Personal, Reflexión - Written by Archivo Calasanz on Jueves, Diciembre 1, 2011 10:30 - 0 Comments

EL ANCIANO

EL ANCIANO,

o La radiografía de un milagro,
o La fe y el cemento

Tenía ya pensado el contenido de la reflexión de este mes –El Anciano- y el método para tratarlo –Radiografía- cuando me vino a la mente, sin venir a cuento, la hermosa isla de Kiskeya y un sacerdote –Cabalotto de nombre- que sembró Dominicana de templos. Uno de ellos, Cristo Rey, es el núcleo de la fundación escolapia en La Romana. Este sacerdote definía su vocación diciendo: “Mi misión es poner la fe en cemento”. Una suave puntilla profética para la misión de todo cristiano, de todo humano: traducir algo tan íntimo, personal como es la fe, la conciencia de lo humano, en algo tan concreto como el concreto.

“Poner la fe en cemento” expresa también muy bien lo que sospecho será el contenido de la reflexión del mes por lo que puede actuar también como su título.

Con lo que el titulo queda:
El Anciano, o La radiografía de un milagro, o la fe y el cemento.

Tres parecen demasiados títulos, pero los tres expresan la intencionalidad de estas letras que es comentar la historia de un anciano, examinar una radiografía suya, y sorprenderle encofrando una casa.

También digo que me costó decidir el tema de la reflexión. En este noviembre: dos elecciones generales, Nicaragua y España ¡Importantísimas! Ha habido elecciones en Guatemala, pero estas las tengo muy desdibujada. Terminé decidiéndome por el Anciano pues está a la base de cualquier camino de solución de los problemas presentes en las elecciones.

Estoy llamándolo Anciano pero por lo que me sé, habría que dudar que este apelativo sea el adecuado. Mejor llamarlo ¿Anciano?

Nace en España, en la autonomía de Aragón. Hoy. Pero no era así en cuando nació. Pasó su niñez, juventud y principios de su ministerio sacerdotal, alforja al hombro, por los Pirineos, y pluma en mano por cortes y monasterios, conociendo y enfrentado los grandes y graves problemas de su época.

Sin saber muy bien porqué, un buen día se fue a Roma. Allí puso su morada, que resultó ser la definitiva.

En efecto, apenas llegado a Roma y encontrado trabajo en la Oficina Legal de los Colonna –el ¿Anciano? es muy buen abogado- y como educador de los jóvenes de la casa. Hay que señalar, aunque no hace falta, que por el trabajo en la oficina legal entra en contacto con la alta sociedad romana, con la alta política Vaticana y Europea. Pero esto era trabajo; muy bien hecho, pero trabajo. Si le gusta este trabajo y ambiente, no sé; lo único que sé es lo queda en cemento: se sumergió en la vida espiritual y de solidaridad. Los que lo conocen cuentan y no acaban –el ¿Anciano? no cuenta nada de sí mismo - de su conducta tan ejemplar en la gran inundación y en la grave epidemia. Se rumorea que el ¿Anciano? está entre la media docena que más conocen la realidad de la pobreza en Roma. Tanto la conoció, desde las alturas de los altos palacios de las altas familias hasta el infierno de la pobreza más inhumana. Tanto la conoció, que tanto la amó que nació español y murió romano

No solo palpa a diario la pobreza sino que la combate a como puede: visitándolos, dándoles el consuelo de ser considerados, interesándose por ellos, viendo sus necesidades, tratando de resolverlas pidiendo limosna por y para ellos.

Aunque sabe que el que hace lo que puede, no está obligado a más. El ¿Anciano? está haciendo lo que puede pero no por eso está tranquilo. No está obligado a más, pero … ¿no podría hacer alguito más o lo mismo pero de otra forma? Tiene clavada en el corazón como dolorosa espina el pensar que lo que hace, aunque resuelve algún que otro problema, deja las cosas como están: una sociedad desequilibraba, rota o en un tris de romperse. Una vez la calificó de “depravada” – ¡La ‘sociedad’ romana!-. Intuye que algo hay que hacer para reformar esta sociedad. Parece que estaba constantemente dándole vueltas a la cabeza. Por lo que un día al prepararse para ir a entregar las limosnas, en la sacristía de un templo, vio y al instante vio más que lo que veía. Vio la solución a la reforma de la sociedad: la gran obra: la Obra que deber una obra pía.

Es que resulta que ‘Pía’ hace referencia al amor a Dios, y sus consecuencias: respeto y acatamiento a su voluntad que este amor conlleva. La Obra Pía es una acción visible que busca resultados constatable para todo el mundo, que se lleva a cabo en acatamiento a la voluntad de Dios –sería la fe que pone en cemento el P. Cabalotto-. En su caso, la obra del ¿Anciano? es pía porque responde a la palabra de Dios: “n0 quiero la muerte del pecador, quiero que se arrepienta y viva”. Para que la sociedad perversa que él conoce no vaya caminando hacia su destrucción, sino que, transformándose en sociedad según el corazón de Dios, alcance la Vida. Esta es la obra de la Obra Pía: el encofrado de la fe del ¿anciano?

El ¿Anciano? pensó también que tenía sus años. Que estaba en edad de prepararse a bien morir. Se dedicó a contagiar a otros de su intuición. Pronto se dio cuenta que su intuición era eso, su intuición y de nadie más. Se convenció que si quiere la reforma de esta sociedad tiene que seguir adelante él sólo: él tiene que jalar el carromato de la Obra Pía

El P. Miguel Ángel Asiain ha escrito un libro con el título: ‘Un año con el ¿Anciano?’. Este libro es una herramienta muy útil para multitud de objetivos. Hasta para el uso que voy a hacer de él aquí.

El P. Asiain ha construido esta herramienta para ayudarnos a recorrer nuestro propio camino teniendo como telón de fondo y ayuda el camino del ¿Anciano? Para eso ha buscado y escogido de entre su abundante correspondencia, aquellos pasajes que, día a día, más nos manifiestan el corazón del ¿Anciano? y nos las presenta para nuestra consideración.

De esta herramienta que el P. Asiain ha puesto en nuestras manos tomo las cantidades, no los contenidos. La intención de esta reflexión más que conocer el espíritu del ¿Anciano?, es conocer las estructuras materiales que sostienen su espíritu, conocer el esquema óseo que lo sostiene y lo hace operacional. De aquí la Radiografía. Es conocer las cantidades y examinar que cualidades se explican y las explican

La cantidad es la cantidad de cartas que el P. Asiain ha usado para la construcción del libro. Las he agrupado por año y se las presento en tres gráficas.

La cantidad del año 1648 está extrapolado pues el ¿Anciano? murió en agosto y así poder homologar este año con el resto.

Si tienen la curiosidad de verlas AQUÍ están; si no, no importa, voy a describirlas:

Pero puedes saltarte esta sección pues es un simple ejercicio escolar: aplicar un método de análisis diseñado para un campo, en otro totalmente distinto. Si quieres dar el salto activa ALLA VOY

La primera gráfica muestra la cantidad de cartas que el ¿Anciano? escribe por año. La segunda, la cantidad de corresponsables por año. La tercera es la unión de estas dos gráficas mediante el promedio de cartas por corresponsal y por año.

Las gráficas tienen dos partes bien definidas. En cada rama se distinguen subzonas, que, en general, no voy a considerar. Aunque la tendencia esta expresada con mayor precisión con una función polinómica de grado 5 ó 6, para simplificar uso la función lineal.

Los puntos de la gráfica los describiré así: ([año] edad / cantidad)

Descripción de las gráficas

1 Tabla de la cantidad de correspondencia

El máximo de la gráfica es el punto: ([1630] 73/123) es decir que el año 1630, cuando el ¿Anciano? tiene 73 años escribe como mínimo 123 cartas.

La rama de subida –licencia del lenguaje: antropomorfismo- tiene una pendiente de 83,12º y abarca un periodo de 14 años. En cambio la de bajada, lo hace con una caída de – 70,46º, durante un -periodo de 18 años. Prácticamente el punto máximo está en el centro de la gráfica

Datos que llaman la atención:

La rama de subida con poca dispersión. La de bajada, más dispersión: el proceso que expresa ésta es más inestable que el proceso que se refleja en la rama de la izquierda.

Viendo la gráfica, mirando a derecha e izquierda del punto máximo, vemos que en este máximo la gráfica da un cambio sumamente brusco: de 83,12º pasa a – 70,46º, un giro casi de 180º. ¿Qué pasó en torno al año ([1630] 73)?

2 Corresponsales

La rama de subida con alta dispersión: inestabilidad; con una pendiente de subida de 33,01º abarcando del año 1617 a 1641: 24 años

La rama de bajada del año 1641 al 1648 –siete años- con una pendiente de caída de – 61,10º

Datos que llaman la atención:

El mismo cambio brusco de la gráfica en el punto máximo: ([1641] 84/25). El ¿Anciano? tiene 84 años. El giro total es de 94,11º

El punto máximo de estas dos gráficas –cantidad cartas / corresponsables- están a una distancia de 11 años, de ([1630] 73/123) a ([1641] 84/25)

Es muy tardado la llegada al máximo -24 años- dejando para la bajada solo siete años

A destacar el último tramo de la rama de subida, de [1639] 82 – [1641] 84 es de 81,30º, casi perpendicular. ¿Qué pasó en torno a este tramo?

3 Cartas por corresponsal

Considero que tiene dos máximos: ([1625] 68 / 16,50) y ([1630] 73 / 15,38), separados por cinco años

La gráfica tarda 9 años con una pendiente de 48,04º de llegar al primer máximo; con una pendiente – 10,14º tarda 5 años en bajar al segundo y 16 años con una pendiente – 7,73º para llegar al final

Datos que llaman la atención:

Inmediatamente dos datos saltan a la vista. Uno. Al haber prácticamente dos máximos -([1625] 68 / 16,50) y ([1630] 73 / 15,38)- tan cercanos suaviza la silueta de los máximos de las dos gráficas anteriores.

El otro es, mirando la gráfica, tiene la forma de una llanura en la que se levanta un otero

Teniendo presenta la descripción de las tres gráficas, puedo empezar a deducir algunos puntos de interés

Las gráficas comienzan a ser significativas a partir del año [1617]60. El ¿Anciano? tiene 60 años. Realmente es un anciano –la esperanza de vida de esta época es como máximo de 50 años-. Quizá más significativo sea el punto ([1630] 73/123), el máximo de la primera gráfica, cantidad de cartas- . Es decir, el ¿Anciano? con 73 años, ancianísimo en esta sociedad, produjo un mínimo de 123 cartas, que no son ‘saludos’, escritas a mano con pluma –pluma de pluma (de pato, mejor)-, a la fecha sin secretario que las escribiera. 123 cartas es un mínimo: solo están las que el P. Aisain escogió de entre las cartas que encontró pues algunas se han debido perder.

El ¿Anciano? realmente lo es, y es dos veces anciano: por la edad, tiene 73 años a la fecha y por tener 73 años en una sociedad cuya esperanza de vida apenas llega a los 50 años.

¿El Anciano es realmente anciano? Por la edad, pareciera que sí. Por las 123 cartas y todas sus circunstancias, pareciera que no, que se trata de una persona joven en la plenitud de sus fuerzas.

Sigo llamándolo ¿Anciano?

El punto ([1630] 73/123), máximo de la gráfica ‘cartas’ –junto con el máximo de ‘corresponsables- es un punto en que la gráfica da un giro brusco de casi 180º. Qué pasó en torno al año [1630] 73. No precisamente en este año, sí en su entorno.

Esta gráfica de subida rápida y descenso más lento suena un tanto al proceso de carga / descarga de un condensador: La acumulación de carga es rápida, la descarga más lenta pues depende de cómo se administre la carga. Aunque éste un elemento de un campo totalmente distinto, por la analogía de tener las gráficas cierto parecido, se puede pensar que la Obra Pía tiene dos momentos históricos: uno de acumulación hasta el año [1630] 73 y el segundo, de administración de lo acumulado hasta el [1648] 91 -¡91 años el ¿Anciano? ¡sí que es anciano!

Solo queda añadir que la rama de descenso desciende con varios máximos y mínimos relativos. Pensando esta rama como la que expresa la ‘administración de la carga’ del máximo indica cierta inestabilidad en este proceso.

La gráfica de ‘corresponsales’ tiene el máximo en ([1641] 84/25) que está respecto al máximo de ‘cartas’, ([1630] 73/123), once años más tarde. En principio debían coincidir los dos máximos. Las cartas del ¿Anciano? son de trabajo y en función de la Obra Pía, por lo que es inmediato imaginar que el número de cartas que escriba crezca al ritmo de la multiplicación de la Obra Pía. El hecho que sean distintos los máximos parece que son independiente la gráfica de la ‘carta’ y ‘corresponsales’: no crecen a la par.

En esta gráfica, también en contraste con la gráfica anterior, llaman la atención dos puntos de la rama de subida; uno, la inestabilidad; otro, el último tramo.

Respecto al primer punto la gráfica se aleja en sus máximos y mínimos relativos de la línea promedio: indica una gran inestabilidad en el proceso de crecimiento del número de corresponsales. En cambio la gráfica de ‘cartas’ crece hacia su máximo sin casi oscilaciones.

Lo que sorprende es la gran pendiente, casi perpendicular, del año [1639] 82 al [1641] 84. ¿Qué pasó?

Otra gran diferencia con respecto a la gráfica de ‘cartas’ está en rama de descenso. En las ‘cartas’ la gráfica se da su tiempo para descender, muy inestablemente pero con calma. En cambio ‘corresponsales’ prácticamente no hay rama de descenso

La tercera gráfica expresa el promedio de cartas por corresponsal.

Solo verla salta a la vista la forma: una llanura con frecuentes y muy pequeños máximos y mínimos relativos en la que, de repente, se levanta el otero de paredes casi verticales -sube con una pendiente de 84,96º, la pendiente de bajada es de – 78,28-. La cima se extiende del punto ([1625] 68 / 16,50) al ([1630] 73 / 15,38), son cinco años y la base de 8 años: del ([1624] 67 / 5,20) al ([1632] 75 / 5,71) ¿Qué pasó?

Prácticamente ¿Anciano? mantiene constante el número de cartas que cada año escribe a sus corresponsales; la llanura con una suave caída. De pronto en el año ([1624] 67) se levanta con una pendiente 84,96º y en ([1632] 75) tras una caída de – 78,28º. ¿Qué pasó entre estos años o cerca de ellos para este terremoto a los nueve años de empezar las gráficas?

¿Qué información hemos podido extraer de las gráficas?

En la gráfica ‘cartas’ nos muestran que en la Obra Pía hay dos épocas claramente definidas. La primera es de acumulación, de energía desbordada, de optimismo, de que aquí nos comemos el mundo, de rápido crecimiento. La otra es administrar lo conseguido en la etapa anterior, es la etapa del trabajo sin brillo de cada día, de resolver problemas ordinarios, graves, menos graves, muy graves, gravísimas.

La rama de descenso de la gráfica muestra un descenso constante con máximos y mínimos relativos, que muestran las distintas vicisitudes por las que pasaba la Obra Pía, pero ninguno de estos máximos relativos logra hacer remontar esta rama de la gráfica, pues, en principio, debía de ser estable, sin pendiente, ya que la tarea de administrar una obra cualquiera genera prácticamente la misma cantidad de papel. Basta con ver los archivadores que, al menos, se usaban en las distintas dependencias de un colegio.

Es un descenso que hay que explicar. Quizá un efecto de la edad del ¿Anciano? En algo se tiene que notar. Quizá debido al método de recogida de los datos. No pienso, según este método la gráfica debiera crecer constantemente, ya que la espiritualidad del ¿Anciano? se manifiesta con más claridad a cada día. ¿Se han perdido? Si, sí ¿Por qué se han perdido tan ordenadamente?
¿Problemas habidos en la administración ordinaria de la obra?

La gráfica ‘corresponsales’ es prácticamente una gráfica de crecimiento, solo una colita al final de descenso. Las cartas de ¿Anciano? son de trabajo, la administración de la Obra Pía. Por lo que debiera ser cantidades un tanto proporcionales, a mayor número de Obras Pías, mayor número de cartas, mayor número de corresponsales. Si no hay esta proporción se puede pensar que las distintas obras Pías se fueron creando con bajo número de personal, la creación de Obras se detuvo pero el número de personas que las atendían iban aumentando y algunos pasaban a corresponsal, hasta 1641 se detuvo y bruscamente desciende.

La llanura es normal pues al ser cartas de trabajo en torno a los problemas que surgen en las distintas obras de la Obra Pía, estos constantemente están surgiendo aquí, allá por lo que lo normal es que los corresponsables reciban un promedio constante de cartas. Solo si hay un problema desacostumbrado el número de cartas del corresponsal correspondiente reciba más cartas de lo que acostumbraba. Por lo que sorprende la presencia de ese ‘otero’: de repente algunos corresponsales reciben una avalancha. También de repente cesa y vuelve la normalidad

Resumen:
Las gráficas muestran puntos a investigar: ¿por qué …
… en los puntos ‘cartas’ ([1630] 73/123) y ‘corresponsales’ ([1641] 84/25) la gráficas de un giro tan brusco?
… en el segmento ‘corresponsal’ [1639] 82 al [1641] 84 es casi perpendicularP?
… la rama de descenso de ‘corresponsal’ es tan corta.?
… en torno a los punto ‘Promedio’ ([1624] 67) y ‘Promedio’ ([1630] 73) las pendientes son tan pronunciadas?
… en el tramo ‘Promedio’ ([1625] 68 / 16,50) al ([1630] 73 / 15,38) se da una oscilación rápida entre máximos y mínimos relativos?
… los máximos y mínimos relativos en todas las gráficas?

AQUÍ VENGO

Para lo que me interesa aquí: las gráficas insisten en señalar, por un lado, que se refieren a un anciano –ancianísimo según los baremos de la época-, por otro que el nivel de actividad que reflejan exige la vitalidad de un joven en la plenitud de sus fuerza.

Es el misterio de ¿Anciano?
¿Será esto eso que llaman milagro?

Hasta ahora lo he estado llamándolo ¿Anciano?, pero también podría haberle llamado ¿Joven?, pues a la vez es Joven y anciano

Hasta aquí el anciano – joven ha estado presentado en referencia a la edad. Las gráficas solo registran datos medibles, en este caso: edad / cantidad de cartas, de corresponsables. Pero las gráficas no solo hablan de años: entre líneas, en la inestabilidad del sistema –en los sucesivos altibajos de sus máximos y mínimos relativos- nos están hablando de un espíritu joven y fuerte, con la agilidad necesaria para enfrentar los vaivenes que se reflejan en las gráficas.

Para seguir conociendo al (Joven / Anciano) y empezar aun por la puerta de la edad, recibimos como dato que el (Joven y Anciano) está a caballo de los ss.XVI Y XVII con –casi- los mismos años en el XVI y XVII.

La conciencia europea en el siglo XVI sufre una de sus mayores crisis. Su universo se tambalea de tal modo que la obliga a replanteárselo todo desde las bases más elementales. La gran sorpresa de encontrarse de repente con un mundo nuevo: el Nuevo Mundo la llena de espanto. ¡La de posibilidades que habrá! Un Nuevo Mundo que estaba ahí, frente a todo el mundo -Para Europa, ella es todo el mundo-. Un mundo que no conocía. Tan desconocidamente nuevo, que esa palabra penetra hasta lo más profundo de su conciencia desquiciándola toda.

Nuevo Mundo en el que todo es desconocido, todo es nuevo, todo está por hacer, todo puede hacerse nuevo –desde el punto de vista europeo-.

Es el tiempo de las utopías.

Se inventan leyendas para indicar esta capacidad de regeneración. Nace ‘El dorado’, La ‘Fuente de la Eterna Juventud’. Algunos lo tomaron al pie de la letra.

¡Nuevo Mundo! ¡Tan cercano y tan desconocido! – ¡perdón Agustín por robarme tus palabras!-

A la par va naciendo una gran duda.

Allí donde está el Nuevo Mundo se decía que era dominio de los espantos, de las gigantescas bestias marinas destrozando cualquier nave que se atreva a aventurarse por la mar océano.

Una duda corroe el alma de Europa: ¿Será así con todo? ¿Qué Nuevos Mundos estamos perdiendo por nuestros actuales espantos ya sean personalmente creados, ya creados por otros para mí?

El XVI es el siglo en el que toda Europa está inquieta –demasiada novedad la del Nuevo Mundo-, un gran desasosiego llena su alma: Romper con el pasado -signo de error, de falsedad-; destruirlo y empezar de nuevo.

Es la hora de la ruptura en la Iglesia Occidental: fuertes criticas junto a la búsqueda de la Verdadera Iglesia, la esposa inmaculada de Jesús. ¿Utopía?

Una gran guerra –caliente o fría, armad e ideológica, dis’que de religión-, esquilma los pueblos de Europa

Si el S.XVI es el siglo de la Utopía, de la búsqueda de la Fuente de la Eterna Juventud, buscada por muchos, encontrada por nadie-, el S.XVII es el de la construcción de la utopía: construir el Nuevo Mundo en el Viejo Mundo.

En el S.XVII de los caminos iniciados en el SXVI, unos llegan a su fin, otros son retomados y profundizados.

El desasosiego del alma europea se sublima en el barroco. La duda que corroe el alma europea es enfrentada por Descartes que sin vergüenza va declarando a todo el que quiere escucharlo que todo lo recibido hay que ponerlo en duda, incluso la mismísima idea de Dios. ¡Todo y todos bajo sospecha! Galileo desbarranca los principios fundamentales heredados que nos mantenían tranquilos en NUESTRO lugar en el mundo. Galileo hace que nuestro espíritu se libere de su servidumbre a las estrellas y se sienta hermano de ellas. En la paz de Westfalia se reordena Europa atendiendo a nuevos criterios puramente laicos, el papado es dejado en la banca e intervendrá cada vez menos en la construcción política de la sociedad, y la frustración del papa que le tocó vivirlo, la sufre la Obra Pía del P. José

Se buscan nuevos caminos en todos los campos. Empieza a apuntar la ciencia como la nueva realización de la utopía.

Calasanz, Descartes y Galileo, contemporáneos -Calasanz es el de más edad-. Casi coincidiendo en el año de sus respectivas muertes. Calasanz, conocedor de la teoría de Galileo, preocupado por su bienestar, participando del mismo espíritu; conocedor de la obra de Descartes –a través de Galileo-, contribuye a la creación de la utopía dirigiendo su mirada no solo a la racionalidad, ni solo al exterior de la persona, sino básicamente a su interior para que ella, que ha de construir la Nueva Sociedad, lo haga desde un corazón sano.

Es el momento para que Calasanz empieza ya aponer la utopía de en cemento

Calasanz sí encuentra la Fuente de la Eterna Juventud -como demuestran las gráficas-. La encuentra en la obediencia al Amor de Dios, manifestado en el Buen Chus. Para encontrarla no tiene más que seguir la bitácora que Él nos ha dejado: “El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano: plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios; en la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo, que en mi Roca no existe la maldad”.

Calasanz confío en Su Palabra. Como cedro del Líbano en la vejez, frondoso y lozano, da fruto.

Y Calasanz puso su fe en cemento
Y construyó la Escuela Popular,
que nacida, no de él sino de la obediencia a la voluntad del Buen Chus: es una Escuela Popular Pía.

La Escuela Pía Popular es el fruto juvenil de un anciano.

La sabiduría es joven y anciana: “Dios mismo te ha hecho anciano”, le dicen al jovencísimo Daniel. “Ya que el mismo Dios te ha dado la sabiduría ven y ayúdanos hacer a ser justos”.

La Pía Escuela Popular es el fruto de la Sabiduría presente en Calasanz.
(Los años son anécdota).

De la sabiduría presente en Calasanz tanto como don de Dios dado especialmente a él y de la Sabiduría don de Dios a la humanidad, manifestada en la Historia

La Escuela Popular Pía no es la etapa final de la vida de Calasanz, no es empezar de nuevo, no es una nueva vida, no es crecer en santidad, es esclat en milers de prunes multicolors del castell de foc en la nit tan fosca. En la oscurana de esta sociedad tan depravada, la vida de Calasanz estalla como carcasa lanzada hacia la oscurana de la noche que al estallar la ilumina con miles de nuevas estrellas multicolores.

La Popular y Pía Escuela es la vida interior de Calasanz expresada en cemento
Así nace y eso es la Escuela Pía Popular.

Escuela Popular Pía es el fruto de la madurez de Calasanz
Pía Escuela Popular es lugar en el que reside la Sabiduría
Escuela Popular Pía educa desde la sabiduría
Escuela Pía Popular es sabiduría.

Sabiduría es don que hay que pedir
Mientras se recibe este don ¿hay que cerrar las escuelas?

Aún sin sabiduría ‘don de Dios para mi’; al menos, sí la sabiduría ‘viento del Espíritu’ presente en el corazón de la historia de la humanidad.

La escuela es el lugar de la síntesis de todo lo humano; una síntesis vivida, meditada, organizada, graduada, que es la que entrega a los alumnos a través de los distintos medios que toda escuela tiene ya sean personales, institucionales; ya ensañando el aula con pizarra y tiza o sus equivalentes actuales, ya enseñando en los pasillos con la escoba o su equivalente moderno.

Desde esta síntesis la Pía Escuela Popular, educa.

Nada de lo humano queda fuera de la escuela.

Ahora de nuevo puedes teletransportarte. Basta con activar: SALTO

Como se trata de un ejercicio escolar hay que evaluarlo para ver si el método usado tiene alguna utilidad.

[Ver el apartado de la relación con la historiografía en las GRÁFICAS]

En una tabla con algunas fechas notables de Calasanz y de la Escuela Pía, añado los datos extraídos de las gráficas.

Se observa en primer lugar que hay sobre unos 21 años en que Calasanz está en Roma. De los cuales transcurren dos hasta el ‘encuentro’ en Santa Dorotea. Quedan 19 años para el arranque de las gráficas. Estos 19 años los invierte así: compaginando la escuelita con el oficio en la casa Colonna, unos nueve años, mientras corren esos nueve años, transcurren siete años hasta que se encuentra el primer testimonio del giro que piensa darle a su vida, también en este periodo en la casa Colonna, a los 4 años se tiene el primer traslado de las escuelas: a la Plaza de las Flores

Trascurren como 17 años hasta la compra del edificio de San Pantaleo. A los ocho años desde su salida de las oficinas Colonna. A los quince años de su ‘encuentro’ en Santa Dorotea.

Son años de preparación para lo que salga, sea lo que sea.

La gráfica comienza a levantarse en 1616, coincidiendo con la fundación en Frascati y a dos años de la unión con la Congregación de Lucca. Es un arranque lógico: hasta la fecha todo ha sido arreglar las coas entre nosotros, las hablamos y ya. Pero ahora aparecen los otros, en cuanto pueblos fuera de Roma y otras instituciones. La gráfica ha detectado el momento en que la escuela de Calasanz rompe sus fronteras romanas

La gráfica ‘Nº cartas’ tiene un primer máximo relativo en [(1617) 60] que coincide con la separación de la Congregación de los Luqueses. El máximo absoluto está en el punto [(1630) 73] y un crecimiento abrupto, una pendiente de 83,12º. Esta gran pendientes de la gráfica nos está hablando de la gran y rápida expansión de la orden: en trece años, cuatro provincias, más la aprobación de las constituciones, la creación de la Orden de las Escuelas Pías, Primera Congregación General. Es una pendiente que está mostrando la gran vitalidad de la Escuela Pía Popular.

Realidad que parece cambiar a la derecha del Máximo absoluto: la gráfica da un giro de casi 180º. Si a la izquierda la gráfica muestra la gran vitalidad de la Orden, la rama de la derecha está manifestando su decadencia.

Para entender esta caída de la gráfica a la derecha del máximo absoluto solo se me ocurre que se está dando un cierre progresivo de escuelas por lo que la necesidad de correspondencia disminuye

En esta rama de la gráfica, quizá contradiciendo lo anterior está la fundación de dos provincias fuera de Italia: la de Bohemia y Polonia.

Quizá otra causa de la caída del nº de cartas sea que cuanto más lejos, más probabilidad que se pierdan.

En esta misma rama hay grades oscilaciones entre máximos y mínimos relativos. Destaco un primer máximo relativo en el punto [(1639) 82] que coincide con el documento papal que fin al conflicto de los hermanos clérigos. El otro máximo relativo, el segundo en cantidad después del máximo, es de fecha [(1641) 84] que coincide con el nombramiento del P. Mario Sozzi como provincial de Toscana. Sin conocer la historia podría decir que el P. Mario causa una gran perturbación en Calasanz, lo mismo que los ‘hermanos clérigos’ aunque menos.

El último máximo relativa coincide con la supresión de la Orden

Si nos fijamos ahora en la gráfica de ‘Corresponsales’ tiene el máximo absoluto curiosamente en la fecha [(1641) 84] que coincide con el 2º máximo de ‘Cartas’ y con el nombramiento del P. Mario. Después de esta fecha inicia una rápida caída. Explicaría el movimiento de esta gráfica y su máximo absoluto desplazado respecto al de la gráfica ‘Cartas’ pensar que las primeras fundaciones fuera de Roma se hicieron con un déficit de religiosos, los que poco a poco fueron apareciendo hasta llegar al P. Mario, que empezó la salida de la Orden de religiosos.

En esta gráfica de corresponsales el tramo de [1624] 67 hasta el [1625] 68, asciende muy abruptamente. Para ver si un río crece aquí, no hay que ver si llueve aquí, sino si llueve río arriba y río arriba está la Provincia de Liguria, el pleno reconocimiento de la Orden por parte de la Iglesia. Quizá esta seguridad legal alcanzada haya actuado como invitación a pedir el ingreso en la Orden.

Respecto a la gráfica ‘Promedio’ aparece, en general, que el número de corresponsales que reciben más de una carta es constante a lo largo del proceso con tendencia a ir disminuyendo.

Sorprende el comportamiento tan anómalo de la grafica [(1624) 67] al [(1632) 75] en este periodo de ocho años hay una subida en gran pendiente y una caída igual de brusca y lógicamente en esta zona están los máximos y mínimos significativos.

Esta no es un gráfica independiente pues su origen no está en los datos, sino en las dos gráficas anteriores: ‘Cartas’ y ‘Corresponsales’ por lo que el segundo promedio máximo coincide con el máximo de ‘Cartas’, parece lógico pues el promedio no es más que un quebrado que crece cuando la diferencia relativa del numerador y del denominador crece a favor del numerador y en este punto la cantidad de cartas es máximo del de corresponsales está creciendo y en este punto está en valores mínimos –el primer máximo relativo de ‘Promedio’ es el punto ([(1633) 80] / 16).

Lo que sorprende y hay que buscarle explicación al rápido crecimiento de la gráfica del punto [(1624) 67] al punto [(1625) 68] en un año el promedio sube 11,3º puntos y del punto [(1630) 73] al [(1632) 75] desciende con igual brusquedad. ¿Por qué de repente Calasanz decide enviar muchas cartas a pocos corresponsales y, también, de repente vuelve al ritmo normal? En este intervalo de ocho años: Calasanz está recién nombrado General, hace cinco años de la separación de los luqueses, Visita Apostólica a Roma, -el año pasado -[(1623) 66]- se erige la Provincia de Liguria, se crea [(1626) 69] la Provincia Romana, también [(1630) 73] la provincia de Liguria, se funda [(1631) 74] en Nikolsburg; tres fundaciones que lógicamente exigen mucha correspondencia del General con los encargados de las responsables inmediatos.

Pero sigue sin explicación lo rápido tanto del ascenso como descenso.

Como autoevaluación final, pienso que a alguien que no conociera nada de Calasanz, ni de las Escuelas Pías, los resultados le dan una visión general del proceso, señalando algunos puntos por donde debería empezar a investigar. Es una buena herramienta para el diseño de un proceso de investigación.-

Hasta AQUÍ saltaste. Aprovecho para saltar también y despedirme:

Gracias por la paciencia
Manolo



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MISIONES CALASANCIAS, Revistas - Nov 24, 2011 11:08 - 0 Comments

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