Escritos de S. José Calasanz - Written by Archivo Calasanz on Lunes, Mayo 5, 2014 12:30 - 0 Comments

Carta 119 (P 621) [JOSÉ CALASANZ A ESTEBAN QUERUBINI

JOSÉ CALASANZ EN Roma, EL DÍA 22 de mayo de 1627 ESCRIBE ….

Al P. ESTEBAN CHERUBINI [1]. Narni.

Me ha parecido conveniente sondear un poco a los que han venido de esa casa acerca de la observancia de nuestras Constituciones, como acostumbro hacer con los que vienen igualmente de otras casas. Al informarme sencillamente como era su obligación, me he enterado de que se dan ahí las siguientes infracciones:

1º.) Que muchas veces se deja de hacer la disciplina, el capítulo de culpas y también la conferencia que se suele tener el domingo por la tarde.

2º.) Que dos veces a la semana se deja de hacer la oración para lavar las pocas prendas o camisas de lana, lo cual se podría hacer a otra hora. Que muchos suelen faltar a ella, entre ellos el Ministro, el cual algunas veces a esa hora está hablando a la puerta con algún seglar, siendo así que serviría de gran ejemplo a los seglares despedirles diciéndoles que es la hora de la oración. El Superior debería ser el primero en asistir a ella; además, tengo entendido que no está con la tranquilidad y devoción debidas.

3º.) Que en la sala grande de las escuelas se permite jugar al balón, que algunas veces quizá rebota en la imagen de la Virgen Santísima.

4º.) Que el Ministro lleva una sotana más larga por detrás que por delante, a manera de cola, que causa escándalo a muchos.

5º.) Que las mujeres llevan el pan del horno a casa y algunas veces de noche, con ocasión de lo cual podría suceder algún escándalo, sobre todo con algún Hermano poco mortificado.

6º.) Que en la escuela de escribir se pone poco cuidado, y tanto el maestro como incluso el P. Ciríaco [2] y también el H. Domingo [3] demuestran poca mortificación, poca humildad y poca obediencia.

7º.) Que el silencio no se observa puntualmente no sólo en la sacristía y en el refectorio, sino tampoco en otros lugares, con grandísimo detrimento de nuestras Reglas, y que se habla con los seglares sin permiso, como si fuese cosa lícita.

8º.) Que el haber ido de excursión a Bolgaria y haber comido más de lo necesario hizo daño a alguno tal vez con escándalo de los seglares, y que en el refectorio muchas veces se dan cuatro platos y hasta cinco, y el viernes alguna cosa sin contar la sopa; y de mortificación no se habla casi nunca.

9º.) Que no se canta en el coro con el tono de los capuchinos, sino algunas veces fabordón, y que el Ministro suele cantar al órgano con voz de falsete lo que produce escándalo no sólo por llegar con la voz, sino también porque los nuestros no deben cantar en otro tono que el de los capuchinos. Si vinieran seglares por caridad se podría tolerar.

Me han contado algunas otras cosas que no recuerdo bien.

Estas cosas las escribo como padre que desea se viva en esa casa con tanta observancia como sea posible, lo cual depende de la vigilancia y ejemplo del Superior. Por eso no querría que el Superior cometiera falta alguna, que por pequeña que sea suele servir de desedificación a Ios seglares. Yo espero que no sólo se remediarán todas las cosas antedichas, sino también que se pondrá gran cuidado en observar minuciosamente las cosas de nuestras Constituciones porque, si se observan bien, conducirán rápidamente a todos nuestros religiosos a la perfección. Espero también que recibirá este aviso con el mismo afecto con que yo se lo hago y sacará de él el provecho que deseo.

Puesto que en esa casa reside nuestro queridísimo P. Juan Esteban [4] religioso solícito en las cosas del temor de Dios, lo tomará como consultor de toda confianza, y le rogará que. cuando vea alguna cosa que le parezca no va bien, le avise en particular. Y así se verificará aquella sentencia del Señor que dice:

«Ubi fuerint duo vel tres congregati in nomine meo in medio illorum ego sum, dicit Dominus» El les dé a todos un espíritu ferviente en la observancia de nuestras benditas Constituciones.

Roma, 22 de mayo de 1627.

NOTAS

1. Esteban Cherubini de los Angeles. Nacido en Roma, hijo de D. Laercio Cherubini (cf. c. 9, nota 2). Vistió la sotana escolapia en Roma (19 de noviembre de 1617) y allí profesó también el 30 de noviembre de 1619. Pronunció los votos solemnes el 9 de abril de 1624 en Roma. Ordenado sacerdote (11 de abril de 1626), fue destinado a Narni, donde desempeñó airosamente el cargo de Superior hasta el mes de octubre de 1627. Durante su mandato en Narni se relajó, sin embargo, un tanto la observancia religiosa. Calasanz comenzó desde muy pronto a servirse de él para cargos y asuntos delicados: primero como Superior (Nami, Nápoles), después como Visitador General y Administrador de los bienes del Colegio Nazareno; finalmente desempeñó el cargo de Procurador General. Se han conservado la mayor parte de las cartas que le escribió Calasanz, las cuales son muy importantes para la historia de la Orden. Al final de su vida fue uno de los opositores más radicalizados de Calasanz y uno de los principales protagonistas y causantes de los desórdenes y contrariedades que sufrió la Orden en años 1642-1646. Murió en el Colegio Nazareno el 9 de enero de 1648 a la edad de 48 años, después de haberse reconciliado con el Fundador. Cherubini fue un hombre ambicioso, poco amante de la observancia religiosa; estuvo muy bien relacionado y considerado por personas influyentes de la Iglesia-jerarquía y del laicado. Envanecido por el prestigio social de su familia, de donde quizás venía su ambición, no adoptó una postura de colaboración sincera con el Fundador, sobre todo cuando éste tuvo que llamarle la atención sobre sus defectos, equivocaciones y pecados. Tampoco fue flexible a la hora de comprender los múltiples defectos estructurales, personales y jurídicos de la incipiente Orden. En esta situación ambigua, prefirió obrar por su cuenta con gran perjuicio para la Orden y para su persona (cf. ES, II, pp.629-633; P.504, nota).// Esteban Cherubini, Superior de la Casa de Narni. Habla cometido algunas imprudencias en la administración de los bienes y legados de la fundación (cf. c. 79, nota 1).

2. Ciriaco Beretta del Angel de la Guarda, nacido en Casciana, cerca de Lucca. Vistió el hábito escolapio en Roma el 17 de noviembre de 1619 y alll profesó de solemnes el 7 de abril de 1624. Ejerció el ministerio escolapio en Frascati, Roma y Narni. En este período es castigado varias veces por Calasanz por su poca obediencia y pereza. Su nombre, sin embargo, está ligado a la casa de Carcare, donde en 1630 es enviado por Calasanz para encargarse de la construcción de las escuelas. Permaneció allí muchos años, siendo Rector de la casa por dos veces. En 1648 salvó milagrosamente su vida al abandonar nuestra casa de Savona pocas horas antes de estallar un polvorín cercano, alcanzado por un rayo. En este accidente murieron seis religiosos de aquella comunidad. Murió en Carcare el 23 de agosto de 1663 a la edad de 63 años. Se conservan 16 cartas de Calasanz al P. Beretta y 26 de éste a Calasartz (cf. ES, II, 261-1).

3. Domingo Luzio de la Anunciación (Se trata probablemente de Domingo Luzio de la Anunciación), romano. Vistió la sotana escolapia en Roma (25 de octubre de 1623) y profesó de solemnes en Narni (4 de octubre de 1625). Desde el año 1629 residió en Savona, pasando más tarde a Sicilia. Murió en Palermo el 19 de octubre de 1639 a la edad de unos 30 años (cf. ES, II, 963-5).

4. Juan Esteban de la Madre de Dios, en el siglo Juan Esteban Spinola, patricio de Génova que nació hacia el año 1590. Vistió el hábito calasancio, siendo ya sacerdote, en Roma el 9 de mayo de 1621. Emitió sus votos solemnes en la misma ciudad el 8 de abril de 1624. Comenzó su labor escolapia en Moricone y luego, a finales de 1624, fue enviado a Narni donde fue admirado por su trabajo. A finales de 1629 es enviado a Génova con el cargo de Provincial. En el otoño de 1635 Calasanz lo envía a Moravia y en la Congregación Provincial del 18 de diciembre del mismo año, en la residencia del Cardenal Dietrichstein y ante el mismo Cardenal, fue propuesto como Provincial. Calasanz aceptó tal proposición. En septiembre de 1627 dejá Moravia y asiste al primer Capítulo General en el que el 22 de noviembre se le elige maestro de novicios. Se ocupó de este cargo hasta mayo de 1640 cuando Calasanz lo manda a Chieti y Campi para arreglar algunos asuntos, principalmente la creación de un Noviciado. En junio de 1641 Calasanz lo nombra Provincial de Sicilia a lo que se opuso totalmente. En diciembre de 1641 por mandato del P. Mario Sozzi es obligado a ir a Florencia. El 9 de mayo de 1643 es nombrado Asistente General junto con los PP. Mario Sozzi, Santino Lunardi y Juan Francisco Bafici y no se le permite renunciar mientras está en vida el P. Mario. En marzo de 1646, después del decreto de reducción inocenciana, pidiéndolo Calasanz, es nombrado Superior de San Pantaleón. Poco tiempo después dejó el cargo y se cuidó de las monjas de San Bernardo, en Nami. Estuvo diez años en el cargo y después de la primera reintegración, el Papa Alejandro VII lo nombra Asistente General, a lo que renuncia libremente dos años después. De 1665 a 1668 fue nombrado provincial de Liguria y terminado el trienio se retiró a Milesimo, no lejos de Carcare, para ocuparse del cuidado espiritual de unas monjas cistercienses. Los últimos años de su vida los pasó en Carcare y murió el 10 de junio de 1674. Está en el catálogo de los venerables (cf. ES, I, 1119-1).

5. Sal 19(18), 3




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