su trabajo con ilusión; !vamos¡ si no hubiera un educador.
Sin embargo, resulta difícil ser educador si a la par no hablamos de “su persona” y de lo que esto significa. Poder ejercer este trabajo con dignidad y elegancia profesional, exige partir de un hombre, de una mujer, con una adecuada estructura personal que facilite el ejercicio de este trabajo.
Todos sabemos y nos resulta fácil comprender la enorme dificultad de los educadores, de nosotros, para ejercer nuestro trabajo; para introducir valores nobles en el corazón del chico/a, del joven, que ya está ocupado por la “sangre del pobre”, en expresión de León Bloy, o por el “estiércol del demonio”, en expresión de Papini. Tarea difícil la de los educadores: Hacer que Mario Conde, desde nuestro contexto español, no sea un ídolo de y para la juventud y lo que esto conlleva.
Nos resulta obligado, como diría Abraham Maslow, el célebre psicólogo social de la Brandeis University, que hablemos de la persona, en frase suya de la “persona que se autorealiza” o si queremos de la persona plenamente humana. Desde esta óptica de la madurez humana, supone partir de una imagen objetiva y positiva del hombre (autoestima, autoconcepto). La madurez, la autorrealización surge cuando se tienen gratificadas sus necesidades básicas: pertenencia, afecto, respeto y autoestima. Es decir, no se sienten inferiores, solos, con ansiedad, rechazados, no queridos, etc., entre otros aspectos.
Cultivan unas relaciones interpersonales profundas, aunque tal vez con menos individuos. Crecen con un proyecto personal sabiendo a dónde van, cómo conseguirlo de forma procesual, qué estrategias emplear, de qué forma realizarlo y siempre haciéndolo desde una situación, desde un análisis personal verificado sobre sus distintas vertientes humanas. Entre ellas (el área humana, el área de las relaciones, el área de la formación permanente, el área de la religiosidad… entre otras.). En esto, se parte del ya clásico modelo de VERJUZGARACTUAR. La evaluación será otro elemento a integrar en este proceso. Lo que no se evalúa se devalúa.
Cuando hablamos del maestro vocacionado, nos estamos refiriéndonos al educador. Alcanza al núcleo de su identidad personal, al plano proyectivo o generador de la persona. El profesional de la enseñanza, insiste en su saber, su competencia, su puesta al día en su materia y didáctica, el dominio de la misma y cómo enseñarla. Sería otro plano. Y finalmente, el que se sitúa en hacer o trabajar para poder vivir. Tiene necesidad de satisfacer las necesidades primarias. Es el trabajador de la enseñanza. No les pidas nada si este nivel no está cubierto y satisfecho felizmente.
En este orden, vendría este documento de trabajo con la siguiente pauta:
1º La imagen de sí, autoestima y madurez humana
2º La comunicación. Niveles y actitudes dificultantes de la misma.
3º El proyecto personal como crecimiento del educador, niveles y proceso.
4º El trabajador, profesional y vocacional de la enseñanza
Somos conscientes de que no es nada fácil todo esto. Pero también, podemos afirmar, que tienen toda la razón cuando nos dicen: “Si queremos escuela mejor, mejoremos”.
Los signos de los tiempos nos abren a la esperanza y como diría Miguel de Unamuno, contribuiremos más a mejorar nuestra situación de educadores en la medida cómo empujemos. “Depende de lo que empujemos”.
Creamos en la esperanza, que es mayor que la historia y que nos hace, contra las pretendidas necesidades de la historia, solidarios y rebeldes.
Y recordemos con el poeta:” cada vez que viene un niño a este mundo, nos indica que Dios sigue esperando en los hombres”. Los niños y los jóvenes seguirán necesitando maestros para que Mozart no siga siendo asesinado en ellos.
Toda esta reflexión y este trabajo exige que hablemos de la persona, del que vive un trabajo, una profesión, que quiere ser acompañante y mediador en el crecimiento de los seres humanos mientras les entrega conocimientos y el testimonio limpio y sincero de su vida misma vida a la par que la transmisión de aquellos.
2. La imagen de sí. La autoestima
Es necesario educar en la autoestima, para crecer como personas. El papel de influencia extraordinaria que suelen tener ciertas personas sobre otras, desde la familia, el trabajo, la educación, la amistad, es evidente. Con todo, a veces no se tiene conciencia de ello.
Los psicólogos sociales y todos los que trabajan en el campo de la educación, han demostrado que sólo la expectativa, lo que espero ante otro y otros, puede influir notablemente en la conducta, el proceder y en los logros que otros alcancen.
Este fenómeno ha sido conocido y denominado la PROFECIA DE LA AUTORREALIZACION O EL EFECTO PIGMALION. La gente, a veces, se convierte en lo que otros esperan que se conviertan.
Para percatarse de la importancia que puede tener el valor de la autoestima en el trabajador de la escuela, bien podemos empezar este trabajo con un esquema que, a modo de juego, nos sitúe en la importancia del mismo. Afirmar que el maestro tiene que valorarse en su persona y en su trabajo, es darle cancha para poder participar en el hecho de la formación humana.
El juego podría centrarse en la elaboración del “DATO RADIOGRAFICO” o en el esquema que describa mi propia radiografía. A la luz de ella, a buen seguro que podré asegurarme que así como me considere yo a mí mismo, valore o estime, desde aquí estaré reconstruyendo positiva o negativamente ámbitos educativos.
Los indicadores de esta radiografía a domicilio, podría tener estos puntos.
1. ¿Cómo me ven en mi casa mi esposo/a, hijos… mi familia?
2. ¿Cómo dicen que actúo?
3. Mis amigos, amigas, ¿cómo me ven?, ¿qué dicen de mí?, ¿cómo dicen que actúo?
4. ¿Cómo me veo a mí mismo como persona?
5. En realidad, ¿cómo soy?
6. ¿Podría señalar las diferencias que encuentro de cómo me veo y de cómo me ven los demás?
7. Si tuviera que soñar, ¿cómo me gustaría ser?
8. Finalmente, entre otras cuestiones, ¿qué cosas me impiden ser como desearía ser?
Posiblemente a la luz de estas preguntas y de esta reflexión, habrás concluido, cómo eres, cómo te ven o cómo querrías ser. Es un instrumento valioso para edificar desde los seres humanos y desde la escuela. A medida que te vayas introduciendo en este trabajo, podremos afirmar que para llevarlo a cabo, hay que empezar a construir positivamente desde los cimientos de cada uno. Y el pilar más valioso de esta edificación, se encuentra en el valor de la autoestima, de la autovaloración. Es decir, en el tenerse, en el valorarse, en el conocerse, en el aceptarse. Sin esta dimensión, difícilmente, se podrá construir en positivo con los alumnos, con las alumnas de la escuela y desde el claustro de compañeros y compañeras desde donde se edifica tu escuela y la comunidad escolar o educativa.
2.1 La autoestima del maestro, valor nuclear de la educación
Muchos autores consideran que la autoestima y la autoaceptación, es condición básica de la personalidad constructiva y del aprendizaje constructivo, así como del equilibrio emocional.
Carl Rogers cree que en esto está uno de los pilares de su psicoterapia y de su asistencia personal. El saneamiento psicológico nace del reconocimiento y la aceptación de uno mismo.
Esta estima de sí, ya existe en los primeros años de vida, debiendo fundarse básicamente ” en el sentimiento de identidad realista y estimulante y en una creciente autonomía, basada en la capacidad para controlar su vida psíquica y su relación con el entorno”.
Los padres son una pieza muy importante y fundamental en el desarrollo de esta actitud y de este sentimiento. Cuando falta, los maestros tienen que construir en vacío.
En cuanto a la motivación, la jerarquía motivacional de Maslow nos permite situar en un continuo sus distintos tipos. Lo específico de su propuesta es que la asociación de las conductas humanas se adosan de forma piramidal, según la cual, mientras no se han satisfecho las necesidades inferiores no se atiende a las situadas en el escalón superior.
Anuladas rígidas interpretaciones, nos sirve para orientar la propia estima en un lugar que actúa como base para posteriores conquistas, pero también se apoya en la satisfacción de otras anteriores. La resumiremos a continuación(siendo el 1 el escalón más bajo y el 6 el más alto).
1. Necesidades fisiológicas.
2. Necesidades de seguridad.
3. Necesidad afectiva de “pertenencia” (sentirse incluido y aceptado por los demás) y amor.
4. Necesidad de estima y status.
5. Deseos de conocimiento y comprensión.
6. Necesidades estéticas.
Quienes posean un auto - concepto más bajo, en opinión de autores distintos, arrojan el perfil personal de sentirse solos (por temor a ser descubiertos en su debilidad, se mantienen más incomunicados con los demás); se manifiestan más sensibles a la crítica, a la burla y en general, más dependientes de las opiniones ajenas. Se hallarían menos interesados en los asuntos públicos. Polemizarían menos sobre asuntos variados, sumergiéndose en la ensoñación y en procesos de retraimiento sobre sí mismos, huyendo del liderazgo de las actividades y de las profesiones en el que la crítica, el poder y la competencia sean necesarias.
Otros afirman y ponen en relación autoestima, ansiedad y metas elevadas hasta el punto de poder afirmar que “un individuo no adquirirá ansiedad mientras disfrute de sentimientos de autoestimación; lo que significa que debe poseer la profunda convicción de que es importante para sí mismo, aparte de lo que pueda realizar y de la posición que mantenga en la vida”.
De este modo, el fracaso personal y profesional, en general, será una experiencia periférica respecto a la autoestima básica; si es deficitaria, por el contrario, se ven motivados, compensatoriamente, a aspirar a metas y ambiciones más elevadas que el resto de sus semejantes.
Como opinan Juan José Brunet Gutiérrez y José Luis Negro Fanilde en ¿Cómo organizar una escuela de padres?, Ed.S.Pío X Madrid, 1985, pág.207 “la idea de que la expectativa de una persona puede influir en la conducta de otro ha sido una suposición de sentido común durante mucho tiempo. Recordemos que el Pigmalión de la historia fue un príncipe de la mitología griega y romana que esculpió en marfil una estatua de mujer ideal. Tan hermosa y natural que le hizo enamorarse de ella. La creencia en su amor hizo que la estatua adquiriera vida”.
Los educadores en tanto van a hacer de Pigmaliones positivos, en la medida en que tienen unos perfiles personales que inspiren confianza, acompañamiento, cercanía humana. Que su imagen o la visión que tienen de sí sea constructiva y positiva, pudiendo of recer de sí mismos estos indicadores que confirmen su influencia sobre los alumnos. A saber:
1. Confianza en sí mismo y en lo que hacen.
2. Confianza en su capacidad para contribuir a la educación, estimulando, motivando y mediando.
3. Capacidad para comunicar a sus educandos que sus expectativas son realistas y realizables.
4. Convicción de que los alumnos pueden aprender a tomar decisiones por sí mismos y a desarrollar la iniciativa. Nunca suplen. Siempre acompañan.
5. La capacidad para estimular a sus educandos haciéndoles responsables, partícipes y merecedores de sus logros, mientras se les reconoce sus habilidades, destrezas y valores.
De forma operativa, la autoestima positiva es un sentimiento, la experiencia y la convicción de ser apto para la vida y sus desafíos. Además la autoaceptación es la negativa a mantener una relación de rivalidad con nuestra propia experiencia. Proteger nuestra autoestima es saber evaluar nuestra conducta de manera apropiada.Debemos tener el coraje de reconocer nuestros puntos fuertes y nuestros aciertos. La autoconfianza y el autorrespeto se obtienen viviendo auténticamente. Apoyar la autoestima de los otros es apoyar la nuestra. La autoestima implica y presupone el supremo valor de una vida individual y madura.
Esto supone que el educador, el maestro, tenga un nivel básico de madurez humana; reconociendo de antemano que ser persona implica necesariamente hacerse persona, existir en proceso. Si yo soy algo como persona, ese algo es lo que yo pienso, juzgo, siento, valoro, respeto, estimo, amo, odio, temo, deseo, espero, en lo que creo y con lo que me comprometo. Estas son las cosas que definen mi persona; y estas cosas están en un constante proceso de cambio.
Con todo, unas características básicas en una persona autorrealizada en pensamiento de A.Maslow estarían en esos puntos.
2.2 Las características de la persona madura y realizada
A.Maslow enumera una serie de características propias de las personas autorrealizadas según unos estudios sobre personas concretas. Estas características pueden quedar así resumidas:
1. Una percepción de la realidad más eficiente y real; no se pierden en la masa de los conceptos, expectativas y estereotipos fabricados por el hombre. Viven en un mundo real y se encuentran confortables en él.
2. Aceptación de uno mismo, de los demás, de las cosas. Implica un cierto estoicismo de aceptar las limitaciones propias y ajenas, un saber vivir confortablemente con las limitaciones.
3. Espontaneidad, simplicidad, naturalidad en la conducta. Esto no quiere decir que vivan al margen de las convenciones sociales; aceptan “ritos y ceremonias” con cierto sentido del humor, para herir a los demás.
4. Tienden a estar centrados en problemas situados fuera de ellos;su trabajo suele estar orientado hacia el bienestar de los demás. Su tarea responde a una vocación en el sentido de que se hace con gusto, que se está “dedicado” a él, que se ama. Se siente arrastrado hacia mi tarea. Es como un imán. No hace mucha fuerza de voluntad para ir detrás. ” Me dejo ir”.
5. Son autónomos, autodisciplinados, independientes; no dependen de los demás. Necesitan “vida privada”, soledad.
6. Sus relaciones interpersonales son profundas. La comunicación se sitúa en el segundo y primer nivel que diremos después. Es decir, desde la amistad, el enamoramiento.
7. Tienen un sano sentido del humor, sin hostilidad hacia nada ni hacia nadie; no son agresivos, hostiles, hirientes. Sencillos y respetuosos.
8. Son creativos, originales. Son ellos, singulares.
Cuestionario:
A. ¿Podrías señalar algunas actuaciones concretas en las que influimos positiva o negativamente en los alumnos/as?
B. ¿Qué frases recuerdas que usas frecuentemente y que pueden influir en la imagen que estos educandos se van creando ellos mismos?
C. ¿Qué formas o maneras noverbales, son usadas y transmitidas por ti para conseguir de tus alumnos lo que esperas de ellos?
Bibliografía:
Documental el Efecto Pigmalión de la casa Mc.Graw Hill.
J. POWELL, ¿Por qué temo decirte quién soy?, Ed. Sal Terrae, Santander 199
N. BRANDEN, Cómo mejorar su autoestima, Ed. Paidós Ibérica, S.A., Barcelona 1991.
3. El fenómeno de la educación humana
Cuando hablamos de comunicación queremos entender: “fundamentalmente la transmisión de información desde el emisor aun receptor mediante un mensaje incorporado a un medio o canal de comunicación” P. TOMLINSON, Psicología Educativa, Ed. Pirámide, 1984, pág.121.
Puede expresarse la noción de comunicación en forma de diagrama esquemático de esta forma.
EMISOR –——- MESAJE –— RECEPTOR
(Codificación) (decodificación)
Esquema básico de la comunicación
Harry Stack Sullivan, uno de los psiquiatras más eminentes de nuestro tiempo en el campo de la relaciones interpersonales, ha propuesto la teoría de que todo crecimiento y maduración personal, al igual que todo deterioro y regresión pasa a través de nuestras relaciones con los demás. Lo que es seguro además es que una relación sólo será buena si es buena la comunicación humana en que se basa.
Pasar de la relación sujeto objeto, de persona ante la cosa, y situarse en una categoría de “encuentro” es fomentar la interpersonalidad donde el individuo ya no es un ser impersonal, un “él” o “ella”, sino que se convierte para mi “Yo” en un “Tú” sensibilizado y correlativo, en frase del filósofo judío Martín Buber.
Según esto, la comunicación se presenta como el único camino hacia la comunión. Y entre las leyes de la vida humana,una de ellas es ésta: debemos usar las cosas y amar a las personas.
Vivir la vida a nivel de sujeto objeto se descubre amando las cosas y usando las personas. Y esto significa una auténtica sentencia de muerte para la felicidad y la realización humana.
3.1 Los cinco niveles de la comunicación
A través de ellos, las personas podemos relacionarnos y encontrarnos las personas con otras. Representa grados de disponibilidad a salir fuera de sí mismo y a comunicarse con los demás.
3.1.1 Conversación topical: quinto nivel
Es el más bajo nivel de autocomunicación. No hay comunicación y si existe, es tan sólo accidentalmente. Hablamos con frases hechas, tales como ¿cómo estás? ¿cómo te va? ¿ y la familia ? ¡me encanta el vestido que llevas! ¡ha sido fantástico verte!… Es la comunicación típica del “cocktail”, del supermercado, o de la peluquería.
Paul Simon en “sonidos del silencio” y cantando en la película “el graduado”, lo expresa muy bien. Es un ejemplo típico de conversación tópica… y en la desnuda noche, vi a 10.000 personas, tal vez más, que charlan sin hablar, que oían sin escuchar, que escribían canciones que ninguna voz cantaba. Nadie se atrevía a romper los sonidos del silencio
3.1.2 Hablar de otros: cuarto nivel
En este nivel no revelamos casi nada de nosotros mismos. Nos contentamos con referir a otros lo que ha dicho Fulano o lo que ha hecho Mengano. Nos limitamos a referirlo. Es propio de los cotilleos, de la trivialidad o de la anécdota ajena. No damos ni pedimos,
3.1.3 Mis ideas, opiniones y decisiones: tercer nivel
A este nivel ya se comunica algo de mi persona. Mientras comunico mis ideas, te observo atentamente. Es como comprobar la temperatura del agua antes de zambullirse en el mar. Comunico mis ideas, mis opiniones, mis decisiones si noto voluntad de escucha y de acogida. En este nivel se trata de estar como a ti te gusta que esté.
3.1.4 Mis sentimientos emocionales, “Gut level”: segundo nivel
Si deseo realmente que sepas quién soy yo, debo hablarte con las tripas, las entrañas, tanto como con la cabeza (ideas, opiniones, decisiones). Los sentimientos son exclusivamente míos.
Hablar de un encuentro personal, es hacerlo desde este nivel de comunicación. Afecta las ideas y los sentimientos.
3.1.5 Comunicación cumbre: primer nivel
A.Maslow en 1964 escribía un libro sobre “Religiones, valores y experiencias”. Aquí se habla de esta comunicación cumbre. Dada nuestra condición humana, ésta no puede ser una experiencia permanente.
En momentos sí que la comunicación alcanza este nivel de perfecta. Es cuando se da la comunión perfecta, la amistad y la empatía mutua. Son dos instrumentos musicales que dan exactamente la misma nota y emiten el mismo sonido y con idéntica intensidad. Es la comunicación cumbre.
A lo largo de la existencia, la postura afectiva y el comportamiento humanos, pueden dificultar o facilitar el hecho de la misma comunicación humana. Veamos algunas de ellas.
3.2 Actitudes dificultantes de la comunicación humana
Hablemos de algunas de ellas que nos obstaculicen la comunicación, sobre todo, en el nivel uno y dos.
3.2.1 Las actitudes evaluativas
Toda evaluación lleva consigo un juicio, una crítica, un comentario, una valoración. Puede manifestarse de mil formas. Así la expresamos en el tono de voz, por el contexto, en el gesto de la cara, en el movimiento de los ojos…
A veces, preguntas tan inocentes como:¿de quién se trata? ¿de quién habláis?… puede llevar implícito una evaluación, una acusación. Está obstaculizando la comunicación.
3.2.2 Actitudes de control
Se puede percibir, sentir o vivir en el “lenguaje neutro”, aparentemente sin intención y sin directividad. También en los intentos manifiestos de persuasión. Con frecuencia se asocia a la persona que los emite, por su rol, su ideología, su pertenencia al sindicato o al partido. Bloquea la comunicación y cualquier intento sincero de apertura.
3.2.3 Actitudes de noespontaneidad
Con frecuencia uno intuye y percibe estrategias, montajes, prefabricación, estereotipos… de donde surgirá inevitablemente el temor a ser engañado. En este clima, se reduce e incluso se mata la posibilidad de cualquier intento de comunicación sana y humana. Se puede identificar ésta en este ambiente a una conversación tópica sin más.
3.2.4 Actitudes de superioridad
A veces en la comunicación damos a entender y a expresar que somos superiores a otras personas, a los otros. Esto nos provoca actitudes de defensa y de aislamiento, donde la comunicación prácticamente se mata. Se reduce al ámbito de prisión, donde ésta es impensable que se dé.
3.2.5 Actitudes dogmáticas
Se da la sensación de que se sabe todo. Este mecanismo produce rechazo y confianza de comunicación a quien quiera usarla. Tanto las actitudes de superioridad como las dogmáticas van ordinariamente unidas. En la base de ellas suele aparecer el mecanismo de inferioridad que las explica. En el ámbito de la escuela se suele prestar el terreno bien abonado para el nacimiento de estas actitudes. De la misma forma que las anteriores, los espacios para que la comunicación humana se dé y ésta en el sentido arriba expuesto es casi excepcional. No se está facilitando no propiciando, sino todo lo anterior.
Romper la comunicación, es romper también la autoestima, la maduración personal y, en suma, la felicidad humana.
Cuestionario:
1. ¿Vivís actitudes paternalistas, directivas, de demasiado control… en posturas de alguien o de algunas de las personas de tu colegio, familia, amigos…?
2. ¿Hay datos que alimenten los bloqueos entre nosotros dificultando la comunicación?
3. ¿Piensas que entre nosotros solemos acusarnos fácilmente por lo que decimos, hacemos o por modos como lo realizamos?
Bibliografía
E. SANCHEZ, M. D. MONTOTO, Relaciones interpersonales comunitarias, Ed.TD. Madrid 1983.
J. POWELL, ¿Por qué temo decirte quién soy yo?, Ed. Sal Terrae, Santander 1991, p.3346
J.M. JOUGEWRAD, Nacidos para triunfar, Fondo Educativo Interamericano, Bogotá 1976.
4. El proyecto personal como forma de crecimiento humano
En el apartado anterior nos recordamos que ser persona implica necesariamente hacerse persona, existir en proceso. Si soy algo como persona, ese algo es pensar, Juzgar, actuar, esperar…etc.
Ahora bien, esto no se da aisladamente, sino que necesita de los demás. Era el hecho de la comunicación, de la relación.
En este tercer apartado, dejaremos claro, que el crecimiento se va a facilitar en la medida en que tengamos un proyecto personal, una referencia que exija y acompañe. Partir de lo que somos, de nuestras carencias o de nuestras fortalezas, a fin de reducir o anular las primeras y aumentar las segundas. Para esto, metodológicamente hablando el mejor camino es un proyecto personal, un programa de acción que abarque significativamente las distintas áreas y vertientes de la persona humana.<%0>
4.1 La noción de proyecto personal
Es, desde luego, una ayuda fantástica para el crecimiento personal e integral de la persona. Se parte de lo que somos conscientemente (VER), se define las carencias o las fortalezas (JUZGAR) con la elaboración de uno o varios objetivos (valores) que nos proponemos alcanzar mientras nos suministramos unos medios eficaces y adecuados (ACTUAR).
Para saber cómo soy, tal vez tenga que recoger el “Dato Radiográfico” lo que me dan los demás como lo percibido por mí conscientemente. El contenido también puede emanar de unos chequeos previos que nos podemos of recer en las distintas vertientes o áreas de mi mundo personal.
Podríamos enfocarlo en estas cuatro áreas o niveles. A saber:
4.2 Las áreas o niveles de la intervención
Entre ellas podríamos estudiar las siguientes:
4.2.1. Area Humana
4.2.2. Area de la familia o de la relación
4.2.3. Area de la formación permanente.
4.2.4. Area religiosa.
4.2.1 Area humana
Sería un tomar conciencia del grado de autoestima personal, de las respuestas emanadas a ciertas preguntas que nos ofrecieran el diseño de uno mismo. Entre ellas, si conoce sus limitaciones y sus capacidad; si tiene un objetivo sentimiento de aceptación personal y de su trabajo; si tiene experimentado los momentos donde encuentra satisfacciones; si conoce sus temores más principales y entre otras, si la imagen que tiene de sí, es cercana o lejana y en base a qué la elaboró.
Este contenido hablaría, pues, de su área humana.
4.2.2 Area de las relaciones
Afectaría a la vertiente de la comunicación con sus cinco niveles antes expuestos. Además si conoce el grado de espontaneidad, de escucha y de relación que pueda tener con los suyos, familia, con el colegio o trabajo; igualmente si sabe cuál es el grado de adhesión afectiva o de antipatía que tiene con los suyos; si aporta lo que puede y debe para crear espacios de relación, diálogo y comunión; en qué medida vive y experimenta la cercanía, la tolerancia y el pluralismo en el trabajo, en el comportamiento, en la escuela.
Hablaría, pues, esta área de su extroversión y de su relación a todos los campos de la vida. Daría otro indicador.
4.2.3 Area de formación permanente
Habría que encontrar la situación personal contestando a algunos de los indicadores como éstos: si conoce los signos de los tiempos; si sabe en qué valores y contravalores se halla la sociedad; si estamos conformes con la actualización de sus conocimientos profesionales y didácticos; si es consciente de que enseñar significa aprender siempre; si conoce sus dificultades para poder entrar en el proceso de formación permanente de todos y particularmente del enseñante.
Estos nos hablarán de su sensibilidad por esta vertiente y por esta preocupación.
4.2.4 Area religiosa
Trabajar en un colegio de Iglesia y en consonancia con unos planteamientos de Carácter Propio, obligará a preguntarse sobre esta vertiente o dimensión. Si conoce y vive su fe cristiana; si tiene claridad y preparación de lo que significa creer en Jesús de Nazaret; si esta fe influye en la vida de uno; si este proyecto cristiano tiene eco y sentido en la vida concreta de uno como enseñante; si el fundador de estos colegios y escuelas juega un papel de mediador en el trabajo, porque lo conoce y lo materializa en aspectos concretos del trabajo de escuela; si el indisciplinado, “el trasto”, el rebelde, el fracasado,… adquiere el valor del pobre en la escuela y la atención especial por esto mismo. Aquí tenemos algunas de las preguntas que nos pueden orientar en esta faceta de este diseño.
Una vez que hubiésemos contestado a estas o algunas preguntas semejantes, tendríamos datos para elaborar las características de tu diseño en tu proyecto personal. Ahora tocaría ya la intervención o la actuación.
4.3 Proceso de la intervención del proyecto
Una vez más habría que comenzar de un punto de partida recogido del estudio hecho y tras contestar seria y objetivamente a todas las preguntas o semejantes. De ello se elabora el núcleo de atención.
En este iniciar, hay que tener en cuenta las áreas donde queramos intervenir o actuar. Esta partida nos hace ver en dónde nos tenemos que colocar y los pasos a seguir. Entre ellos y en este proceso podríamos poner:
4.3.1 La situación
Es la descripción del estado humano actual. Un núcleo que afecte a toda la persona positiva o negativamente y en él se va a posar la actuación para que todo empiece con serenidad y objetividad a cambiar.
4.3.2 El objetivo
Indiscutiblemente tiene que ver con el núcleo. De nuevo hay que describirlo de forma real, concreta, asequible, práctica y evaluable… a fin de evitar los buenos deseos y los poco logros, que pueden conducir a la frustración.
4.3.3 Las actividades
Se elaborarán de acuerdo con el núcleo y el objetivo. Los medios tienen que ser adecuados pudiendo medir su cantidad (la frecuencia), la calidad y finalmente que se puedan evaluar.
4.3.4 La evaluación
Es necesario para progresar y cambiar madurativamente y en humano. Lo mismo que hacemos con los alumnos. Sin olvidar aquello de que toda evaluación cumple una doble finalidad. A saber, sirve de realimentación del proyecto que hemos elaborado y también de correctivo del mismo. Mediante ella, podemos dirigirlo, modificarlo, si el tiempo fue lo acertado, si los recursos se acomodaron a lo que queríamos. Con todo ello, vamos ganando en confianza, seguridad en nosotros mismos y los modelados que vamos experimentado personalmente, se los vamos transmitiendo, a veces sin querer, a nuestros alumnos.
Estamos ganando ya en calidad y en formación humana.
Cuestionario:
1. ¿Tenemos un proyecto personal? ¿Qué aspectos debe tener para que sea eficaz?
2. ¿Creemos que la autoestima es importante? ¿En qué la distinguimos del egoísmo? ¿Qué dificultades crea para una buena relación su ausencia?
3. ¿Tenemos un proyecto cristiano? ¿De verdad creemos en Jesús? ¿Cómo influye esto en nuestras vidas?
Bibliografía
M. MARTINEZ, El Proyecto Personal, Rev. Vida Religiosa, p. 398401. lS.XI.1986.
A. MATEO, Puedo ser otro… y feliz, Col. Azenai, Madrid 1992
C. DIAZ, El valor de ser maestro, Ed. Doc. de Acción Cultural Cristiana, Madrid 1990.
5. El profesional de la enseñanza
Llegamos finalmente al cuarto apartado de nuestro trabajo. Estamos hablando con el profesional de la enseñanza y queremos descubrir los distintos niveles de identidad con sus valores y suscitar en la medida en que esté en nuestro alcance conseguir provocar expectativas positivas que nos ayuden a madurar y a crecer.
Está claro que ambos niveles estarán entrelazados y juntos. Pero también uno puede prevalecer sobre el otro. En eso queremos abundar. Una vez que los veamos todos juntos, podemos, de nuevo, ver dónde estamos y a dónde podemos dirigirnos con nuestro campo.
También podría ser otro tema para ser incorporado en el proyecto personal, acabado de expresar anteriormente.
5.1 El trabajador de la enseñanza
Se sitúa en el plano de lo biológico, cubrir las necesidades primarias que diría A. Maslow y atenerse a lo laboral. La ley manda eso, pues eso es lo que cumplo.
Se centra, claro está, en el hacer, en el trabajar para poder vivir. Con mi trabajo satisfago mis necesidades primarias y, una vez más, realizo mis compromisos de trabajador.
La motivación o el valor que hay en esta visión es la propia supervivencia y la de los que dependen del trabajo de uno. Además, con mi sueldo podré hacer frente a todos las necesidades del entorno como lo pudiera hacer otro con otros trabajos y posiciones semejantes. Este sueldo me permite hacer frente a las exigencias sociales igualmente.
5.2 El profesional de la enseñanza
En este nivel se abunda en el plano psicológico y social. Hay necesidad de un reconocimiento social, de ocupar un puesto y por ello, igualmente de representar un papel. Esta representación social se hace ante la misma sociedad, que son los alumnos, los padres, los componentes de la comunidad escolar.
El valor más destacado en esta dimensión del profesional de la enseñanza, estaría centrado en la competencia. Es decir, el dominio de su materia, la actualización de la misma, la forma de trasmitirla… en suma, su prestigio ante su materia y clase. Además hay otros valores y motivaciones. Entre ellos, el ser reconocido, respetado y apreciado; el sentirse valorado y la necesidad que tiene de valorarse; también de ser querido y, en momentos, de querer tener relieve, a nivel de poder. Indiscutiblemente, todos los perfiles y las motivaciones, dependerán mucho del talante personal de cada uno.
5.3 El educador de la enseñanza
Ya hemos hablado mucho de él. Con él hemos llegado al núcleo mismo de su identidad. Su afán es llegar a la persona y ser generador de personas a través de la escuela y la transmisión de sus conocimientos. Es la figura de mediador. Siempre acompaña, enseña y ayuda. Nunca suple. Siempre ayuda a crecer y acompaña.
El educador “vocacionado” porque su trabajo y tarea la realiza y le atrae como un imán. Se siente enamorado con lo que hace.
La motivación que hay por debajo de su trabajo es la oportunidad que le da la escuela de servir, de estar, de ayudar, de colaborar haciendo de su escuela un taller de humanismo y de personalización, desde la escucha, el testimonio y la enseñanza.
Siempre se siente desafiado a responder a las demandas de sus alumnos, educandos y siempre se siente en actitud de respuesta limpia y generosa a las exigencias de los mismos. Su arte es la cercanía, la paciencia y la entrega generosa desde la respuesta personal y concreta a todos y a cada uno.
Pues no hay magisterio por correspondencia, ni pedagogía sin ejemplo; no podemos limitarnos a lanzar buenos consejos desde la otra barca conforme a la fatídica “pedagogía de las dos barcas”.
La lucidez intelectual no es nada sin sentido de solidaridad y de testimonio.
Cuestionario:
1. Desde la descripción hecha de estas tres formas de estar en la escuela, ¿cuál crees tú que es la que mejor expresa tu forma de ser y de estar?
2. Estas formas que han sido contadas en parte se dan conjuntamente. ¿Podrías decir las fases que has tenido en función de los años de trabajo y por qué?
3. Podrías apuntar ¿qué harías para pasar de una a otra y de esta otra a la tercera?
Bibliografía:
La Identidad del Educador. Documento 1, De Celas, Madrid 1991.
C. DIAZ, El Valor de ser maestro, Ed. Doc. de Acción Cultural Cristiana, Madrid 1990.
Las Cartas selectas de S. José de Calasanz, Tomo I y II, Ed. Calasancias, Salamanca 1977.
“Cuesta tanto llegar a ser plenamente humano, que son muy pocos los que poseen el esclarecimiento o el valor necesarios, para pagar el precio requerido… Para ello hay que abandonar totalmente la búsqueda de seguridad y asumir con los brazos abiertos el riesgo de vivir. Hay que abrazar el mundo como un amante, sin esperar una fácil retribución de ese amor. Hay que aceptar el dolor, como condición de la existencia. Hay que admitir la duda y la oscuridad como precio del conocimiento. Hay que tener una voluntad obstinada en el conflicto, pero siempre dispuesta a la aceptación total de todas las consecuencias de vivir y morir”
Morris L. West, Las sandalias del pescador.
PERALTA - Jul 8, 2011 10:22 - 0 Comments
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