Personal, Reflexión - Written by Archivo Calasanz on Miércoles, Diciembre 5, 2012 7:11 - 0 Comments

CALASANZ, IMÁGENES

LAS ALFORJAS DE CALASANZ / La Malvarrosa, Valencia (Betania) / Manolo Nebot, escolapio / 30 de noviembre de 2012

IMÁGENES DE CALASANZ

Cuando en física se quiere obtener información sobre magnitudes que evolucionan a la par, se divide una de ellas en pequeños intervalos y se examina cómo reacciona la otra magnitud en cada uno de ellos.

Queremos ver el rendimiento de una planta respecto a la radiación luminosa que recibe. Para conseguirlo iluminamos la planta con luces de distinto color, que es decir: distintas frecuencias, que son distintas energías, y vamos tomando nota del rendimiento de la mata en cada color de la luz que la ilumina, es decir de su frecuencia, es decir la energía que recibe.

Así conseguimos saber la relación entre el rendimiento de una planta y la energía que recibe vía luz.

Así podemos actuar con Calasanz.
Bueno. Con Calasanz, no; con una imagen de Calasanz.

Si la iluminamos con luces de distintos colores o frecuencias o energías y tomamos nota de cómo reacciona su imagen … Mejor dicho: tomamos nota de cómo imaginamos que reaccionaría la imagen que tenemos de Calasanz ante nuevas excitaciones. Así tendremos una colección de imágenes calasancias en función de una gran variedad de situaciones, las que nos van a permitir conocer, ante la problemática de un momento determinado, mediante una integración de los estados conocidos, la probable toma de postura ‘calasancia’, y/o ‘escolapia’.

Con lo que tendremos:
una imagen de Calasanz sumamente flexible, adaptable a distintas circunstancias.
Y una visión del Calasanz histórico sobre los nuevos problemas ‘escolapios’ que día a día se van presentando.

He procurado distinguir a Calasanz de su imagen
porque con lo que se trabaja, se manipula, es la imagen, no la persona.

Hablar de imagen es hablar de ‘imaginar’ porque de eso se trata, de imaginar otros calasanes posibles que nos den otras posibles escolapiedades, las que deben ser coherentes con el desarrollo histórico empírico de lo escolapio.

Hablar de imaginar, es introducir inconscientemente al inconsciente en la discusión calasancia con lo que la imagen de Calasanz se convierte por proyección en una posible imagen del investigador con lo que aparece la duda fundamental –que es propia de toda ciencia y de todo proceso en el que intervenga el juicio humano- sobre si la imagen ¿Es de Calasanz, o del investigador, o una mezcolanza de las dos? Este problema de momento lo dejao y me dedico a lo fácil

La historia de Calasanz ya ha sido iluminada con la luz de la objetividad: se han revisado la totalidad de documentos pertinentes existentes, se han estudiado con todo rigor, se han publicado en forma de libro el resultado de estos estudios, junto con toda la documentación que avala todo el contenido del texto publicado.

En 1949 el P. Calasanz Bau publica su monumental obra ‘Biografía Crítica de San José de Calasanz’ siendo el primero en introducir la palabra ‘crítica’ en el título de una vida de Calasanz. Palabra que responde a la actitud del P. Bau, al enfrentarse con la tarea de construir la ‘Biografía’, de aceptar sólo lo que está debidamente avalado por un documento aceptado como válido. De aquí surge la necesidad de manejar una gran cantidad de documentos que hay que pepenar en los distintos archivos, desempolvarlos, analizarlos, exprimirles todo su jugo y publicarlos en su libro.

Poco a poco va surgiendo de la vieja máquina de escribir la nueva biografía de Calasanz, que marca un antes y un después en los estudios historiográficos calasancios.

En el después de la ‘Biografía Crítica’ del P. Bau aparecen numerosos artículos y libros en su misma dirección, reflejo de las numerosas investigaciones de muchos historiadores sobre todos los aspectos de la vida de Calasanz. Un ejemplo, el artículo del P. José Poch ‘Heráldica y sigilografía calasancia’

Estudios que no se quedan atrapados entre las hojas de revistas especializadas, ni perdidos entre libros igualmente perdidos en viejos anaqueles oxidados, sino que como documentos, junto a otros, ya conocidos de antiguo, ya recién descubiertos, han sido integrados en una nueva síntesis.

En 1992 el P. Severino Giner publica su, también monumental, obra ‘Calasanz, maestro y fundador –Nueva Biografía Crítica-’.

Ambas ‘Biografías Críticas’ son monumentales.
¡No pueden dejar de serlo!

Ambas nos traen el recuerdo de Calasanz y de la primera Escuela Pías limpios de polvo y paja;
Monumentales por su tamaño: son libros de muchas páginas, que no pueden tener menos, por la gran cantidad de documentos, comentarios, razonamientos, citas, notas que deben contener y, como sabemos, todo saber ocupa lugar, al menos en el papel.
También monumentos por la belleza de la que están llenos. ¿Hay algo más hermoso que un razonamiento bien construido en el cual la mente se pasea en él como nuestros padres Adán y Eva se paseaban por el fresco jardín del Edén al caer la tarde acompañando a su creador.

Con la obra: ‘Calasanz, maestro y fundador’. Mejor, con su obra ‘Nueva Biografía Crítica’ el P. Severino Giner se coloca en el proceso que inició la ‘Biografía Crítica’ del P. Calasanz Bau. La intencionalidad de la ‘Nueva’ tal como lo expresa su título: NUEVA (Giner) [BIOGRAFÍA CRÍTICA (Bau)] es actualizar –hacer nueva- la biografía del P. Bau.

La Biografía Critica del P. Bau fue tan oportuna que desató tan gran avalancha de historiadores que no hubo aspecto de la Escuela Pía que no fuera examinadlo críticamente consiguiendo iluminarlos con nuevas y más claras claridades. En cincuenta años la producción de artículos y libros es tan enorme que está exigiendo una síntesis para tener una visión unitaria del momento fundacional de las Escuelas Pías. El P. Severino Giner asumió la tarea y en el año 1992 presentó la Nueva Biografía Crítica

En ella nos presenta la imagen de Calasanz, de la Escuela Pía, de los escolapios, de su proceso bajo la luz de la objetividad, del análisis minucioso de los documentos. Ya poco, pienso, se puede añadir bajo este aspecto. Quizá un especialista muy especializado pueda añadirle una línea aquí, otra allá. Pero para este su humilde servidor la imagen de Calasanz y de lo escolapio que surge de esta biografía responde a lo que realmente fue la etapa fundacional.

Del proceso anterior ha surgido la imagen de Calasanz y lo escolapio que podríamos llamar normativa. Avalada por el estudio científico de toda documentación y por la pacífica aceptación de todos, la mayoría, los investigadores de este tema.

Dejando el tema así, con estás imágenes tan incuestionables, y por lo mismo tan inflexiblemente unidas a un momento histórico, que ante los cambiantes tiempos y sus problemas no podemos escuchar la opinión de aquellos que iniciaron el camino de la Escuelas Pía, por lo que sólo podemos tenerlos colgados de la pared y como motivo para alguna reflexión espiritualizante.

Para darles un poco más de flexibilidad se puede iluminar a Calasanz y lo escolapio con otras luces y observar las variaciones que aparecen respecto a la imagen normativa.

Esta luz podría ser la de ‘Sherlock Holmes’. Por ejemplo. O la luz de un ‘novelista’, quizá la de Vicente Blasco Ibáñez, O la del ‘Ingeniero romano’, precisamente el que construyó el acueducto de Segovia; o quizá un filósofo de la ‘lógica formal’ como quizá el Sr. Boole.

Sherlock Holmes con unos datos muy precisos, extraídos por una observación atenta, exhaustiva de un problema. Aislado, a solas con su raciocinio construye una estructura en la que todos los datos se integran tan armoniosamente que se vuelve tan luminosa que aclara el hasta ahora misterio.

El novelista a partir de datos de vivencias personales y ajenas. A solas con el lápiz, construye una historia tan bien trabada que parece real, o mejor dicho, es real porque refleja la estructura básica del funcionar del corazón.

El ingeniero romano está orgulloso porque sin emplear cemento ni otro pegamento, construye arcos y más arcos; todos los que sean necesarios para sostener el acueducto presente y cualquier otro que se le presente. Si se presenta la ocasión, abrir puertas y ventanas en pesadas paredes. Puentes ya no hay problema: cualquier longitud, cualquier altura –dentro de límites prudenciales-. Con la garantía que no se caerán. ¡Y no se caen! Son las piedras hábilmente colocadas las que -haciendo del pecado virtud-, mutuamente se sostienen con sus propios pesos.
Y los científicos de la Lógica Formal que muy humildes –o muy elegantes- se contentan con que el razonamiento sea elegantemente impecable, que no acoja contradicciones en la meta, ni de ésta con el punto de partida.
El novelista, el ingeniero, el detective, el filósofo usan los tres elementos que necesitamos para construir las variaciones sobre la imagen de Calasanz y de lo escolapio.
Los cuatro a una nos explican que su punto de partida es necesariamente el mundo empírico, el mundo conocido en primera instancia por los sentidos: el Sr. Detective examina con gran atención los hechos; el ingeniero estudia con todo detalle las piedras y crea tablas según su textura, su dureza, resistencia, los caminos de las fuerzas, las formas que deben tener las piedras, una a una y en conjunto; el novelista toma buena nota de las gentes, de su actuar, de su hablar, de sus esperanzas, alegrías, de su sufrimiento, de su amor; el filósofo formal es más renuente a decir su entronque con lo empírico pues presume de su alto grado de abstracción que pareciera que lo pone muy por encima del vulgar empirismo, pero aun así no pierde el polvo de la dehesa ya que en nuestro razonamiento busca los primeros principios -los átomos- de todo razonamiento, lo más elemental que lo constituye, los elementos mínimos a los que aun se les puede aplicar: si verdadero o falso.
Ya con los datos en la mano el filósofo, como el ingeniero y el novelista, también el detective se retiran a su desierto particular donde, solos con los datos obtenidos, medita cómo se pueden organizar para crear una realidad nueva. Hasta que aparece como el relámpago –pues todo razonamiento por mecánico que pueda parecer termina en un instante de intuición -que por un instante y por una sola vez- nos da una visión del conjunto en el que se integran los datos que tenemos en la mano. Después de esto lo que resta es tontera, basta con dejar que el lápiz escriba.
Por último difundir el resultado porque la luz se pone en el candelero para que ilumine a todos los de la casa:
El detective le vuelve claro al juez lo que oscuro tenía.
El ingeniero le lleva agua nueva y limpia a la ciudad para que los niños ya no mueran de disentería.
El novelista presenta su novela al que quiere cambiar de vida para que tenga un espejo donde verse y ver que hace.
El filósofo nos muestra lo cuidadosos que hay que ser para ir con lo `verdadero’ / ‘falso’ por la vida.

Los cuatro pasan por un periodo de aislamiento para construir su teoría. Así voy a proceder en este ensayo para construir las variaciones a la imagen de Calasanz: Una vez tomados los datos de la ‘Biografía Crítica’ me separaré de ella, pues-no se trata de ampliarla, corregirla –imposible, al menos para mi- sino de otra cosa: las posibles y probables reacciones de Calasanz ante distintas circunstancias ‘imaginadas’.

El diseño de un simple juego de nintendo.

El ajusticiamiento de Giordano Bruno quemado vivo en la Plaza de las Flores -una de las casualidades ¿significativas? que se dan en la vida de Calasanz-, prácticamente frente al portón de las Escuelas Pías del P. José; siendo necesariamente Calasanz, maestros, alumnos testigos de primera fila de este acto de barbarie, que por eclesiástica no deja de serlo.

Me resulta un poco escandaloso que Calasanz no diga una palabra, al menos no la he leído, sobre este acontecimiento; ni tampoco en los historiadores, que ni siquiera señalan la coincidencia.

Los historiadores tienen excusa pues para ellos no tiene que ver directamente con Calasanz y las Escuelas Pías, pero Calasanz, no.

Calasanz, según los datos de la Historiografía Objetiva, es una persona muy sensible a las necesidades de su entorno, fruto de ello es, no solo su participación sumamente comprometida en las desgracias que se abaten sobre el pueblo de Roma como pueden ser las graves inundaciones que causa el Tiber; o la peste constantemente agazapada entre la pobreza del pueblo romano.

La solidaridad de Calasanz no se agota en su acción asistencial, sino que va más allá y crea la Escuela Pía para transformar la sociedad.

No es creíble que el ‘quemar viva’ a una persona delante de sus narices no le causara una dolorosísima impresión, hasta el vómito. Más dolor aun al considerar que es una acción eclesial en que eclesiásticos muestra su corazón más cruel, y su mente más retrógrada, pues con esta muerte tratan de matar la nueva ciencia de la que él, Calasanz, es, sin duda, partidario como parece mostrarlo el conocimiento que tiene del mundo científico de la época, en que el caso de Galileo es uno más. Más desatacado que otros por aparecer la palabra ‘Galileo’.

Por eso resulta sorprendente el silencio de Calasanz. A no ser que lo grite crípticamente, cuando habla que la finalidad de las escuelas es la ‘reforma de esta sociedad tan depravada’ o al componer ‘La corona de las doce estrellas’ aprovecha para recordarnos a los eclesiásticos que el Señor Jesús quiso ser educado por la Virgen María –‘la Iglesia’- en su infancia. ¡La Iglesia es madre y maestra!

Sea lo que sea hay un silencio de Calasanz en un tema que, de acuerdo a la imagen que se desprende de la Biografía objetiva, le debió marcar profundamente y que a pesar de esto quedó en silencio, por lo que estoy seguro que Calasanz, en general, sabe más de lo que dice.

Esto ya justifica el empleo de otros métodos para conocer la vida de Calasanz.

No solo hay silencio respecto a experiencias internas de su persona, sino en cuanto informar de asuntos graves ocurridos en los colegios.-Recuerdo, de momento, su actuación en la acusación de pederastia al P. Cherubini, en el que sin echar en saco roto la acusación, pues inmediatamente abrió un proceso informativo, tomo las precauciones para que no llegara a oídos de los ‘superiores’. Aunque no pudo evitarlo.

Esta clara la tendencia de Calasanz a la reserva, a comunicar lo estrictamente necesario.

Al contrastar esta actitud con la imagen de Calasanz que brota de las biografías objetivas, se intuye que esta reserva de Calasanz responde a la necesaria prudencia para proteger a las Escuelas Pías que están creciendo entre el aplauso de unos y el odio de otros. En el ámbito político, más si tienen un matiz de cambio social, la palabra ‘odio’ no es una exageración, ni anormal, es lo normal. Puedo decir, sin ningún temor a equivocarme, que un sector de los eclesiásticos y de la nobleza romana odiaba a las Escuelas Pías y no hay motivo para pensar que este odio no alcanzara a Calasanz.

Sea lo que sea, Calasanz, al menos, siente la necesidad de proteger las escuelas.

Todo lo dicho en torno al ajusticiamiento de Giordano Bruno solo está aquí, fuera del lugar que le corresponderá, para ilustrar otra forma de investigar para obtener nueva información sobre Calasanz y lo escolapio.

Hecho que tiene su cierta importancia, pues no deja de ser parte de nuestra revelación privada.

La biografía objetiva rechazará todo lo expuesto en este apartado. No por desprecio sino por hacer lo que debe, pues si Calasanz calla, no hay nada, silencio, por lo que el historiador objetivo nada puede hacer pues no hay nada sobre qué actuar. No solo nada se puede hacer sino que nada se debe hacer pues todo serán puras palabras sin respaldo en la realidad.

Pura novela, ni histórica es, pues su apoyo con la realidad es mínimo: la coincidencia en un mismo lugar y en un mismo tiempo de un ajusticiamiento, una escuela, un hombre.

Esta coincidencia es tratada de forma distinta por ambos métodos. Uno, no la toma en cuenta, como de hecho así ha ocurrido, porque su caminar es paso a paso; no se da un paso adelante mientras el anterior no esté plenamente justificado por un análisis crítico de un determino documento.

El otro, desde luego más propio del novelista que para el científico, coloca su verdad al final, cuando da por terminada la obra. Según sea ésta, así será la luz que proyecta sobre el asunto considerado, luz que puede revelar a la intuición del lector, dimensiones más profundas del momento histórico considerado.

Es como el ingeniero romano que no está seguro de si el viaducto que está construyendo aguantará hasta que colocada la última piedra y despojando toda la estructura del armazón que hasta ahora la ha sostenido no se derrumba. Entonces y solo entonces está seguro.

Un método construye su verdad paso a paso. El otro su verdad la pone en la autoconsistencia de sus resultados.

Este punto del ajusticiamiento de Giordano Bruno lo he presentado únicamente para aclarar mejor un esfuerzo para conocer más vitalmente, espero, a Calasanz.

Para esto voy a utilizar los momentos de la biografía de Calasanz que me resultan sorprendentes.

A como se me van ocurriendo los puedo agrupar así:

COINCIDENCIAS
El ajusticiamiento del Justicia de Aragón
El ejército de Felipe II invade el reino de Aragón, conquista Zaragoza, toma prisionero al Justicia de Aragón, que en su persona representa la nacionalidad aragonesa. Es ajusticiado y al mes y pico Calasanz aparece en Roma.

Hay que señalar que estos acontecimientos son de importancia capital para la nación aragonesa, tanto que desde ese momento prácticamente desaparece la nación aragonesa; por lo que no es de extrañar que tuvieran una gran repercusión en el pueblo Aragonés, obligándole a tomar partido.

El ajusticiamiento de Giordano Bruno
Ya introducido.

La Paz de Westfalia
Se firma el año de la muerte de Calasanz.
Lo importante no es la fecha de la firma, sino todo el proceso de negociación que corre paralelo a la vida de Calasanz y las escuelas.

EXTRAÑEZA
El periplo de estudios por España. Hubo periplo, pero no de estudios ¿Por qué, pues? Y ¿la linda valenciana de los ojos verdes?

El explosivo crecimiento de las Escuelas Pías

CURIOSIDADES
El papa le dice a Calasanz ‘Contra vos no hay nada’ en el momento en que la Órden de los escolapios está por ser eliminada. ¿Cómo que no hay nada siendo él el General en el momento de producirse los problemas?

La gran influencia del P. Mario en la inquisición por haber descubierto la casa de citas bajo paraguas piadoso.

Momento fundacional. ¿Escolapios o Calasancios?

MOMENTO CLAVE
Siglos XVI (Aragón) y XVII (Italia). Calasanz con un pie en cada siglo

Año 1679.

En próximas entregas ire desarrollando estos temas

Gracias por la paciencia
Manolo



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